Aportes Teóricos de la Psicología Transpersonal

Por:  Juan Diego Aguilar Barrios, Omar Hadad Arvizu Carreón, Martha Mirana González Gómez y Anayn Uribe Robles

 

Resumen

El presente trabajo tiene el objetivo de proporcionar una descripción del valor teórico y científico que la psicología transpersonal (PT) puede aportar a la psicología clínica (PC). Se realizó una revisión de literatura la cual brinda un alcance únicamente teórico y no empírico sobre el tema. La PT ha sido uno de los modelos en psicología más controvertibles en cuanto a su aprobación y reconocimiento académico, debido a que sus fundamentos no tienen origen en constructos científicos, sino esencialmente en principios filosóficos. La PT investiga los estados de conciencia no ordinaria, místicos y las condiciones psicológicas que obstaculizan estos logros transpersonales y el vital desarrollo humano. Se considera que la PT es una fuente de complementación científica para otras teorías de la PC, pues estudia los aspectos espirituales que usualmente no se consideran en la práctica de la PC los cuales vienen a complementar a este ser biospsicosocial.

Aportaciones teórico científicas de la psicología

transpersonal a la psicología clínica

Dentro de la psicología existen diversos enfoques que estudian la personalidad de manera específica, cuatro de ellos son considerados como las primeras fuerzas dentro de la psicología, estos modelos son el psicoanalítico, conductista y humanista; siendo este último de donde se deriva un nuevo y controvertido modelo, la psicología transpersonal.

La psicología transpersonal  es uno de los modelos en psicología que más polémica ha causado en cuanto a su aprobación y reconocimiento, debido a que sus fundamentos no tienen origen propiamente en constructos científicos, sino más bien en principios filosóficos (Boeree y Gautier, 2001).

Este modelo es el nuevo movimiento psicológico que surgió del interés en buena medida del reconocimiento, comprensión y realización de estados de conciencia no ordinarios, místicos y de las condiciones psicológicas que obstaculizan dichos logros “transpersonales”; se ocupa principalmente de los aspectos místicos o trascendentales del ser humano (Armendáriz, 2003); se interesa específicamente en el estudio científico y la implementación puntual de las necesidades trascendentales o los valores últimos, la consciencia de unidad, las experiencias cúspide, el éxtasis, la auto actualización, la esencia, el asombro, el sentido último, la trascendencia del yo, el espíritu y la consciencia cósmica. La descripción anterior está sujeta a interpretaciones de acuerdo a la deferencia y aprobación de sus contenidos como substancialmente naturalistas, teístas, supernaturalistas u otra clasificación (Walsh y Vaughan, 1982, en Puente, 2009).

Se considera que tanto el modelo humanista como la psicología transpersonal creen que la personalidad es algo difícil de comprender, controlar o predecir, ya que tiene su origen en la historia y la cultura (Boeree y Gautier, 2001).

La psicología transpersonal de acuerdo a Puente (2009) no ha recibido el reconocimiento que se merece en el contexto académico o científico; sin embargo, el modelo transpersonal hace énfasis en el abordaje científico de su objeto de estudio desde sus inicios, guarda relaciones estrechas y análogas con la ciencia desde tiempo atrás, mucho antes de declararse como la cuarta fuerza de la psicología.

El objetivo del presente trabajo es proporcionar una descripción del valor teórico y científico que la psicología transpersonal puede aportar a la psicología clínica, debido a las siguientes razones: 1) las teorías de la personalidad en psicología clínica, son modelos que buscan comprender, explicar y predecir la manera de comportarse del ser humano, pero la teoría no es totalmente precisa en su descripción de la realidad, solo proporciona un punto de referencia que facilita la comprensión de este fenómeno, por lo que la psicología clínica aun se encuentra en un desarrollo incipiente; 2) los problemas e implicaciones polémicas en torno a la psicología transpersonal mencionadas anteriormente, no han favorecido para que sus fundamentos teóricos sean considerados más útiles a nivel científico en el campo de la psicología clínica aplicada; 3) el comportamiento humano es altamente complejo y es por eso que abundan muchas teorías que desean comprenderlo, por lo que el psicólogo clínico debe buscar los métodos más efectivos para servir a sus clientes y el modelo transpersonal puede aportar conocimiento valioso en la búsqueda de esta comprensión de la conducta. Para lograr este objetivo se realiza una importante revisión de literatura científica de revistas especializadas y libros de algunos de los principales autores más representativos a nivel internacional de dicho modelo.

Dadas las razones anteriores, en esta ocasión, se aborda una descripción de lo que se ha postulado anteriormente a nivel teórico en psicología transpersoanal, además,  se dará una exposición de los avances a nivel teórico empírico que se han desarrollado actualmente en la materia; por lo que este trabajo contribuirá a que el lector considere al modelo transpersonal como un modelo útil e integral para una mejor comprensión de la conducta humana; además, se pretende detallar las razones por las cuales la psicología transpersonal tiene valor científico y académico, y es así que el presente trabajo tiene un alcance exclusivamente teórico descriptivo.

A continuación se realizará una descripción sintética de cómo fue que surgió la psicología transpersonal, desde los antecedentes hasta el significado etimológico de su nombre y su objetivo principal.

Orígenes de la Psicología Transpersonal

El origen de la psicología transpersonal ocurrió en la década de los años sesenta en Estados Unidos de América, gracias a un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas (González, 2004). En relación al estudio de la personalidad, mientras el padre de la psicología humanista  Abraham Maslow estudiaba el comportamiento de monos, se dio cuenta de que ciertas necesidades de estos infrahumanos prevalecían sobre otras; dicho elemento funcionó para él como una metáfora para afirmar que en el ser humano ocurre lo mismo. Maslow propuso que existen 5 grandes bloques de estas necesidades: 1) las necesidades fisiológicas, 2) necesidades de seguridad y reaseguramiento, 3) la necesidad de amor y pertenencia, 4) necesidad de estima y 5) la necesidad de actualizarse uno mismo. Dependiendo del tipo de necesidad que hiciera falta, esta motivaría al sujeto a tener cierto tipo de comportamientos que le acercaran a su meta; si alguien tiene sed, hará lo necesario para conseguir agua y beberla, si se tiene hambre buscará comida, si alguien siente miedo y ansiedad constantemente, buscará cómo sentir más seguridad, si alguien se siente falto de afecto, amor o pertenencia, hará lo posible para encontrarlo y sentirse completo, pero una vez que estas primeras necesidades son satisfechas y que a su vez la complejidad de su naturaleza va aumentando, se llega al punto en que, una vez satisfechas hasta cierto punto las primeras cuatro necesidades el individuo deja de sentir aquella potente motivación por conseguirlas, en consecuencia, prefiere lograr un estado interno de comunión con todo lo que le rodea, algo que no tiene que ver con la búsqueda de un equilibrio interno ni psicológico, ni fisiológico; consiste en comprender aquellos continuos deseos de llenar potenciales, a llegar a ser todo lo que personalmente se pueda ser, experimentar que se es parte de todo al mismo tiempo pero con un sentido claro de la individualidad (Boeree y Gautier, 2001).

A partir de este punto al que Maslow llama auto actualización, surge una corriente en la psicología humanista la cual se conoce como psicología transpersonal (Walsh, 1994).

Una vez que Abraham Maslow y Anthony Sutich  fundaron la tercer fuerza de la psicología llamada psicología humanista; estos dos teóricos  junto con Stanislav Grof y James Fadiman entre otros, constituirían formalmente el modelo de la psicología transpersonal; esto fue debido a los resultados de una década de investigación entre Maslow y Sutich, junto con la intención de expandir los alcances de la psicología humanista más allá del estudio del Yo individual, interesándose por el estudio del nivel espiritual y trascendente de la existencia humana (Walsh, 1994; Puente, 2009).

A pesar de que fue en los años sesenta su fundación formal, se considera que la psicología transpersonal tiene sus orígenes a principios del siglo veinte, desde los postulados teóricos de Jung, Asagiolli y Richard Bucke; aunque no se cuenta con información concluyente de que Maslow y Sutich tomaran como fundamento las teorías de Jung, Asagiolli y Bucke para crear el modelo transpersonal (González, 2004).

El término transpersonal desde su etimología significa “ir más allá de lo personal” o “a través de lo personal”, se refiere a las motivaciones, las experiencias, los estadios evolutivos, los modos de ser, las inquietudes o cualquier fenómeno que incluyen y al mismo tiempo se extienden más allá de la personalidad individual o Yo (Ferrer, 2003 en Puente, 2009).

Desde una perspectiva científica, la psicología transpersonal se suma a la

tendencia general hacia la integración intra e interdisciplinaria y la idea de la unidad inseparable de sujeto y objeto, deja atrás el positivismo y la visión científica ortodoxa - cartesiana de la realidad y de un universo mecánico y se identifica más bien con un paradigma unificador (Almendro, 2009).

De acuerdo a Barnes (2005) dentro de las Psicologías de oriente un exponente llamado Ramana Maharsi que fue uno de los más importantes maestros espirituales en la India, siendo muy joven alcanzó un estado de conciencia que mantuvo inalterable el resto de su vida, en el que percibía su naturaleza real, la conciencia universal indivisible y única.

Es decir, realizó o trascendió el ser; sus enseñanzas verbales se centraban exclusivamente en afirmar que la conciencia es la única realidad existente, y en proponer como método para alcanzar este estado el volver la atención hacia uno mismo a través de la indagación del yo o auto indagación; definió lo transpersonal como una experiencia, un estado, y un movimiento, que incluye la posibilidad de vivir estados no ordinarios de conciencia, y de superar los límites del ego para identificarse momentáneamente con otras realidades del yo interno (Barnes, 2005).

Por otro lado, con una perspectiva de más de veintiocho años en el campo de las nuevas psicologías, Almendro (2009) hace una reflexión de la psicología transpersonal sobre lo que ha pasado en Europa y en algunas partes de América, donde narra como a partir de los años setenta se escuchaba en la facultad de Psicología en la Universidad de Barcelona lo que ya estaba sucediendo en California; lo que derivo como el modelo transpersonal de la psicología que propone como objetivo principal aclarar las fronteras y las variedades de la experiencia humana consciente, realizando una interiorización de trascendencia hacia el ser (Rowan, 1996, en Puente, 2009).

En los años 80 aparecio Stanislav Grof´s y fue en donde Almendro se inscribió en un programa de entrenamiento de Stanislav; agregándole conocimiento de Maslow, Naranjo, Wilber, que se enfocaban en la metaconciencia que daba lugar a la transformación de la conciencia humana como un ser transpersonal (Almendro, 2009). 

Puente (2009) explica que en un principio Sutich combino las palabras humanismo y misticismo, lo que dio origen al primer término para referirse a la cuarta fuerza de la psicología, humanisticism (humanisticismo); Abraham Maslow prefirió el término transhumanistic (transhumanistico), término utilizado inicialmente por Julian Huxley en 1957; posteriormente en 1967, cuando Maslow era el presidente de la Asociación Americana de Psicología, presentó el Journal of Transpersonal Psychology (Revista de Psicología Transpersonal), el término Transpersonal sustituyo a los términos mencionados anteriormente, debido a que Victor Frankl, Miles Vich, James Fadiman, Stanisval Grof y Abraham Maslow en una reunión decidieron que era un término más adecuado, el cual expresaba mejor la idea de: investigar más allá de la personalidad individual, algo que es mas comprensivo o mayor que esta (Sutich, 1976, en Puente, 2009).

En cuantiosas de las tradiciones antiquísimas orientales se encuentra presente la trascendencia del ego, yo o self, como sendero fundamental en el camino de la realización personal, de todas ellas quizás la de India haya sido la más fructífera en modelos teórico-prácticos destaca la aportación, en el pasado siglo, de Ramana Maharsi, máximo exponente de la idea de auto indagación como camino hacia la autorrealización (Barnes, 2005).

Los intereses de la psicología transpersonal están muy cerca de los de diversas tradiciones espirituales y su camino de exploración va muy de la mano de la filosofía. El modelo propone que muchas de las cualidades reportadas como espirituales ocurren o se facilitan cuando el estado común de conciencia se ha alterado; por lo que se considera que el único modo de tener una experiencia verdaderamente espiritual es vivirla y no pensarla (Armendáriz, 2003).

La psicología transpersonal establece un puente entre la ciencia y la espiritualidad; entre el este y oeste; conocer los opuestos; tratando de acercarse al origen (Almendro, 2009); como una síntesis entre ciencia moderna y sabiduría antigua, enfocándose en su totalidad sin disminuir la responsabilidad de lo personal, la psicología transpersonal recupera la sabiduría antigua, revelando el significado de la vida en textos ancestrales como Gilgamesh (babilonia), Tao te King de Lao Tse, Confucio (China), los upanishádica (India), los dervishes y la sabiduría cristiana. 

De acuerdo a Puente (2009) en los estados modificados de consciencia estudiados por la psicología transpersonal se producen cambios en el flujo del pensamiento, en la percepción de la realidad y a nivel emocional, en estos estados pueden ocurrir experiencias de purificación emocional y, sobre todo, experiencias místicas que diversos autores han definido como religiosas, trascendentes, transpersonales o experiencias cumbres. En estas vivencias el mundo se percibe como una totalidad, en la que el propio individuo está inmerso. Se produce, al mismo tiempo, una sensación subjetiva de unidad, en la que el Yo individual se diluye, desapareciendo toda distinción significativa entre el Yo y el mundo exterior, esta experiencia es vivida por la persona  como algo positivo, y autores como Maslow o Grof señalan que puede tener efectos beneficiosos y terapéuticos.

Los teóricos de la psicología transpersonal aseveran que, a través de experiencias de caos y trascendencia, que suceden en la vida cotidiana, la persona puede alcanzar mayores grados de complejidad y orden, este modelo del ser humano que presentan, se basa en las ciencias de la complejidad, de las que adoptan diversos conceptos y principios, y es entonces que, los teóricos transpersonales plantean que en estas experiencias se produce un proceso de caos y autoorganización, conceptos y metáforas que les sirve para explicar los fenómenos que han observado en la práctica clínica, los cuales se derivan de discernimientos tales como de la teoría de los fractales y la teoría general de sistemas para explicar las sensaciones de unidad y la conexión entre el todo y la parte, que se origina en estas experiencias (Puente, 2007).

Nos podemos referir a Anthony Sutich, Maslow, Bateson, Grof, Walsh, Vaughan, Wilber, Tart, Naranjo, Krippner, Shapiro, como los legendarios ya que son los pioneros de la psicología transpersonal (Almendro, 2009), ellos eran capaces de generar bases de las cuales los demás interesados podrían encontrar crecimiento. A finales de los años 70  fue fundada la primera Asociación Internacional de Psicología Transpersonal pero fue hasta el 2005 fue cuando Almendro decidió vivir en California, describiendo todo este tiempo con decepción, ya que la psicología transpersonal, fue convertida en una moda para los que la podían pagar. En donde existían criticas de que a ellos no les importaba el pasado y a pesar de que algunos no aprobaban este enfoque se estableció que transpersonal significa ir mas allá del ego pero a través de lo trascendente (Gonzalez, 2004; Almendro, 2009).

La Cuarta Fuerza, es decir, la psicología transpersonal, esta específicamente interesada en el estudio científico y la ejecución responsable y empírica de las metanecesidades, los valores últimos, la consciencia de unidad, las experiencias cumbre, los valores-B, el éxtasis, las experiencias místicas, el Ser, la auto-actualización, la esencia, el asombro, el sentido último, la trascendencia del self, el espíritu, la unidad, la consciencia cósmica, los fenómenos transcendentes y los conceptos, experiencias y actividades relacionados con una metaconciencia que da como resultado un bienestar recurrente en el organismo biopsicosocial del ser humano. Esta ilustración de términos está sujeta a interpretaciones en dependencia a consideración y tolerancia de sus contenidos como esencialmente naturalistas, teístas, supernaturalistas, o cualquier otra clasificación (Sutich, 1976, en Puente, 2009).

El estudio de los estados alterados de conciencia, indica que existe con seguridad, una mayor capacidad humana, comprenden por tanto, los procesos del psiquismo egoico, con sus características propias y sus patologías. Desde la psicología transpersonal estos procesos se entienden como trampolín para poder afrontar aquellos aspectos del universo interno que apuntan hacia lo trans-egoico, o sea, lo espiritual, lo trascendente. No se puede trascender lo que no se conoce, lo que no está sólidamente constituido. Por lo tanto, primero se debe constituir un ego sano y fuerte, y luego buscar trascenderlo (Barnes, 2005).

 

Estado del Arte de la Psicología Transpersonal

Como se ha destacado anteriormente, la psicología transpersonal aun se encuentra en un momento de polémica. Desde sus inicios hasta la actualidad, muchos de sus simpatizantes y principales expositores han generado innumerables publicaciones, foros y diversos eventos con el fin de contrarrestar la desconfianza, el rechazo o aquellos miedos inherentes sobre la aceptación de dicho modelo como un paradigma nuevo (González, 2004).

Desde un punto de vista científico, Stanislav Groff es el investigador más importante del modelo transpersonal, ha realizado diversas investigaciones sobre la mente humana, lo cual llaman el modelo de la psique humana. Este modelo es el fruto de más de treinta años de investigación sistemática, desde este modelo Grof sostiene que, en el ser humano existe una inevitable necesidad de dejar de lado el modelo mecanicista científico, propone tomar en cuenta la sabiduría de la conciencia y reconciliarla con la espiritualidad y el pragmatismo; es así como surge la terapia holotrópica, la cual Grof considera como el modelo psicoterapéituco más congruente con su modelo de la psique humana (González, 2004).

Acuerdo a Barnes (2005), fue a partir de las aportaciones de Jung que se derivo en el nacimiento de la psicología transpersonal, cuyo paradigma se asienta y amplía con autores humanistas algunos ya mencionados, como Maslow, Sutich y otros, entre los que destacan Assagioli, Metzner, Walsh y, sobre todo, Ken Wilber y Stalisnav Grof (); el modelo transpersonal  trata de ampliar el marco de nuestra concepción de la naturaleza humana, integrando como saludables las experiencias de conciencia expandida que hasta ahora eran consideradas patológicas, y atendiendo a la necesidad espiritual del hombre. Incluye los campos e intereses tradicionales, a los que se agrega el facilitar el crecimiento y la toma de conciencia más allá de los niveles de salud tradicionales.

Un aspecto importante para la práctica de la psicología clínica desde la aproximación “transpersonal” es que, la salud es la autorrealización de todas las potencialidades naturales que se encuentran latentes en cada una de las dimensiones que conforman la naturaleza humana; se considera que la meta última de la vida del ser humano es “despertar a la unidad de la conciencia”. Estar despierto según Anthony De Mello equivale a aceptar todo no por ley, sacrificio o esfuerzo, sino por “iluminación”; despertar, es la única condición por la cual se puede conocer la “verdad”, significa no dejarse afectar por nada ni nadie (González, 2004); en otras palabras se está hablando de una salud emocional, aunque estas expresiones van aun más allá del aspecto emocional.

En cuanto a otros teóricos, Almendro (2009) hizo contacto con Marc-Alain Deschamps de la asociación Francesa quien colaboro en el libro Transpersonal Consciousness  quien le dio los nombres de dos personas interesadas, Fernando Rodriguez Bronaetxea y David González Raga que junto con Jungian Enrique Galan formaron la  ATRE (Asociación transpersonal Española) impartiendo conferencias en las Islas Canarias, Madrid y Barcelona.  La ATRE se presentaba en las juntas de EUROTAS (Asociación Trasnpersonal Europea). Posteriormente EUROTAS se dividió en dos; uno permaneció con este nombre y fue creado otro llamado ETPA (Asociación De Psicología Transpersonal Europea) con la idea de enfocarse más a los procesos psicológicos con soporte empírico.

Los nuevos descubrimientos en el área del estudio del desarrollo de la conciencia son gracias a Ken Willber, a quien se le considera como el teórico  más representativo de esta corriente; su extensa investigación describe  una perspectiva de los estadios y pasos a seguir del proceso de evolución de la conciencia, integrando elementos de la psicología, la filosofía, la psicoterapia, la teoría evolutiva, la religión, la física, la ontología, el misticismo y la psicoterapia. Recientemente Willber  a abordado temas como el feminismo, la crisis ecológica, la naturaleza de la liberación de sexos, el género, el significado de la modernidad y la post-modernidad, las creencias, la economía y su relación con diversos paradigmas del mundo y las tradiciones espirituales.

De acuerdo a Puente (2009) Wilber ha desplegado una psicología integral como propuesta para la valoración, análisis, diagnostico y tratamiento de las patologías del ser humano.

 

Hacia una psicología clínica integral.  

La psicología integral emerge como un intento de transformar la configuración de la psicología tradicional  proponiendo una nueva forma de ver la psicopatología y el tratamiento, ha nacido con la intención de unificar varias de las ya existentes ya sea psicológica, biológica, social, así como las teorías ambientales ya sean orientales u occidentales, y crear bases para investigar e intervenir con tratamientos del nuevo milenio (Teodorescu, 2009); la psicología Integral ha sido creada por  Ken Wilber, el cual ha constituido más de 100 modelos psicológicos, Wilber es el único psicólogo que ha publicado sus trabajos estando con vida. Y en su instituto se encuentran más de 300 científicos trabajando juntos en una innovadora e integral manera de hacer investigación, la terapia integral busca  tanto una perspectiva de las causas y tratamiento de problemas mentales y y su tratamiento en psicoterapia (Teodorescu, 2009).

De acuerdo a Wilber (1999) el ser biopsicosocial y ahora transpersonal se halla dividido en tres niveles fundamentales de desarrollo y su correspondiente patología; psíquico, sutil y causal, los cuales se pretenden desarrollar de forma condensada y perceptible.

Los trastornos psíquicos (Wilber, 1999) despliegan la emergencia de la estructura básica psíquica, un nuevo nivel de desarrollo del self que abre, por tanto, las puertas a otro nivel de patología. Cuando se habla de patología psíquica se refiere específicamente a todas las crisis y trastornos espirituales inferiores que pueden: 1) Despertar espontáneamente en un alma relativamente desarrollada; 2) Invadir cualquiera de los niveles inferiores del desarrollo durante períodos de extrema tensión por ejemplo, los episodios psicóticos; 3) Abrumar al principiante de cualquier disciplina contemplativa.

La patología psíquica que puede abrumar a los practicantes de una disciplina espiritual es la siguiente: 1) inflación psíquica, se trata del caso en el que las energías y las intuiciones universales y transpersonales propias del nivel psíquico se imputan exclusivamente al ego, o al centauro individual, con resultados extraordinariamente perturbadores; 2) desequilibrio estructural debido a una práctica espiritual errónea, suele manifestarse como una ansiedad libre (o flotante) leve o como síntomas psicosomáticos de conversión (dolor de cabeza, arritmia, malestar intestinal, etcétera); 3) la noche oscura del alma, esta es la depresión de abandono que puede acompañar al alma que ha degustado directamente la experiencia de lo “divino” con sus correspondientes visiones, éxtasis y lucidez  y contempla su impotencia para impedir la desaparición de la experiencia; 4) División entre los objetivos de la vida, por ejemplo ¿debo permanecer en el mundo o retirarme a meditar?, esta situación que puede llegar a ser muy dolorosa y psicológicamente muy paralizante, expresa una profunda escisión entre las necesidades superiores y las necesidades inferiores del self análoga a la división del texto, propia de la patología de guiones, es la represión propia de las psiconeurosis; 5) pseudo-duhkha, corresponde a los primeros estadios de la práctica de ciertos caminos meditativos en los que se insiste en la observación de la naturaleza de los fenómenos de conciencia, y nos proporciona una comprensión creciente de la naturaleza dolorosa del sufrimiento inherente a la existencia manifiesta. Cuando esta comprensión resulta más abrumadora de lo normal, hablamos de pseudo-duhkha. En ella, el individuo no llega a comprender y trascender la amargura de la vida sino que simplemente se torna amargo, como la depresión psíquica, que puede llegar a ser una de las depresiones de más difícil pronóstico porque suelen estar respaldadas por la racionalización (por supuesto errónea) de que, según el budismo, la vida es necesariamente sufrimiento.

El punto 6) trata de los Desórdenes pránicos, se trata de la incorrecta canalización de la energía kundalini en los primeros estadios de su despertar. En tal caso, los diferentes canales psíquicos (pránicos) se abren prematuramente, se entrecruzan o se sobreutilizan o subutilizan. Los síntomas que suelen acompañar a estos trastornos son espasmos musculares difícilmente controlables, dolores violentos de cabeza y dificultades respiratorias; 7) Enfermedad yóguica, estos trastornos tienen lugar,   cuando el desarrollo del nivel de conciencia psíquico superior somete al cuerpo físico emocional a una tensión excesiva. En tal caso, la gran intensidad de las energías psíquicas y sutiles implicadas puede, como si dijéramos, sobrecargar los circuitos inferiores y provocar alergias, trastornos intestinales, problemas cardíacos, entre otros (Wilber, 1999).

Los Trastornos sutiles de acuerdo a Wilber (1999) se refieren a la estructura básica de la conciencia sutil que abre las puertas a un estadio nuevo y superior del self, a una nueva y superior modalidad de self, con nuevas relaciones objétales, nuevas motivaciones, nuevas formas de vida, nuevas formas de muerte y también nuevas posibles patologías. Los dos puntos más vulnerables de la patología propia se refieren a: 1) La diferenciación separación trascendencia de las estructuras previas mental psíquica; 2) La identificación integración consolidación del self,  Arquetípico sutil y de sus relaciones objétales. Se trata, al parecer, de una patología que suele aquejar a meditadores iniciados y avanzados.

Algunas de sus formas características son las siguientes:  1) fracaso en la integración-identificación, se refiere a la estructura básica sutil que los distintos caminos espirituales conciben y perciben de maneras diferentes como Ser, Fuerza, Comprensión, Forma Deidad o Presencia Luminosa suele ser aprendida, por decirlo metafóricamente, por encima y por detrás de la conciencia mental psíquica. En la medida en que la contemplación se profundiza, el self termina diferenciándose de sus anclajes psíquicos y asciende hasta lograr una identificación intuida con ese Sustrato, Comprensión, Presencia Arquetípica o Conciencia (Wilber 1999). El fracaso en actualizar este Despertar a Nuestra Identidad Previa, después de que el practicante llega a ser estructuralmente capaz de ello, constituye la patología central de estos síndromes, porque, en este punto, constituye una fractura entre el self y el Arquetipo. Esta fractura tiene lugar por una razón fundamental: la identificación con y como presencia Arquetípica o despertar exige la muerte del self mental-psíquico. Pero el self, en lugar de aceptar esta humillación, se contrae en la sensación de identidad separada fragmentando entonces la identidad arquetípica superior y anterior. 2) pseudo-nirvana, consiste en el error de tomar las formas, iluminaciones, raptos, éxtasis, intuiciones o absorciones sean sutiles o arquetípicas por la iluminación última.           

Esta condición no debe ser considerada como patológica a menos que uno esté persiguiendo los niveles de conciencia causales o últimos; 3) Pseudorrealización, a medida que la meditación va penetrando en los niveles sutiles de la conciencia aparece un estado de comprensión denominado realización, más allá del cual reside la comprensión sin esfuerzo, el más elevado de todos los niveles propios del estadio sutil. En el estadio de la realización, cualquier contenido de conciencia parece terrorífico, opresivo, doloroso, desagradable y odioso; hay un extraordinario dolor físico y un intenso malestar mental y psíquico, esta condición no es patológica sino normal. Este dolor constituye el revulsivo necesario para trascender toda manifestación concebible en la absorción nirvánica. La patología de la pseudo-realización tiene lugar cuando este proceso fracasa y el alma encalla en las costas de su propia agonía Wilber (1999).

En cuanto a los Trastornos causales propone Wilber (1999) que el último gran fulcro del desarrollo del self tiene dos ramas, la rama de lo sin forma, de lo inmanifestado  y el mundo de la forma, o reino manifiesto. El desarrollo normal en el nivel causal implica la adecuada diferenciación de estas dos ramas y su integración final en el nivel último. La patología, por su parte, es una consecuencia del fracaso en lograr uno de los dos movimientos siguientes: 1) fracaso en la diferenciación. Consiste en la incapacidad para aceptar la muerte final del self arquetípico. En tal caso, la gran muerte no tiene lugar y la conciencia sin forma no se diferencia ni trasciende los reinos manifiestos por tanto, de todos los obstáculos de alcanzar la liberación; 2) fracaso en la integración o enfermedad del Arha, la conciencia se diferencia a sí misma de todos los objetos de conciencia, de todo el reino manifiesto, en la medida en que ningún objeto aparece en la conciencia, aunque éste sea el objetivo final de algunos caminos, sigue existiendo de hecho una leve fractura, dualismo o tensión en la conciencia, es decir, entre los reinos manifiesto y no manifestado. Sólo en la medida en que esa fractura sea disuelta, el reino manifiesto aparecerá como una modificación de la conciencia y no como una distracción.

Wilber (1999) ha nombrado cuatro dimensiones del Kosmos que definen a cualquier persona, estos los llama cuadrantes. El cuadrante superior izquierdo contiene su dimensión interior, la dimensión psíquica, alma y espíritu. Es la parte subjetiva de la persona; El cuadrante superior derecho es la dimensión individual externa; compuesta por su cuerpo y su cerebro, en donde el método científico describe cuantitativamente los cambios físicos del cuerpo y del cerebro; existe una relación estrecha entre estas dos ya que cualquier cambio en alguna dimencion produce un efecto en la otra; El cuadrante inferior izquierdo es la dimensión colectiva interna; caracterizada por relaciones intersubjetivas entre personas y naciones, y es el dominio publico y cultural.  

El cuadrante inferior derecho es la dimensión colectiva externa; caracterizada por relaciones interobjetivas entre objetos físicos, y es la casa de la naturaleza y el ambiente, con su propia estructura. Wilber (1999) propone que cualquier modificación producida en alguno de estos cuadrantes produce una reacción en las otras tres, causando alguna patología y para el tratamiento de la depresión se deberá considerar equilibrar todos los cuadrantes. Cualquier cambio en lo individual, colectivo, biológico, psicológico, social o en la dimensión ambiental afecta en todo el sistema.

Para Wilber es importante el auto concepto en la psicología integral, y no es vista como una entidad monolítica sino como una colección de pequeñas identidades, pequeñas subpersonalidades y diferentes modulos de desarrollo, (Rowan 1993 en Teodorescu, 2009); la psicopatología de la identidad es un conflicto interno entre el sistema del ego y las subpersonalidades, los cuales se encuentran en diferentes niveles de desarrollo con sus propias necesidades, deseos, perspectiva moral entre otras (Teodorescu, 2009).

Para el cuadrante superior izquierdo el terapeuta integral puede escoger diferentes tipos de psicoterapia; como la psicodinamica, cognitiva, humanista o transpersonal, el cuadrante superior derecho, se podrán administrar fármacos, estimulación de nervios o acupuntura, en el cuadrante inferior izquierdo se pueden utilizar diferentes enfoques tal y como el análisis transaccional, y el cuadrante inferior derecho podrá trabajar con situaciones socioeconómicas y factores ambiéntales (Wilber, 1999 en Teodorescu, 2009).

Se propone a su vez, que a medida que la introspección y la filosofía del cliente van madurando, aparece en escena el problema existencial básico de estar en el mundo,  en el caso de que estos problemas resulten demasiado abrumadores para el self, recién formado y terminen obstaculizando su libre funcionamiento, se manifiesta la patología propia del nivel existencial que, como ya hemos visto, consiste en la depresión existencial, la angustia, la falta de autenticidad, la fuga ante la finitud y la muerte. La forma de trabajar la patología existencial varía considerablemente de un sistema a otro. Para algunos, se trata simplemente de una prolongación y profundización cualitativa de la modalidad introspectiva. En cualquier caso, el consenso terapéutico fundamental parece afirmar que a medida que el self se va haciendo cada vez más claro y transparente, mediante la reflexión consciente, puede ir liberándose de modalidades egocéntricas no propias basadas en el poder, lo cual le permite ir estableciendo una actitud autónoma y auténtica  (Tillich, 1952; May, 1977, citados en Wilber, 1999).

Ser auténtico, permite que el individuo conecte con el sentido intrínseco de la vida, no con un sentido extrínseco de búsqueda eterna y externa, la falta de autenticidad consiste precisamente en la búsqueda de un sentido meramente externo que termina abocando a la desesperación existencial. La terapia clave para este nivel parece ser el análisis y la confrontación de las diferentes modalidades no autenticas del sujeto, en especial de aquellas orientadas hacia el exterior, hacia la fuga de la autonomía y la negación de la muerte (Wilber, 1999).

            Si esto es así, manifiesta Wilber (1999) la negativa a aceptar cualquier posibilidad de trascendencia espiritual constituye un mecanismo de defensa, lo que los existencialistas denominan autonomía no es más que una interiorización superior de la conciencia que, en el caso de persistir, termina trasladando a los niveles psíquicos y sutiles de la existencia.

La patología integral del ser.

La depresión es una enfermedad mental que se ha extendido, la cual ha llegado hasta el suicidio, es la enfermedad mental mas estudiada en donde se enlistan mas de 27 teorías (Teodorescu, D. 2009); la psicoterapia integral ha sido ideal para muchos psicoterapeutas en tratamientos enfocados hacia esta patología de la practica clínica en psicología. El primer esfuerzo para integrar las diferentes teorías fue en 1936 en donde se combino el psicoanálisis y el conductismo, (Wachtel y Messer, 1998, en Teodorescu, 2009). El objetivo era incrementar la eficacia y eficiencia de la psicoterapia, la depresión es un desorden del estado de ánimo, caracterizado por síntomas cognitivos, motivacionales y somáticos.  (Clark et al., 1999, en Teodorescu, 2009).

Muchas de las causas pueden originarse por,  causas intrapsiquicas y de personalidad, vulnerabilidad personal, causas genéticas, diferencias de sexo, causas interpersonales, cultura, desprotección aprendida, o bien, causas ambientales (Teodorescu, 2009).

Como se ha mencionado anteriormente, Grof ha marcado la forma en que la psicología transpersonal se ha nutrido en las ultimas décadas, siendo que en sus ultimas publicaciones expresa que el ego es un instrumento importante en el ser humano para vivir en la realidad de este mundo, si este ente se rompe por cualquier situación la persona puede quedar expuesta a la realidad de otro mundo creado por su inconsciente, desde el punto de partida frenético de nuestra pseudocordura, todo  es   equivoco,  nuestra   cordura   no   es   "verdadera" cordura. la  locura   no   es   "verdadera"   locura,  la   locura   de  nuestros pacientes es un enredo de la destrucción que nosotros  les causamos,  y que ellos se causan a sí mismos (Grof y Grof, 1989); la verdadera cordura supone la disolución del ego normal, ese falso yo competentemente adaptado a nuestra realidad social alienada, supone la emergencia de los mediadores arquetípicos internos del poder divino y, mediante esta muerte y renacimiento, junto al restablecimiento posterior de una nueva forma de funcionar del ego, que éste se convierta entonces en el servidor de lo Divino,  dejando ya de traicionarle (Laing, 1986 en Grof y Grof, 1989).

Grof y Grof (1989) afirman que Laing mantenía su concepción del trastorno psicotico de esta manera: Las psicosis no son procesos biológicos anormales dentro del organismo sino como patrones perturbados de la comunicación humana, reflejan problemas de relación entre individuos, de un grupo o la sociedad como un todo, las personas psicóticas son sujetos cuya experiencia total de existencia está fragmentada y dividida, porque tienen una experiencia de vida fraccionada con la sociedad humana, así como una relación escindida con su ser.

Así mismo manifiestan que la locura no tiene por qué ser sólo un desmoronamiento, también es un  salto   adelante, que establece potencialmente una liberación y una renovación, y también una esclavitud y una muerte existencial; No hagamos suponer que encontramos la verdadera locura ni que estamos verdaderamente cuerdos, la locura que topamos en los pacientes es un gran alusión, una  burla, una parodia grotesca de lo que puede ser la curación o restablecimiento natural de esa realidad e integración cotidiana y adjudicada que  llamamos cordura (Grof y Grof 1989). 

La psicología transpersonal en impulso científico.

La importancia del desarrollo de la psicología transpersonal como ciencia, está siendo considerada, argumentos sobre el romanticismo, así como el cientificismo y el construccionismo, señalan un panorama en este desafío (Friedman, 2002).

Friedman (2002) sugiere que los beneficios de adoptar un enfoque científico se contraponen a una serie de alternativas epistemológicas, el enfoque científico es transmitido por su potencial contribución a la prestación de un paradigma unificador para la disciplina de la psicología y de la solución de problemas cruciales en el mundo, en el caso de la psicología transpersonal, nunca ha desarrollado un marco científico coherente de referencia, ya a pesar de numerosos intentos para definirla adecuadamente, todavía sufre de grave ambigüedad en cuanto a su alcance y una metodología adecuada. Como resultado de ello, pocos  avances en la comprensión de los fenómenos de la psicología transpersonal se han producido desde el origen del enfoque desde una configuración científica, es importante en la actualidad proyectar a la psicología transpersonal como un campo científico y proponer algunas estrategias para desarrollar su progreso como ciencia.

De acuerdo a Friedman y Hartelius (2007) comparado con otros campos de la psicología, la psicología transpersonal ha producido relativamente pocas investigaciones empíricas o estudios cuantitativos, esto se debe a que los teóricos transpersonales frecuentemente interpretan a la ciencia como inadecuada y no considerable para dirigir proyectos de psicología  transpersonal. Mientras que se ha enfatizado la importancia de incluir métodos cuantitativos en el estudio de la psicología transpersonal, especialmente en el valor de usar métodos psicométricos para construir conocimiento de carácter acumulativo y bases para modelo, para que conlleve a una producción sistemática de material progresivo y útil posteriormente en la practica clínica y en investigaciones subsecuentes. 

Así mismo, se sugiere, que el énfasis de la psicología transpersonal en los enfoques cualitativos contrarresta el exceso de énfasis que prevalece en los enfoques cuantitativos en otras áreas de la psicología en las que se sobreentiende el carácter científico (Friedman, y Hartelius, 2007).

Sin embargo métodos similares han sido proseguidos por otros (Friedman, 1983; Pappas y Friedman, 2007, en Friedman, y Hartelius, 2007), donde sus investigaciones proveen evidencia adicional en las que modelos convencionales son incompletos y antagónicos sin la perspectiva transpersonal.

De acuerdo a Friedman (2002) hay razones pragmáticas del por que el estudio de la psicología transpersonal debe claramente ser limitada a criterios científicos en la praxis, por el propósito universal de avance de la calidad de vida humana. La psicología transpersonal fue claramente instituida como un campo que estaba destinado a ser parte de la mayor disciplina de la psicología científica, tan es así que los principales fundadores de la psicología transpersonal fueron claramente investidos en métodos científicos rigurosos de las disciplinas de la psicología más allá de los convencionales límites del psicoanalíisis, del  conductismo y de la psicología humanista, y por ende su propósito no era abandonar la ciencia. 

 Sólo la psicología transpersonal permite innovadoras vías en las que enfoques científicos pueden abordar muchas de los más apremiantes problemas que amenazan nuestra supervivencia como una especie y la supervivencia de nuestro planeta, y más allá de los simples déficit motivacionales, una psicología transpersonal científica es necesaria para el óptimo desarrollo de nuestro potencial humano y para desechar la única promesa que ofrece la la psicología transpersonal refutando el inicio de la ciencia o métodos empiricos para este campo, no sólo seria irresponsable sino trágico (Friedman, 2002). 

Se considera que la psicología transpersonal como parte de los estudios transpersonales de la psicología cientifica, solo puede moverse más allá empíricamente, y salir de su aislada y limitada posición actual dentro de la psicología contemporánea, usando activamente métodos científicos reconocidos, tanto cualitativos como cuantitativos, en este sentido, una reestructuración hacia la ciencia permitiría a la psicología transpersonal ganar aceptación como una sociedad científica dentro de una extensa comunidad de esfuerzos científicos, incluyendo a la psicología que permitiría su aplicación responsable hacia el mejoramiento humano con métodos contemporáneos que impulsarían el vital desarrollo humano (Friedman, y Hartelius, 2007).

Sin embargo se ha pensado que los métodos científicos aplicados en la psicología transpersonal, no deberían limitarse a ningún método en particular, cualitativo o cuantitativo (Friedman, H. y Hartelius, G. 2007).

 Es de apoyarse la inclusión de métodos cuantitativos dentro de la psicología transpersonal y que de ninguna manera invalida la visión sobre la importancia de los métodos cualitativos y otros métodos innovadores, de tal manera que se utilicen métodos mezclados en la investigación científica dentro de esta área (Friedman, H. y Hartelius, G. 2007).

Friedman (2002) manifiesta que el enfoque transpersonal es importante para la supervivencia y el mejoramiento humano, y por lo tanto es necesario que la psicología transpersonal este vinculada a un compromiso científico, y se debe tener cautela al hacer elección de asociados para trabajar en este campo de la psicología transpersonal, se debe ser consciente de las consecuencias erróneas de elección, en particular de las personas que difunden sus ideas religiosas o creencias espirituales a través de su trabajo profesional, y este no debe considerarse como un trabajo de psicología transpersonal ni deben presentarse como psicólogos transpersonales de la practica profesional.

La Psicología, por otro lado, es definida por la mayoría de los psicólogos como un enfoque científico, excepción de unos pocos, como  humanista y sus seguidores transpersonales que insisten en la inclusión de una definición holista, es decir, no científica, unificando la psicología transpersonal como un campo dentro de la disciplina de la psicología científica que se centra en los aspectos de los estudios “transpersonales” que involucran a la persona, incluidos los pensamientos, sentimientos y comportamientos que se encuentran en el individuo, biológicos, culturales, sociales y contextos más amplios (Friedman, 2002).

La psicología transpersonal como un campo de la psicología, requiere el uso responsable de la aproximación científica, como la presentación de creencias populares a riguroso examen científico y a soporte empírico, otra forma de facilitar el progreso científico en la psicología transpersonal, sería abiertamente reconocer áreas específicas en que la ciencia podría ser irrelevante y de poco soporte científico de investigación para esta rama, por que en la actualidad existe una necesidad urgente en el presente mundo perturbado, de originar perspectivas transpersonales integradoras, especialmente si se presentan en formas que sean propositvas y que puedan estar vinculadas en la ciencia contemporánea de forma practica para el ser humano (Friedman, 2002).

El ser humano y las psicoterapias tradicionales en peligro

Se plantea que no hay pruebas científicas, de que la formación profesional del psicólogo debe poner énfasis en los tratamientos psicológicos de soporte empírico, las pautas y principios de la acreditación profesional es establecer el desarrollo de aptitudes en tratamientos psicológicos de soporte efectivo. Por ejemplo, las directrices y principios para los sitios de prácticas y servicio social, estipula que todos los pasantes deben demostrar un nivel intermedio y avanzado de conocimiento profesional, destrezas, habilidades, aptitudes, competencias y conocimientos en el ámbito de las teorías y los métodos de intervenciones psicológicas efectivas, incluidos los tratamientos apoyados empíricamente. En este ambiente, estudiantes de psicología interesados en psicoterapias no tradicionales se encuentran con una situación de desventaja, cuándo profesores y supervisores clínicos dicen que algunos enfoques, como TCC (Terapia cognitivo conductual), son "una base empírica" y otros son exclusivamente "teórico y especulativo", es cuando se hace difícil para los estudiantes mantener su interés en las terapias no aprobadas por sus mentores y supervisores clínicos (Elkins, 2007).

Contemporáneamente se ha afirmado, la existencia de una crisis en las psicoterapias tradicionales, que sumada al valor cada vez mayor asignado a los neurotransmisores en las neurociencias y al tratamiento de los disturbios psicoafectivos, hacen más necesaria la revisión de los fundamentos antropológicos de la psicoterapia, lo cual implica una revisión a fundamentos en humanidades fondo de los presupuestos antropológicos de la escuela fenomenológica-existencial, con todo, el entender a la psicoterapia como una continua crisis parece clarificarse a la luz de estos planteamientos, es el hombre quien se encuentra en continua crisis, una crisis existencial, en donde a cada momento se encuentra en juego su propia existencia y la manera de vivir esa existencia, de allí, que las psicoterapias de corte existencial-humanista, parecen entender de manera cabal a este hombre actual sumido en crisis y encuentran desde ese lugar la manera de brindar sus postulados teóricos a la sociedad, mediante la psicoterapia, lo cual parece revelar su auge en el ámbito clínico, personal y privado (González, 2006).

De acuerdo a Elkins (2007) los estudiantes de psicología de hoy serán los médicos del mañana, por que no hay razón para creer que la psicoterapia será cada vez más dominada por los terapeutas que practican la TCC y otros enfoques "con una base empírica", aquellos que se han comprometido a psicoterapias tradicionales deben de buscar medios eficaces para responder a los estudiantes y otros que pregunten acerca de los fundamentos científicos de estos enfoques, algunos estudiosos entre nosotros son capaces de replantear el tema, muy clara y acertadamente y proporcionar respuestas convincentes, por el respeto de la misma ciencia que mantienen estos teóricos, aunque les expresen poca validez y fundamento científico sobre el enfoque terapéutico y esta critica sea recurrente, no obstante, es apoyada por las formas suaves de "pruebas clínicas" y muchos años de experiencia clínica, así como resultados efectivos en pacientes.

Se propone a partir de los planteamientos de Friedman, (2002) que la aceleración de los avances dentro de la ciencia, como las sofisticadas nuevas neurotecnologías aplicables al estudio de conciencia, es un indicador potencial de apertura científica y apasionante para explorar vías con una orientación científica que permite a este modelo lograr la aceptación como forma legítima de la psicología científica, y permitir su aplicación responsable al mejoramiento de la calidad de vida.

El enfoque existencial no significa un retroceso, sino un intento de comprender la conducta y experiencias humanas en términos de los presupuestos subyacentes en las mismas, subyacentes en nuestra ciencia e imagen del hombre, es el esfuerzo por comprender la naturaleza de ese hombre que experimenta y a quien le suceden las mundologías (González, 2006).

De acuerdo a González (2006) a la largo de la historia en el campo de la psicología y de la psicoterapia se han percibido diferentes crisis, dadas por motivos muy diversos, la crisis de la psicoterapia entendida como una crisis arraigada en su objeto de estudio, es decir en el hombre mismo, crisis ontogénica que reclama una psicoterapia capaz de dar respuesta a los planteos existenciales y esenciales de toda la naturaleza humana, se analiza y contempla a la filosofía existencial y humanista y los posteriores planteos existenciales y humanistas dentro de la psicoterapia como una respuesta a este hombre en crisis, o bien, como un camino con múltiples alternativas que integran un proceso terapéutico basado en la resolución existencial del ser humano, se recibe ahora un impulso adicional en esa dirección por parte de los fenomenológicos y existencialistas impulso muy difícil de resistir y que, según se aprecia, será teóricamente imposible de resistir.

Para González (2006) el enfoque existencial se aprecia como un movimiento que puede tener y efectivamente tendrá profundos efectos en la práctica terapéutica con los pacientes, un movimiento que vendría a dar respuestas en el ámbito de la clínica, ante la insuficiencia de modelos existentes y ante humanidad anhelante de encontrar respuestas de orden humano y no satisfecha con respuestas de orden técnico, que nada parecían haber aportado para la solución de los problemas del hombre concreto, el existencialismo significa considerar a la persona existente como centro, poniendo el énfasis en el ser humano tal como surge y deviene, en este sentido todo terapeuta es existencialista en la medida que puede aprehender y percibir al paciente en su realidad y es hábil de brindarle comprensión, es así, que se entiende al existencialismo que es parte de la psicología transpersonal, como filosofía que sustenta y fortalece al accionar psicoterapéutico, y le brinda una base epistémica, aportando muchas características de la situación humana que pueden proporcionar una matriz filosófica a la psicoterapia.

Conclusiones

Desde una perspectiva integral, la psicología transpersonal aborda todos los aspectos del ser humano que le permiten desarrollarse biopsicosocialmente y espiritualmente, pues considera que la salud del ser humano tambien se logra conquistando un nivel de conciencia pleno propiamente “transpersonal”, en el cual aquel que ha trascendido es una persona que trasciende sus nivel de existencia trascendiendo más allá de sus emociones y sentimientos, los cuales no han dejado de existir, sino simplemente no perturban su relación consigo mismo y con el medio ambiente (social, familiar, laboral, natural) que lo rodea. Los intereses de la psicología transpersonal están muy cerca de los de diversas tradiciones espirituales y su camino de exploración va muy de la mano de la filosofía; debido a esto, diversos teóricos optan por considerar más útiles otros enfoques con mayor sustento empírico y no tanto filosófico.

La psicología transpersonal se ha topado con muchos obstáculos, principalmente el rechazo de aquellos psicólogos y psicoterapeutas que aprecian más los enfoques occidentales de origen principalmente científico. Aun así, como se mencionó anteriormente, las teorías (incluso las de base empírica) no son totalmente precisas en su descripción de la realidad, solo proporcionan un punto de referencia que facilita la comprensión de los fenómenos, como en el caso del fenómeno llamado personalidad; debido a esto, la psicología clínica aun se encuentra en un desarrollo elemental y por consiguiente, se considera que las teorías pueden utilizar algunos aspectos de otras, a manera de complemento; en este caso, la psicología transpersonal es una fuente de complementación para otras teorías de la psicología clínica.

La psicología se define como un enfoque científico, y los psicólogos transpersonales insisten en la inclusión de una definición holista; y la psicología transpersonal es un campo dentro de esta ciencia que estudia los aspectos de las siguientes dimensiones individuales: los pensamientos, sentimientos y conductas inherentes al individuo; toma en cuenta los elementos biológicos, culturales y sociales que influyen en su conducta, pero sobre todo considera necesarios los elementos espirituales, para así, lograr el buen funcionamiento y salud del hombre.

Sin embargo, la psicología transpersonal aun necesita ganarse la aprobación de la postura científica de la psicología, se necesita más investigación empírica para dar sustento a sus constructos y teorías psicofilosóficas en las cuales se sustenta; se considera que al lograr este paso se enriquecerá los conocimientos sobre estudio de la personalidad, mejorará las psicoterapias actuales y por ende será de gran utilidad en la práctica de la psicología clínica. En este caso se puede decir que la psicología transpersonal aporta a la psicología clínica un modelo bio-psico-social-espiritual para el estudio de los procesos mentales, emociones y conductas, haciendo de la psicología una ciencia que considera el estudio de los niveles o dimensiones más importantes en la vida del ser humano.

Aunque se concluye que este modelo es complementario para los modelos más aceptados en el ámbito científico de la psicología, se recomienda realizar mayor investigación cualitativa y cuantitativa al respecto de cada una de las posturas recabadas en este trabajo, cuyo objetivo es meramente descriptivo con alcances teóricos y no empíricos; por lo que solo la investigación confirmará lo que se ha dicho al respecto, incluso mostrará nuevos caminos que se acerquen más a la descripción de la realidad sobre el hombre y el estudio de la personalidad en su especie.

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