GÉNERO Y FECUNDIDAD, UNA LECTURA DESDE LAS MUJERES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANÍSTICAS DE LA UNIVERSIDAD DE GRANMA

 

Autora: Lic. Marlien Rodríguez Figueredo.

Introducción

El advenimiento del siglo veintiuno ha sido signado por la tendencia al envejecimiento de la población mundial; reflejándose este particular en las estadísticas sociodemográficas en un patrón cercano a la octava parte del total de habitantes del planeta. Este panorama cobra particular relieve en los países desarrollados, entre  ellos se destacan los del continente europeo, así como Estados Unidos y Canadá. Cuba, con una población anciana que rebasa en la actualidad al 17 % de sus habitantes 1, se considera uno de los más envejecidos de América Latina  y el Caribe.

Los estadistas cubanos  pronostican que para el  año 2025 aproximadamente el 15 % de los ciudadanos cubanos sobrepasarán  el umbral cronológico de los 65 años de edad. Como resultado de las diferencias entre el crecimiento de  la población joven y anciana, se espera que dentro de pocos años sea mucho mayor el número de ancianos que el de jóvenes en el país. El aumento de la esperanza de vida al nacer – que  actualmente es de 80.02 años en las mujeres y de 76 en los hombres 2 –  demuestra que el senescente cubano en este momento vive más años que antes. Si esto se conjuga con la Tasa Bruta de Reproducción que está por debajo de 0,95, se comprueba que los bajos niveles de reproducción y fecundidad contribuyen a acentuar la cifra de ancianos con respecto a la del resto de los grupos poblacionales.

En el ámbito cubano se asiste al fenómeno del envejecimiento sistemático de la población. Entre las principales causas delimitadas por la comunidad científica se citan: la disminución de las tasas de fecundidad y natalidad, el aumento progresivo de la esperanza de vida al nacer, la disminución de las tasas de mortalidad peri y postnatal del infante, el control y la prevención de las enfermedades más frecuentes en la vejez, así como la educación acerca de los factores de riesgo considerados como responsables del envejecimiento precoz y muerte prematura 3. Sin embargo existen dos factores que condicionan significativamente que la población cubana esté envejecida, estos indicadores son la fecundidad y la natalidad.

La Psicología, en tanto ciencia explicativa de la condición humana, no puede estar ajena a las dinámicas de desarrollo del ser humano. De este modo, constituye un reto el estudio de esta situación.  Para esto se tomará como sujetos de la investigación las mujeres en edad fértil que laboran en la facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Granma. Esta intención responde a que las mujeres más instruidas al respecto deberían ser las universitarias, sin embargo su necesidad de realización profesional, condiciona su actitud ante el embarazo y la maternidad. Por tanto, constituye una necesidad de analizar que factores condicionan la actitud de las mujeres que laboran en la Universidad de Granma con respecto a la maternidad a través del estudio de los indicadores: natalidad y fecundidad.

La pertinencia del enfoque de género se desprende del hecho mismo de que la población femenina conforma la mitad del potencial humano existente a nivel mundial, que para el 2006 habría alcanzado la cifra de 6 540,3 millones de personas y en el contexto que se analiza representa más del 50 % de los recursos humanos con los que se cuenta. Ello da suficiente argumentación y parece un propósito de primer orden, el atender la cuestión de la mujer como sujeto y objeto del desarrollo, en un contexto de inequidad prevaleciente. Importa subrayar que de ese potencial, un 73.46% corresponde a la población femenina del Tercer Mundo. América Latina, por su parte, cuenta con el 8.1% de la población femenina mundial y con el 11% de la población femenina del Tercer Mundo.

Cabe señalar que en este centro estudiantil nunca se han realizado estudios similares, los análisis realizados carecen de un abordaje sistémico en la literatura científica. El presente trabajo se inscribe como otra de las formas de acceder a través de la investigación a los indicadores demográficos, a partir de la relación población-género-desarrollo. Este estudio pretende diagnosticar la natalidad y fecundidad, para a partir del mismo luego en posteriores investigaciones proponer acciones que tributen a la reducción del envejecimiento poblacional cubano a través del incremente del índice de fecundidad.

Desarrollo

La fecundidad  se interpreta como el proceso real de la reproducción natural de la población, se manifiesta a través de la procreación y se  mide  por el número de nacimientos vivos que se producen en un período de tiempo determinado. La misma se encarga del estudio de los elementos cuantitativos y cualitativos de los aspectos relacionados directamente con la procreación humana. Es considerado un hecho repetible.

En la actualidad la  noción sobre la fecundidad va más allá de la relación tradicional - enfáticamente médica - entre salud y reproducción; dicha noción abarca lo social, lo ético, lo cultural, lo jurídico y lo político. La fecundidad  en su relación con los determinantes sociales de la salud, supone la procreación en condiciones saludables, sin riesgos, evitando embarazos no deseados y antecedida de una sexualidad libre y responsable 4. La fecundidad es estudiada a partir de las mujeres porque en los hombres se hace más difícil el control o delimitación de esta.

La salud reproductiva es uno de los indicadores que se relaciona con la fecundidad a partir de ser “el estado de bienestar físico, mental y social y no la mera de ausencia de enfermedades y dolencias relacionadas con el proceso que lleva a la reproducción 5”. A partir del momento en que se considere que la sujeto presente una adecuada salud reproductiva, la misma estará apta para ser tomada como sujeto de análisis de la fecundidad.

Los índices de fecundidad y natalidad explican la preocupación actual de los decisores políticos del país por el envejecimiento poblacional. En la actualidad la tasa global de fecundidad es aproximadamente de 1.59 6 hijos por mujer 7 y  la de natalidad igualmente tiene una cifra baja por lo que  es necesario analizarla.

Se debe reconocer en un primer momento la tendencia social a establecer una marcada diferencia en cuanto al rol que desempeñan hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de la vida social, política y económica, así como en cuanto a las oportunidades de educación, trabajo, desarrollo profesional y, finalmente en cuanto al acceso a los recursos económicos y a la toma de decisiones. Esta división desigual de oportunidades en la actualidad ha revelado una tendencia al protagonismo de las féminas en las áreas vinculadas con el desarrollo de la ciencia a partir del rompimiento con los roles tradicionales. Este hecho a su vez se refleja en el logro de un mayor desarrollo de la mujer como ser social, expresándose en el desarrollo económico y social, determinantes de calidades de vida  que en años atrás exhibía igualmente las desigualdades existentes. Siendo los estudios de género la vía para destacar esta situación, estos forman parte de una reciente tradición de las investigaciones sociales y cubren un amplio espectro de problemáticas, convirtiéndose en centro de atención, debate e interés de una infinidad de especialistas, y competencia de variados campos del conocimiento.

Para la comprensión del concepto género la sociedad debe comenzar a tomar conciencia de que no son las mujeres las que conforman tal definición, ya que la misma abarca también a los hombres. La perspectiva de género posibilita además el abordaje de múltiples problemáticas sociales, económicas, demográficas y culturales, lo que implica tomar en cuenta que el género afecta transversalmente a todos los hechos sociales y en particular los concernientes a las relaciones entre población y desarrollo, que es especialmente de lo que se encargará este trabajo.

El objetivo de promover una mayor igualdad entre hombres y mujeres desterrando la marginación y opresión de la mayoría femenina fue planteado en la Primera Conferencia Internacional de la Mujer celebrada en México en 1975.  A partir de entonces han sido diversos los intentos en aras de que las políticas de desarrollo incorporen a las mujeres como sujetos activos y sean partícipes de los beneficios del desarrollo.

Aquí podemos mencionar brevemente que el vínculo entre mujer y desarrollo surgió al relacionarse el control del crecimiento de la población con el desarrollo, en las Conferencias de Población del Fondo de Naciones Unidas para la Población (FNUP). De ahí surgieron políticas gubernamentales que en cada país se aplicaron con escasas diferencias pero con resultados desiguales. Una vieja tradición identificaba a las mujeres como objeto del desarrollo y sus políticas, pero sin considerarla como sujetos de desarrollo con autonomía y derechos. El énfasis estaba puesto en el rol materno, continuándose con una tradición cultural y política de maternalismo que hunde sus raíces en la historia de la construcción del género y ha constituido un sesgo en la identidad de la mujer que la recluye en la maternidad como destino natural, pero ahora modernizándolo 8

Las referidas políticas se encargaron de instrumentar el rol reproductivista de las mujeres populares tanto urbanas como rurales, en una época en que aún no se habían desplegado organizaciones cuestionadoras de la subordinación de las mujeres. Paralelamente a esto comenzaron a aplicarse proyectos y programas de desarrollo con diferentes orientaciones. También se inicia aproximadamente en los años 70 el enfoque llamado MED (Mujer en el Desarrollo) en el seno de la Comisión Femenina de la Sociedad para el Desarrollo Internacional, la misma se encargaba de valorar la participación de las mujeres del Tercer Mundo en el contexto familiar, realizando análisis sobre la necesidad de ofrecerle los beneficios del desarrollo. Este enfoque refleja un gran paso de avance en el logro del desarrollo de la mujer con respecto a otros enfoques, ya que consideraban a las mujeres sujetos de derechos, rechazando la posición subordinada a la que hasta ese momento habían estado sometidas, ya que esto constituía un obstáculo para el desarrollo en general.

Luego a partir de los años noventas se produce un viraje significativo tanto desde el punto de vista teórico como metodológico que desplazó la concepción de políticas orientadas a la inclusión de la mujer en el desarrollo (MD) a la concepción de Género en el Desarrollo (GD). En estos momentos se presta especial atención a la inclusión de las mujeres al desarrollo, a la institucionalización o el “mainstreaming”. Esto va más allá de la promoción de proyectos y programas para la mujer: apunta a la consideración de cuestiones de género a través de todos los sectores. Implica, por lo tanto, la transformación de las estructuras institucionales del gobierno y el estado y requiere una atención mayor a los vínculos entre el género y otras áreas de gobierno 9.   Este nuevo enfoque es coincidente con el momento en que el PNUD lanza su concepción del desarrollo humano e inicia la publicación anual de sus informes sobre dicho desarrollo que a la vez que relacionarlo con importantes temas de la agenda social.

Lo antes señalado unido a la situación económica de la nación cubana permitió que la mujer se fuera insertando da manera más activa cada vez en la vida económica del país y por tanto interesándose por su preparación académica, lo que en esa época representaba una limitación para su actuación social. En la actualidad las mujeres se preocupan y ocupan más por su realización profesional, por reflejar esto su desarrollo, pasando la maternidad a un segundo plano. Este hecho es más frecuente en mujeres profesionales, las que cuando optan por la maternidad la ubican en un nivel jerárquico inferior a la realización profesional, por tanto están contribuyendo significativamente al envejecimiento poblacional en el país.

Evaluación de los índices de fecundidad en la facultad de Ciencias Sociales y humanísticas de la Universidad de Granma.

Desde nuestra ciencia la comprensión de este fenómeno está centrado en el individuo como sujeto activo en el control de dichas variables, pero visto no como un ente aislado sino como una personalidad que esta plurideterminada por factores: biológicos, psicológicos y sociales que son esenciales para comprender el significado que la han atribuido los sujetos (en este caso específico las mujeres de nuestra facultad) a la maternidad y con ella a las variables fecundidad y natalidad. Podemos decir que la atribución de un significado no se mantiene como algo invariable sino como una construcción que esta en constante cambio y evolución en relación con los factores antes expuestos es por eso que los resultados que se expresan hoy son diferentes a los de varias década atrás, aunque se continúen perpetuando algunos patrones de comportamientos referidos al género  a pesar que no son internalizados de la misma manera en r cada una de nosotras.

Ha sido nuestra intención  partir desde nuestra propia experiencia vivida para realizar el análisis  de las variables y de esta forma poder brindar  reflexiones  que parten desde nuestra percepción y construcción de significados,  ya que sin lugar a dudas el fenómeno del envejecimiento tiene diferentes significados en dependencia del nivel de la subjetividad  donde sea estudiado: individual, grupal y social. Además  su comprensión desde la temática del género en relación con las variables demográficas que  ya se han  mencionado  nos permite particularizar en la concepción  que cada una de las  trabajadoras de la facultad ha construido a partir de su interacción activa con su entorno social.

Es importante destacar que nuestra facultad cuenta con un total de 54 trabajadoras, de ella 10 son trabajadoras no docentes y más del 50% de este total esta en edad fértil. Al buscar las cifras de la cantidad de trabajadoras  de licencia de maternidad, a partir del 2008  hasta la fecha sólo se encontraron 3 y esperando para salir de licencia solo se encuentra una. Esto es algo que llama la atención  porq    ue si analizamos   que nuestra facultad está integrada mayormente por mujeres,  casi  todas en edad fértil y que estas cifras se comporten tan bajas nos hace pensar en la necesidad de investigar sobre este particular, que aparentemente son números  fríos, pero encierran en sí mismos toda una reconceptualización en el imaginario social de este grupo de mujeres que están  permeando el significado que le atribuyen a la fecundidad y natalidad y sus resultados se visualizan en   estas cifras.

La encuesta  fue aplicada a un total de 30 trabajadoras en las que se exploraron varias áreas relacionadas con la fecundidad y natalidad (ver anexos). Se pudo constatar tras su aplicación que para la mayoría de las trabajadoras encuestadas la maternidad no constituye una necesidad  y esto responde a las  reconceptualizaciones que se han producido en el pensar, sentir y actuar de la mujer, a su incursión cada vez con más efectividad al trabajo productivo y dentro de este en los diferentes puestos de dirección, a la superación profesional como una necesidad que aparece en orden jerárquico, a la desmitificación del mito mujer= madre y muchos otros que reducen el universo de la mujer a la maternidad. Todos estos eventos acontecidos en la vida de la mujer han permitido  que la misma no solo se evalúe desde la posibilidad de ser madre sino desde otras aristas que también son fuentes generadoras de satisfacción, placer y realización personal. Muy relacionado con esto se muestra que entre sus necesidades como mujer la maternidad no está reconocida en la gran mayoría de las encuestadas, aunque sí  está contenido en el proyecto de vida de casi todas.  Se observó una tendencia  en las encuestadas  de menor edad (23-28) a señalar  como cantidad  de hijos a tener 1 e incluso  algunas no muestran intención de tener hijos, mientras que en las de mayor edad (29-35) la tendencia se comporta  a casi 2 hijos por mujer. Si comparamos  estos resultados se puede observar que la tendencia de los índices de natalidad y fecundidad es a decrecer y cuando indagamos en las posibles causas de este decrecimiento sobresalen las económicas, culturales-sociales y las personales, comportándose como un indicador  importante la independencia  que ha alcanzado la mujer no solo económica sino también en el control  de su cuerpo  y de la fecundidad, además se destaca lo cultural como una causa a partir de la continuidad de modelos tradicionales que mantienen a la mujer con la misma posición  dentro del hogar   y con un cúmulo de actividades profesionales que la convierten en una trabajadora asalariada con una doble jornada, lo que trae consigo que la mujer aplace la maternidad hasta tener una serie de condiciones para la misma  y después de haber logrado su superación profesional.

1. CEPDE, 2009. ANUARIO DEMOGRAFICO DE CUBA, 2008

2. CEPDE, 2009

3. Pérez Torres G. Configuración subjetiva de la violencia intrafamiliar en los adultos mayores que la vivencian. p. 1.

4. Power Point: Salud reproductiva, fecundidad y objetivos del desarrollo del milenio.

5. Citado por la Dra. Sonia Catases Cervera en el encuentro No 3 del curso Género y Demografía impartido a los cursistas de la segunda edición de la maestría sobre estudios de género.

6. CEPDE, 2009

7. Género y desarrollo. Un desafío para las políticas públicas de los autores: Eramis Bueno Sánchez y
Gloria Mercedes Valle Rodríguez.

8. Género y desarrollo. Un desafío para las políticas públicas de los autores: Eramis Bueno Sánchez y
Gloria Mercedes Valle Rodríguez.

9. Citado en Género y desarrollo. Un desafío para las políticas públicas de los autores: Eramis Bueno Sánchez y
Gloria Mercedes Valle Rodríguez.