Autoimagen en un Grupo de Adultos Obesos y con Sobrepeso

Autora: Dra. C. Marisela Rodríguez Rebustillo, Ph D.
Profesora Titular de Psicología
Investigadora Titular

RESUMEN

Introducción La autoimagen en el obeso se ha estudiado insuficientemente y los estudios que se han llevado a cabo nos presentan metodologías inacabadas, a partir de la percepción consciente del sujeto y las elaboraciones racionales de las posibles distorsiones de este reflejo.

Varios autores coinciden en plantear la necesidad de realizar estudios sistemáticos con el Dibujo de la Figura Humana que avalen la calidad psicométrica de la técnica y sus parámetros de evaluación. Los estudios de grupos específicos de sujetos (como es el caso de los obesos)  hasta el momento no dan respuesta  integralmente a esta cuestión.

Estos antecedentes nos condujeron a la suposición  de que la autoimagen era inadecuada, tanto en los planos consciente como inconsciente, en los sujetos obesos. Para verificar dicha suposición elaboramos una metodología que combinara técnicas  estructuradas y no estructuradas o proyectivas, con vistas a abarcar todos los factores asociados con la autoimagen. 

Objetivo De este modo, realizamos la caracterización de la autoimagen en sujetos obesos o con sobrepeso.

Métodos Seleccionamos un grupo de adultos con sobrepeso u obesos que reciben atención en el Servicio de Endocrinología del Hospital Docente Clínico Quirúrgico  “10 de Octubre” y en un área de Atención Primaria de Salud del mismo municipio, en La Habana, Cuba.

La autoimagen para su estudio la clasificamos en consciente e  inconsciente. Las técnicas utilizadas para la identificación de la autoimagen  consciente fueron la entrevista en profundidad y el test de autopercepción de Rodríguez Rebustillo contrastando los resultados con el Test de Rockport y pruebas de eficiencia física, y para la autoimagen inconsciente utilizamos el Test del Dibujo de la Figura Humana de K. Machover, cotejada con una entrevista semi-estructurada y la producción de una historia acerca de la figura dibujada.

Resultados Los resultados revelan la contradicción entre la autoimagen consciente y la inconsciente en estos sujetos. Conscientemente la mayoría de los sujetos estudiados tienen una autoimagen adecuada, están motivados por adelgazar, muestran inconformidad con su peso corporal y reflejan adecuadamente sus capacidades físicas. Sin embargo, en el plano inconsciente,  la mayoría plantea resistencias ante la autoimagen, se sienten satisfechos con su peso  y su cuerpo, e incluso se sienten atractivos.

Conclusiones Concluimos que esta contradicción entre la autoimagen consciente e inconsciente puede incidir en la poca efectividad de los tratamientos en cuanto a la pérdida de peso corporal y a su mantenimiento en estos sujetos, lo cual se correspondió con el grado de obesidad; a mayor obesidad, mayor satisfacción con la autoimagen corporal inconsciente.

Palabras Clave: Autoimagen corporal, adultos obesos y con sobrepeso, metodología para caracterizar la autoimagen

INTRODUCCIÓN

Nuestros primeros estudios sobre autoimagen los realizamos en adolescentes y jóvenes (1). En este estudio presentábamos una propuesta teórico metodológica para abordar las diferentes funciones de la personalidad en estos grupos etáreos. Si bien pretendimos hacer una caracterización general de la personalidad del adolescente, enfatizamos esta importante función psíquica pues los cambios corporales que se producen en esta etapa, unidos al cambio en la función cognitiva en cuanto al predominio del pensamiento y su capacidad de abstracción, provocaban  una modificación en el  reflejo de su propia imagen y en la valoración de esta. Se hizo frecuente la presencia de errores cognitivos que se pusieron de manifiesto en la forma de percibir la propia imagen por los adolescentes, estableciéndose diferencias significativas entre ambos sexos.

En Cuba existen algunas referencias sobre  la autoestima del obeso y la figura corporal. Según Fuillerat  muchas veces los sujetos obesos se sienten incapaces de  ejercer el control necesario sobre su comportamiento y el medio ambiente para poder iniciar y mantener un régimen alimentario adecuado, debido a  bajos niveles de autoestima, auto engaños y rechazo a su figura corporal (2).

Según el abordaje realizado sobre esta temática en otros países el deterioro de la autoimagen del obeso está relacionado con  la gran cantidad de intentos fallidos para la pérdida de peso, lo cual les genera estrés y frustración (3-7)

En esos estudios se proponen técnicas e instrumentos encaminados a estudiar la autoimagen, conscientemente percibida por el sujeto. Tal es el caso de la Encuesta Pan Europea , correspondiente al proyecto Body Weight and Physical Activity, de 1997 (8) o el Modelo de factores determinantes de la Imagen Corporal de Slade, (9). En estos instrumentos los ítems pretenden explorar varias áreas relacionadas con la autoimagen referente al peso: pensamientos sobre la propia imagen asociados al peso, actitudes sobre esa autoimagen y conductas relacionadas con el peso y su refuerzo social.

Otros investigadores han utilizado el dibujo de la figura humana de Machover (10) y algunas variantes como es el de Zukerfeld (11), donde la consigna está referida al dibujo de “cómo me veo” y “cómo me gustaría verme”. A nuestro juicio esta variante pierde todo su valor proyectivo, con vistas a explorar la autoimagen inconsciente.

Van der Kolck, usa también este test con el fin de evaluar la imagen corporal, seleccionando ítems que, según la literatura consultada tienen un significado directamente asociado a la imagen corporal, relacionados con el tamaño y la proporción de la figura, la calidad de los trazos, la localización en la página, etc. (12, 13). La interpretación viene dada directamente por la evaluación de posibles factores psicológicos asociados a la autoimagen, como pueden ser la impulsividad, la tendencia a la inmadurez, la pasividad, la dependencia, la inseguridad, la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades en el plano de las fantasías, baja autoestima e inhibición. Estas son características que usualmente han sido atribuidas a los obesos por la literatura psicológica y que confirman los resultados obtenidos por otras técnicas directas, como los cuestionarios.

La autoimagen es el reflejo (consciente e inconsciente) que tiene el sujeto de su propio esquema corporal y de su capacidad física. La autoimagen es consciente cuando el  sujeto habla sobre de cómo se percibe o cómo cree ser y es inconsciente cuando, de modo proyectivo,  se refiere al esquema corporal o capacidad física de otros sujetos imaginarios o reales.

Desde nuestro punto de vista, las metodologías propuestas para el estudio de la autoimagen no hacen distinción entre la autoimagen consciente y la inconsciente del sujeto, sino más bien, apuntan a explorar la percepción consciente que puede tener este sobre su imagen corporal y las elaboraciones racionales que hace de las posibles distorsiones de este reflejo.

Según datos del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos y el Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología en el 2010, un 30 por ciento de la población masculina y más del 31 por ciento de la población femenina en Cuba presentan sobrepeso.

Los estudios que  antecedieron este estudio nos condujeron a la suposición  de que la percepción de sí en los sujetos obesos era inadecuada, tanto en el plano consciente como en el inconsciente. No obstante, para verificar dicha suposición elaboramos una metodología que combinara técnicas  estructuradas y no estructuradas o proyectivas, con vistas a abarcar todos los factores asociados con la autoimagen en estos sujetos.

¿Cómo es la autoimagen que tiene el sujeto con sobrepeso u obeso y qué relación existe entre esta y el peso corporal?

Nuestros objetivos específicos fueron elaborar una metodología para la caracterización de la autoimagen en el adulto y, por otro lado, identificar los factores que intervienen en la conformación de la imagen de sí mismos en los adultos con sobrepeso u obesos.

¿Por qué trabajamos con obesos?

Los valores estadísticos de los últimos años indican claramente que el manejo del sobrepeso corporal y la obesidad en la población cubana requieren de particular atención en las acciones de salud pública, orientadas hacia el cumplimiento de las estrategias de la Organización Panamericana de la Salud sobre nutrición y salud, y para la prevención y el control de las enfermedades crónicas con la inclusión de régimen alimentario y actividad física (14).

A pesar de los esfuerzos realizados desde distintos medios sanitarios y sociales, el sobrepeso y la obesidad aumentan a una velocidad preocupante y se convierten en un problema señalado por los especialistas de salud pública mundial (15). Lo cual indica que el tratamiento de la obesidad es una problemática aún no resuelta.

¿Por qué trabajamos con la autoimagen?

El trabajo con la autoimagen permite en cualquier persona, sobre todo en la adultez, un importante apoyo para el autoconocimiento en general y una retroalimentación necesaria de sus cualidades tanto físicas como psicológicas.

Pudiéramos pensar que en el caso del obeso aceptar una autoimagen es lo más adecuado para evitar sufrimiento e inadaptación. Cualquier manual de auto ayuda recomienda  estar conformes, aceptarnos tal como somos, el priorizar las cualidades morales o psicológicas en detrimento de las físicas. Es un slogan muy común la frase: “lo importante es lo que se lleva por dentro y no la belleza física”. Desde nuestro punto de vista, no es más importante una cosa que la otra, tan importantes son las cualidades psicológicas como las físicas. La imagen que brindamos de sí mismos nos permite encontrar el equilibrio psicológico necesario y desarrollar una adecuada autoestima y prevenir enfermedades físicas. No hay porqué renunciar a un agradable físico, pues cuando no es así, a nivel inconsciente se establecen determinados mecanismos compensatorios o resistencias que, lejos de ayudar, constituyen perturbaciones que nos generan una falsa seguridad, tornándonos más rígidos y menos adaptables.

En el inicio de nuestro estudio, pensábamos que bastaba con determinar el grado de adecuación de la autoimagen en los adultos obesos con vistas a proponer un tratamiento psicológico que coadyuvara la terapéutica basada en las dietas y el ejercicio físico. Sin embargo, después de finalizado el estudio, comprobamos que el tratamiento basado fundamentalmente en la terapia cognitivo conductual no puede ser suficiente para lograr cambios de conducta en estos pacientes. El apelar a la llamada “fuerza de voluntad” en el paciente obeso no resuelve el problema, pues no se trata de que el sujeto se proponga o no bajar de peso porque conscientemente no le agradan las libras de más que tiene, sino que, inconscientemente, ha llegado a desarrollar determinados mecanismos de defensa o resistencias que le impiden bajar de peso o mantener el peso una vez que han logrado bajar.

Es muy frecuente observar el llamado “efecto yoyo” en estos pacientes. Es decir, bajan de peso como resultado de la terapia y al cabo de unos meses vuelven a engordar. Incluso, cuando comienzan a adelgazar, en muchos casos, dejan de asistir a la consulta.

El problema no se trata de si la autoimagen del obeso es adecuada o inadecuada, sino de cómo es la posición del sujeto con respecto a su autoimagen: si está conforme o inconforme, de acuerdo a la imagen corporal deseada. La cuestión no está en aceptarse tal como uno es, lo cual implica una actitud pasiva, sino en la búsqueda del equilibrio. Una figura obesa ante todo no presenta una buena “gestalt”[1] (configuración), es desequilibrada o mal configurada desde el punto de vista perceptual.

¿Por qué es importante que el obeso transforme su autoimagen, incluso cuando esta sea adecuada?

La autoimagen está referida al conocimiento de sí y, por lo tanto, es una función muy importante del psiquismo, no solo humano, sino también del animal. Esta función es relativamente tardía, pues solo se logra manifestar después de surgida la función cognitiva, y tendrá un carácter inmediato o mediato en dependencia de las posibilidades cognitivas del sujeto.

Coincidimos con L. A. Venguer cuando plantea que el niño: “…solo comienza a reconocerse a sí mismo a mediados del tercer año de vida.” (16).

Esta toma de conciencia como etapa del surgimiento del yo, permite a la persona la descripción de algunas cualidades que la caracterizan. Al hablar de cualidades nos estamos refiriendo a las representaciones que se configuran sobre las propiedades físicas de los objetos directamente observables. El niño podrá reconocer que es delgado o que tiene poca estatura. Más tarde, el adolescente, con las posibilidades crecientes que le brinda el desarrollo del pensamiento abstracto, logrará incluir en su autoconocimiento parámetros valorativos, como por ejemplo, logrará valorar si es honesto o responsable, pues estas son cualidades que requieren un grado mayor de abstracción para poder representárselas.

En la medida en que el adulto se torna más racional, es decir, se apoya más en el pensamiento para reflejar la realidad y se aleja más de la percepción directa de los objetos, la autoimagen perceptual se hará cada vez más inexacta. Si a esto le añadimos que muchos adultos acuden al espejo en uno o dos momentos del día, durante breves segundos y además este es de tamaño pequeño lo cual no le permite reflejar el cuerpo en su totalidad, entonces la imagen que se tiene de sí puede que no sea la más adecuada. En otros casos, hay adultos que no creen ni necesario mirarse al espejo. Existe en el imaginario popular que aquel que se mira mucho en el espejo es vanidoso, narcisista, y que a medida que van pasando los años es preferible ni mirarse al espejo pues nos devolverá una imagen que no nos agrada mucho. Muchas veces las personas se sorprenden cuando se ven en una fotografía o vídeo, por lo gordos o viejos que se perciben.

El importante psicoterapeuta E. Gendlin plantea que en el paciente: "solamente su cuerpo conoce cómo le hacen sentirse sus problemas y el único que sabe dónde se sitúan es su cuerpo”. (17, 18)

El cuerpo humano es una representación, una narración de uno mismo y de los otros y las otras. Una expresión simbólica de lo que somos o pretendemos ser. (19)

Resultados de investigaciones anteriores (Bjorntorp, 1991), consideran que diversos factores psicológicos y psicosociales pueden influir sobre la circunferencia de la cintura humana. Bajo condiciones de stress las respuestas neuroendócrinas y endócrinas llevan al incremento de la gordura visceral (20). El aumento del grosor de la cintura fue encontrado en varias personas con altos niveles de depresión y ansiedad (Wing et al., 1991; Lloyd, Wing & Orchard, 1996). De alguna manera, la circunferencia de la cintura es un importante factor para el autoconcepto corporal (Sorensen et al., 1997). Según estos autores la redondez de la cintura puede ser una motivación importante para el cambio de conducta en la alimentación y la participación en un programa de ejercicio físico (5, 6, 7).

METODOLOGÍA

Dimensiones e indicadores de la autoimagen:

  • Adecuación de la autoimagen.
  • Satisfacción con la autoimagen.
  • Conservación de la autoimagen.

Adecuación de la autoimagen

La autoimagen será adecuada: Cuando el reflejo de su esquema corporal (medidas y forma) y su capacidad física (duración e intensidad de la actividad física que pueda realizar el sujeto en función de los valores de consumo de oxígeno y frecuencia cardiaca) se corresponden con el índice de Masa Corporal (IMC) IMC= masa (kg)/(altura (m))², resultados de las pruebas de eficiencia física (Test de Rockpot y la Prueba de los seis minutos caminando).

La autoimagen será inadecuada: Cuando no hay correspondencia entre el reflejo de su esquema corporal, su capacidad física,  el (IMC) y los resultados del las pruebas de eficiencia física.

Satisfacción con la autoimagen

El sujeto estará satisfecho con su autoimagen: Cuando refiere conscientemente y/o proyecta inconscientemente su conformidad con el peso y la imagen corporal.

El sujeto estará insatisfecho con su autoimagen: Cuando el sujeto refiere conscientemente y/o proyecta inconscientemente su inconformidad con el peso y la imagen corporal.

Conservación de la autoimagen

La autoimagen estará muy deteriorada: Cuando el sujeto se resiste a realizar la prueba del Dibujo de la Figura Humana (DFH) de K. Machover y en el dibujo de la figura realiza la cabeza después del cuerpo, dibuja la cabeza con formas inusuales, dibuja solo la cabeza y omite el cuerpo,  dibuja hombres “palote” o “alambre”,  hombres de “nieve”, dibujos de monstruos o figuras grotescas, dibujos de payasos, robots  o cualquier otra figura no humana.

La autoimagen estará algo deteriorada: Cuando el sujeto realiza algún comentario desfavorable o negativo con respecto a la calidad del dibujo o sus posibilidades de dibujar la figura humana, realiza trazos flojos, insistencia en retocar algún desliz, sombreados del cuerpo y de las extremidades, manchas o borrones, tachaduras, transparencias después de dibujar la figura vestida. Cabeza pequeña con relación al cuerpo y rasgos del rostro poco detallados. Tronco estrecho o débil con relación al resto del cuerpo. Recarga la parte media de la figura con detalles o adornos. Omisiones de partes del cuerpo.

La autoimagen estará conservada: Cuando el sujeto tiene buena disposición ante la prueba y su dibujo de la figura humana no presenta ninguna de las características anteriormente mencionadas.

Universo: Sujetos diagnosticados como obesos o con sobrepeso (según IMC) que reciben atención en la consulta de Endocrinología del HDCQ “10 de Octubre” y en dos consultorios de Médico de la Familia pertenecientes al área de atención primaria Policlínico Luyanó.

El HDCQ “10 de Octubre” se encuentra enclavado en el municipio del mismo nombre, el cual es el de mayor población de Ciudad de La Habana, con una incidencia de obesidad de más de un 50 %, además de ser el de mayor incidencia de diabetes mellitus tipo II de provincia Ciudad Habana, cuyo factor de riesgo principal se encuentra en la obesidad (Departamento de Estadísticas de la Provincia de Salud).

En el servicio de Endocrinología del HDCQ “10 de Octubre” se atienden mensualmente entre 40 y 50 pacientes, la mayoría de ellos remitidos de otros servicios de salud, tales como las consultas de Reumatología, Servicios Quirúrgicos y Medicina, según los registros hospitalarios. También asisten pacientes por atención ambulatoria de Ciudad Habana, principalmente del propio municipio 10 de Octubre.  El motivo de consulta principal es la pérdida de peso para mejorar la calidad de vida del paciente y erradicar un factor de riesgo mayor de la enfermedad cardiovascular.

Aspectos éticos:

Se recogió el consentimiento informado de cada uno de los participantes en un documento diseñado a tales efectos, en el cual se le hizo saber  que se tomaría en cuenta su disposición a  participar  voluntariamente en las sesiones y encuentros planificados, así como en la aplicación de los instrumentos de investigación, que podrían conocer los resultados que con este estudio se obtendrían, que serían de carácter confidencial y que podrían abandonar el estudio si así lo deseaban. Estos aspectos éticos fueron revisados y aprobados por el Comité de Ética de la Facultad de Ciencias Médicas “Calixto García”.

Criterios de inclusión de la muestra:

  1. Pertenecer al Área de Salud seleccionada en el Municipio 10 de Octubre o recibir atención en la consulta de Endocrinología del HDCQ “10 de Octubre”.
  2. Ser diagnosticado como obeso o con sobrepeso.
  3. Estar motivado a nivel consciente por la pérdida de peso corporal (según entrevista individual inicial).
  4. Estar dispuesto a participar en el estudio (según consentimiento informado).

Muestra: 60 sujetos (36 mujeres y 24 hombres). Intencionalidad: todos los sujetos consultados en el primer trimestre de 2008.

  • Edad: Entre 30 a 68 años (Promedio de edad 45 años,  según mediana)
  • Escolaridad: Nivel Medio a Universitario.
  • Grados de obesidad: Según IMC

Sobrepeso: 15

Grado I: 14

Grado II: 14

Grado III: 17

Grado IV: 0

IMC

Situación Ponderal

Grado de Obesidad

< 18.5

Bajo peso

 

18.5 - 24.9

Normopeso

 

25 – 29.9

Sobrepeso

 

30 – 34.5

Obesidad

Grado I

35 – 39.9

Obesidad

Grado II

≥ 40 – 44.9

Obesidad

Grado III

50

Obesidad hipermórbida

Grado IV

Las técnicas utilizadas para la identificación de la autoimagen  en el plano consciente fueron: la entrevista en profundidad y el cuestionario de autopercepción de Rodríguez Rebustillo contrastando los resultados con el Test de Rockport. Otras denominaciones: Test de la milla. Objetivo: Determinar el VO2 máximo en sujetos de baja condición física. Consiste en recorrer andando según el ritmo personal del ejecutante, la distancia de una milla ( 1609,3 metros ), controlando la frecuencia cardiaca al terminar el recorrido, así como el tiempo empleado. La determinación del VO2 máximo se realiza a partir de la siguiente ecuación:

VO2 máximo = 132,6 – (0,17 x PC) – (0,39 x Edad) + (6,31 x S) – (3,27 x T) – (0,156 x FC)

Donde PC: Peso corporal; S: Sexo (0: mujeres, 1: hombres); T: Tiempo en minutos; FC: Frecuencia cardiaca.

 

Material e instalaciones: Cronómetro. Pista de atletismo o terreno llano sin muchas curvas perfectamente delimitado.

Para  la autoimagen inconsciente el Test del Dibujo de la Figura Humana (DFH) de K. Machover y la producción de un relato acerca de la figura dibujada.

Con respecto al Test del DFH fue solicitada la representación de dos figuras humanas completas. Después de la realización de la primera figura se solicitaba que representara una figura humana de otro sexo diferente de la primera figura representada. Posteriormente se les solicitó que relataran una historia para cada figura dibujada, tratando de mencionar su edad, su sexo, a qué se dedica, cómo se siente, cuáles son sus necesidades y si “él” o “ella” está satisfecho(a) con su figura o imagen corporal.

Los datos referidos a la entrevista individual fueron utilizados como fuente para complementar la información. Con relación al DFH los datos relativos a las dos figuras representadas fueron cotejados individualmente.

RESULTADOS

La mayoría de los sujetos estudiados (86,6 %) tienen una autoimagen adecuada de su cuerpo y de sus capacidades físicas. Hacen un cálculo en ± 5 libras de su peso corporal, su estatura es bastante exacta, así como las medidas de su cintura y caderas, aunque 2 sujetos no responden a esta pregunta pues declaran no saber. La forma de su cuerpo y cara es correcta, predominando descripciones del cuerpo en forma de “H” y la cara redonda.

Se expresa un pobre dominio de las unidades de medida, en m y cm, en algunos sujetos.

El cálculo por los sujetos del número de abdominales, planchas, distancia recorrida y tiempo se corresponde con los resultados obtenidos en las pruebas de eficiencia física aplicadas (Test de los 6 minutos caminando y test de Rockport: hacer una distancia de 1500 m a la velocidad y el tiempo que pueda, midiéndose consumo de oxígeno y frecuencia cardiaca).

Satisfacción consciente con la autoimagen

Todos plantean estar insatisfechos con su cuerpo o una parte de este. El 83,3% señala el abdomen y la cintura la parte que más les desagrada, el 11.6% plantea que los muslos y las caderas y el resto señala al cuerpo completo. Es decir, que la mayoría manifiestan el desagrado hacia la circunferencia de la cintura, coincidiendo con los planteamientos de  Sorensen, en 1997, donde señala que la circunsferencia de la cintura es un importante factor para el autoconcepto corporal.

El 100 % de los sujetos no se siente a gusto con su peso actual. La cantidad en kg que desean perder va desde 3 kg hasta los 100 kg.

Con respecto a las partes del cuerpo que más les agradan, la mayoría (86,6%) plantea que es la cara y aisladamente algunos plantean las piernas, las manos, los pies y el cabello. Es curioso, que algunos (35 %) plantean las caderas, los glúteos, los senos, los muslos como las partes más atractivas, lugares donde hay más acumulación de grasa. El 21 % (Obesos grado II y III) plantea que ninguna parte de su cuerpo les agrada.

El 65 % de los sujetos se considera una persona atractiva.  El 63,3 % se considera una persona fuerte, mientras que el resto se considera ni fuerte ni débil. Ninguno se halló con una constitución física débil.

Tabla 3: Satisfacción inconsciente con la Autoimagen

Satisfacción inconsciente con la Autoimagen

Sujetos con Sobrepeso

Obesos Grado I

Obesos Grado II

Obesos Grado III

Satisfechos

75 %

50 %

100 %

100%

Insatisfechos

25 %

50 %

 

 

(Tomado de: Producción del relato sobre las figuras dibujadas)

Al realizar un relato sobre la figura dibujada, el 100 % de los sujetos que poseen una obesidad grado II y III encontraron a ambos personajes del test como satisfechos de su figura o imagen, que se desarrollan bien en la vida, que están satisfechos con su ocupación, acordes con las personas que les rodean, alegres y con buen estado de ánimo. Algunos refieren la expresión: “se siente feliz con su forma física, hace ejercicios y mantiene una dieta balanceada”. Una sujeto femenina, de 45 años, con Grado de Obesidad III, al dibujar la segunda figura  plantea que sí está satisfecho y “se cree” que es el mejor. Un sujeto masculino con grado de Obesidad I, de 35 años, plantea que sus personajes están estresados con el trabajo y que realizan caminatas para aliviar el estrés. Hay una mujer de 30 años, con sobrepeso, que dibuja primero una figura masculina satisfecha con su peso, sin embargo, la figura femenina la ve insatisfecha porque quiere bajar de peso y comer un poco menos. Destacamos la expresión “se cree”. Otra mujer con obesidad grado I, de 41 años refiere que dibuja a una vecina y un vecino, que ambos están insatisfechos porque han aumentado “un poquito” de peso y le están saliendo “unas balsitas”. Nótese los diminutivos empleados. Solo una sujeto de 41 años, con obesidad grado I plantea que sus figuras están muy tristes porque quieren adelgazar y están preocupados porque están engordando.

Es necesario destacar que en los casos en que señalaron que no estaban satisfechos porque el dibujo no les había quedado muy bien, los tomamos como un indicador de insatisfacción con su autoimagen.

Tabla 4: Deterioro de la autoimagen inconsciente

Deterioro de la autoimagen inconsciente

Sujetos con Sobrepeso

Obesos Grado I

Obesos Grado II

Obesos Grado III

Muy deteriorada

-

-

-

-

Algo deteriorada

20 %

7 %

25 %

28, 5 %

Conservada

80 %

93 %

75 %

71, 5 %

(Tomado de: Test del DFH)

Ningún sujeto presenta una autoimagen muy deteriorada pues no dibujaron hombres “palote” o “alambre”,  hombres de “nieve”, dibujos de monstruos o figuras grotescas, payasos o figuras ridículas.

En el caso de los sujetos con obesidad grado I (93%) es el grupo que tiene en mayor número una autoimagen conservada. Tuvieron buena disposición a realizar la prueba, trazos fuertes, centrados, cabezas proporcionadas con el cuerpo. Nótese que algunos de estos sujetos, coincidentemente, están insatisfechos con su autoimagen a nivel inconsciente.

El 35, 7 % de los sujetos presentan algún deterioro de la autoimagen. Los tipos de deterioro de la autoimagen que se expresaban en los dibujos de las figuras se inferían de: algún comentario desfavorable o negativo con respecto a la calidad del dibujo, trazos flojos, vacilantes, insistencia en el retoque de alguna parte del cuerpo,  cierta desproporción entre el tronco y las extremidades, manchas o borrones, transparencias, rasgos del rostro poco detallados, parte media de la figura recargada.

En resumen, conscientemente la mayoría de los obesos estudiados tiene una autoimagen bastante adecuada, plantean que quieren adelgazar, que no están conformes con su peso corporal, reflejan bastante objetivamente sus capacidades físicas. La autoimagen no está deteriorada, más bien conservada en el plano inconsciente, es decir, que su reflejo es bastante objetivo. En el plano inconsciente, la mayoría está satisfecha con su peso y su cuerpo, se sienten atractivos físicamente.

DISCUSIÓN

¿Qué esperábamos?

Que los sujetos obesos o con sobrepeso no estuvieran satisfechos con su autoimagen. Que esta estuviera deteriorada y que no fuera adecuada, es decir, que el reflejo consciente e inconsciente de su cuerpo y sus capacidades físicas fuera bastante tergiversado, dada la tendencia al autoengaño descrita por varios autores.

Por ejemplo, Felker, en 1988, en un estudio con mujeres obesas sobre la percepción de sus propios cuerpos, encontró que la auto percepción corporal de ellas era muy desfavorable. También  se puede citar  el estudio de Mendelson y White, 1995, donde se plantea que los pacientes obesos acuden al autoengaño o a la falsa percepción, consciente o no, de su  cuerpo (20, 21).

Otros autores (Barros, C. M., Werutsky, Gutfreind, Biernat, Barros, T. M., 1991; Dalgalarrondo, 2000) han llegado a denominar  este fenómeno  como Trastorno de la Imagen Corporal (TIC), e incluso plantean que este es un síntoma básico de la obesidad, caracterizado por una imposibilidad de percibir adecuadamente el tamaño del propio cuerpo, influenciado por la experiencia con el peso corporal (22).

Todo ello nos llevaba a esperar trastornos en la imagen corporal de los sujetos obesos estudiados.

¿Qué obtuvimos?

Se produjo una contradicción entre el nivel de satisfacción con la autoimagen y su grado de adecuación, en los planos consciente e inconsciente. Conscientemente la mayoría de los obesos estudiados tiene una autoimagen bastante adecuada, plantean que quieren adelgazar, que no están conformes con su peso corporal, reflejan objetivamente sus capacidades físicas. En el plano inconsciente la autoimagen no está deteriorada, más bien conservada.

Cuando hablamos de autoimagen conservada nos estamos refiriendo a que no  hay sentimientos de incompletitud, de minusvalía orgánica, de imperfección, no hay defectos o complejos físicos traumáticos, no se sienten ridículos, ni descontentos de sí mismos. Por el contrario, en el plano inconsciente, la mayoría está satisfecha con su peso y su cuerpo, incluso se sienten atractivos. 

Estos sujetos están conscientes que son obesos, se perciben adecuadamente, están insatisfechos con su autoimagen en el plano consciente, pero, contradictoriamente, están satisfechos en el plano inconsciente, se sienten atractivos y felices con sus cuerpos.

Hasta ahora los estudios de autoimagen hacían más énfasis en la distorsión del reflejo corporal,  que en el grado de satisfacción con la autoimagen. Esto trae aparejado un encubrimiento del problema. Conformarse con explicaciones como que los obesos tienen baja autoestima, exceso de estrés, depresión y frustración, hace que ignoremos los mecanismos de defensa o resistencias psicológicas que se producen en el plano inconsciente con respecto al mantenimiento del peso corporal. Incluso varios de los autores reconocen que los factores descritos por ellos aún no estaban suficientemente demostrados (23, 24, 25, 26, 27, 28).

Esto nos llevaba a dudar de la interpretación de los resultados en los estudios que nos precedían  o de la falta de consistencia interna de las técnicas utilizadas (si medían lo que realmente pretendían medir).

La importancia de este hallazgo está referida a la búsqueda de una terapia que trabaje con estos mecanismos de defensa o resistencias inconscientes y no con aquellas terapias que se apoyan en la racionalización o terapias cognitivo-conductuales, basadas en explicaciones nutricionales y de ejercitación física, en programas de intervención que apuntan a la necesidad de hacer consciente la modificación del estilo de vida del sujeto obeso.

En resumen, la metodología propuesta por nosotros para la caracterización de la autoimagen del adulto obeso aporta los siguientes elementos:

  1. Se logra la caracterización integral de la autoimagen del sujeto obeso, a partir de la diferenciación de esta en los planos  consciente e inconsciente, lo cual permite explicar la resistencia a la pérdida del peso corporal y su mantenimiento, a pesar de estar sometido a la terapéutica basada en dietas y ejercicios físicos.
  2. Se prioriza el estudio del grado de satisfacción inconsciente con la autoimagen, es decir, lo más importante no es distinguir cuán adecuada es la percepción de su imagen corporal por el sujeto obeso, tal como destacan las metodologías anteriormente propuestas, sino  cuán atractivo y satisfecho se siente éste con su autoimagen a nivel inconsciente.
  3. Mayor precisión de los indicadores que miden la autoimagen corporal en el Test del dibujo de la figura humana, basándonos solamente en el análisis global de la figura y el equilibrio entre las diferentes partes del cuerpo, sin insistir en todos los detalles que no están referidos directamente a la autoimagen. La utilización de este test en grupos de obesos hasta el momento se hace según la propuesta original de K. Machover, teniendo en cuenta todos los detalles de la figura. Otras variantes del test (1979, 1984) incluyen otros aspectos no referidos a la autoimagen o distorsionan en sus propuestas el carácter proyectivo del test.
  4. En la consigna para la producción de un relato acerca de la figura dibujada incluimos la demanda acerca del grado de satisfacción  con la imagen  que tiene el personaje. Esto permite identificar la proyección que tiene el sujeto en cuanto a la satisfacción con la autoimagen en el plano inconsciente.

La elaboración de un cuestionario de Autopercepción para determinar la adecuación de la autoimagen a nivel consciente, que no solo incluye la figura corporal sino la capacidad física, para lo cual se contrastan las respuestas con los resultados de las pruebas de eficiencia física.

CONCLUSIONES

  • Al caracterizar la autoimagen de los sujetos con sobrepeso u obesos estudiados se expresa una contradicción entre la autoimagen consciente y la autoimagen inconsciente.  Conscientemente la mayoría tiene una autoimagen adecuada, están motivados por adelgazar y muestran inconformidad con su peso corporal, así como reflejan adecuadamente sus características y capacidades físicas, sin embargo, en el plano inconsciente,  se sienten satisfechos con su peso  y su figura, e incluso, se sienten atractivos.
  • El hecho de estar los sujetos obesos satisfechos con su imagen corporal en el plano inconsciente nos lleva a pensar en la presencia de diversas resistencias psicológicas que les impiden perder peso o mantenerlo una vez perdido, lo cual probablemente hace ineficaces las terapias convencionales basadas en dietas y ejercicios físicos.
  • Desde nuestro punto de vista, las metodologías existentes hasta el momento han resultado  insuficientes para el estudio de la autopercepción en los obesos, por no responder integralmente a todas las dimensiones de la autoimagen, en los planos consciente e inconsciente, y por sobrevalorar la inadecuación de la autoimagen por encima de su satisfacción con esta.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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