El Adulto Mayor en el Mundo Actual

 

Autora: Lic. Psicología Yamilia Cumbá Canales


La postmodernidad impone cambios radicales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social que tienen un indudable impacto en el adulto mayor de este tiempo, quien con una esperanza de vida incrementada, sobrepasa los límites de la tercera edad para adentrarse en una gloriosa cuarta edad, a la que llega más nutrida, la que en términos psicológicos se considera la neoformación fundamental de la etapa: La sabiduría.

La realidad sociopsicológica del postmodernismo deja ver, según estudios realizados, que los individuos sólo se preocupan por vivir el presente, el pasado  y el futuro pierden importancia, que hay una pérdida de la ambición personal, de la auto superación, búsqueda de lo inmediato, pérdida de la personalidad individual, se rinde culto al cuerpo y la liberación personal, se vuelve a lo místico como justificación de sucesos, pérdidas de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde culto a la tecnología, el hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que el subjetivismo impregna la mirada de la realidad, pérdida de fe en el poder público, despreocupación ante la injusticia, desaparición de idealismos, pérdida de la ambición personal de autosuperación, desaparición de la valoración del esfuerzo, la gente se acerca cada vez más a la inspiración 'vía satelital', las personas aprenden a compartir la diversión vía internet .

Esta es una realidad difícil comprender para la comunidad de adultos mayores y no es la etiqueta de “intolerantes” la que se le debe poner sino analizar que es característico de la que están viviendo la resistencia al cambio. En la larga historia de vida de los adultos mayores han sido muchos los cambios que han tenido que enfrentar: transitar de una etapa de vida a otra, protagonistas de interacciones familiares primero, sociales y laborales después; han ido conformando y consolidando la personalidad de los ancianos que se expresa en modos de pensar y actuar muy enraizados.

A pesar de esto los adultos mayores continúan proyectándose al futuro, tratando no solo de entender el mundo de hoy sino de implicarse en él de manera activa y aplicando su sabiduría en las acciones que realiza.

Finalmente, la postmodernidad impone un ritmo acelerado en la vida social difícil de seguir en esta etapa de la vida pero mantenerse en actividad, tanto física como mental, aleja complicaciones del envejecimiento patológico que se expresan en estados de fragilidad y dependencia y demuestra que el inevitable proceso de envejecimiento no significa necesariamente que el adulto mayor quede al margen de la vida y solo en espera de la muerte.