Psicología OnlineESMUbedaLibrosPsicoterapiasPsicoterapia y Psicofármacos (III)
La relación entre psicoterapia conductual y psicofármacos viene matizada por la relación entre psicología conductual y medicina. Boyés (1979) describe que esta relación tiene aspectos de interacción, cooperación y conflicto. Nos referimos a esta relación en seis áreas.
Una primera área se relación con la configuración de nuevos campos de estudio afines a las ciencias biológicas y a la psicología conductual. La llamada "medicina conductual" es un exponente de este nuevo panorama. Esta área no solo abarca la aplicación de técnicas conductuales al campo de la salud, sino también la investigación de problemas orgánicos desde la óptica del análisis conductual. En concreto, se interesa por los factores ambientales y patrones de conducta (los llamados "estilos de vida") que se asocian a determinadas patologías físicas, así como el trabajo con dichos factores a modo de prevención o de tratamiento.
Una segunda área importante es la de la "farmacología conductual" (Bayas, 1977) que trata de evaluar el efecto de los fármacos sobre la conducta. Una gran parte de la investigación psicofarmacológica, con modelos animales, deriva de los paradigmas de aprendizaje operante skinneriano (p.e efectos de los fármacos sobre la ansiedad condicionada da; indefensión aprendida como modelo de la depresión; efecto de los fármacos sobre la tasa de aprendizaje, uso de la "caja de Scanner"..etc...). A esta investigación se une el estudio de las disfunciones bioquímicas asociadas a tales modificaciones de conducta por efecto de los psicofármacos.
Una tercera área afecta a la relación entre los efectos de los psicofármacos y el tipo de personalidad de quienes lo utilizan. Eysenck (1967) ha dedicado parte de su trabajo al estudio del efecto diferencial de los fármacos en personas que diferían en características de la personalidad como la "extroversión", "la introversión" y el "neocriticismo". Esta área es importante, y suele ser desconsiderada en las pautas de indicación psicofarmacológica. Los resultados indican que los mismos psicofármacos tienen efectos diferentes según las diferencias de personalidad de quienes lo consumen. Recordemos de pasada, como anécdota significativa, las dificultades asociadas al tratamiento ansiolítico o antidepresivo de los sujetos "histéricos".
Una cuarta área importante, que constituye un refinamiento de la medicina conductual, se dedica a "la psicobiologia del estrés" (Valdés y Flores, 1985). Se parte del modelo de que la salud y la enfermedad, y los procesos biológicos con ellos relacionados, se relacionan con funciones psíquicas (área de la "psicosomática"). Se proponen por lo tanto intervenciones psicológicas que pueden modificar la contribución de los "factores psíquicos tales aspectos. Las técnicas de tipo conductual ( y cognitivas) integradas en programas de salud y tratamiento son propuestas como componentes esenciales del manejo de la salud. Muchas patologías derivadas de malos hábitos de salud (pie tabaquismo, problemas de dietas, algunas patologías cardiovasculares..etc.) Derivan en gran parte de hábitos inadecuados de vida. La "psicología de la salud" se dedica a trabajar este campo, y forma parte del trabajo interdisciplinario en unidades médicas (pie unidades de cáncer, unidades de dolor, rehabilitación física, etc..). En este campo se emplea la combinación de los psicofármacos y la psicoterapia.
Una quinta área (común y con frecuencia unida al enfoque cognitivo) se dedica al estudio de la "adhesión al tratamiento". Es conocido que un alto porcentaje de enfermos no siguen las prescripciones farmacológicas indicadas (incluidas las psicofarmacológicas). Carnéate y Miller (1989) recogen tres grupos de razones/motivaciones que inducen a los pacientes a no tomar los medicamentos como se le indican:
La sexta área implica el cuestionamiento del modelo médico de salud. La medicina tradicional ha entendido el funcionamiento del organismo sobre el punto de vista de la "enfermedad". La salud se entiende cómo no-enfermedad. La alternativa de la medicina comunitaria (de la que participa la psicoterapia conductual) implica la intervención de múltiples factores tanto en los procesos de salud como de enfermedad (pico-vio-sociales). Ello implica un horizonte mucho más amplio del puramente asistencial, y apunta hacia la conducta en relación a su ambiente como factor relevante en la salud/enfermedad. El abordaje de los problemas "psíquicos" ,desde esta óptica, que se remite tan solo al fármaco queda en evidencia. Obviaría las condiciones de vida del sujeto, y su forma de vivir en ese contexto; aspectos que escapan a los "neurotransmisores" y la "bioquímica". Por otro lado remite a políticas de salud y aspectos sociales (Costa y López, 1986).
El efecto comparativo de la psicoterapia conductual frente a los psicofármacos se recoge de manera conjunta en el apartado de psicoterapia cognitiva y psicofármacos; al utilizarse ambas intervenciones de manera frecuentemente asociadas.