En qué consiste el Deterioro Cognitivo Leve en población mayor

Dentro del continuo, entre el envejecimiento normal y patológico existe el “deterioro cognitivo leve”, como declive cognitivo intermedio.

Conocer el momento de transición entre el envejecimiento normal y las primeras fases del desarrollo de una demencia es fundamental para la detección precoz. En este sentido uno de los objetivos de las investigaciones actuales es la relación entre el deterioro cognitivo leve (DCL) y la enfermedad de Alzheimer u otras demencias.

El DCL anteriormente denominada “olvido benigno de la senescencia”, fue descrito por Kral (1958) como un cuadro de pérdida de memoria que no progresaba hacia ningún tipo de deterioro, comprobado a lo largo de un periodo de seguimiento de cuatro años. Posteriormente fue llamado “deterioro de la memoria asociado a la edad”, y finalmente en 1999 Peterson introdujo la nomenclatura de deterioro cognitivo leve. El DCL es un deterioro leve que incluye quejas de memoria, objetivación de los fallos de memoria, funcionamiento cognitivo general normal, actividades de la vida diaria intactas y ausencia de criterios de demencia (Petersen, 2001). No obstante, el DCL es una entidad heterogénea en la que la mayoría de los casos a corto plazo, no deriva a EA (el 44% de los pacientes diagnosticados revierte a la normalidad). Sin embargo, si se realiza un seguimiento a lo largo de dos años, un 30 % de los DCL presenta EA. Por lo tanto, si se hace un seguimiento a medio plazo el DCL puede ser indicio de desarrollo de EA.

Dentro del DCL, se han descrito tres tipos diferentes de déficits: amnésico (DCLa) caracterizado por quejas subjetivas de alteraciones de la memoria que se verifican con pruebas estandarizadas, aunque en las pruebas de rendimiento cognitivo general no se observan otras alteraciones cognitivas y este déficits no afecta severamente a las actividades de la vida diaria. Este tipo de DCL puede derivar a EA. Por otro lado, el DCL difuso (DCLmf-A), presenta diversos déficits cognitivos diferentes, pero leves, por lo que no permiten el diagnóstico de demencia (por ejemplo problemas en lenguaje, capacidades visuoespaciales, funciones ejecutivas). El DCL difuso puede derivar en EA o en otras patologías como la demencia vascular o no progresar y estar en el extremo de envejecimiento no patológico. Finalmente, un tercer tipo sería el DCL focal no amnésico (DCLmf-noA), que implica déficits leves de alguna capacidad cognitiva que no sea la memoria, por ejemplo si son problemas en el lenguaje puede derivar hacia una afasia progresiva primaria o si es en funciones ejecutivas, hacia una demencia frontotemporal (Petersen y cols., 2001). Diversas investigaciones llegan a los siguientes resultado; DCLa es prodómico de EA, DCLmf-A se relaciona con EA, demencia vascular y envejecimiento normal y DCLmf-noA con EA (aunque con menor riesgo que la DCLa) y Parkinson entre otros. Resultados similares son los concluidos en el estudio de Frutos-Alegría (2007), los pacientes con diagnóstico de DCL que más frecuentemente aparecen en la práctica clínica son personas con un perfil amnésico y con más de una capacidad afectada y los no amnésicos con afectación de varias capacidades. Sin embargo, Mulet y cols. (2005) aunque también encuentra diferentes tipos de perfiles de DCL (con una muestra de pacientes en España), difieren en la frecuencia de su incidencia y de progresión hacia la EA. Concluyen que el DCL amnésico resulta menos frecuente de lo que se creía, resultado similar al obtenido en un estudio previo de López y cols. (2003). El DCL focal (también resultado poco frecuente) Pero sin embargo confirman que el DCL difuso evolucionó hacia EA durante el período de seguimiento del DCL. Finalmente, un estudio reciente sobre el diagnóstico precoz de la EA de Valls-Pedret y cols. (2010) concluyen que el estudio del DCL aun siendo útil, con los resultados que se manejan hasta el momento no se puede considerar un predictor eficaz para el diagnóstico precoz de la EA.

Por todo lo mencionado hasta el momento, y teniendo en cuenta la calidad de vida de nuestros mayores, así como de las personas de su entorno (cuidadores principales, hijo e hijas, cónyuges), se hace necesario seguir investigando en el campo del deterioro cognitivo leve. Con el doble objetivo de iniciar antes los tratamiento y acceso a las vías para la estimulación cognitiva y ralentizar el progreso del deterioro, como para facilitar al enfermo y su entorno la adaptación a los sucesivos cambios que se van a ir produciendo.

Bibliografía por orden de mención:

  • Petersen, R. C., Doody, R., Kurz, A., Mohs, R. C., Morris, J. C., Rabins, P. V., . . . Winblad, B. (2001). Current concepts in mild cognitive impairment. [Research Support, Non-U.S. Gov't Review]. Archives of neurology, 58(12), 1985-1992.

  • Frutos-Alegria, M. T., Molto-Jorda, J. M., Morera-Guitart, J., Sanchez-Perez, A., y Ferrer-Navajas, M. (2007). [The neuropsychological profile of mild cognitive impairment with involvement of multiple cognitive areas. The importance of amnesia in distinguishing two subtypes of patients]. Revista de neurologia, 44(8), 455-459.

  • Mulet, B., Sánchez-Casas, R., Arrufat, M. T., Figuera, L., Labad, A., y Rosich, M. (2005). Deterioro cognitivo anterior a la enfermedad de alzheimer: tipologías y evolución. Psicothema, 17, 250-256.

  • López, O. (2003). Clasificación del deterioro cognitivo leve en un estudio poblacional. Revista de neurologia, 37(2), 140-144.

  • Valls-Pedret, C., Molinuevo, J. L., y Rami, L. (2010). Diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer: fase prodrómica y preclínica. Revista de neurologia, 51(08), 0471-0480.