LAS NECESIDADES PSICOLÓGICAS Y SU INTERRELACIÓN CON LOS CAMBIOS CIENTÍFICO-TECNOLÓGICOS

 

Autora: Lic. Dunia Chappotin Rodríguez.

Profesora de la Universidad de Cienfuegos.

Filial Aguada de Pasajeros.

Resumen

El presente artículo pretende aplicar el enfoque CTS al análisis de las necesidades psicológicas, viéndolas como determinadas a la vez que determinantes en el desarrollo científico tecnológico. Se ofrece una reflexión sobre algunas de las consecuencias que este avance científico provoca en las necesidades humanas, haciendo especial énfasis en el consumismo como fenómeno directamente desprendido de esta interrelación.

Las necesidades psicológicas y su interrelación con los cambios científico-tecnológicos.

Constituye la necesidad a la psicología lo que el átomo a la física: punto de partida de todo análisis, base de todo comportamiento. Pero como ocurre lamentable y frecuentemente en las ciencias sociales, no existe en la actualidad un consenso sobre su jerarquía en el funcionamiento de la  personalidad, pero algo resulta evidente: pocas son las corrientes teóricas que no hacen mención a ella, teniendo algunas de las más trascendentales a este constructo como  su eje de análisis fundamental.

En nuestro caso tomamos como referente teórico para un análisis de la interrelación entre las necesidades psicológicas y sociales y el desarrollo científico tecnológico,  las propuestas que desde el enfoque histórico-cultural  hacen autores como Vogostky, Nuttin; Fernando Gonzáles Rey y Manuel Calviño. Teóricos que aun desde la diversidad de sus planteamientos tienen una visión común de la necesidad como unidad primaria de la personalidad y base impulsora de todo comportamiento, que tiene un innegable  condicionamiento socio-cultural del que no escapan, menos aun en los últimos años, las determinantes que impone el desarrollo científico- tecnológico.

Ciencia, psicología y sociedad.

Para Gonzáles Rey la  necesidad puede entenderse como “ la  cualidad estable de la personalidad, portadora de un contenido emocional constante, que orienta al sujeto en una dirección igualmente estable de su comportamiento, en forma de relación o de realización con objetos o personas, garantizando en este proceso la expresión activa y creadora de la personalidad, que busca de manera activa nuevos niveles cualitativos en esa relación.” (González, F. 1989.p.55). Ya nos presenta Gonzáles Rey esta categoría como el motor impulsor del comportamiento, necesidades que expresadas en motivos constituyen el origen de nuestra conducta. Revisando la bibliografía sobre el tema encontramos una habitual clasificación de las necesidades: primarias o secundarias, biológicas o psicológicas haciendo distinción ambas de aquellas necesidades que podríamos describir como innatas (comer, beber agua, dormir etc) y aquellas que son creadas durante el proceso de socialización, que surgen en el intercambio activo con el medio,  en estas últimas centraremos nuestra atención por su gran mediatización social y su estrecha relación con otras actividades sociales: la ciencia y la tecnología.

Desde las nuevas visiones que preconiza el enfoque CTS la ciencia y la tecnología son vistas como actividades sociales estrechamente vinculadas a  su contexto histórico-social, al decir de López Cerezo(1999) “ la clave se encuentra en presentar la ciencia-tecnología no como un proceso o actividad autónoma que sigue una lógica interna de desarrollo en su funcionamiento óptimo, sino como un proceso o producto inherentemente social donde los elementos no técnicos (por ejemplo valores morales, convicciones religiosas, intereses profesionales, presiones económicas, etc.) desempeñan un papel decisivo en su génesis y consolidación.”

Esta visión transversal de CTS aplicada al análisis de la influencias  recíprocas entre ciencia tecnología y necesidades psicológicas  hace pensar  en la ciencia como  “una de las influencias más poderosas en la conformación de las opiniones respecto al universo y el hombre.” (J.D. Bernal, 1954 citado por Núñez, J, 2005). De hecho una lógica abstracta y  un poco ingenua  ¿Por qué no? indica  pensar a  la ciencia como actividad que responde a las necesidades individuales y sociales y de hecho en algún momento fue así, es más, tengamos la esperanza de que en algunos lugares aún sea así.

Pero ¿es solo la necesidad la que determina la actividad científico- tecnológica? La palabra interrelación no fue azarosamente utilizada con anterioridad  sino que responde a la descripción de una realidad: no solo las necesidades psicológicas y sociales propulsan el desarrollo científico-tecnológico sino que además este va satisfaciendo, variando y creando nuevos sistemas de necesidades. ¿Se imaginan a un hombre de la época medieval “necesitando” un DVD, un IPOD o un modelo personalizado de Mercedes Benz”? (en la actualidad estas tampoco pueden constituir necesidades más que para una privilegiada minoría) Prefiero imaginar que salvo algunas excepciones la gran mayoría solo aspiraba a un buen pintor, un violín o una carreta tirada por caballos, eso era lo que la ciencia, o para emplear un término más exacto, la técnica del momento hacía que tuvieran como necesidad(expresada como carencia) aunque las mismas condiciones propulsaran la búsqueda de nuevos instrumentos.

En la actualidad el desarrollo científico-tecnológico a alcanzado dimensiones tales que muchos de sus resultados  evaluados en términos de utilidad son seriamente cuestionados, más que responder a necesidades individuales o sociales parecen estar respondiendo a las demandas cada ves  más  exigentes de un mercado, al decir de López Cerezo(1999) “ la ciencia y la tecnología actuales no suelen actuar como agentes niveladores, tal como hicieron otras innovaciones del pasado como la radio o los antibióticos, sino que tienden más bien a hacer a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, acentuando la desigual distribución de la riqueza entre clases sociales y entre naciones. Sólo una pequeña parte de la humanidad puede permitirse el lujo de un teléfono móvil, un ordenador conectado a Internet o simplemente viajar en avión”.

Este descontrolado avance científico-tecnológico está destinado, entre otra infinitud de cosas,  a sostener uno de los fenómenos más dañinos para el hombre: el consumismo y para sostenerlo la lucha por minar las subjetividades de necesidades cada ves más absurdas es encarnizada ¿Nunca han quedado pasmados ante la imagen de un producto tan insustancial que resulta irrisorio? Sin embargo cuánta ciencia y equipos tecnológicos pueden estar sosteniendo semejante nulidad que sin dudas despertará en alguien la necesidad de poseerlo con lo cual el mercado quedará a salvo, aunque no así el planeta.

Consecuencias de los avances científico-tecnológicos en las necesidades subjetivadas

Los nuevos productos o descubrimientos  de la ciencia y la tecnología, acompañados de su inseparable campaña de marketing, hacen surgir infinitud de necesidades que puestos a clasificar tildaría de “virtuales”. Mientras algunos tienen que limitar sus aspiraciones a las necesidades básicas, una minoría está siendo puesta al servicio de una economía de mercado que solo busca la creación de nuevas necesidades secundarias que sustenten su continuidad y la de una ideología, un estilo de vida y un sistema; “el hecho de que la sociedad asumiera como distinción su cualidad de ser “de consumo de masas”, involucró decisivamente a los ciudadanos en el mecanismo de circulación de las mercancías, ya no como productos de satisfacción puramente natural y de naturaleza objetiva, sino desde las necesidades del mercado a través de la usurpación de  “espacios”,  no sólo territoriales-geográficos, sino simbólicos, subjetivos, de necesidades y gustos” (Pino. A, 2009, p.1).

Es esta la base del fenómeno conocido como consumismo en donde “el individuo es forzado por medios artificiales –como la publicidad–a ir más allá de sus necesidades elementales y construirse por la incitación de la novedad, la moda, supuestas mejoras, comodidad o aceptación; una identidad basada en el hecho de comprar y utilizar los bienes y/o servicios que los productores ponen a su alcance” (Pino. A, 2009, p.2).

Más allá de los cuestionamientos éticos que pueden hacérsele a estas prácticas y que los amantes de la lógica objetiva pueden desechar por subjetivos existe una innegable realidad: el consumo desmedido estimulado a través de creación de necesidades secundarias es una de las grandes causas de del desastre ecológico al que se enfrenta hoy el planeta y de las brechas sociales que cada ves se vislumbran como más insalvables.

CTS hacia la individualidad humana.

Tienen los estudios CTS el mérito de observar con ojo crítico un avance científico-tecnológico que hasta ahora se creía incuestionable, su origen e impacto social que se tomaban como absolutamente  beneficiosos son el eje central de estos enfoques que llaman a una regulación de este avance desmedido, a la valoración de la  ciencias en función de su utilidad social. Sin embargo en la mayoría de la bibliografía consultada esta mirada CTS es aplicada a fenómenos a nivel macro, sin centrar los análisis a un nivel individual, allí donde los cambios científicos- tecnológicos se reflejan en satisfacción de necesidades pero también en cambio y surgimiento de otras, traduciéndose esto en variaciones de significados y cambios de estilos de vida.

Es este todo un campo por explotar pues no solo a la categoría necesidad puede ser aplicada esta  mirada sino que todas las  configuraciones psicológicas que conforman la categoría personalidad son susceptibles de este análisis siendo cómo son determinadas socialmente. Atañe a los que desarrollan este enfoque la mirada hacia el impacto del desarrollo  científico-tecnológico  en el hombre como ente subjetivo, que a la ves que influye en su entorno es cambiado por él.

Referencias

  1. Bello, Z; Casales, J.C(2005).Psicología General. La Habana: Félix Varela.
  2. Calviño, M (2004): Análisis dinámico del comportamiento. La Habana: Félix Varela. 
  3. López Cerezo, J. (1999): Ciencia, Tecnología y Sociedad: el estado de la cuestión en Europa y Estados Unidos. En M. Morales, F.H. Figaredo,L.Montalvo, F.Castro (comp). Diplomado Básico: Fundamentos de la Nueva Universidad Cubana. La Habana: Félix Varela.
  4. Martínez,M. Hacia una visión social integral de la Ciencia y la Tecnología.(artículo en formato digital) .
  5. Núñez, Jorge (1999): De la Ciencia a la Tecnociencia: Pongamos los conceptos en orden. En M. Morales, F.H. Figaredo,L.Montalvo, F.Castro (comp). Diplomado Básico: Fundamentos de la Nueva Universidad Cubana. La Habana: Félix Varela.
  6. Pino, A. (2009). Consumo cultural y  cultura del consumo, un acercamiento       crítico-teórico.(artículo en formato digital) .
  7. Vera, V.G(2010): Internet, la era de la sociedad de la información y el conocimiento. Psicología Online. Recuperado el25 de febrero de 20011, de  http://www.psicologia-online.com.