Psicología OnlineESMUbedaLibrosPsicoterapiasDesarrollos Actuales en las Distintas Orientaciones Psicoterapéutica (II)

LAS PSICOTERAPIAS

INTRODUCCION A LAS ORIENTACIONES PSICOTERAPEUTICAS PARA PROFESIONALES SANITARIOS

 

Juan José Ruiz Sánchez
Justo José Cano Sánchez

 

6. DESARROLLOS ACTUALES EN LAS DISTINTAS ORIENTACIONES PSICOTERAPEUTICA (II)

6.2. Psicoterapia humanista: La psicoterapia procesual y vivencial de Green erg, Rice y Eliot (1993).

Este enfoque de psicoterapia se adapta a un enfoque tanto de terapia breve como de terapia larga. En el caso de terapia breve, el enfoque es más activo y pone énfasis en una serie de intervenciones con tareas apropiadas al cliente. En el caso de tratamiento a largo plazo (50 o más sesiones) de problemas crónicos de la personalidad o de dificultades interpersonales se pone más énfasis en la relación interpersonal, aunque las tareas de intervención se siguen usando en los momentos más apropiados.

Los referentes del enfoque procesual y vivencial son la terapia centrada en el cliente de Rogers, en cuanto a los aspectos relacionales, y la terapia gestáltica de Perl en cuanto a las tareas de intervención. Sin embargo, el presente enfoque no se limita solo a conjugar ambas terapias humanistas, va aún más allá proponiendo un nuevo modelo de la psicopatología y la psicoterapia que aúna también elementos de la psicología cognitiva y la teoría de las emociones, todo ello con un enfoque científico de la psicología.

La tesis central es que facilitar el cambio terapéutico es facilitar el cambio emocional. Las emociones se entienden no como perturbaciones afectivas que hay que controlar, sino como indicadores que dan a la persona su sentido inmediato en el mundo, y, que por lo tanto su exploración constituye el objetivo central de la terapia.

Las teorías clásicas humanistas de Rogers y Perl se basan en entender la psicopatología como una negación o distorsión de la experiencia interna causada por la introyección de condiciones de valía externa. El enfoque vivencial más actual parte de considerar el papel tanto de los procesos cognitivos como los emocionales en la disfunción y el cambio. Se considera que las personas son creadores activos de significados subjetivos, donde los procesos mentales de recuperación y codificación en la memoria, y la simbolización lingüística del conocimiento juegan un rol central. En concreto se consideran cinco aspectos cognitivos que ayudan a comprender como los sujetos construyen sus significados : (1) Los procesos atencionales (los recursos cognitivos de la atención se relacionan con los niveles, calidad y tipo de concienciación de la experiencia); (2) la distinción entre procesos cognitivos controlados y automáticos (los procesos automáticos e inconscientes pueden dirigir la atención y experiencia consciente de la persona, sobre todo ante temas de fuerte afecto); (3) La distinción entre procesamiento en paralelo y procesamiento automático (Los clientes procesan mucho material inconsciente que influye en su experiencia consciente, sin que ellos se percaten de ello); (4) Papel de la memoria (la terapia supone un contexto de recuperación y decodificación de la experiencia almacenada en la memoria) y (5) Rol del procesamiento esquemático (Las personas organizan la información de su experiencia en unidades molares, que se denominan "esquemas", que a su vez guían la dirección de las nuevas experiencias venideras, y que por lo tanto pueden impedir el cambio).

Respecto a las teorías de la emoción, se considera que las emociones son importantes para comprender la acción o conducta. Las emociones influyen en los temas a que prestamos atención, en las metas o propósitos que las personas persiguen y en la relación entre las personas. También influyen en las tendencias a la acción mediante determinados circuitos cerebrales (sistema de búsqueda/ exploración, sistema de ira-agresión-rabia, sistema de ansiedad-miedo, sistema de separación-pánico-angustia y sistema de juego-vinculo social). La teoría de las emociones aporta además la existencia de afectos primarios pre cognitivos de base filogenética (transmitidos por la especie) que se disparan de manera no semántica, conceptual o lingüística, y que suelen tener un carácter adaptativo (pie los afectos implicados en el seguimiento ocular del infante hacia el progenitor, o en la vinculación primaria niño-progenitor). Las emociones secundarias más complejas (pie amor, odio...) evolucionarían de estas primarias (Pascual-Leones, 1992). Por último la experiencia emocional que conforman los sentimientos conscientes tal como los experimenta el sujeto fenomenológicamente, provienen de la síntesis de al menos tres sistemas no conscientes de su experiencia interna: (1) El sistema expresivo-motor (basado filogenéticamente); (2) El sistema de recuerdo emocional (basado en la memoria episódica de eventos vividos y no conscientes) y (3) El sistema conceptual (basado en actitudes y significados semánticos no conscientes). Los tres sistemas anteriores se organizan por nivele experiencia les en los llamados "Esquemas emocionales".

La disfunción psicológica no se entiende como producto de una motivación inconsciente o el producto de emociones reprimidas. Más bien las personas presentan malestar por la falta de concienciación adecuada de sus experiencias. La disfunción proviene tanto de un fallo de la simbolización de las emociones (que hace que la información que conllevan no se utilice o se entiendan de manera inadecuada o distorsionada); como de la activación de esquemas emocionales disfuncionales desarrollados a partir de una experiencia vivida. Cuando los significados conceptuales (razones y atribuciones de la persona para su malestar o el relacional con otros) dominan, contradicen o ignoran la propia experiencia emocional y los propios significados más subjetivos, la persona presenta disfunción (disfunción 1: de significado emocional, proveniente de una inadecuada síntesis emocional). Otro tipo de disfunción (disfunción 2: disfunción esquemática) proviene de los esquemas generados en las experiencias traumáticas crónicas o agudas, que contienen representaciones amenazantes del mundo, del sí mismo o los otros. Estos esquemas suelen generar expectativas disfuncionales de abandono, desilusión y no la necesidad de apego. Por lo general en las disfunciones leves o moderadas se presenta una mayor implicación de la disfunción de significado emocional (que lleva a un mayor énfasis en el trabajo centrado en tareas), mientras que en las disfunciones más graves se suele presentar disfunciones a niveles esquemáticos (que lleva a un mayor énfasis en la relación terapéutica para su des confirmación).

La psicoterapia procesual y vivencial es un enfoque de tratamiento no directivo, en cuanto trabaja con las vivencias disfuncionales que presenta el propio cliente y que se refieren a malestar emocional y/o relacional (foco "vivencial" de la terapia), y es/puede ser también activo, en cuanto trata de facilitar la adecuada simbolización de determinadas experiencias emocionales (foco "procesual" de la terapia).

El terapeuta cuenta con dos vertientes de trabajo respecto al foco vivencial de la terapia: 1º La facilitación de la relación terapéutica y 2º Las tareas de tratamiento.

Respecto a la facilitación de la relación terapéutica, el terapeuta trabaja con dos áreas: la armonía empática y el vínculo terapéutico. Con la armonía empática intenta como objetivo entrar en el marco de refererencia subjetivo del cliente. Para ello evita formulaciones o ideas preconcebidas del cliente, contacta con el mundo verbal y no verbal de las acciones de este y armoniza con la experiencia de aquel como resonando en él mismo. En los minutos iníciales de la consulta, el terapeuta se permite unos minutos de silencio previos incluso a la entrada de su cliente al despacho, para fomentar la apertura. También suele utilizar preguntas iníciales del estilo: "¿Sobre qué te gustaría hablar?... ¿Donde te gustaría comenzar?". Usa de manera adecuada la "selección empática" centrándose en lo que el propio cliente presenta como más vivo e importante en el aquí y ahora.

La otra área referida al vínculo terapéutico tiene como objetivos el comunicar la paciente empatía y consideración positiva, así como el aprecio y valoración por parte del terapeuta de la experiencia interna del cliente. Para ello el terapeuta usa las tres condiciones necesarias enunciadas por Rogers; la empatía, el aprecio-aceptación incondicional del cliente y la autenticidad (ver apartado de psicoterapias humanistas).

La terapia es "procesual" en cuanto facilita mediante una serie de tareas que se simbolicen las emociones viven ciadas de modo adecuado. La psicoterapia vivencial y procesual trabaja con 6 tipos de tareas o técnicas terapéuticas que son aplicadas en determinados momentos claves, en función de una serie de indicadores presentados por el paciente a lo largo del proceso terapéutico. De manera resumida el siguiente esquema recoge los indicadores, operaciones terapéuticas y el estado final-objetivo de simbolización buscado con ellas:

  • 1. Indicador de una reacción problemática y despliegue evocador sistemático:
  • El sujeto cuenta una reacción tenida por el mismo que le resulta sorprendente para su experiencia habitual (pie un estallido emocional ante un evento aparentemente trivial). El terapeuta propone explorar esta experiencia mediante el despliegue evocador sistemático que básicamente consiste en re experimentar la escena original, reviviendo la situación estimular y sus componente cognitivos y afectivos, de modo que se va repasando lentamente hasta que el sujeto logra una nueva visión del sí-mismo y el mundo.
  • 2. Indicador de un sentido poco claro o ausente y enfoque vivencial:
  • El sujeto refiere una experiencia interna particular que no entiende y le produce malestar o aturdimiento (pie el relato de un sueño repetitivo o una sensación referida inicialmente como angustia, tristeza o ira que no comprende su porqué). El terapeuta le propone el enfoque vivencial (una modalidad avanzada del focusing de Gendlin). Básicamente se lleva la experiencia del paciente desde un estado progresivo de relajación, pasando por un lugar visualizado de exploración (pie un claro de un bosque), dejando venir en una especie de asociación libre las preocupaciones actuales en formas de imágenes, que se van focalizando posteriormente en sus dimensiones sensoriales-emocionales y que se van etiquetando mediante palabras que se ajustan con ellas. Posteriormente el cliente inicia un auto dialogo con la experiencia simbolizada a fin de encontrar el meollo del problema y sus posibles soluciones. La finalidad de esta tarea es simbolizar el sentido de las experiencias internas, darles un sentido o significado más ajustado a las vivencias de las mismas.
  • 3. Indicador de escisión auto evaluadora y dialogo de las dos sillas:
  • El sujeto expresa que dos aspectos de si mismo están en oposición conflictiva, expresándose una de ellas de manera coercitiva ("Debería/No debería") o en forma de autoevaluación global negativa .El terapeuta presenta el dialogo de las dos sillas como forma de integrar ambos polos, de modo que se acepten mutuamente, y se elimine la "escisión". El procedimiento básico es que en cada silla el cliente asume el rol de cada parte del conflicto de modo que las va identificando y expresando, haciendo resonar a través del diálogo con la otra parte. La emergencia de una nueva posición más integrada suele favorecer una mejor resolución del conflicto.
  • 4. Indicador de escisión auto interruptor y representación de las dos sillas:
  • El sujeto relata una experiencia personal donde experimenta impotencia, se siente anulado o apabullado. Esos sentimientos derivan de que el cliente percibe que una parte de si mismo está auto controlando a otra. (Ejemplos son la contención de los deseos de llorar, gritar y decirse a sí mismo que no se haga algo; en una especie de "represión"). El terapeuta trata de que el cliente se sienta autorizado y se dé la oportunidad para expresar los sentimientos auto interrumpido. Básicamente se presenta una representación de las dos sillas, donde después de percatarse de la actividad auto interruptora en una de las sillas, se va apoyando cada vez más en expresar asertivamente desde la otra silla la necesidad sentida e interrumpida.
  • 5. Indicador de asuntos inacabados y trabajo con la silla vacía:
  • El sujeto expresa sentimientos persistentes no resueltos que generan dolor o resentimiento. El sentimiento no resuelto se relaciona con un otro significativo y presenta signos de interrupción de expresión de sentimientos hacia esa persona. El terapeuta presenta la modalidad de la silla vacía como forma de llegar a perdonar o al menos entender al otro, conjuntamente con la afirmación de sí mismo como alguien distinto y separado. La silla vacía representa al otro significativo, y desde la silla que ocupa el sujeto se va estableciendo un diálogo con aquél expresando los sentimientos inicialmente reprimidos o auto interrumpidos.
  • 6. Indicador de vulnerabilidad y afirmación empática:
  • El sujeto manifiesta un malestar intenso y generalizado, una sensación de estar al límite de sus fuerzas y capacidades. El terapeuta trata de que el sujeto se sienta comprendido esperanzado y fortalecido. A través de la afirmación empática se facilita que se expresen estos sentimientos tan intensos sin que el terapeuta emita juicios descalificadores, hasta que este parece tocar fondo, y emerger nuevas posibilidades. Aquí las condiciones rodesianas de la relación terapéutica son las funciones prioritarias.

Los indicadores pueden ir evolucionando a lo largo del proceso terapéutico, y las intervenciones se van adaptadas a ellos.

Por último es destacable que actualmente las intervenciones experiencia les sean reconsideradas desde otros enfoques terapéuticos (como el cognitivo-conductual) como procedimientos poderosos de cambio emocional, y progresivamente se vayan incorporando a aquellos. Esto supone un mayor acercamiento entre paradigmas inicialmente distintos. Las referencias del enfoque procesual-vivencial en los textos cognitivos conductuales se hacen cada vez más frecuentes (pie Golfried, 1996; Mahonés, 1997