Importancia De Aplicar Terapias Psicológicas De Tercera Generación En La Resolución De Un Caso De Fibromialgia Comórbida Con Un Cuadro De Ansiedad Y Depresión

 

Autora: Ana Mª Bastida de Miguel

Licenciada en Psicología, Master en Psicología Clínica


Título: Importancia de aplicar terapias psicológicas de tercera generación en la resolución de un caso de fibromialgia comórbida con un cuadro de ansiedad y depresión

Title: The importance of applying thirdwave psychological therapies when resolving a case of comorbid fibromyalgia with symptoms of anxiety and depression

Palabras Clave: Fibromialgia, Ansiedad, Depresión, Terapia cognitivo conductual, Terapia de aceptación y compromiso, Terapia de activación conductual, Terapias de tercera generación, Comorbilidad.

Key Words: Fibromyalgia, Anxiety, Depression, Cognitive behavioural therapy, Acceptance and commitment therapy, Behavioural activation therapy, Third¬wave therapies, Comorbidity.

Resumen: Con este trabajo presentamos, sesión por sesión, un caso clínico de una señora de 63 años diagnosticada de fibromialgia, complicada con un cuadro de ansiedad y depresión entre otros problemas adicionales. Se incluye la terapia cognitivo¬conductual combinada con terapia de aceptación y compromiso y terapia de activación conductual aplicada a esta paciente, lo que genéricamente podríamos incluir dentro de las terapias de tercera generación, así como los resultados positivos conseguidos y mantenidos durante dos años de seguimiento, en los que se pone de manifiesto tanto la importancia del tratamiento psicológico aplicado como la importancia que tiene el aplicar un tratamiento multimodal y multidisciplinar a la hora de mejorar la calidad de vida de los pacientes aquejados de esta dolencia.

Abstract: This paper presents a session by session analysis of the clinical case of a 63 year old woman diagnosed with complex fibromyalgia who showed symptoms of anxiety and depression as well as other additional problems. This analysis includes the application of cognitive-behavioural therapy, combined with the use of acceptance and commitment therapy and behavioural activation therapy, which can be generically classed as third-wave therapies. The paper will also include the positive results achieved and sustained over a monitoring period of two years, thus underlining the importance of the psychological treatment applied and the significance of applying multimodal and multidisciplinary treatment when attempting to improve the quality of life of patients suffering from this illness.

Objetivos: Describir un caso de fibromialgia comórbida con depresión y ansiedad, centrándonos en la importancia de combinar el tratamiento farmacológico con la aplicación de la terapia cognitivo-conductual combinada con terapia de aceptación y compromiso y con terapia de activación conductual o lo que genéricamente llamamos terapias de tercera generación. En principio el objetivo del tratamiento no fue curar sino paliar, es decir, ayudar a la persona a llevar mejor los aspectos que estaban agravando el dolor y la situación de enfermedad, así como ayudarle a incrementar su propia percepción de control y autoeficacia. La principal función por tanto fue reducir su sufrimiento personal y mejorar su calidad de vida.

Caso clínico: Se trata de una señora de 63 años, ama de casa, que acude a consulta en 2005 tras pasar por varios especialistas como consecuencia de padecer una fibromialgia que la incapacita para llevar una vida normal y que tras varios años de padecerla se complica con un estado depresivo y gran ansiedad ante su impotencia para enfrentarse a diferentes situaciones de la vida cotidiana, motivo por el cual solicita mi ayuda. Tras análisis funcional del caso se lleva a cabo una terapia cognitivo-conductual combinada con terapia de aceptación y compromiso y terapia de activación conductual, y aunque no podemos hablar de curación total sí podemos concluir que hemos conseguido que afronte, se adapte y conviva con la enfermedad mejorando considerablemente su calidad de vida, llegando en múltiples ocasiones hasta a olvidarse completamente del dolor.

Resultados: Basándonos en los resultados de nuestro caso resaltamos la importancia que tiene el combinar una terapia psicológica de tercera generación con un tratamiento farmacológico a la hora de mejorar sustancialmente la calidad de vida de estos pacientes, al reducir considerablemente tanto la sintomatología asociada (dolor, ansiedad, depresión, trastorno alimentario, alteraciones del sueño.) como el impacto de la fibromialgia en la vida diaria de estas personas. El tratamiento llevado a cabo ha obtenido un alto grado de eficacia tal y como muestran los resultados conseguidos con esta paciente y mantenidos tras dos años de seguimiento. Estos resultados apoyan además la gran influencia que tienen las variables psicológicas (cognitivas, conductuales y emocionales) tanto en la percepción y desarrollo de los síntomas como su influencia en la calidad de vida percibida por las personas que sufren esta patología, sin olvidar nunca que la empatía entre terapeuta y paciente es de vital importancia en la resolución de cualquier caso.

Fibromialgia: La fibromialgia (FM) es un síndrome crónico y complejo caracterizado por dolor músculo-esquelético generalizado, con más de tres meses de evolución que, en algunos casos, puede llegar a ser incapacitante. Se localiza por encima y por debajo de la cintura y en el lado izquierdo y derecho del cuerpo y que a partir de su localización se ha extendido hacia áreas más limitadas y pequeñas, pudiendo localizar el dolor en 11 de los 18 puntos de dolor fibromiálgico (Fig. 1), sensibles a través de una palpación ejercida mediante una presión de 4 kg/cm, viniendo generalmente asociada a otras patologías de índole psicológico como ansiedad, depresión, estrés, dificultades en funciones cognitivas, trastornos del sueño... Estos pacientes expresan además quejas de otros síntomas o trastornos que acompañan al dolor, como son fatiga continua, debilidad y pérdida de fuerza muscular, tumefacción o rigidez articular entre otros. Su prevalencia se encuentra entre un 2% y un 5% del total de la población. No obstante, se da una mayor incidencia entre el género femenino, constituyendo aproximadamente el 80% de las afectadas y siendo la franja de edad más frecuente entre los 30 y los 50 años. Al no haber causas orgánicas claras, el diagnóstico se hace por eliminación. Actualmente, para diagnosticar esta enfermedad, se utilizan los criterios oficiales establecidos por la American College of Rheumatology (ACR) de 1990.

Figura 1
Fig. 1 - Localización de los 18 puntos establecidos por la ACR en los criterios de la fibromialgia.

Ansiedad: La ansiedad produce tensión muscular y aumento de la receptividad o disminución de la tolerancia al dolor, así como mantenimiento del "sentimiento doloroso", una vez cesado el estímulo nociceptivo. Por otra parte, el dolor puede generar una respuesta de ansiedad patológica y, de hecho, la ansiedad es el factor psicológico que antes y mejor se identifica como respuesta a la experiencia dolorosa.

Depresión: La depresión se caracteriza por un estado de ánimo triste y melancólico y/o pérdida de interés o capacidad para sentir placer o llevar a cabo actividades que en un principio son de lo más normales. Puede presentarse junto a síntomas concomitantes, como problemas de sueño, fatiga o pérdida de energía, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, así como sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.

Terapias de tercera generación: Estas terapias proponen dejar de luchar contra los síntomas y, en su lugar, reorientar la vida en una dirección más valiosa y menos basada en ellos. La eficacia de este tipo de terapias no se mide por la cantidad de síntomas eliminados sino por los logros personales del paciente basados en la clarificación de valores dentro de un contexto. Por ello el principal objetivo no es reducir los síntomas que presenta el paciente sino reorientar la vida de la persona, sin importar si los síntomas se reducen o no. El objetivo fundamental será, por tanto, mejorar su calidad de vida y su percepción de control y autoeficacia.

Terapia cognitivo-conductual: Este tipo de terapia persigue que el paciente modifique las creencias que tiene sobre la enfermedad y que aprenda técnicas de exposición y afrontamiento positivo que le permitan responder adecuadamente al dolor y a otras manifestaciones clínicas. En definitiva, se orienta al paciente al cambio de las cogniciones distorsionadas que aparecen en la enfermedad, al cambio de creencias y hábitos, pensamientos, expectativas y atribuciones catastrofistas asociadas a los síntomas de la fibromialgia. Esta terapia intenta modificar no sólo la percepción y creencias de los pacientes hacia su enfermedad sino también su respuesta conductual hacia el dolor. Tiene como objetivo que los pacientes aprendan y apliquen estrategias de exposición y afrontamiento para mejorar cada uno de los aspectos de su vida que se encuentran alterados y producen malestar añadido al dolor.

Terapia de aceptación y compromiso: Implica aceptar la enfermedad y aprender a convivir con ella, sin querer cambiarla obligatoriamente y como único objetivo. Supone conocerla y estar abierto a la experimentación sin restricciones. También supone continuar con nuestra vida aunque el sufrimiento esté presente. Se trata de aceptar lo inevitable y acabar así con el sufrimiento adicional que supone para la persona mantener una lucha inútil contra sus pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. En lugar de evitar que el paciente realice actividades que puedan aumentar el dolor se le debe orientar para un acercamiento hacia dichas actividades. Y todo ello aunque pueda llevar emparejado un aumento del malestar (ansiedad, miedo, etc.), pues lo es sólo temporalmente ya que se produce la extinción de las diversas respuestas y estrategias de evitación, puestas en marcha por el paciente como único recurso para combatir el dolor.

Terapia de activación conductual: Se trata de recuperar y programar actividades reforzantes y llevarlas a cabo con independencia del dolor, combatiendo las conductas de queja e incapacidad, modificando si es necesario el contexto. Una de las respuestas más habituales al dolor es reducir o eliminar la participación en actividades cotidianas, laborales, de ocio y personales, lo que dificulta el acceso a experiencias satisfactorias y gratificantes repercutiendo negativa y emocionalmente e incrementando la tristeza, la irritabilidad, la ira, la ansiedad y la culpa. De ahí que la programación de actividades reforzantes y relevantes para la persona contribuya a revertir esta tendencia.

Comorbilidad: Hablamos de comorbilidad cuando hay más de un solo tipo de trastorno psicológico en el mismo paciente, cualquiera que sea este trastorno.

Descripción de un caso: Acude a consulta porque, según ella, se siente fatal, con gran depresión, no tiene ganas de nada, ni siquiera tumbada se encuentra bien, se encuentra tan mal que sólo tiene ganas de llorar y lamentarse, con muchos dolores, le han diagnosticado fibromialgia, cada vez sale menos de casa pues al dolerle todo el cuerpo le cuesta gran trabajo andar, se fatiga sólo con pensarlo, para realizar las actividades normales de su casa necesita ayuda. Dice sentirse muy irritable y muy nerviosa. En la entrevista se detecta gran ansiedad. En general muy orientada, agradable, y buen estado físico.