LA NUEVA VISION DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGIA EN LA RELACION
ENTRE PSICOLOGIA COGNITVA Y PSICOLOGIA APLICADA

Prof.Andrés García Azcanio - Psicologo

UNIVERSIDAD DE MATANZAS - Cuba

Introducción

Desde su introducción en la Psicología, por el psicolingüista norteamericano Noam Chomsky (1), el término competencias ha sido, probablemente, uno de los más usados en los últimos años en el área de la Psicología. Esto se debe a que en todas las áreas en donde se inserten los psicólogos se promueve el desarrollo humano. Como consecuencia, se han derivado teorías de todo tipo al respecto y se pueden encontrar diferentes aplicaciones y usos para este concepto.

Estas aplicaciones se han utilizado para estudiar tanto fenómenos del lenguaje y del pensamiento, como para predecir el éxito en un puesto de trabajo en una empresa, o, de manera general, en la vida.

No obstante, a pesar de que esta noción tiene claro su origen y sigue una línea de avance dentro de la Psicología Cognitiva, ha tomado otro camino en el campo de la Psicología Empresarial y del Management, a partir de los trabajos de McClelland (2) y sus estudios acerca de las competencias laborales.

Por mucho tiempo ha habido en la Psicología una especie de divorcio entre las teorías que surgen a partir de la investigación científica y las teorías que surgen como resultado de una práctica profesional. Esta división se ha producido debido a que las investigaciones en la Psicología Cognitiva se realizaban tomando la forma de construcción del conocimiento científico propia del paradigma positivista. Esta forma de investigación radicaba en aislar un elemento de forma tal que se mantuviera puro, estable y repetible, provocando que prácticamente estas investigaciones no tuvieran un uso de valor práctico, salvo excepciones, que pudieran utilizar campos de Psicología aplicada como la Psicología Organizacional.

Es por ello que, la Psicología Organizacional, se vio abocada a desarrollar paralelamente a las investigaciones en la Psicología Cognitiva los mismos conceptos que habían sido introducidos por esta última, ya que las investigaciones en el campo de la Psicología General, al aislar tanto los componentes, impedían un acercamiento al sujeto desde un punto de vista holístico, y no permitía una visión real de todos los factores que intervienen a la hora de que un trabajador realice determinada tarea (García Azcanio, 2003).

Según García Azcanio (2005, 2006a), en los últimos años los psicólogos cognitivos han girado el rumbo de sus investigaciones, y, en lugar de reproducir experimentalmente los fenómenos, estudian los procesos cognoscitivos en situaciones naturales. Esto posibilita que haya un acercamiento entre los teóricos de la Psicología General  y los de la Psicología Empresarial, hecho que hace algunos años era improbable por el nivel de las investigaciones en Psicología General que reducían la posibilidad de aplicación de las mismas a diferentes campos.

En la actualidad, y por la complejidad que van tomando las investigaciones de campo, es de vital importancia el hecho de que se integren los hallazgos que se han obtenido, recientemente, en el marco de la Psicología General con las concepciones que pueden surgir derivadas de estudios en la acción profesional. Esto por varias razones. Primero, permite enriquecer el marco teórico con el que se asume la acción profesional. Segundo, le da a esta acción profesional instrumentos metodológicos con los que enfrentarse a la práctica cotidiana. Tercero, permite a las investigaciones en Psicología General tener una salida práctica mediante la cual se pueda obtener una retroalimentación que posibilite enriquecer y perfeccionar dichas investigaciones. Y por último, permite a la Psicología General un abordaje más natural en el estudio de los seres humanos (García Azcanio, 2006b).

Este trabajo tiene como objetivo exponer la situación del paradigma de investigación de la cognición humana en el  contexto científico-social actual. Para ello se revisan los planteamientos realizados por algunos especialistas y se esbozan algunos puntos de vista al respecto, centrándose en las causas que han forzado el paso del “estudio de laboratorio” al “estudio en condiciones naturales” tomando como referencia los estudios acerca de las capacidades humanas.

Desarrollo

La avidez por desentrañar y comprender la mente humana no es nueva. Ella está asociada a la historia de la humanidad. Filósofos como Aristóteles, Hume, Locke, Descartes, Kant, etcétera, han realizado sus aportes al tema, y sus nociones aun perviven en nuestra cultura.

Este estudio ha llegado a nuestra actualidad y los científicos de los procesos cognoscitivos se enfrentan a una tarea tan difícil como interesante, puesto que estos fenómenos son inaccesibles a la observación pública, son muy veloces e interactúan unos con otros de forma tal que resulta difícil estudiar un fenómeno aislado al existir una dependencia funcional de todos los componentes del sistema (De Vega, 1994).

Ésta es una de las razones por las cuales el Conductismo (3) nominó al cerebro como “la caja negra” y se limitó a estudiar las manifestaciones externas de la psique humana: el comportamiento.

No obstante al arraigo de este paradigma, existieron numerosos investigadores que no se conformaron con los resultados obtenidos y procuraron profundizar en los estudios “prohibidos” hasta ese momento. Así, el desarrollo de las ciencias del ordenador corrió, de una vez y por todas, el velo que existía sobre la mal llamada “caja negra”, y desde entonces surgió lo que en la actualidad se conoce como el Enfoque del Procesamiento de la Información (EPI).

Numerosas teorías fluyeron con la intención de explicar fenómenos que iban desde el recuerdo de palabras hasta el proceso de resolución de problemas. Todas ellas con una característica común: se trató de aislar cada uno de los procesos a estudiar con el fin de obtener resultados que fueran aceptados según la manera de hacer ciencia propia del Positivismo. Así se utilizó el ordenador para la programación que permitiera modelar la mente humana. A esto se le conoce como la analogía mente-ordenador, en la cual se planteaba que la mente humana simulaba al procesamiento de la información realizado por un ordenador a la hora de resolver problemas.

En este contexto surge la teoría de la Gramática Generativa y Transformacional (Chomsky (4), 1971,1981), en la cual introduce el término competencia-actuación. De esta forma Chomsky (1971), define la competencia lingüística como un conocimiento tácito intrínseco, que se obtiene de modo incidental y no por un aprendizaje formal, que posee el hablante-oyente sobre la lengua. Esta puede ser expresada idealmente por un sistema de reglas que relaciona representaciones fonéticas con sus interpretaciones semánticas, o sea, por una gramática. Por su parte, la actuación (o performance) se refiere al uso que hace el hablante-oyente del lenguaje en situaciones concretas. La actuación provee los datos para la investigación de la competencia.

Este concepto ha sido aplicado, dentro de la psicología cognitiva de múltiples formas, y existen lo que Miller (1975) llama versiones (5) diferentes de la distinción entre competencia y actuación. Ellas son:

  1. versión lingüística,
  2. versión cognitiva,
  3. versión racionalista,
  4. versión de desarrollo o desarrollista,
  5. versión situacional,
  6. versión crítica,
  7. versión metodológica,
  8. versión autónoma.

Estas versiones aunque difieren en la manera en que operacionalizan el término, coinciden en las formas de investigar el fenómeno que estudian. Así, la búsqueda del conocimiento en las investigaciones científicas se caracterizó por el montaje de experimentos donde se ubica al individuo en un ambiente “adecuado” para el estudio, pero que dista mucho de la realidad en la que este se inserta en su vida cotidiana.

Una respuesta al por qué se “desnaturalizó” el estudio de los procesos cognitivos en las décadas del 70 al 80 se puede encontrar en los planteamientos de Miller (1974),  según el cual existen dos períodos de desarrollo de una ciencia. Un primer período, en el cual, la actividad científica que se empieza a formar, utiliza elementos e ideas que forman parte de la común experiencia de todos los seres humanos. Durante este período, la ciencia resulta ampliamente inteligible, o sea, resulta accesible, incluso, para personas legas.

En un segundo período, esta ciencia se hará más precisa, alcanzará una  comprensión más profunda o remontarse a mayores alturas de virtuosismo intelectual. En esta etapa, la ciencia perderá el impacto sobre la visión que el hombre medio posee de sí mismo y del mundo que lo rodea, habrá dejado de ser una realidad viva, excepto para un pequeño grupo de especialistas. (Miller, 1974).

La psicología cognitiva no escapó a esos dos momentos señalados por Miller. Durante su nacimiento como paradigma era accesible para muchas personas. De hecho se le incorporaron investigadores de diferentes campos, que se dieron a la tarea de tratar de explicar los procesos que subyacen el comportamiento humano y sus consecuencias.

Pero sucede que estas investigaciones estaban dirigidas por una concepción de la ciencia que hacía uso del método de experimentación positivista, los sistemas se dividían en elementos cada vez más pequeños y se estudiaba con un especialismo esotérico. En este paradigma, se trataba de reducir al máximo la incertidumbre y los riesgos, y la localización en tiempo y lugar y el proceso son irrelevantes para las explicaciones. Ejemplo de esto es que se estudiaba a la cognición separada de la personalidad del individuo.

Así, su objetivo era tomar un elemento aislado de la naturaleza que se conservara artificialmente puro, estable y reproducible, para llevar a cabo experimentos con él. Así se podría, en un ambiente supercontrolado de laboratorio, determinar las propiedades de este elemento.

Entonces, la psicología cognitiva llegó a la segunda etapa, donde las investigaciones y sus resultados se vieron, al mismo tiempo que refinadas, restringidas a una elite de investigadores que se especializaban en el tema.
Es por ello que, la noción de competencia-actuación, a pesar de que tiene claro su origen y sigue una línea de avance dentro de la psicología cognitiva, tomó otro camino en el campo de la psicología empresarial y del Management. Esto se debe a la importancia que reviste hoy en día el estudio de las capacidades humanas, en un mundo donde la tecnología parece ya no marcar mucha diferencia en el mercado, siendo esta diferencia un resultado del nivel de desempeño y capacitación que tengan los individuos que laboren en dicha organización.

Es curioso que se haya hecho una extrapolación de conceptos del área de la psicología general hacia la psicología aplicada, en este caso la empresarial, sin que se siga el desarrollo que ha tenido estos términos en su campo de origen. Es decir, se han desarrollado planteamientos y conceptos referentes a la competencia, así como métodos de estudio que han sido instrumentados, que no toman de referente a las múltiples investigaciones que se han desarrollado en la actualidad en el campo de la psicología cognitiva acerca de este tema.

La psicología aplicada a las organizaciones, es un recurso tecnológico al que deben echar manos numerosos individuos cuyas profesiones pueden estar relacionadas o no con la psicología, como por ejemplo, managers, empresarios, directivos, consultores, economistas, contadores, ingenieros, etc.  Estos individuos necesitan  conocimientos de psicología que puedan aplicar fácilmente y de paso que se puedan dar a conocer al trabajador medio para su uso, para así elevar la productividad y la capacidad competitiva de la empresa.

Desde este punto de vista, el nivel alcanzado por la psicología cognitiva tenía muy poco que ofrecer, pues sus investigaciones estaban en un plano tan divorciado de la realidad que brindaban pocos recursos metodológicos a los profesionales de la psicología empresarial. De hecho, es poco probable que algún libro de psicología cognitiva logre convertirse en un best-seller, por estas mismas cuestiones de no poder “aterrizar” el contenido para un lector medio, restringiendo su lectura sólo a especialistas en el tema. 

Además las investigaciones en psicología cognitiva, enfrentaban un segundo problema. Como  las investigaciones se realizaban tomando la forma de construcción del conocimiento científico propia del paradigma positivista, la forma de investigación radicaba en aislar un elemento de forma tal que se mantuviera puro, estable y repetible, prácticamente estas investigaciones no tenían un uso de valor práctico, salvo en excepciones,  que pudieran utilizar campos de psicología aplicada como la psicología organizacional.

Sternberg (1986) reconoce que, a pesar de las diferencias de enfocar el estudio de las capacidades humanas dentro de la psicología cognitiva, estas propias diferencias se reducen a un valor despreciable cuando se comparan los diferentes tipos tareas que se proponen en una investigación con las tareas cotidianas que debe realizar el hombre común, ya que existe una diferencia muy grande entre estos dos tipos de actividades.

Según Norman (1989) (6), se puede describir un componente de cognición pura, pero el ser humano es más que eso, es un organismo con una base biológica y una historia evolutiva y cultural, es un ser social que interactúa con otros, con el ambiente y consigo mismo. Las discusiones centrales de la ciencia cognitiva han ignorado estos aspectos de la conducta. Los resultados indican que ha habido un progreso considerable en algunos aspectos pero una gran esterilidad en otros.

Esta forma de concebir el conocimiento científico logra hacer que la naturaleza sea predecible y controlable, pero esto es hasta cierto límite, una vez que el objeto se coloque nuevamente en su ambiente natural las posibilidades de predicción disminuyen drásticamente. Es decir, la riqueza de la vida real no puede ser captada por los estudios que propone la psicología cognitiva.

Por ello, la psicología organizacional desarrolló, paralelamente a las investigaciones en la psicología cognitiva, conceptos que habían sido introducidos por esta última, para lograr un acercamiento al sujeto desde un punto de vista holístico, y permitir una visión real de todos los factores que intervienen a la hora de que un trabajador realice determinada tarea, ya que las investigaciones en el campo de la psicología general, al aislar tanto los componentes lo impedía.

En este sentido, la psicología empresarial, como resultado del nivel abstracto en que se movían las investigaciones en el marco de la psicología general y por la poca utilidad práctica de dichas aplicaciones, se dedicó a realizar estudios más concretos que ubicaban al individuo en su ambiente natural, y la finalidad de estas investigaciones es, fundamentalmente, resolver problemas en la práctica de las empresas y brindar metodologías para ello, a partir de una conceptualización, que si bien le brindaba carácter teórico a estas investigaciones, no intenta constituir una teoría que vaya más allá de sus utilidades prácticas.

En este sentido, mientras las investigaciones científicas de la cognición humana se dedicaron a atomizar los fenómenos de la vida cotidiana, en el ámbito empresarial los psicólogos estudiaron al ser humano, en su interacción con otros humanos, en una ambiente organizacional insertado, en un contexto socio-cultural determinado.

Ahora bien, en la actualidad, producto de los problemas de divorcio de la realidad y de poca utilidad práctica que han presentado los estudios de la cognición humana, las teorías cognitivistas han cambiado su manera de estudiar los procesos cognitivos.

Una explicación a la cuestión se puede encontrar en el marco de la epistemología y en la manera pasada y actual de concebir a la ciencia y a las investigaciones científicas, teniendo en cuenta que ha habido un cambio de paradigma dominante en el abordaje de las ciencias.

Para abordar esto se debe hacer referencia a la obra Kuhn (1962) y sus nociones de crisis, paradigma, período normal, revoluciones científicas y concepción discontinua del progreso de la ciencia.

Para este autor, un paradigma es una matriz disciplinar que incluye desde creencias y preconcepciones, hasta prescripciones aceptadas por la comunidad científica ( tipos de problemas que se plantean, cómo se deben instrumentar, los modelos teóricos que a los cuales se acude, y sus aplicaciones. (De Vega, 1994).

Según las ideas de Kuhn (1962), la ciencia no progresa de forma continua y acumulativa. Por el contrario, es una evolución discontinua jalonada por crisis y revoluciones. Existe un período de ciencia normal, en la que está presente un paradigma dominante, al cual se acogen las diferentes comunidades de científicos, especialistas en diferentes ramas de la ciencia, y según la cual se van guiando y acumulando todas las investigaciones científicas.
Durante estos períodos se van acumulando también hallazgos difíciles de explicar, que se van incorporando al paradigma original, hasta que su acumulación mine la propia esencia del paradigma en cuestión. Entonces sobreviene un período de crisis, al cual le sucede un período de ciencia revolucionaria, donde aparece un nuevo paradigma, que va cobrando fuerza y adeptos, hasta que se instala completamente y sobreviene de nuevo un período de ciencia normal. (Kuhn, 1962; De Vega, 1994).

Esta forma de concebir el desarrollo de la ciencia, si bien no es la única, ha sido una de las más utilizadas, y en nuestro caso nos permite ilustrar el movimiento que ha tenido lugar en los últimos años en el marco de la concepción de las investigaciones científicas, y en la relación entre la ciencia y la tecnología, con el cambio de paradigma dominante del positivismo hacia la ciencia postnormal.

Así, Funtowicz y Ravetz (S/A), siguiendo las ideas anteriormente planteadas por Kuhn (1962), plantean que ha emergido un período al que ellos denominan la ciencia postnormal, que ha pasado ha sustituir al positivismo como paradigma dominante en la forma de hacer ciencia. En esta nueva concepción de la investigación científica, no se trata de aislar los elementos para su estudio en un laboratorio. Todo lo contrario, se intenta estudiar los elementos tal y como se dan en la vida real.

Según esta nueva concepción de la ciencia, se deben emplear la interacción de las incertidumbres de los sistemas y los riesgos de la toma de decisiones. La incertidumbre de los sistemas conlleva el principio de que el problema se interesa en la comprensión o el manejo de una realidad inherentemente compleja, y no en el descubrimiento un hecho en particular. El riesgo en las decisiones comprende a los diferentes costos, ganancias y valores comprendidos en el tema a través de los diferentes involucrados. (Funtowicz y Ravetz, S/A).

De esta manera, Funtowicz y Ravetz (S/A), proponen un diagrama (figura 1) de estrategias para solucionar problemas, en cuyos ejes ubican al riesgo en las decisiones y la incertidumbre de los sistemas, así, muestra la interacción de los aspectos epistémicos (intensidad de la incertidumbre) y axiológicos (intensidad de los riesgos en las decisiones).  En este diagrama se representan, además, las ciencias básicas y aplicadas, la consulta profesional y la ciencia postnormal, que forman parte de un continum y según el grado de intensidad de la incertidumbre y/o de los riesgos de un problema determinado, este caerá en cada una de las 4 áreas anteriormente planteadas.

Diagrama

Figura 1: Diagrama de estrategias para solucionar problemas.

Esto, además, comprende la participación de las personas, y de los investigadores técnicamente preparados en un tema. Todos estos implicados forman una comunidad de pares ampliada para una estrategia efectiva de solución de problemas de riesgos ambientales globales. Dicha comunidad de pares, o personas implicadas en el proceso, también se va ampliando a medida que el problema se va acercando a la ciencia postnormal.

Según estos autores, la ciencia postnormal ocurre cuando las incertidumbres son de tipo epistemológico o ético, o cuando los riesgos reflejan objetivos contradictorios entre los pares. En este sentido, se le denomina postnormal, para indicar que los ejercicios de resolver acertijos y de aislar los elementos de la naturaleza en un laboratorio a fin de estudiarlos, ya no resultan apropiados para resolver los problemas de las políticas de riesgo y de medio ambiente. (Funtowicz y Ravetz, S/A).

Esta nueva forma de hacer ciencia se hace presente sobre todo en las ciencias sociales (incluyendo a la psicología), y en los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), en donde se necesita tener una mirada más humanista, más centrada en el hombre, tal y como éste se desenvuelve en su entorno cotidiano. (Núñez Jover, 2001; López Cerezo, 2001).

Así, la tecnología depende cada día más del desarrollo científico y los límites entre éstos se vuelven cada vez menos claros. Se plantea así, que la “nueva ciencia” es, por su esencia, tecnológica. Esta debe tener un enfoque histórico-social, diferenciada de la tradición positivista, y tener una expresión en el ámbito práctico, ejemplo: en la industria, en los servicios, etcétera (Núñez Jover, 1994, 1999a).

Miller (1974), plantea que los logros científicos suelen afectar en dos niveles. Por un lado, sirven de base para que se desarrolle la tecnología y se puedan solucionar con relativa facilidad los problemas prácticos que se plantean a las personas en su vida cotidiana. Por otra parte, moldean la visión de la realidad, al alterar la forma en que se comprende el mundo en que vivimos. De este modo, la tecnología debe basarse en el desarrollo científico, y, al mismo tiempo, la ciencia estar al servicio de la tecnología, para permitir así el desarrollo de la humanidad.

Para Pimentel Ramos (1994) la ciencia y la técnica tienen una posición de relativa dependencia con respecto a las condiciones sociales, las cuales determinan su posición actual y evolución. La “nueva ciencia” se inserta en aquel contexto donde se expresan nuevas demandas prácticas y culturales (Núñez Jover, 1999b).

En la actualidad cubana se tiene un ejemplo clave cuando se analiza todo el proceso de universalización de la enseñanza, donde una buena parte del saber científico, su transmisión, los estudios priorizados y las tecnologías que se desarrollan, se encuentran en función de ella. Todo esto, producto de una política del estado a partir de que las condiciones histórico-sociales están creadas para ello.

En la actualidad, los estudios en psicología han evolucionado, producto del cambio de paradigma dominante de la ciencia, y se abocan a estudiar al individuo en su ambiente natural. Dentro de esta nueva concepción de la investigación científica han surgido nuevas corrientes cognitivistas y se han reformulado y renovado las existentes. De esta forma investigadores como Gardner (1997, 1999), Sternberg (1997, 1999, 2001) y Goleman (1996, 1999), realizan sus investigaciones acerca de las competencias humanas con una concepción menos arbitraria, artificial, y más natural, logrando considerables resultados y sus conceptos se desarrollan a la luz de nuevos descubrimientos tecnológicos en el marco de la neuropsicología y por nuevos estudios transculturales que ellos mismos denominan esenciales para entender el fenómeno estudiado.

Hoy en día, en la psicología cognitiva, no se niega la importancia que tiene la cultura en la formación del individuo y en la potenciación de sus capacidades. Existen, por ello, estudios transculturales, entre otros, en los que se ubica al ser humano en su ambiente natural, y se logra obtener una capacidad predictiva del comportamiento altamente efectiva. Es un hecho que los investigadores en el campo de la psicología general ya no se interesan sólo por el conocimiento puro, sino que buscan darle a éste conocimiento una salida práctica para resolver problemas en la vida cotidiana.

Estos avances en el marco de la psicología cognitiva no han sido lo suficientemente explorados por los psicólogos o, de manera más general, managers que se dedican al perfeccionamiento de la capacidad de rendimiento de los individuos en las organizaciones. Hoy por hoy se utiliza el dúo competencia-actuación, tal y como se desarrolló por McClelland (1973) en el marco de la psicología empresarial y se deja fuera el avance que ha tenido lugar en este tema dentro de los investigadores cognitivistas, a excepción de los planteamientos de Goleman (1996, 1999) acerca de la inteligencia emocional en las organizaciones.

Además, siguiendo a Miller (1974), la tecnología y la psicología aplicada se deben de servir de los adelantos que se producen en las investigaciones de psicología general. Del mismo modo, la psicología general debe aportar también hallazgos que puedan ser utilizados por la tecnología para su desarrollo. Es por ello que se comparte la idea de que tiene que existir una estrecha relación entre las ciencias, la tecnología y las ciencias aplicadas para potenciarse mutuamente. Es decir, no solamente la ciencia brinda elementos que permiten desarrollar la tecnología y la ciencia aplicada, incluso la misma ciencia se beneficia de los datos que aportan las ciencias aplicadas, no solamente para comprobar, sino también para pulir sus postulados.

Además, como ésta es una época donde el conocimiento acerca de las potencialidades del ser humano reviste vital importancia para el desarrollo, se deben tomar en cuenta todas las concepciones que estudien al mismo (García Azcanio, 2006b). Esto permitiría enriquecer el marco teórico que trabaja al individuo y su desarrollo, y brinda una base sólida que permite mejorar los principios metodológicos para estudiarlo en un futuro no muy lejano.
Al estudiar la obra de autores como Vygotsky (1979) y Bruner (7), se desprende necesariamente de ella que los criterios de éxito son elementos culturales, así es imposible elaborar listas de criterios de éxito que sean útiles y aplicables en diferentes culturas. Siguiendo esta idea, concebir al hombre como ser social, reviste importantes implicaciones, pues implica que, estudiar al hombre no puede ser separado de las características de la cultura donde este se inserta.

El estudio holístico del ser humano en su inserción en diferentes ámbitos en los que interactúa en su vida cotidiana, en un contexto histórico-social determinado, permite un verdadero acercamiento a la comprensión de la cognición humana. Esto “humaniza” las prácticas en procesos tales como el de selección de personal y el de capacitación en el mundo empresarial, puesto que mientras mayor sea el conocimiento sobre el componente humano en una empresa, más adecuadas serán las exigencias que se le impongan y mejores resultados se obtendrán en la potenciación de su desarrollo.

En Cuba, por ejemplo, no está prevista la selección de personal que excluya a las personas, a pesar de que se puede implementar, y de hecho se realiza, pero como un formalismo, ya que existe todo un sistema de valores sociales y toda una concepción del ser humano y su prioridad, que posibilita que el énfasis recaiga más en desarrollar a los seres humanos que en utilizarlos únicamente como fuente de ganancias. Este último tipo de sistema, a pesar de ser eficiente en una sociedad capitalista, no tendría éxito en la nuestra.

Otro ejemplo de lo ligado que se encuentra el pensamiento científico a las condiciones histórico-socio-político de un país, lo tenemos en la sociedad cubana donde se prioriza el desarrollo integral del hombre y las investigaciones van dirigidas en este sentido. Así, cuando en una organización se pone en práctica el I+D, o se promueve la capacitación, esta va estar en función de los individuos que estén involucrados y su potencial a estimular.

En el caso de una sociedad capitalista todas estas investigaciones se ponen en práctica en función de la organización, de este modo, cuando se habla de gestionar al hombre en la empresa, lo importante no es el hombre en sí, sino el producto que del hombre se deriva y las ganancias que esto implica.

En este sentido, se debe estar atento al traslado de ese tipo de modelos de gestión empresarial de una sociedad a otra. Definitivamente hay que tener cuidado con los conceptos que se trabajan, puesto que la cultura y el sistema social cubano, tienen peculiaridades que se diferencian notablemente de los sistemas donde son estudiadas e implementadas este tipo de gestiones, los cuales provienen de sociedades capitalistas. Ésta es una de las causas por las cuales algunas empresas cubanas no tienen el éxito que se espera de ellas, pues copian modelos sin realizar los estudios pertinentes.

 Por ello, el estudio científico, en Cuba, en condiciones naturales donde permita ver al sujeto sin independencia de la sociedad en la que se inserta, posibilita, primero, que se adecuen los resultados obtenidos con la realidad que vive el individuo; segundo, que la tecnología que se desprenda de la investigación sea utilizada con más efectividad. Por último, favorece la obtención de un mayor desarrollo tanto del individuo como de la sociedad en la que se inserta, a partir de la relación dialéctica que existe entre el individuo y la sociedad.

En resumen, con este acercamiento entre campos diferentes, no sólo se potencia el área de la psicología aplicada con los estudios de la psicología general, sino que también se puede encontrar en la psicología empresarial, material que permita un mejor desarrollo de las concepciones teóricas planteadas por la psicología cognitiva. Es, precisamente, el abordaje científico en terrenos como el de una organización, el que brinda esa visión más natural del ser humano.

Conclusiones

A través de este trabajo, se ha podido apreciar la influencia que ha tenido la nueva concepción de las ciencias y su relación con la tecnología, en la evolución de las investigaciones de la cognición humana a partir del paso de un paradigma que fomentaba el “estudio de laboratorio” a otro paradigma que posibilita el “estudio en condiciones naturales”.

Para ello, se hace referencia a los dos principales problemas que han impedido la conexión entre las ciencias aplicadas y las investigaciones científicas en psicología general: a saber, los problemas de divorcio de la realidad y de poca utilidad práctica de las investigaciones en psicología cognitiva.

Así, producto de un cambio en la concepción de la ciencia, llamada “la ciencia postnormal” por autores como Funtowicz y Ravetz (S/A) o “la nueva ciencia” por autores como Núñez Jover (1994) y Pimentel Ramos (1994), en la actualidad se aboga por una mirada más humanista, más centrada en el hombre, tal y como éste se desenvuelve en su entorno cotidiano.

De esto se desprende, primeramente, que la tecnología debe basarse en el desarrollo científico, y, al mismo tiempo, la ciencia estar al servicio de la tecnología, para permitir así el desarrollo de la humanidad. Segundo, que la ciencia y la técnica tienen una posición de relativa dependencia con respecto a las condiciones sociales, las cuales determinan su posición actual y evolución.

Como resultado de lo anterior, las investigaciones en psicología cognitiva han tomado un giro y, en la actualidad, estudian al ser humano en su ambiente natural con el fin de lograr un mayor acercamiento a la comprensión de los fenómenos de la cognición humana.

Por último, como ésta es una época donde el conocimiento acerca de las potencialidades del ser humano reviste vital importancia para la sociedad cubana, y se deben tomar en cuenta todas las concepciones que estudien al mismo. Esto permite enriquecer el marco teórico que trabaja al individuo y su desarrollo, y brinda una base sólida que posibilita mejorar los principios metodológicos para su estudio.

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(1) La noción de Competencia-Actuación de Chomsky se puede revisar en Chomsky, Noam (1981): “Problemas actuales en teoría lingüística y Temas teóricos de gramática generativa”; Ed. Siglo XXI; México; y en  Chomsky, Noam (1971): “Aspects de la theorie syntaxique”; Éditions du Seuil; París.

(2) La noción de McClelland acerca de las competencias organizacionales se puede revisar en McClelland, David C. (1973): “Testing for Competence rather than for Intelligence”; American Psychologist; January.(3) Paradigma psicológico que guió los estudios en psicología en la primera mitad del siglo XX.

(4) Lingüista norteamericano autor de la teoría de la Gramática Generativa y Transformacional, con la cual asestó un duro golpe al conductismo al explicar desde los procesos cognitivos el proceso de adquisición del lenguaje.

(5) Para profundizar en el tema consultar: Miller, George A. (1975): “Some comments on competence and performance”; en Aaronson, Doris y Rieber, Robert W. (1975): “Developmental psycholinguistics and communication disorders”; Annals of the New York Academy of Sciences, volume 263; New York.

(6) Los criterios de Norman al respecto se pueden encontrar en Norman, D. (1989): “Doce problemas para la ciencia cognitiva”; en Poggioli, L. Y Navarro, A.(1989): “Psicología cognoscitiva. Desarrollo y perspectivas; McGraw-Hill; México.

(7) Citado por García Azcanio, Andrés (2003): “Potencial Humano. La noción de Competencias”; Trabajo de Diploma para optar por el título de Licenciado en Psicología; Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.