Resumen: el galanteo es el fenómeno que inicia el complejo vínculo de la pareja, mediado por la representación social que del hecho de ser hombre o mujer existe para determinada cultura y sociedad. El presente estudio se propuso como objetivos demostrar la importancia de la perspectiva de análisis de género para comprender la perpetuidad de patrones sexistas y determinar cómo las diferencias de género influyen en la manera en que se codifican y decodifican los mensajes en esta etapa. Con un enfoque cualitativo se realizaron durante una primera fase investigativa grupos focales para cada sexo. En una segunda fase se cruzó la información obtenida y se creó una entrevista semiestructurada para las mujeres y otra para los hombres. El estudio concluye que ambos sexos enamoran a partir de patrones tradicionales de género sustentados por estereotipos sexuales y una estructura de poder, con emergentes de cambio en el plano de lo deseable. Además, existen puntos de desencuentro importantes con respecto a la codificación y decodificación de las actitudes y comportamientos de ambos sexos en el flirteo y el cortejo.
Palabras clave: galanteo, flirteo, cortejo amoroso, perspectiva de género, percepción, codificación y decodificación de los mensajes, masculinidad, femineidad, estrategias de seducción.
La realidad a la que nos enfrentamos es que vivimos aún en un mundo machista bajo la influencia de un dominio patriarcal. El galanteo, como fenómeno de corte interactivo y social no escapa de las consecuencias que trae consigo la diferenciación genérica, manifestándose igualmente pautas de comportamiento, creencias, expectativas, barreras afectivas que limitan las potencialidades, así como la libre expresión de deseos y necesidades por la simple razón de pertenecer a un sexo u otro. Así, la comprensión del galanteo como un fenómeno que inicia el complejo vínculo de la pareja, pasa por la representación social que del hecho de ser hombre o mujer existe para determinada cultura y sociedad.
Las relaciones entre los géneros en el galanteo están definidas por las relaciones asimétricas a partir de una distribución desigual del poder, que les concede el rol protagónico y dominante al hombre y el papel pasivo y subordinado a la mujer (1), creando puntos de desencuentro e incomprensiones entre ambos en el acercamiento inicial en cuanto a las expectativas de género, los sistemas de valores, las creencias, prejuicios, sentimientos, actitudes, la codificación y decodificación de los mensajes de seducción, entre otros aspectos.
Este trabajo se aproxima al estudio de las formas de seducción, el flirteo y el cortejo amoroso, en la juventud actual desde una perspectiva de género. Lo más interesante del estudio constituye el rescate de la dinámica, que desde lo comunicativo se construye durante esta fase entre hombres y mujeres.
Se muestra la importancia de la perspectiva de análisis del género para entender y comprender la perpetuidad de patrones sexistas aún desde los primeros acercamientos eróticos entre el hombre y la mujer, además de que el galanteo constituye un patrón interactivo que se da a partir del intercambio de mensajes. De ahí, la importancia de la teoría de la comunicación humana que señala que toda conducta verbal o no verbal tiene valor de mensaje para el otro.
Los objetivos consisten en demostrar la importancia de la perspectiva de análisis del género para comprender la perpetuidad de patrones sexistas, además de determinar los puntos de encuentro y desencuentro entre los sexos con respecto a sus percepciones sobre el galanteo actual, analizar la influencia de género en la manera que tienen los hombres y las mujeres de interpretar (decodificar) los mensajes que reciben del otro en la etapa del flirteo y el cortejo, así como analizar los patrones de comportamiento femeninos y masculinos encontrados y sus emergentes de cambio.
Definiciones conceptuales:
Se utilizó una población de estudio compuesta por 12 hembras y 12 varones adolescentes del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladímir I. Lenin, con edades comprendidas entre los 16 y 17 años. De este total se seleccionaron cinco sujetos de cada grupo, o sea cinco varones y cinco hembras, constituyendo una muestra parcial para profundizar en los aspectos estudiados y como parte de la segunda fase del diseño de investigación, la cual describiremos de forma detallada más adelante.
Desde un enfoque cualitativo, durante una primera fase de investigación se llevaron a cabo dos talleres para el sexo femenino y masculino respectivamente. Con estos talleres me tracé la meta de explorar la percepción de ambos sexos con relación al flirteo y el cortejo amoroso, así como determinar cuáles son las actitudes y estrategias de seducción actuales que ponen en práctica hombres y mujeres a esta edad en ambas fases.
Para el diseño específico de los talleres se emplearon diversas técnicas participativas: vivenciales (de animación, de análisis), con actuación (juego de roles) y visuales (escritas). La estructura general que nos sirvió de guía en el transcurso del encuentro grupal fue el siguiente:
Con los resultados obtenidos en los mismos se pasó a la segunda fase de la investigación, cruzando la información obtenida en cuanto a creencias, actitudes y estrategias. A partir de esta información se elaboró una entrevista semiestructurada para cada sexo. En esta segunda fase la aplicación de esta técnica nos permite explorar cómo decodifican, interpretan los mensajes enviados por el otro sexo en el flirteo y el cortejo amoroso. Esta aplicación se realizó con una muestra parcial, en tanto se seleccionaron 5 varones y 5 hembras de cada grupo para lograr una mayor profundización.
Comportamientos y actitudes masculinas detectadas en el flirteo y el cortejo. |
Cómo los varones suponen que lo interpretan las mujeres. |
Cómo lo interpretan realmente. |
Cómo desearían ellos que los valoraran. |
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Tomar la iniciativa |
Lo aceptan, les da la idea de lo que deben esperar. Constituye una exigencia llevar la delantera. |
Ellos deben llevar el proceso y dominar pero no excesiva - mente. Se ve más original en ellos. |
Lo asumen como desventaja del sexo masculino, ya que “ellas no tienen que pasar la pena de enamorar y que les digan que no”. |
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Negativa masculina |
Las puede herir por su sensibilidad, susceptibilidad femenina, pueden llorar. |
“A ellos no les gusta herirnos, por eso no se niegan.” |
Asumen como una ventaja femenina el poder negarse al otro. |
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Enamorar con rapidez, sin muchos rodeos dar a conocer sus intenciones. |
A ellas les gusta que vayamos lento. |
Nos gusta que vayan poco a poco, de lo contrario es algo superficial, banal. |
También prefieren un enamoramiento más lento, donde medie más el conocimiento, la intimidad y el compromiso. |
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Tomar las decisiones. |
Les gusta que el hombre sea decidido, aunque no muy apurado. |
“Nos gustan decididos. |
Les gustaría experimentar la pasividad, tomar ellos la decisión desde la espera. |
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Códigos emocionales |
A las mujeres les gusta que el hombre sea delicado y sensible, piensan que somos poco espirituales. |
Poco sensible, sutil. |
Reclaman su derecho a que se les reconozca como personas capaces de sentir, de amar, con necesidades, la autenticidad de sus sentimientos. |
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Intencionalidad. |
Piensan que sólo que sólo queremos sexo. |
El hombre necesita menos del amor y las relaciones serias. |
Que se les vea de manera diferente, no todos son iguales. |
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Insistencia |
Puede sentir incomo- |
Gran interés, no se da por vencido, necesidad real de ella. |
Inconformidad del varón con “eso de caerle atrás”, refiriendo que ellos también pueden cansarse. |
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Ser machista |
Sentimiento de desagrado, aunque en ocasiones exigen un carácter varonil y un tanto machista. |
Piensan que son superiores a la mujer. |
En todo momento promueven una necesidad de igualdad. |
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Romanticismo |
Es mal visto por algunas. |
Románticos pero no excesivamente. |
Reclaman su derecho a que se les reconozca su preferencia por los detalles y lo espiritual. |
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Pasividad, no tomar la iniciativa, que le regalen flores, lo inviten a salir. |
Lo ven mal para un hombre, debe ser más activo. |
Desinterés |
Les gustaría que se les galanteara más, experimentar esa pasividad. |
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Comunicación verbal |
Piensan que el hombre debe ser directo, lanzarse, acercarse a conversar. |
En ocasiones reclamaron un hombre directo. |
Lo perciben como una desventaja de su sexo, ellas tienen más facilidades. |
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A continuación veamos cómo se comporta la decodificación de las actitudes y estrategias de seducción femeninas en el caso de los hombres.
Comportamientos y actitudes femeninos detectados en el flirteo y el cortejo. |
Cómo las hembras suponen que lo interpretan los varones. |
Cómo lo interpretan realmente. |
Cómo desearían ellas que las valoraran. |
Negativa femenina |
En este caso las opiniones fueron muy variadas. |
Lo interpretaron de diferentes formas: |
Inconformidad con la creencia referida a que las mujeres no saben cómo tratar a los hombres. |
Iniciativa femenina |
Piensan que la mujer se humilla, “es una cualquiera”. |
Es una mujer “ligera”, no confiable para algo serio, se regala, no vale nada, lo hace con cualquiera, se ve mal. |
“Nos gustaría dar el primer paso sin ser juzgadas.” |
No toma la iniciativa |
Te valoran como buena, seria, además de que nos exigen una actitud pasiva. Le exigen a la mujer que sea reservada, es declarada como la “reina de las indirectas”. |
Tienen más límites. |
Lo perciben como una desventaja, en tanto tienen que recorrer un camino más largo. |
Tiempo (más lenta, gradual, más demorada en las decisiones) |
Les provoca incertidumbre, desespero y miedo al fracaso. |
Facilita el conocimiento. |
Algunas refieren una preferencia por lo práctico, lo desenfadado. |
Resistencia |
Les desagrada cuando es demasiado. |
Puede cansar si es demasiado. |
Tiene mucha relación con su reclamo a un espacio mayor de actuación.
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Código emocional |
Se nos exige que seamos dulces y simpáticas, cariñosas, femeninas. |
Deben ser tiernas, románticas, sensibles, les duele más el fracaso, son más espirituales. |
Nos gustaría ser menos sensibles y delicadas. |
Expresión de los deseos sexuales. |
Nos pueden valorar mal. |
Es de la calle. Son mujeres, poco confiables, que no tienen límites. |
Reclaman su derecho a la “descarga” sin perder su valoración como muchachas serias. |
En estas tablas se perciben algunos puntos de desencuentro importantes con respecto a la decodificación de las actitudes y comportamientos de ambos sexos en el flirteo y el cortejo en el aspecto interaccional de los mismos. Estas contradicciones emergieron en dos sentidos: la no coincidencia desde lo que suponen acerca de la interpretación que realiza el sexo contrario con respecto a sus actitudes y conductas en el galanteo y, por otra parte, la interpretación real. Así, aparecieron necesidades de cambio en el plano de lo deseable sólo en la mayoría de los casos con respecto a aquellas pautas de comportamiento y posturas en el flirteo y el cortejo que generaron incomprensiones desde estas dos vertientes, en aquellos puntos donde no coincidían sus expectativas o que no implicaban grandes desigualdades desde lo genérico.
A partir de un análisis cualitativo se construyeron perfiles de ambos sexos que caracterizan a los adolescentes en el galanteo desde una perspectiva de género. A partir de aquí se aprecia cómo mujeres y hombres en estas edades enamoran en la actualidad a partir de patrones tradicionales de género sustentados por los estereotipos sexuales y una estructura de poder. Por supuesto, estos perfiles no son estáticos, sino que se hayan en una fase transicional apareciendo emergentes de cambio con respecto a lo asignado socialmente a mujeres y hombres en el galanteo. Esta necesidad de transformación en los roles y pautas de comportamiento funcionan principalmente en el plano de lo deseable, de las expectativas, ya que en la actuación real continúan comportándose y adoptando actitudes que se rigen por patrones rígidos y estereotipados. Esta situación conlleva a un estado de ambigüedad en los códigos de seducción, puntos de desencuentro entre los sexos y malos entendidos, como vimos en las tablas anteriores.
En la toma de la iniciativa, se aprecia una estructura de poder, donde el rol activo y de la iniciativa es asignado al varón. En el plano de lo real la figura masculina es el que inicia, constituyendo un espacio de reafirmación de su masculinidad donde debe asumir además un rol de experto. En el plano de lo deseable emerge una necesidad de cambio o de flexibilización, vivencian costos al asumir lo asignado relacionado con ansiedad, miedo e inseguridad. Por su parte, la mujer, desde su rol pasivo y de subordinación es quien asume en el plano real comportamientos de espera, aceptación de la conquista. En este caso también aparecieron emergentes de cambio en el plano de las expectativas y lo perciben igualmente como una desventaja. Todo esto produce malos entendidos cuando ambos sexos rompen con los esquemas y patrones establecidos culturalmente para el galanteo. Así, cuando la mujer adopta un comportamiento contracultural, como diría la profesora Lourdes Fernández (5), es enjuiciada por el varón en tanto peligra el valor de la exclusividad. A ellos, este comportamiento femenino, como vimos, les genera confusión, ambigüedad, vivenciándolo como una amenaza a su masculinidad. Cuando sucede lo contrario, o sea, cuando el hombre no toma la iniciativa lo valoran como una disminución de suvirilidad.
Muy vinculada a la iniciativa está la toma de decisiones, donde desde el perfil masculino éste es y debe ser atrevido, el que toma las decisiones, por lo que deben estar bien fortalecidos los pilares “saber” y “poder” que sustentan la masculinidad (6). En cuanto a sus expectativas, a ellos les gustaría decidir también y reclaman, a partir de una reivindicación masculina el hecho a que se les reconozca que ellos también piensan las cosas antes de actuar. Por su parte, las propias mujeres se demoran más en tomar las decisiones, llevan a cabo acciones más pensadas, graduales. En el plano de lo deseable ellas refirieron que les gustaría tener mayor seguridad y decisión a la hora de enamorar. Igualmente, cuando ambos rompen con lo asignado se les valora negativamente.
Con respecto al polo resistencia/insistencia el hombre debe ser quien insista en el galanteo, como un espacio de demostración de su masculinidad, donde si la mujer “cede es porque fue fruto de su esfuerzo”. En el plano de lo deseable expresaron inconformidad refiriendo que ellos también pueden cansarse, además que entorpece el galanteo, lo hace más difícil produciendo confusión e inhibición en ocasiones. En este sentido, las mujeres refieren insatisfacción, ya que limitan su crecimiento personal. Sin embargo, cuando este no muestra insistencia puede significar para ellas desinterés. Por su parte, las mujeres, desde su patrón femenino, deben resistirse como una forma de resguardar su imagen y cuidarse del asedio masculino, como una especie de enamoramiento discreto y bien confuso. Así, aunque la negativa puede significar rechazo, muchas veces constituye una invitación al hombre a que continúe con el galanteo.
Relacionado con lo anterior, el tema de la negativa también lo ubicamos en los patrones femeninos y masculinos en el galanteo. Así, los hombres deben sobreponerse al rechazo femenino debido a su fortaleza. Sin embargo, éste no debe negarse a la mujer para no perder su cualidad de hombre a lo cual está asociado el hecho de que deben ser poco selectivos. En este sentido, apareció un mecanismo justificatorio de este patrón a pesar de la inconformidad en el plano de lo deseable (“es que no nos gusta herirlas”). Por su parte, la mujer se representa como sinónimo de fragilidad, susceptibilidad, sensibilidad, delicadeza, por lo que debe ser aceptada. Igualmente, aparecen emergentes de cambio en ambos perfiles aunque desde el plano de lo deseable. Los hombres, por su parte, reclaman un mejor trato femenino y un reconocimiento de su sensibilidad a la negativa, al fracaso. Las mujeres, por su parte, les gustaría ser menos sensibles y delicadas.
En relación con los estilos de comunicación, el varón debe ser abierto, preciso, claro, directo, hacer un mayor uso del lenguaje verbal. Por su parte, ellas deben llevar un galanteo indirecto, no verbal, disimulado, poco claro, son las que envían las señales de aceptación y rechazo, las queprovocan, coquetean, manifestándose mayor ambigüedad en la codificación y decodificación de los mensajes. El hombre es quien lleva el protagonismo en este proceso, aunque es el que más se expone desde el punto de vista emocional y la mujer debe resguardar su imagen, su femineidad, limitando sus posibilidades de expresión. En el plano de lo deseable, ellas refieren que les gustaría tener mayor facilidad de palabras. Cuando ellas no cumplen con lo asignado desde su patrón femenino en el galanteo, y se muestran “demasiado reveladoras”, se valoran como poco confiables sólo. Cuando es el hombre el que rompe con lo establecido para su sexo provoca rechazo en ocasiones, ya que “eso no es de hombres”, pues no se enfrenta.
Con respecto a los códigos emocionales, desde el perfil masculino éste no debe expresar sus sentimientos, ni ser amoroso, no debe haber excesos de romanticismo, teme menos al fracaso, no se entregan desde el principio, son poco sensibles, más bien superficiales y poco orgullosos, planteándose una limitación y represión en lo afectivo emocional en el galanteo. En el plano de lo deseable aparecieron varios emergentes de cambio, donde a partir de una reivindicación masculina reclaman su derecho a que se les reconozca como personas con necesidades, sentimientos, capaces de sentir y amar, mostrando insatisfacción con lo referente a que el hombre debe aguantar y sobreponerse al fracaso. Las mujeres, desde su patrón femenino se les percibe como sentimentales, románticas, sensibles, tiernas, dulces, se les legitima la posibilidad de expresar el miedo, la vergüenza, la inseguridad, se les reconoce su vulnerabilidad al fracaso. En el plano de lo deseable, igualmente mostraron inconformidad.
Con relación al tema de la intencionalidad expresan que el hombre se guía más por su instinto animal, es impulsivo, su fin es satisfacer necesidades sexuales, por lo que deben ser puestos a prueba. Así, se cuestionan sus sentimientos y se le exige una importante inversión psicológica. En el plano de lo deseable, aparecen algunos emergentes de cambio a partir de una reivindicación masculina que ya hemos descrito. La mujer busca lo espiritual, posee fines eminentemente afectivos, y se encuentra limitada en su expresión como ser sexuado, con necesidades en el plano erótico y sexual, por lo que es excluida para una descarga para merecerse el calificativo de “buena” y “seria”. Se evidencian emergentes de cambio en este sentido y aparece una nueva manifestación en la actualidad de la intencionalidad femenina hacia el galanteo, el interés material.
Por último, veremos cómo la terminología que emplean los adolescentes reflejan en gran medida las estructuras de poder que se encuentran de base en el galanteo moderno entre hombres y mujeres. Así, el varón “rompe el hielo”, “se lanza”, “dispara”, “talla”, “descarga” asociándose la masculinidad a la iniciativa, la actividad, la ofensiva, la despreocupación y la búsqueda de lo sexual, percibiéndose como el portador del poder y de la dominación en el proceso. Por su parte, las féminas son las que dan la entrada, dan el pie, provocan, insinúan, coquetean, asociando su actuación a la comunicación no verbal, indirecta, que depende de la figura masculina como referente, la que estimula, incita a la actividad pero debe quedarse en esos límites, ya que es asociada a la subordinación y al respeto a este poder masculino. Por supuesto, no se trata de ver al hombre como el culpable, asumir todo lo legado desde lo sociocultural y arrastrar con los costos de esta asunción, produce un alto nivel de malestar, inconformidad en ambos sexos.

Todos nosotros hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, momentos o circunstancias en la que nos ha sido imposible expresar nuestros problemas o sentimientos a través de las palabras.