EL SEGUNDO SEXO Y SU LUGAR EN EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO FEMINISTA

 

Autora: Lic. Marlien Rodríguez Figueredo.

Introducción

La conducta humana, la manera de ser y relacionarse cada sujeto expresa en su contenido el proceso de desarrollo individual que tiene lugar a lo largo de la vida. Es de esta forma que se gesta la personalidad siendo para ello imprescindible el proceso de socialización. Cada individuo se desarrolla en sociedad, de ahí su consideración como “ser social”; por tanto, el contenido de su personalidad estará perneado por las creencias y enseñanzas trasmitidas en los diferentes contextos de socialización. De esta manera la familia, la escuela, la comunidad y el grupo de amigos enseñan a cada persona como debe comportarse en dependencia del sexo, considerado el principal mediatizador de la conducta humana. Por tanto, se asumen roles de género, lo que no es más que la acción socialmente objetivada e institucionalizada por la que cada individuo se comporta según el modelo preestablecido respecto a lo que es ser hombre o mujer 1. Es precisamente la internalización de las implicaciones del ser hombre o mujer lo que conforma la identidad de género. Sin embargo el contenido de esta formación personológica en las féminas no se corresponde en todos los casos con las aspiraciones reales  lo que conlleva a la lucha contra quienes abogan por la dominación y superioridad masculinas. Surge de esta forma “el feminismo”. Este tiene como objetivo fundamental la obtención de cambios en torno a la identidad femenina, por lo que propone cambios singulares respecto al lugar que ocupan las féminas en la sociedad.

La actual reflexión partirá de recordar los orígenes del movimiento feminista el cual está integrado por hombres y mujeres dedicados a la defensa de los derechos de la mujer; luego, el análisis se concentrará en una de las figuras pioneras  del pensamiento feminista: Simone de Beauvoir y en la obra que la convirtió en “la madre del feminismo 2”: “El segundo sexo”. Para profundizar en el contenido de la obra se acudirá a su base filosófica existencialista y a la psicología del desarrollo para relacionar las implicaciones de la etapa del desarrollo en la que escribe este libro con su contenido y finalmente se demostrará la vigencia de tan afamada obra.

Desarrollo

¿De dónde viene el feminismo?

La jerarquización de los sexos se considera un hecho histórico y universal 3, ya que existen registros sobre la existencia de la etapa dorada del matriarcado 4 precedente del patriarcado. Este hecho es negado por muchos investigadores, sin embargo, la obra de Carl Marx afirma su existencia, señalando además la instauración de la propiedad privada y la división de clases  como causas del cambio que desfavoreció a las féminas. Independientemente de la existencia o no de un matriarcado existe un movimiento que asume una posición activa ante la eliminación del patriarcado, este movimiento es reconocido como el feminismo.

El feminismo surge fundamentalmente debido a la toma de conciencia acerca de las desigualdades causadas por los géneros y  persigue mayor justicia social. Es definido como un movimiento social y político 5, ya que defiende una ideología que aboga por los intereses de las mujeres. Las ideas que defiende parten de la experiencia vivida por las féminas y el principal objetivo es la desestructuración de la identidad femenina patriarcal, ya que logrando esto, terminaría la sumisión y posición de desventaja a la que han sido sometidas las mujeres. La teoría feminista cuestiona la relación lineal establecida entre sexo, sexualidad y poder social, político y económico. Marcuse decía que el movimiento feminista actuaba a dos niveles: el de la lucha por conseguir la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural y el otro que tiene como contenido la construcción de una sociedad en la que quede superada la dicotomía hombre-mujer, una sociedad con un principio de la realidad nuevo y distinto 6.   Esta idea es demostrada con la historia del movimiento feminista y con los logros que se obtienen a lo largo de la historia de este justo movimiento.

En relación al inicio del feminismo se considera que a principios del siglo XV se produce en Europa la denominada “Querella de las mujeres”, polémica literaria y filosófica que trata sobre la naturaleza y el valor del sexo femenino. Esto tuvo gran relevancia y se extendió hasta el siglo XVIII, apareciendo la figura de Crhistine de Pisan quien rechazaba la autoridad masculina y sostenía que la inferioridad de las mujeres se debía a la carencia de educación. En Francia aparejado a la Revolución francesa se produce un auge de las ideas feministas,  aquí se ubica el inicio del feminismo como movimiento, destacándose la figura de Olympia de Gouges, quien fue guillotinada por su disidencia feminista.  Paralelamente en Inglaterra Mary Vollstone Kraft escribe y publica el libro “Vindicación de los derechos de la mujer”, primer libro que defiende los derechos de la mujer, esta valiente fémina refiere por vez primera la responsabilidad del estado en la situación de las mujeres. De esta forma en todo el mundo se producen los primeros indicios de la lucha femenina protagonizados por personalidades aisladas sin existir aún un movimiento organizado.

En 1840 las delegadas a en Inglaterra a la Convención Mundial Antiesclavista fueron obligadas a ocultarse, lo que impulsó el primer paso hacia la organización feminista en Estados Unidos. La primera acción del feminismo como movimiento aparece en la primera convención sobre los derechos de la mujer, en Séneca, Nueva York en el año 1848, las resoluciones que allí se promulgaron exigían la igualdad de derechos en los diferentes ámbitos. Entre 1850 y 1920 las mujeres en Inglaterra luchaban por leyes más justas en cuanto al matrimonio, la custodia de los hijos, el acceso a la educación y al voto, así como por el control de sus bienes. En 1851 Harriet Taylor Mill inspirada por los logros en Estados Unidos escribió su ensayo sobre el sufragio de las mujeres para reclamar la plena igualdad de derechos políticos y civiles para las mujeres. Sin embargo la primera feminista reconocida en Inglaterra fue Barbara Leigh Smith, quien fundó una escuela para mujeres, en 1855 organizó un comité de mujeres las que organizaban mítines públicos para reclamar la igualdad de derechos. Luego, en 1865 se funda el Comité por el sufragio femenino. Todos estos acontecimientos hicieron posible el logro de una mejor posición social y si bien aun faltaba mucho espacio por ganar, sentó las bases para posteriores acciones, tales  como los congresos celebrados en 1915 en Berna y Haya.

Posteriormente en 1938 Virginia Wolf publica la obra “Tres Guineas”, con la que se identifica el feminismo como el paso más directo hacia la paz y contra el fascismo. Luego, la historia del feminismo, reconoce toda esta actividad feminista como La primera ola feminista y en la década de los 60 se produce 'la segunda ola”, denominada además la etapa sufragista.

Las primeras ideas defendidas abogan por la igualdad, principalmente la igualdad de derechos, luego a partir de la segunda ola se registra la existencia de movimientos feministas que parten del reconocimiento de las diferencias y a partir de ahí defienden el lugar de las mujeres en la sociedad. A pesar de las diferencias en los puntos de partida de esta segunda ola no hubiera sido posible si no es impulsada por los primeros movimientos feministas en los que tuvo gran importancia el que es reconocido como el texto fundacional del nuevo feminismo: la obra de Simone de Beauvoir “El segundo sexo”. Es en este momento cuando se habla por primera vez de la diferencia en la igualdad, por tanto representa el cierre de una etapa y el comienzo de una nueva forma de pensamiento.

No se nace mujer se llega a serlo…

La frase más reconocida del libro “El segundo sexo” por el feminismo es la referida en el inicio de este apartado. Con esta, despertaron las feministas que al parecer estaban conformes con lo logrado hasta entonces. Esta afirmación explicita el reconocimiento que realiza la autora  del carácter procesal de la identidad femenina, la misma refiere: No se nace mujer: se llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino   7". La autora comparte la idea que solo con la socialización se aprehende a ser mujer, lo que no está determinado ni física, ni biológicamente y que incluso es una cuestión de “elección personal” a partir de lo que la sociedad promueve en forma de normas, estereotipos y creencias al respecto. Por tanto niega el carácter accidental de la identidad femenina, analizando estructuralmente los sexos, para lo que se da una jerarquización de la significación sexual, psicológica, familiar y simbólica. El texto ofrece un cuestionamiento sobre por qué la sociedad tiene que transmitir y mantener la posición en la que las féminas “deben ser” obedientes y sumisas con respecto a los hombres; por qué, si genéticamente no existe inferioridad la cultura patriarcal disminuye las posibilidades de las mujeres. A partir de este cuestionamiento y tomando como referencia sus vivencias la autora propone cambios que tributen a una construcción diferente de la identidad femenina con la cual se gane libertad y un espacio propio que responda a los intereses y necesidades de las mujeres que no sea a la sombra de los hombres.

Este libro fue escrito en el año 1949, luego de las guerras mundiales, donde la actividad feminista estaba por decirlo de algún modo en calma, ya que las mujeres habían obtenido algunas de las metas que se habían trazado en su lucha por obtener iguales derechos de los hombres. Representa el punto medio entre el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia ya que introduce la lucha por el reconocimiento de las diferencias entre hombres y mujeres.  Esta obra rompe con las creencias anteriores y llega para demostrar que aún había mucho que hacer para ganar el espacio que merecían las mujeres que no era precisamente el de ser vistas como “lo otro que no es hombre”. Se considera una de las obras más relevantes del siglo XX por su contenido no solo feminista sino además por tratar temas como  la creación literaria, el desarrollo de la izquierda antes y después de la II guerra mundial, sobre la percepción del yo en el psicoanálisis, entre otros respaldados por su ideología existencialista.  

El antecedente considerado históricamente de esta obra es la afirmación de Mary Volstone Kraft: “las mujeres no nacen, se hacen”, sin embargo con “El segundo sexo” se trasciende la explicación de la determinación sociohistórica de ser mujer a partir del análisis multidisciplinario del ser mujer. La autora parte de la visión masculina, describiendo luego los significados de ser mujer y proponiendo cambios. El segundo sexo provocó la toma de conciencia de las diferencias e hizo un llamado a cambiar la relación mujer-medio a partir de los fundamentos del existencialismo.

El existencialismo en “El Segundo sexo”

El existencialismo es un movimiento filosófico que destaca la libertad del hombre, su objetivo fundamental es el análisis del sentido individual de la vida humana. Sostiene que cada sujeto no representa una parte del todo, sino que es un todo. En esta afirmación queda implícito el sello de diferencia que caracteriza la personalidad humana. Nicola Abagnano lo define como una filosofía que se concibe y ejercita como análisis de la existencia, siempre que por existencia se entienda el modo de ser del sujeto en el mundo 8. Sus antecedentes fundamentales son la fenomenología de Husserl y la filosofía de Kierkegaard y entre los pensadores más destacados se reconoce a Jean Paul Sartre, esposo de Simone de Beauvoir y con el cual compartía la posición filosófica señalada.

La relación entre hombre-medio es el objeto central del existencialismo defendido por la autora del Segundo sexo. Su reflexión parte del reconocimiento del sexo femenino como diferente del masculino, afirmando que deben ser las mujeres quienes construyan su identidad, cosa que no sucedía, ya que el contexto patriarcal decía como debían ser las mujeres. Simone relaciona el ser mujer con las atribuciones sociohistóricas y señala que las féminas eran víctimas de las creencias sociales. El existencialismo que refleja su obra representa una protesta frente a la asociación de los roles femeninos con la genética de las mujeres lo que era una justificación para definir como debían comportarse las mujeres. Esta filosofía permite a la autora tomar su experiencia como referente de la ideología que profesa y a partir de ella discutir y proponer soluciones a los problemas inherentes  a las mujeres, a partir de revelar lo que trae consigo ser mujer en una descripción de sus vivencias. Por tanto su objetivo era cambiar la relación mujer-medio,  a partir de la justificación de la existencia de las mujeres como seres independientes y capaces que necesitaban realizarse como seres humanos y asumir independencia.  

Consideraciones finales

El segundo sexo, reflejo interpretado de la realidad femenina del siglo XX, que a pesar de distar en algún sentido de la posición de las mujeres en siglos anteriores demuestra que siempre se puede hacer más si de lograr una identidad real y justa se trata. Su autora, Simone de Beauvoir a pesar de haber sido educada en la religión cristiana es capaz de romper con la educación infantil para asumir una posición filosófica que le permite explicar la realidad femenina desde la concepción del ser humano como dueño de su vida y desde la aceptación del papel del medio social en la construcción de la identidad de género como parte de la personalidad humana. Escribe esta obra a los 42 años, etapa que desde la Psicología se considera un momento de recuento y análisis de la historia personal 9 y de hecho “El segundo sexo” no es más que eso, el reconocimiento de la posición de las mujeres en una sociedad patriarcal a partir de las vivencias de la autora, mostrando la insatisfacción que representaba ser consideradas como la otra parte y no como una parte original y con características propias. La madurez científica y personal que encierra esta obra referente del feminismo demuestra la fuerte convicción de la autora de romper con estereotipos y prejuicios que le permitan vivir más libremente en el lugar que ella considera debe tener la mujer en la sociedad.

A mi juicio este escrito tiene vigencia tanto en el siglo pasado como en el actual ya que si bien hoy las mujeres somos respetadas y estamos insertadas en varios medios aún debemos ganar más respeto y confianza en nuestras capacidades. La obra de Simone referida en este ensayo debe retomarse para recordar que fue lo que conllevó al feminismo de la diferencia, rompiendo con el feminismo de la igualdad que caracterizó las primeras etapas del movimiento feminista, debe recordarse para tomar conciencia que es el medio quien pone barreras y limita a las mujeres. Es importante que hombres y mujeres la retomen en sus estudios, ellos para que conozcan más a las mujeres y ellas para que se descubran y conquisten su espacio a partir de la comparación de su historia de vida con la referida por la autora y dejen de conformarse con lo logrado hasta ahora. Además nunca debe olvidarse ya que es una de las obras insignes del feminismo por tanto cualquier mejora en la posición de las féminas es resultado de la repercusión que tuvo en el siglo pasado la publicación del “Segundo sexo”.


1. Sociología de las mujeres españolas, pág. 274.

2. Wikipedia: http://www.quedelibros.com/libro/60729/El-Segundo-Sexo.html

3. El Islam y el segundo sexo, pág. 201.

4. El Islam y el segundo sexo, pág. 196.

5. Tomado del artículo “Contexto histórico del feminismo”.

6. Tomado de artículo “Contexto histórico del feminismo”.

7. El segundo sexo, tomo II.

8. Wikipedia: http://www.quedelibros.com/libro/60729/El-Segundo-Sexo.html

9. Psicología del desarrollo, pág. 301.