Tratamiento de la demencia

 

Autora: Cristina Roda Rivera


Recomendaciones a las personas con familiares con demencia:

  • Recordarle al enfermo los principales acontecimientos del día y repetir en voz alta el nombre de las personas con las que se encuentra, incluyendo el del cuidador
  • Crear una rutina fija en las actividades cotidianas que debe recogerse en una lista ordenada según el momento en que tienen que ejercitarse.
  • Evitar situaciones extremas y reacciones catastrofistas. Por ejemplo, evitar los sitios concurridos y los horarios en los que se concentra una mayor cantidad de de personas.
  • Se debe pretender que su vida sea lo más previsible posible, para las personas con demencia la rutina diaria es segura y cómoda
  • El paciente debería mantener una rutina fija y ordenada, aunque tarde más tiempo en hacerlas es conveniente que las haga él solo, reforzándole cuando lo consiga
  • Se deberán evitar las vacaciones en playa o montaña o en lugares de desconocidos.
  • Es bueno  orientarles en tiempo y espacio varias veces al día, y se pueden colocar carteles y calendarios en lugares estratégicos del domicilio y que estén en continuo campo de visualización para el paciente
  • Limite en la medida de lo posible la toma de decisiones contradictorias, elija ciertos aspectos de la vida habitual del enfermo para facilitarle la rutina, como por ejemplo que debe ponerse o comer.
  • No deben cambiarse de lugar los objetos de uso diario, y deben mantenerse fuera del alcance objetos de valor para evitar que pueda extraviarlos.
  • Actividades sencillas como cuidar las plantas, la música, manualidades o juegos de mesa sencillos son apropiadas para estos enfermos, y evitarse en la medida actividades muy complejas.
  • Cómo ayudar a vestirse :Se debe facilitar la ropa en el orden en el que debe ponerse, reforzando los logros y corrigiendo los errores a la hora de vestirse, enseñándole las veces que sea necesario cómo se hace correctamente con el fin de que logre mayor autonomía.
  • Cómo ayudar en las comidas: Es conveniente avisar al paciente de qué comidas se van a tomar, ofrecer un plato cada vez y no todos juntos.
  • Debe facilitar la comida a trozos o de una forma en la que sea fácil de deglutir. Hay que intentar que el enfermo beba abundante líquido
  • No discuta o trate de razonar excesivamente, ya que la enfermedad afecta a la memoria y a la capacidad lógica, es mejor tratar de confirmar y asumir la realidad, además de tratar de ayudar a exteriorizar los sentimientos. Está claro que se desaconsejan en la medida de lo posible gritos y levantar la voz.
  • Es mejor utilizar fases cortas y sencillas que faciliten la comprensión del enfermo.
  • Que el paciente se encuentre correctamente aseado y vestido es fundamental para la autoestima del paciente, y habrá que supervisarle y acompañarle para evitar caídas o una higiene incompleta.
  • Instalar puntos de luz fijos por si se encuentra solo o perdido. Hay que evitar el uso de espejos para evitar que no se reconozca en ellos y reacciones de miedo
  • Mantenga al paciente en contacto con sus familiares y amigos, ayúdele a identificarlos y estimule su participación en las conversaciones.