VIOLENCIAS (en la R. Argentina)

No hay nada nuevo bajo el sol

 

Autor: Dr. Jorge G. Garzarelli

 

Vivir en Democracia es una aspiración de la mayoría de los seres humanos y dentro de este sistema político-cultural, asistir a partidos de futbol sin violencia es una forma más de vivir la vida dignamente.

Acceder a la cancha con amigos, padres, hijos, con mujeres (las que de a poco van incrementando su presencia en el futbol argentino), para poder vibrar con los mejores sentimientos, es un derecho social. Lamentablementeha pasado a formar parte del futbol uno de los peores acontecimientos que asisten al ser humano. La violencia.

Esta no es nueva y forma parte de nuestra historia general. Más allá de las situaciones personales, es continua, ininterrumpida y provocada  por instituciones de todo tipo.

Encontramos violencia entre comunidades, naciones y continentes. Violencia racial, religiosa, social política, económica, y también la que lamentablemente ha pasado a formar parte indisoluble del futbol.

Algún origen posible

Si nos preguntamos cuando esto habría comenzado, en nuestro país, cuando los marineros de tierras lejanas bajaban a tierra en la Argentina, (más concretamente en el puerto de Buenos Aires), “la pelota” y en ese entonces como forma de descarga emocional, era el instrumento ideal para general alguna especie de futbol.

Desde ese entonces y ya en forma institucionalizada el futbol forma parte de uno de nuestros mitos más significativos. Mitos que a posteriori se continuarían originando en los “potreros”, canchas improvisadas en las que nacerían tantos “cracks” argentinos.

Al respecto es posible constatar en una película de más de 50 años, filmada en Buenos Aires, que la violencia ya había contaminado al futbol como una plaga irritante. En este film es posible constatar que los botellazos e improperios del público eran constantes tanto contra jugadores como referis, que también habían batallas campales dentro y fuera del club,  que existían ventas poco éticas de jugadores, que éstos eran manipulados por “logias institucionalizadas”, que el dinero de algunos dirigentes se filtraba subrepticiamente para generar espacios de poder. La lista continúa y se proyecta en el presente.

El futbol, de continuar en esta escalada se irá degradando en lo que fueron sus orígenes allá en Inglaterra en una escuela secundaria un día de lluvia, según cuenta alguna leyenda.

¿Qué sentimientos?

Desde una perspectiva psicosocial, ¿qué tipo de sentimientos afectan al futbol  en general? Es claro que esto depende de a quien le hagamos la pregunta.

En términos generales he podido constatar que son tres: El amor, el odio y la alienación. Todos éstos desde el fondo pasional que con-forma la estructura básica del futbol.

El amor se manifiesta principalmente en la adhesión, pertenencia, historia y motivaciones individuales y mucho más en forma gloriosa cuando se gana. Es el amor a “los colores”, a la “camiseta” y por supuesto que se trata de un sentimiento positivo que refuerza todo tipo de relación humana.

El odio (en diferentes medidas) hacia “el contrario” y sobre todo cuando se pierde. Tema éste que es mucho más claramente expuesto en los hinchas o fanáticos, quienes además ante una pérdida de “llenan de tristeza”. Es el odio, tal como la envidia, uno de los sentimientos más negativos que afectan a la estructura de cualquier personalidad y que la disocia, apartándola de actitudes y conductas maduras y creativas.

La alienación, el peor destinode los tres.  es expuesta claramente como fondo de reacción violenta y justificado por las “barras bravas”. Es este el punto de mayor regresión y endeble constitución personal. Debido a esta estructura de un alto grado de incertidumbre  en la identidad, se hace necesario agruparse a otros, para sentirse “fuertes” por la cohesión que les da el grupo de pertenencia El que sean violentos “organizados” no les otorga fortaleza personal individual.

A este grupo alienado pertenece la violencia que desde hace mucho tiempo denigra al futbol. Es éste un “punto ciego” que logra mantenerse como tal en base a intereses obscuros que obtienen pingues beneficios en contraposición a la dignidad deportiva.

Algún rescate

También y afirmamos    con alegría, que existen aquellos líderes citados en forma reiterada en esta revista, que conforman el “plantel” de  los jugadores que benefician  al futbol con actitudes positivas tanto dentro como fuera de la cancha. Estos líderes juegan un papel importante en la historia del deporte posibilitando “un lugar de encuentro” para los valores intrínsecos del futbol, cuestionando y reflexionando sobre el estado actual y futuro del mismo. Son aquellos líderes que con su fortaleza personal y profesional no dejan las “cosas” al azar, a las promesas de “vamos a ver”...que lo único que producen es la dilatación arbitraria del malestar que aqueja a nuestro deporte predilecto.

Una Comisión Ética Internacional activa que, dada la situación actual, estudie este malestar no es ya necesaria sino imprescindible. Por estos motivos, señalo que las motivaciones intrínsecas de la violencia – como todo aquello que se infiltra en forma extranjera a la esencia del futbol -  deben ser estudiadas profundamente desde una perspectiva interdisciplinaria y abierta al conocimiento de todos los que amamos y respetamos al deporte.