SIN BÚSQUEDA DE CULPABLES: LA VIOLENCIA DE GÉNERO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL

 

Autora: Lic. Dunia Chappotin Rodríguez.

Licenciada en psicología, profesora de la Universidad de Cienfuegos en la filial de Aguada de Pasajeros, Cuba.



Resumen

La violencia de género es abordada en el artículo desde la comprensión sociológica y psicológica del fenómeno sin perseguir la acusación y condena tradicional del género masculino. Es utilizado para el análisis el concepto de Bourdieu de violencia simbólica,  presentándose ambos géneros como víctimas de esta.

Sin búsqueda de culpables: la violencia de género como fenómeno psicosocial.

El intento de abordar con la limitada  objetividad que nos licencia nuestra propia condición de seres subjetivos  el tema de la violencia de género, puede ser mirado con suspicacia por aquellos que perciben en mí a una mujer que no ha de ser  ajena al sufrimiento de otras miles de sus congéneres  y tienen razón. Solo que en mi caso, cual escarmiento autoimpuesto, no he de poner como protagonista de mi escrutinio  a la “fémina victimizada”  sino al entendido ya tradicionalmente como el “varón victimizador”; las comillas no son en balde, pretendo reflexionar sobre el origen y congruencia  de estas representaciones que el empuje del feminismo ha convertido   en verdad compartida por la gran mayoría de los interesados en el tema.

La violencia de género ha sido definida como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado un posible daño físico, sexual, o psicológico (incluyendo amenazas, coerción o la privación de libertad) ya sea en la vida pública o privada.” (Naciones Unidas, 1996 citado por Alfonso y Gonzáles, 2009 ), pero esta definición no queda ahí sino que de inmediato se remite a la que por antonomasia se considera como tal: la violencia contra la mujer “la violencia contra la mujer adquiere diferentes formas: violencia física, sexual y psicológica(golpes, abuso sexual de niñas en el hogar, violencia relacionada con la dote, violación por el cónyugue, la mutilación genital ) y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer.la violencia ejercida por personas distintas del marido, violencia relacionada con la explotación: violencia física y sexual en el ámbito de la comunidad en general, incluidas las violaciones, el hostigamiento, la intimidación sexual en el trabajo, en las instituciones educativas y en otros ambientes, la trata de mujeres y la prostitución forzada, la violencia física, sexual y psicológica perpetuada o tolerada por el estado donde quiera que esta ocurra” (Naciones Unidas, 1996 citado por Alfonso y Gonzáles, 2009 ).
Sin dudas existen elementos contundentes que igualen la violencia de género de manera casi exclusiva con la violencia contra la mujer, una mirada a los tristemente abundantes reportes SEMLAC despiertan el ridículo ante cualquier intento de negación ¿Qué se expone como causa fundamental? El desequilibrio de poder que se da entre los géneros, en el que uno se siente dominador (el hombre) y otro el dominado(la mujer) al respecto Proveyer, C(2008),nos dice “Todas las formas conocidas, mediante las cuales se manifiesta la violencia, de manera física, psicológica, sexual, etc, suponen siempre una jerarquía, una superioridad, un desequilibrio de poder.  Por ello, en ese vínculo indisoluble entre violencia y poder, la violencia de género está ligada al poder masculino a escala social, en virtud del patriarcado como sistema de dominación”.

Esta es la causa comúnmente esgrimida para explicar la violencia de género, una gran parte de los interesados en el tema se dan por satisfechos con esta razón, sin embargo, cierto rigor etiológico nos llevaría más allá, hasta interrogarnos por el origen de esta diferencia  de poder y es en este momento en que Pierre Bourdieu cobra gran sentido con su libro “La dominación masculina” al poner a nuestro alcance el concepto de violencia simbólica, sobre la influencia de este en la construcción de la diferencia entre los sexos expresa: “Si esta división parece "natural", como se dice a veces para hablar de lo que es normal, al punto de volverse inevitable, se debe a que se presenta, en el estado objetivado, en el mundo social y también en el estado incorporado, en los habitus, como un sistema de categorías de percepción, pensamiento y acción. Se trata de la concordancia entre las estructuras objetivas y las estructuras cognitivas que posibilita esa relación con el mundo que Husserl describía con el nombre de "actitud natural" o experiencia dóxica”( Bourdieu.P, 2000). Nuestro devenir como sujetos puede ser graficado mediante la continua incorporación de símbolos y significados que nos hacen ser y  hacer, y en algunos circunstancias estos tributan a la perpetuación de representaciones y patrones conductuales nocivos para una de las partes(el hecho en sí de expresar “una de las partes” seria para Bourdieu un ejemplo de la utilización de categorías que los dominantes ponen a mi disposición para pensarme)  y a esto no escapa ninguno de los implicados, es así que continúa diciendo “la violencia simbólica impone una coerción que se instituye por medio del reconocimiento extorsionado que el dominado no puede dejar de prestar al dominante al no disponer, para pensarlo y pensarse, más que de instrumentos de conocimiento que tiene en común con él y que no son otra cosa que la forma incorporada de la relación de dominio” ”( Bourdieu.P, 2000). Con este análisis ya el sociólogo pone en la mira como los dominados contribuyen a su dominación, algo se pudiera cuestionar a esta descripción lineal de un ser humano casi ajeno a sí mismo, pero como no es el caso someter a crítica la obra de Bourdieu tomaremos a manera de ejemplo la situación algo extrema que dibuja, ignorando las muchas otras variables que pueden entrar a jugar (si no que diríamos de los movimientos feministas). Su teoría nos dice que esta diferencia de poder proviene de una violencia simbólica que contribuye a la incorporación de modos de pensar y consecuentemente actuar que favorecen la dominación masculina y de la cual no podemos escapar pues se viste bajo el fatídico manto de lo “normal” .Pero ¿Quiénes no pueden escapar? Bourdieu hace referencia a los dominados (las mujeres según el caso que nos ocupa), pero ¿Es que pueden escapar a esta violencia simbólica los dominantes? ¿Son los hombres capaces de erigirse de forma espontánea en entes cuestionadores de aquello que se les presenta como natural? Creo que la violencia simbólica se ejerce sobre todos, hombres y mujeres, los primeros, supuestamente favorecidos   ostentan un poder culturalmente heredado que por los propios beneficios que reporta, pero más importante aún; por los mismos significados que construye (de poder, dominación, liderazgo) y lo “natural” de su posesión no será abandonado espontáneamente sino que como toda construcción social requiere de una influencia transformadora que pacientemente haga la deconstrucción de todo lo hasta ahora aceptado por los ¿dominados?.

Al decir de Patricia Arés (2000)  la virilidad o masculinidad en tanto papel asignado está  determinado por un conjunto de cualidades, sentimientos, actitudes y pautas de comportamiento culturalmente aceptadas y legitimadas por el proceso de ser hombre.

La masculinidad tradicionalmente entendida significa poder, dominación, fuerza, liderazgo y quien no posea estas características arriesga el  ser calificado con cualquiera de los numerosos apelativos que la rica terminología heterocentrista tiene  a su alcance para marginar a quien transgrede sus normas. Sin embargo, las actuales circunstancias ponen al hombre moderno en una difícil situación: se le demanda cambios en sus roles tradicionales, se les pide mayor afectividad, respeto, flexibilidad mientras que por otra continuamos exigiendo al “macho” tradicional que nos provea de seguridad.Estas circunstancias crean desconcierto y vivencias de conflicto en no pocos de los hombres que nos rodean que impedidos socioculturalmente de demandar atención a sus problemas se conforman con sonreír pícaramente  mientras expresan “¿que quieren las mujeres?”.

Referencias

  1. Arés,P(1996).Virilidad. ¿Conocemos el costo de ser hombres?. Revista            Sexología y Sociedad,año 2, (5),18-21.
  2. Bourdieu, P (1999) La dominación masculina. Barcelona:. Anagrama.
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  4. González, A y Castellanos, B. (2004). Reconceptualización de la Sexualidad masculina y femenina en los albores del nuevo siglo. Sexología y Sociedad, 10 (26), 9-14.
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  8. Proveyer, C(2008): Violencia y Sociedad: una mirada a la violencia de género desde la realidad cubana.  Recuperado el 20 de enero de 2011 de base de datos personal.
  9. Salas, J. M., & Campos, A. (2004). Los hombres y su vivencia cotidiana de la sexualidad. Recuperado el 15 de marzo del 2009 de http//: usuarios.lycos.es.
  10. Sarduy, C. y Alfonso, A. (2000). Género: Salud y Cotidianidad. Temas de la Actualidad en el contexto Cubano. La Habana: Científico – Técnica.