¿Tolerancia o acriticidad en psicología?

 

Autor: Mtro. Andrés Gómez Espinosa


No es excesivo afirmar que en el ámbito de la psicología se cuelan múltiples explicaciones y propuestas sobre el mundo humano, que además de serias dudas sobre su consistencia investigativa, exhiben intenciones de timar, sea por el lucro ideológico o por abierta rentabilidad económica. Los conflictos en los sistemas psicológicos, especialmente entre el Conductismo, el Psicoanálisis y la Gestalt, así como una serie de propuestas terapéuticas con vínculos u orígenes en medios académicos y clínicos, mantienen absorta la mirada crítica lo suficientemente ocupada para no prestar atención a surgimientos sin antecedentes, fuera de colectivos abiertos de investigación, que en el nombre de la vía autodidacta sostienen haber creado rutas de intervención clínica novedosas.   

En general el terreno clínico, sea de la disciplina que se quiera, cuenta con diversas opciones para atender aspectos concretos de salud y desarrollo humano. Llevando a cabo una separación común entre esquemas de atención que se hallan oficializados y los que se presentan como alternativos, entre ellos destaca la denominación, -tradicionales-, de los que se argumenta cancelación por el poder económico e ideológico del mundo occidental. Las iniciativas emergentes o alternativas comúnmente se muestran victimizadas por negaciones hacia sus beneficios.

tolerancia o acriticidad en psicologia, imagen 01 tolerancia o acriticidad en psicologia, imagen 02

El mundo académico representado principalmente por las universidades y centros de investigación efectúan su quehacer indagador, en la inmensa mayoría de los casos, ante sus pares institucionales e interinstitucionales. La imagen estereotipada del gran científico que aislado del mundo, con el apoyo de un ayudante amorfo, que logra arribar a saberes extraordinarios, si alguna vez ocurrió, ahora es infinitamente poco probable. La investigación avanza en la medida de experiencias interactivas, sí con mucha creación individual y colectiva; sobre todo retomando racionalmente los esfuerzos precedentes para dar cuenta de un hecho concreto.

Cuando se presenta un nuevo conocimiento, sin que pertenezca a los campos de lo ultrasecreto, como siempre es en el área armamentista, o los que significan ganancias colosales; dicho conocimiento nuevo, si prescinde de antecedentes de relaciones y teorías previas, cuya novedad es tan sorpresiva que lo muestra como prueba de la existencia de la generación espontánea, aumentan las probabilidades de que se trate de un asunto ideológico, que es una forma moderada de incluir bribonerías. Por ideología es posible entender:

La ideología es el saber precientífico, es el conocimiento del movimiento aparente, es el reconocimiento de los modos de aparición de las cosas y es el desconocimiento de la estructura que produce la apariencia. Por lo tanto, es el imprescindible paso previo a la construcción de una teoría científica. (Braunstein, 2003: 11).

Siendo la ideología etapa previa al concepto científico no habría objeción en admitir distintas llegadas de saberes cuya autoría fue por medio del trabajo autodidacta y  a la omisión de los paradigmas instalados para comprender el hecho o fenómeno propio de un nuevo saber. Empero, no es así cuando sus realizadores lo ofrecen como producto terminado, no en estado inacabado, que estaría en vías de continuar la labor de investigación, ya que esperan sea implementado con mínimas o nulas revisiones.

 

Un caso verdadero:

Óscar un joven de 23 años, parapléjico, derivado de un accidente automovilístico en una autopista mexicana, descubre en un programa televisivo  a un médico que pone al alcance de quien desee y pueda pagar una novedosa cirugía que promete la recuperación motora, de por lo menos el 70% de las funciones que fueron pérdidas a causa del corte medular suscitado en el percance. El joven se pone en contacto y acude a una consulta con el médico que apareció en la televisión. No le convencen las condiciones del consultorio, el lenguaje ni las actitudes del profesional de la salud, por lo que opta en buscar una opinión de un neurólogo que le había intervenido a la postre  del accidente, además en ese momento presidía la Sociedad de Neurólogos Mexicanos. La opinión de este especialista fue que no lo hiciera, que el personaje novedoso no tenía ninguna presencia en las publicaciones, asociaciones, reuniones respectivas; además de declarar que esa opción quirúrgica ya se había intentado llevar a cabo 50 años antes, sin éxito. Óscar desistió de la cirugía y tiempo después supo de la fuga y fraude que resultó ser la “novedosa intervención”.

A manera de nota

No deben de concebirse los grupos de investigación en una sola pieza, de forma monolítica. Son conformados por distintas manifestaciones e intereses que llegan a padecer fragmentaciones repercutiendo en el nacimiento de vertientes faltas de homogeneidad, incluso antagónicas. Ejemplo de esto fue el trabajo compartido entre Sigmund Freud y Carl Gustav Jung, que al fracturarse generó perspectivas que se fueron distanciando, cada una con sus seguidores y recursos de validación, pese a que el punto de partida común fueron los cimientos del psicoanálisis. Se podrá o no compartir la óptica de alguno de ellos, lo cierto es que no es el caso en donde furtivamente se van tejiendo nuevas concepciones que un día aparecen con estruendo pronunciando el descubrimiento de la fórmula transformadora del sujeto sencillo en grandioso.

No es objetivo alguno presentar a la labor científica como paradigma de perfección. Es indiscutible que los conocimientos científicos llegan a contar con errores que en tiempos posteriores de su aparición podrían causar vergüenza, tanto para los científicos como para el momento en que fueron avalados. Al ser el trabajo de investigación una tarea exclusivamente humana no puede erradicarse la conducta moral de quienes la ejecutan. El cómo lograron trascender sus conceptos por encima de la desaprobación de otros no siempre permite observar los agravios morales cometidos en los afanes por lograr propósitos distintos.

tolerancia o acriticidad en psicologia, imagen 03

Juan Fernández (2001: 20) recupera las afirmaciones de Di Trocchio en su célebre libro Las mentiras de la ciencia, acerca de las actitudes poco aceptables de un gran número de investigadores, que abarca a varios de gran prestigio, como Galileo, Newton y Einstein, mostrándolos en abierta ambición, ignorancia y desorden llegando a falsear datos con tal de confirmar sus teorías, plagiar, amén de todos los obstáculos que fueron capaces de colocar a sus adversarios. Por lo tanto, el quehacer científico no es referente de honestidad pura. Representa una lucha en la que no es descartable la violación de las normas de convivencia humanas. Pese a ello, hasta en la bajeza moral hay diferencias: No es lo mismo cuestionar la flexibilidad de Galileo ante el Tribunal de la Santa Inquisición que la teoría del génesis humano propuesto por L. Ronald Hubbard, fundador de la Dianética.

  1. Dianética: los tentáculos de una mentira

Este fue un título empleado por la revista Selecciones del Reader's Digest en un artículo publicado sobre la Dianética, a comienzos de la década de los ochenta. En él se denunciaba la organización de L. Ronald Hubbard que opera en dos dimensiones: religiosa y clínica. La primera se expresa con la nominación Cienciología. La segunda es constituida por la Dianética, misma que se difunde como la ciencia de la salud mental. Es común encontrar sus ofertas literarias en ferias de libros, bibliotecas públicas y privadas, incluso en formaciones universitarias de psicología por instituciones o docentes se estudia acríticamente, como una opción terapéutica. La Cienciología y la Dianética aparecen desde 1950, creadas por L. Ronald Hubbard, quien era un escritor de ciencia ficción. Uno de sus libros fundantes, el de Dianética, dicen sus promotores, que ha sido traducido a 50 idiomas. Su objetivo terapéutico con individuos consiste en apoyarlos al arribo de la claridad, por lo que quien lo consigue se le llama “aclarado”, precedida por la fase de liberación, ya que según, quien práctica la Dianética queda libre de las fuentes de dolor y malestar, para posteriormente alcanzar el aclaramiento.

Hubbard pasa a la terapia, que tiene por objeto 'liberar' al enfermo hasta hacer de él un 'aclarado'. La terapia libera al enfermo de los engramas, causantes de las aberraciones y enfermedades que ponen en peligro la misma sobrevivencia. La terapia 'alivia' al enfermo hasta hacer de él una persona aclarada, es decir perfectamente equilibrada, segura de sí, capaz de auto determinarse, plenamente consciente, y libre de todo dolor físico y mental. (R.P. Hermenegildo Zanuso, M.C.C.J: http://www.ewtn.com/library/SPANISH/DIANET.HTM). 

Liberado → Aclarado

Ambas dimensiones, la clínica y la religiosa se conjugan, comparten su génesis, hablan de que el ser humano se originó en otro planeta, que cuenta con capacidades no exploradas, y el estudio de estos planteamientos contribuirá a su explotación.

  1. Terapias de reencarnación

Parten de la premisa de la existencia de vidas anteriores, las cuales tienen participación en la vida actual del sujeto:

La forma consciente de la regresión terapéutica trabaja con las imágenes (recuerdos) del pasado que surgen. Todas las vivencias y experiencias vividas y no digeridas de esta vida o de las anteriores están vivas y guardadas en nuestro inconsciente. La cuidadosa regresión que realiza el terapeuta sirve para reconocer las conexiones entre estas experiencias determinadas y los modelos de conducta y de creencias del presente. De este modo, las imágenes que se conciben, así como los viejos sentimientos y recuerdos dolorosos conectados a ellas que aparecen pueden tratarse y sanarse directamente (http://www.regresionterapeutica.com/start.html#que).

Para la psicología la noción de alma, así entendida en la concepción de permanente, ya no le fue posible mantener su aceptación. Si bien permanecen enormes dudas sobre el origen y consecuencias de la vida, no es posible admitir, de nueva cuenta, que un conjunto de sujetos establezca que ha encontrado la veracidad de la existencia de un ente que existe en el cuerpo humano aun y cuando éste haya dejado de contar con los criterios racionales que representan la vida. Por tal motivo, la psicología es ajena al reconocimiento de hechos sobrenaturales e irracionales. Generalmente quienes difunden planteamientos de reencarnación lo hacen declarando que han tenido contacto con conocimientos que no se hallan al alcance de cualquier mortal. Sin dudas hay aptitudes que sólo se encuentran en pocos seres humanos, no obstante, es cuestionable moralmente hablar que el trabajo científico, en ciertos ámbitos es reservado a dotados por factores inexplicables, peor aún su validación pese a su incomprensibilidad.

Para muchos sujetos es fascinante estar frente a lo que consideran la oportunidad de probar que un montón de imágenes conscientes e inconscientes son verdaderas. La idea arraigada del más allá facilita el ingreso del ofrecimiento para acceder a un mundo intangible. Ser de los afortunados en adentrarse a un universo para experimentar y ratificar que se existe previamente, aunque no visible, es una gratificante recompensa. Además de comprobar la vida extrasensorial tiene el plus de obtener la salud física y mental mediante regresiones que reparan las descomposturas en el camino.

  1. Niños índigo

La noción de niños índigo comenzó a usarse en 1982 por la parapsicóloga Nancy Ann Tappe, quien afirmó haber desarrollado una técnica para clasificar a los sujetos de acuerdo al color de su aura, la cual deja ver que la concibe de manera equiparable a la noción de alma. Esta autora describe que las auras se desplazan en el universo y que es en la década de los ochenta cuando se aprecia la aparición de las auras de color índigo, incrementándose rápidamente su número. Lo que forma parte de una nueva era, new age.

Más tarde, en 1999, Lee Carrol y Jean Tober elaboraron un texto con el nombre de Niños índigo, difundiendo la idea del arribo de una nueva generación de seres humanos con una espiritualidad que modificaría el mundo en bienestar.

Rasgos atribuidos a los niños índigos  (http://www.holistica.com.mx/indigo.html)

  • Tiene gran sensibilidad
  • Tiene dificultades para concentrarse y mantenerse absorto en una actividad
  • Tiene dificultades con la autoridad
  • Es propenso a frustrarse con cierta facilidad
  • No le agradan las rutinas
  • Es inquieto físicamente
  • Es altamente compasivo

El niño índigo es un emisario de los buenos tiempos, tiene un carácter mesiánico, con claros elementos de la historia del evangelio. También se observa que se le atribuye un concepto platónico en donde el sujeto ya cuenta con un saber, por lo que todos sus procesos de desarrollo se limitarán a que se cumpla el destino. Son un coctel de mitologías lo que permite estructurar estas definiciones. No habría problema si solo lucraran con los afanes de padres deseosos de contar con un hijo fuera de serie. La situación se vuelve complicada cuando se acude a estas falacias y se pierde tiempo, amén de recursos, para atender cuadros clínicos como son daños neurológicos, afectaciones emocionales, incluso entornos desfavorables. Los rasgos descritos se encuadran en el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, con sus respectivos matices. Así también, se aprecian características con repercusión social latente de no atenderse a través de los medios científicos-académicos que se proponen a la luz de los especialistas, máxime cuando se sugiere a los progenitores de niños índigo respetar la voluntad de sus hijos, pues ellos ya tienen la certeza de su rumbo.

Una vez más, la aparición de conocimientos surgidos de sitios inciertos, eslabonados con componentes excesivamente novedosos, cuyo valor de cada uno sería tan llamativo que difícilmente serían inadvertidos por las comunidades científicas.

  1. Eneagramas

Esta visión terapéutica supone que hay nueve tipos elementales de la personalidad (http://capitalemocional.com/Textos_Psico/eneagrama.htm).

Tipo 1. El REFORMADOR. El tipo racional, idealista, de sólidos principios, determinado, controlado y perfeccionista. "Tengo una misión en la vida.”

Tipo 2. EL AYUDADOR. El tipo afectuoso, amigable, efusivo, género, complaciente y posesivo. "Me interesan las personas."

Tipo 3. EL TRIUNFADOR. El tipo pragmático, orientado al éxito, adaptable, sobresaliente, ambicioso y consciente de su imagen. “Si trabajo mucho seré capaz.”

Tipo 4. EL INDIVIDUALISTA. El tipo sensible, reservado, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental.

Tipo 5. EL INVESTIGADOR. El tipo cerebral, penetrante, perceptivo, innovador, reservado y aislado. “¿Qué pasa aquí?” “¿Y si lo intentamos de otra manera?”

Tipo 6. EL LEAL. El tipo comprometido, orientado a la seguridad, encantador, responsable, nervioso y desconfiado.

Tipo 7. EL ENTUSIASTA. El tipo activo, amigo de pasarla bien, espontáneo, versátil, codicioso y disperso. “Aún no tengo claro qué deseo ser cuando sea mayor.”

Tipo 8. EL DESAFIADOR. El tipo poderoso, dominante, seguro d sí mismo, decidido, voluntarioso y retador. “Soy dueño de mi destino.”

Tipo 9. EL PACIFICADOR. El tipo indolente, modesto, receptivo, tranquilizador, simpático y satisfecho. “Sigo la corriente.”

Se asigna el origen de esta perspectiva al medio oriente, con una antigüedad de más de 2,500 años. Sin especificar documentos, medios de validez, y sí, por el contrario, se impregna el misterio, como si lo inexplicable fuera per se factor de validez. Claudio Naranjo, psiquiatra chileno difunde el eneagrama en la Universidad de Berkeley, lo aprendió de Óscar Ichazo, en Chile, quien a su vez dice haberlo estudiado en una sociedad secreta, la Hermandad Sarmouni. Siendo éste el motivo del porqué se inscribió esta propuesta psicoterapéutica junto a opciones de dudosa creación racional, pese al nombre relevante de Claudio Naranjo, lo que hasta el momento deja ver más una vía esotérica y no un camino de trabajo científico, abierto, en equipo, en intercambio de grupos de investigación, por convenios, en congresos o foros de difusión.

El embuste no ayuda en nada, salvo para beneficio de unos pocos, a costa del descrédito de la comunidad psicológica que realiza estudios sin ostentar iluminación, ni atribuirse conexión con saberes reservados.

    

-Braunstein, Néstor, Marcelo Pasternac, Gloria Benedito y Frida Saal (2003). Psicología, ideología y ciencia. México: siglo XXI.

-Di Trocchio, F. (1993). Las mentiras de la ciencia. Madrid: Alianza Editorial.

-Fernández, Juan. Coordinador (2001). La psicología, una ciencia diversificada. Madrid: Pirámide.

-Palmer, Helen (2003). El enegrama. Un prodigioso sistema de identificación de los tipos de personalidad. Barcelona: La liebre de marzo.

-Sokal, A. y Bricmont, J. (1998). Imposturas intelectuales. Barcelona: Paidós.

http://www.ewtn.com/library/SPANISH/DIANET.HTM

http://www.holistica.com.mx/indigo.html

(http://www.regresionterapeutica.com/start.html#que

http://capitalemocional.com/Textos_Psico/eneagrama.htm