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MANUAL DE PSICOTERAPIA COGNITIVAIV. APLICACIONES CLINICAS: ELEMENTOS BASICOS Juan José Ruiz Sánchez
Este capítulo es el mas especulativo de esta obra. Prácticamente en la literatura de la psicoterapia cognitiva el abordaje de la histeria es inexistente. Solo aparecen ciertas referencias al trastorno de personalidad histérico y su tratamiento (Freeman, 1988). Tradicionalmente las teorías etiológicas de la histeria se han agrupado en tres perspectivas(J. Vallejo, 1991): La primera perspectiva teórica es la orgánica-biológica. Janet (1892) postulaba que los síntomas histéricos derivaban de una debilidad del tono de la conciencia. Esta debilidad llevaba a un estrechamiento del campo de la conciencia y la atención y a una dificultad para integrar y sintetizar los fenómenos psicológicos. A partir de la década de los años 70 aparecen teorías psicobiológicas como la de Eysenck (1970) que relaciona la histeria con la vulnerabilidad personal. Los sujetos histéricos tendrían un nivel medio de neuroticismo y un alto nivel de extraversión. Además su extroversión estaría relacionada con un nivel bajo de activación cortical y su neuroticismo con un alto nivel de activación vegetativa. Ello haría que condicionara respuestas motoras y sensoriales con un bajo nivel de "conciencia". En la misma línea Cloniger (1978) habla de hipoactivación cortical y falta de inhibición del sistema vegetativo y esquelético/muscular. Ya en los años 80, aparece una perspectiva mas neurofisiológica. Flor- Henry (1981) habla de una disfunción del hemisferio dominante que llevaría a una dificultad de comprensión de las señales endógenas somáticas-motoras y su integración. Lader (1982) se refiere a una alteración de la sensibilidad del receptor a nivel de estimulación somatosensorial, y Gastó (1986) a una actividad, posible, de tipo neuronal preformada parietolimbica. La segunda perspectiva es la psicoanalítica (Freud, 1895, 1905). Inicialmente Freud (Freud y Breuer, 1895) hacía derivar los síntomas histéricos de un hecho traumático (comunmente sexual) y el desplazamiento corporal de sus efectos. Posteriormente (1905) cambió su teoría e hizo derivar los síntomas histéricos del conflicto edípico en el contexto del desarrollo psicosexual. El síntoma histérico sería una solución de compromiso entre el deseo y lo prohibido. A través del síntoma el sujeto logra una satisfacción parcial de su deprime inconscientemente las pulsiones sexuales; parte de esas pulsiones se escinden, por un lado se representan en ideas inconscientes escindidas (amnesia), y a nivel mas consciente transformados en sus contrarios (el deseo sexual se convierte en repugnancia sexual). Por otro lado parte de esas pulsiones o afectos se desplazan a nivel somático, produciendo síntomas somáticos. La tercera perspectiva es la conductista que basa el desarrollo de los síntomas histéricos a partir de experiencias de tensión aversiva (traumas, conflictos mantenidos, etc) que producen respuestas condicionadas distinta a la ansiedad (aunque también puede condicionarse esta). El hecho de que se produzca condicionamientos de respuestas motoras y sensoriales (de tipo inhibitorio como amnesia, sordera, ceguera, etc) es explicado alegando al modelo de Eysenck (baja activación cortical- alta activación vegetativa/motora). Otras teorías conductistas son la de Ullman y Krasner (1969, 1975) y Martin (1978). Estos autores destacan el papel del aprendizaje social, el contexto sociocultural y el papel del refuerzo en el mantenimiento de los síntomas. El sujeto estaría, por lo general, insertado en un ambiente sociocultural de tipo moralista y severo en cuanto a la gratificación (refuerzo) de ciertas conductas placenteras (p.e actividad sexual). Al mismo tiempo este ambiente reforzaría mas fácilmente las conductas relacionadas con manifestaciones físico-somáticas. El sujeto a partir de cierta estimulación que genera tensión (p.e restricción del placer sexual y ambiente que generarían ganancia de refuerzo, desarrollaría conductas histéricas mantenidas por reforzamiento (atención, simpatía, evitación de responsabilidades difíciles). Martin además, añadiría mecanismos centrales (cognitivos) que facilitarían la concentración de la atención y el bloque de fuentes externas de estimulación a través de la inhibición del cortex sobre las vías nerviosas ascendentes. Nosotros presentamos un modelo cognitivo puramente especulativo, en parte basado en los anteriores (mecanismos fisiológicos, estructura de la personalidad acción del entorno..), pero distinto de todos ellos, al basarse en las estructuras cognitivas de significado personal. 1. CLASIFICACIÓN DE LA HISTERIA POR EL DSM-IV El DSM-IV elimina el término "histeria" y se refiere a estos trastornos agrupandolos en dos grandes grupos : los trastornos disociativos y los trastornos somatomorfos. Los trastornos disociativos agrupan a seis categorías : (1) Amnesia disociativa (incapacidad para recordar información personal importante generalmente de naturaleza traumática), (2)Fuga disociativa (viaje inesperado lejos de casa con amnesia posterior de lo ocurrido) , (3)Trastorno disociativo de identidad (presencia de dos o más personalidades distintas que toman el control de la conducta), (4)Trastorno de despersonalización (experiencias de sentirse separado de los propios procesos mentales o corporales como observador externo) , (5)Trastorno disociativo no especificado (Ganser, Trance, Posesión..) y (6) Otros trastornos con componentes disociativos (Trastorno somatomorfo, Trastorno por estrés postraumático y Trastorno por estrés agudo) Los trastornos somatomorfos agrupan a siete categorías : (1)Trastorno por somatización(presencia de muchos síntomas físicos sin explicación médica que se inicia antes de los 30 años y dura varios años) , (2)Trastorno somatoforme indiferenciado, (3)Trastorno de conversión (presencia de síntomas o déficits sensoriales o motores sin explicación médica), (4)Trastorno por dolor (presencia de dolor crónico no explicado médicamente) , (5)La Hipocondría presencia de interpretaciones poco realistas de síntomas corporales que genera en el paciente un temor persistente a tener una enfermedad), (6)Trastorno corporal dismórfico (preocupación por un defecto imaginado o exagerado de la apariencia física) y (7)Trastorno somatomorfo no especificado. 2. UN MODELO COGNITIVO DE LA HISTERIA: Un modelo cognitivo de un trastorno psicopatológico debe de postular un esquema cognitivo de vulnerabilidad personal (estructura de significados), unos eventos que activan tal esquema, unas determinadas distorsiones cognitivas y un círculo interactivo-vicioso entre los síntomas. También puede incorporar una explicación histórica-personal del desarrollo de tales esquemas. Nosotros abordaremos cada punto. A. Esquemas cognitivos: Numerosos autores describen el sujeto histérico como con un estilo cognitivo centrado en la búsqueda de aprobación intensa y con poca capacidad de introspección (Millon, 1969), con baja capacidad ante la frustración y orientado a la búsqueda de aprobación externa (Freeman, 1988), impulsivo, reactivo a la estimulación social, y susceptible a la recompensa inmediata (Eysenck, 1970; Gray, 1970). Ahora bien, todos estos autores se refieren a la "personalidad histérica" mas que al trastorno histérico. Y casi todos los mencionados relacionan la personalidad histérica con una vulnerabilidad hacia el trastorno histérico. Nosotros defendemos dicha conexión y postulamos que los Supuestos personales a la base del trastorno histérico son similares a los del trastorno de personalidad histérico. La diferencia entre un cuadro y otro estaría matizada por la presencia de eventos específicos en la vida del sujeto que generarían problemas o estados específicos relacionados con cuadros de ansiedad y/o depresión, que darían lugar a un trastorno histérico en una personalidad con rasgos histéricos. Los supuestos personales a la base de la histeria serían fundamentalmente de dos tipos (utilizando las definiciones de Ellis, 1962): Postulamos además que dichos significados estarían más ligados (aunque no exclusivamente) al rol femenino tradicional. Dichos supuestos estarían articulados y relacionados de modo que la amenaza al apoyo afectivo produciría una intensa frustración, pero esta no sería directamente expresada al frustrador por temor a perder definitivamente su apoyo sin el que el sujeto se ve incapaz de funcionar. Igualmente la frustración ante ciertos eventos vitales, llevaría al sujeto a compensar estos problemas a través de la búsqueda de afecto, mas que a afrontar esas dificultades. B. Distorsiones cognitivas: Básicamente postulamos la predominancia de: (2) Visión catastrófica: El sujeto anticiparía de modo erróneo las posibles amenazas a sus intereses afectivos. (3) Polarización/Sobregeneralización: El sujeto mantendría una actitud de dependencia afectiva hacia una o varias figuras sin las cuales se creería incapaz de afrontar determinadas dificultades. C. Eventos precipitantes actuales Serían sobretodo de tipo relacional (desarreglos afectivos- conyugales), aunque podrían aparecer eventos frustrantes diversos (problemas económicos, condiciones vitales generales, etc). D. HISTORIA DE APRENDIZAJE TEMPRANO Y FACTORES BIOLÓGICOS Los factores que podrían estar implicados serían: (1)Modelado de recibir atención-afecto a través de conductas teatrales y dramatizadoras (incluidas quejas físicas). (2)Refuerzo excesivo de conductas de atractivo y encanto. (3)Modelos parentales amables, pero no firmes en normas de conducta; o punitivos con las conductas de demanda afectiva y recompensantes con las conductas de enfermedad. (4)Factores biológicos: activación cortical baja, hiperactivación vegetativa/motora, neuroticismo-extroversión, impulsividad-susceptibilidad a la recompensa. (5)Historia de refuerzo de la conducta de modo inmediato y con poca demora.
3. OBJETIVOS TERAPÉUTICOS Los objetivos de la terapia serían: (1) Reducir la frecuencia, intensidad y duración de los síntomas disociativos y conversivos. (2) Facilitar que el sujeto exprese asertivamente sus deseos sin necesidad de recurrir a los síntomas como forma de afrontamiento de dificultades. (3) Modificar o flexibilizar la base cognitiva del trastorno: Aumentar el grado de conocimiento del sujeto de su funcionamiento psíquico ("insight"). de modo que perciba la relación pensamiento-afecto-conducta, como contribuyen sus distorsiones y supuestos al trastorno; y facilitar alternativas a estos. 4. CUESTIONARIOS DE EVALUACIÓN Prácticamente los cuestionarios existentes para la evaluación de la histeria se centran en "perfiles psicopatológicos" o "rasgos de personalidad". Entre los más usados están: 1) M.M.P.I: Es un inventario de 566 items formulados de manera autorreferencial, que el sujeto evalúa como verdadero o falso, aplicado a él. Las puntuaciones son baremadas en 10 escalas clínicas y otras adicionales permitiendo la interpretación de un perfil psicopatológico. Los perfiles o combinaciones de las escalas 1-2-3, en forma de V (1 y 3 mayor que 2) correlacionan con cuadros neuróticos de tipo histérico. A este perfil se le suele llamar la "V de conversión" (Graham, 1987). 2) E.P.Q.A: Es un cuestionario de 92 items referidos a cuatro dimensiones de la personalidad: Neuroticismo, Extraversión, Psicoticismo y Sinceridad. El sujeto responde a los items en función de si presenta esos problemas (si/no). Las puntuaciones son baremadas. En general, las puntuaciones medias-altas en Neuroticismo en combinación con puntuaciones altas en Extraversión es típica de sujetos histéricos. (Eysenck, 1982). 3) Cuestionario de personalidad de Willoughby, 1932): Wolpe utiliza este cuestionario para seleccionar las técnicas de intervención en la histeria. El cuestionario recoge 25 items referentes a distintos miedos o dificultades que el sujeto evalúa como presentes o no presentes. Se obtiene una puntuación total (índice de neuroticismo). Lo relevante es que las respuestas son agrupadas en "reacciones neuróticas con respuesta de ansiedad" si predominan las primeras, y de tipo de "Métodos de tipo hipnosugestivo y/o métodos de condicionamiento operante y respondiente de respuestas motoras-sensoriales" si predominan las segundas (Wolpe, 1959).
Seguiría, los mismos pasos que en el abordaje de otros trastornos; pero prestando atención a algunos puntos: 1º Evaluación y conceptualización de los problemas: Se elaboraría una historia clínica completa, prestando atención a eventos estresantes pasados y actuales en relación al problema; y además una historia personal lo más detallada posible del desarrollo del sujeto y como este la conceptualiza. Esto nos puede permitir la defección de patrones conductuales repetitivos de afrontamiento de dificultades. La historia relacional-afectiva (familia, pareja..) suele dar información del estos patrones y de su base cognitiva. Así mismo el como el sujeto expresa sus deseos hacia otros (inhibición ante la desaprobación o rechazo, utilización de los síntomas de modo "inconsciente"), puede ser relevante para un foco de intervención. En resumen la categorización de los síntomas, su conexión funcional a ciertos eventos (análisis funcional), la base cognitiva implicada y el estilo personal de manejo de dificultades pasadas y actuales (a menudo relacionales) suelen ser puntos necesarios en la evaluación-conceptualización. 2º Socialización terapeútica: Suele ser necesario el abordar previamente expectativas de tratamiento pasivo con el paciente ("Usted me dará algo para curarme") y presentar la terapia como un trabajo mutuo. Igualmente debido a la baja frustración de estos pacientes y sus demandas afectivas es deseable que el terapeuta gradúe sus intervenciones en dificultad creciente (p.e primero simplemente escuchar con empatía, segundo aumentar el grado de implicación del paciente comenzando p.e con registros simples y después cada vez mas complejos, etc). Es importante que terapeuta y paciente aborden el tema de las expectativas y roles terapéuticos y las ventajas-desventajas de los roles pasivos y activos. Así mismo el terapeuta debe tener en cuenta las frecuentes recaídas sintomáticas de estos pacientes que a menudo encubren demandas afectivas (atención, tiempo,..) hacia el terapeuta y otros. En estos casos es deseable que el terapeuta sea empático con la base de esas fluctuaciones (p.e ayudando al paciente a detectar los eventos-emociones y cogniciones implicadas) y trabajen un enfoque de resolución de problemas específicos. Suelen ser momentos difíciles para el terapeuta (¡Ya me tiene harto!) y este puede reaccionar "contratransferencialmente" quitándose al paciente de encima. Por lo demás el terapeuta explicaría la relación entre pensamiento (p.e "Necesito del cariño de los demás")-afecto (p.e miedo al rechazo)-conducta objetivos de la terapia. Es importante presentar los problemas no como si al sujeto las realizara de modo premeditado, sino como "hábitos o reacciones automáticas" (inconscientes), ya que el sujeto suele tener una historia de descalificaciones previas ("histérico", "manipulador", etc) y ser muy sensible a ellas. 3º Intervención: El enfoque de Ellis (1989) puede representar los pasos necesarios en este punto: (1) Insight nº1 (conciencia de la relación acontecimientos-cognición-consecuencias), (2) Insight nº3 (trabajo cognitivo-conductual para modificar el problema). El estilo terapéutico mas aconsejable suele ser semidirectivo (p.e Wessler, 1986; capítulo 9 de este volumen). 6. TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN 6.A. TÉCNICAS COGNITIVAS: 1- AUTORREGISTRO Y MODELOS ANALÓGICOS: Un objetivo importante de la terapia es que el sujeto gane en capacidad introspectiva y perciba la conexión entre sus síntomas, eventos y cogniciones. El uso de autorregistros de dificultad creciente (p.e comenzando por uno que recoja la situación de aparición del síntoma) y el empleo de analogías (p.e "Una persona que está reaccionando ante una crítica con depresión y otra, o la misma, reaccionando ante la misma crítica sin depresión..¿de que 2- EMPLEO DEL RELATO DE LA HISTORIA PERSONAL: El terapeuta puede pedir al paciente que saque sus conclusiones (significados) de distintos eventos y después preguntar por las razones para ello (al igual que haría con eventos recientes). Después el terapeuta puede devolver al paciente en modo de hipótesis (interpretaciones cognitivas) la conexión de eventos-cogniciones-reacciones. El objetivo sería ganar en el grado de conciencia del problema. 3- CUESTIONAMIENTO DE COGNICIONES: Se pueden utilizar los métodos de petición de evidencias y consecuencias de las cogniciones prototípicas (p.e: ¿Dónde está la prueba de que usted no puede hacer nada sin la aprobación de otros?, ¿Dónde está la prueba de que ese rechazo fue el "fin de su vida?, ¿Podríamos poner a prueba esa creencia?..etc). 4- USO DE LA AUTOOBSERVACIÓN: El paciente puede llevar un registro de logros personales que pueden ser utilizados como prueba de "autonomía personal". 5- PRESENTACIÓN DE LOS DERECHOS PERSONALES ASERTIVOS Y CUESTIONAMIENTO SOBRE LOS MISMOS: Puede ser útil presentar la lista de derechos asertivos y pedir al sujeto que registre su presentación o negación en distintas situaciones; y después pensar alternativas para su desarrollo, si el sujeto está convencido de ellos. Si no lo está se puede abordar con el balance de consecuencias de las creencias asertivas y las no asertivas. 6- MÉTODOS HIPNOSUGESTIVOS: Su empleo puede ayudar al sujeto a recuperar informaciones abstraídas selectivamente por intolerancia percibida y afrontar su manejo aumentando sus expectativas de autoeficacia (tolerancia y manejo). 6.B. TÉCNICAS CONDUCTUALES Y OTRAS ESTRATEGIAS: 1- TÉCNICAS DE CONTRACONDICIONAMIENTO SENSORIAL: Se utiliza para síntomas inhibitorios (p.e ceguera, sordera..etc). Se suele utilizar un estímulo aversivo (p.e shock eléctrico) aplicado al órgano sano que actuaría como estímulo incondicionado (E.I) y un estímulo condicionado al órgano inhibido (E.C), se repite el procedimiento hasta que el sujeto reacciona con una respuesta del órgano inhibido. Por ejemplo en un sujeto con ceguera del ojo izquierdo, se le aplicó una luz de un determinado color sobre el ojo "ciego" y esta era seguida de un soplo molesto sobre el ojo sano; se le presentó el procedimiento como un medio de recuperar la vista; cuando ella empezó a referir que veía la luz con el ojo "ciego", ceso el soplo (Wolpe, 1959). 2- TÉCNICAS DE EXPOSICIÓN: Cuando el sujeto presenta respuestas de ansiedad estas pueden ser trabajadas por exposición o desensibilización sistemática. 3- USO DEL CONDICIONAMIENTO OPERANTE Y EL REFUERZO SOCIAL: Las personas en el entorno del paciente pueden ser entrenadas en reforzar diferencialmente las conductas adaptativas e ignorar o extinguir las desasaptativas. 4- ENTRENAMIENTO ASERTIVO: El paciente suele tender a inhibir la expresión de desacuerdos respecto a otros, en especial de quien percibe mas necesidad de aprobación. Afianzar que exprese más fácilmente sus desacuerdos y deseos puede reducir su tendencia a hacerlo a través de los síntomas. 5- ENTRENAMIENTO EMPÁTICO: El paciente tiende también a estar muy pendiente de sus necesidades afectivas (de modo egocentrista); el que aprenda a discriminar los sentimientos y deseos de otros puede alejarlo de esta tendencia. El registro de situaciones donde se "escucho" la opinión de otros puede servir a este fin. 6- TERAPIA FAMILIAR O DE PAREJA: Frecuentemente el problema puede ir interrelacionado con una relación de pareja o familia. Los síntomas pueden estar cumpliendo una función en estos sistemas, y a veces (aunque no necesariamente siempre) es deseable abordar el problema con el paciente y su entorno. 7. CASO CLÍNICO 7.1 HISTORIA CLÍNICA: 1) Datos de identificación: 2) Motivo de consulta: . Dice haber tenido en la semana pasada "dos crisis". Estas crisis consisten en cansancio visual, visión borrosa, sensación corporal de malestar general, escalofríos, deseos de acostarse. Además a veces, según le cuenta las personas presentes durante las mismas (a veces le dan a solas) ella pierde el 3) Sintomatología: . Afectiva: . Motivacional: . Fisiológica: . Conductual: 4) Historia del problema y tratamientos anteriores: . Las crisis se presentan desde hace 20 años. Comenzaron a raíz del nacimiento de su tercer hijo. Le dijeron que tenía un "soplo de corazón" y que la tenían que operar a vida o muerte. El niño estuvo a punto de morir, casi perdió la vista (que después recuperó). También el niño nació con retraso mental, según refiere. A los 5 años de edad nueva operación; ella se notaba angustiada y con crisis similares a las actuales. Hace 1 año, estas crisis aumentaron en frecuencia e intensidad a raíz del encarcelamiento de otro hijo por acusación de robo. . Hace unos años, no recuerda con precisión, en tratamiento psiquiátrico con psicofármacos, notando una ligera mejoría. El médico de cabecera le ha prescrito, antes de derivarla, Valium 5:0-0-1 y Anafranil 25: 1-1-1. Esta medicación le ayuda a dormir pero no con las crisis. 5) Historia personal y familiar: . La paciente vive con su marido de 45 años, ahora en paro desde hace 3 meses, sin cobrar nada. Tiene 5 hijos. El mayor de 25 años, varón y casado; vive en Úbeda, y trabaja en un taller de coches. Después nación otro niño que murió a los 5 meses. El segundo hijo vivo, varón de 20 años, es soltero . Hace 7 años intervenida de ligadura de trompas. En cuanto a los antecedentes familiares su padre fue operado de próstata y de parálisis intestinal hace 7 meses. Su madre es hipertensa. La paciente es la tercera de tres hermanos. Tiene un sobrino con retraso mental leve. . Aunque la paciente describe su relación de pareja, inicialmente como no problemática, mas adelante durante el tratamiento describirá problemas conyugales, marido bebedor ocasional, no disfrute de las relaciones sexuales (y muy probable conexión entre esto, los embarazos y problemas con los hijos). 6) Diagnóstico: 7.2. ANÁLISIS FUNCIONAL-COGNITIVO Y CONCEPTUALIZACIÓN DE LOS PROBLEMAS: . Se conceptualizaron inicialmente dos problemas: (1) crisis psicógenas y (2) estado depresivo reactivo, en relación a la temática de los hijos. . Las situaciones desencadenantes detectadas eran internas y externas: (1) acordarse o pensar en la situación de sus hijos y (2) recibir noticias desagradables respecto a ellos (enfermedades, restricción de permisos carcelarios, etc). . Cognitivamente los pensamientos automáticos eran de tipo catastrofista ("Mi hijo se puede morir", "Se van a quedar desamparados") y abstracciones selectivas de insoportabilidad ("No puedo ver sufrir a mis hijos que a veces precedían a los desmayos; ¿Para "no ver, saber"?). Como significados asociados a estos pensamientos aparecía: "Si mis hijos están mal yo no puedo estar bien. No puedo soportar que estén mal"; significados que se convierten en la hipótesis sobre el supuesto personal subyacente. . Posteriormente, al revelar ella los problemas conyugales aparecieron significados asociados a la falta de apoyo afectivo (en parte real, pero catastrofizados por la paciente). 7.3. PROCESO DE INTERVENCIÓN: Sesión nº1: Sesión nº2: Sesión nº3: Sesión nº4: Sesión nº5: Sesión nº6: Sesión nº7: Sesión nº8: Sesión nº9: Sesión nº10: Sesión nº11: Sesión nº12: Sesión nº13: Sesión nº14: Sesión nº15: Sesión nº16: Sesión nº17: Sesión nº18: Sesión nº19: Sesión nº20: Sesión nº21: Sesión nº22: Sesiones nº23 y 24: Sesión nº25 (2 meses después): Reflexiones. Notas:
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