¿Adultez Mayor, como ayudarle a enfrentar los cambios físicos y psicológicos de esta etapa?

La adultez mayor constituye la etapa que le sigue a la adultez media y se prolonga hasta la muerte del sujeto, se le conoce además como senectud, vejez, ancianidad, tercera edad.

El aumento de la expectativa de vida hace que cada día sean más las personas que rebasan los 65 años y que disfrutan de buena salud física y mental.

El hecho de que un sujeto se adapte al proceso de envejecimiento depende mucho de la personalidad que este ha desarrollado en etapas anteriores. Se plantea que “se envejece tal como se ha vivido”.

  • En las personas mayores psíquicamente sanas, la personalidad apenas se modifica, pero se acentúan los rasgos del carácter debido a experiencias vividas. Existen una serie de situaciones que no están asociadas al envejecimiento normal, que pueden ser frecuentes en las personas mayores y provocar un deterioro de la personalidad. Entre ellas:
  • Cambios en el pensamiento, en la afectividad o en la conducta diaria.
  • Tendencia a la introversión.
  • Desinterés por la vida.
  • Pérdida de la autonomía.
  • Insatisfacción y desajustes sexuales.
  • Pérdida de roles familiares y sociales.
  • Rechazo e inadaptación a la vejez.
  • Inconformidad con su imagen corporal.
  • Aislamiento o disminución de las relaciones humanas.

En relación al su desarrollo físico encontramos:

  • Modificaciones corporales.
  • Disminución de la masa muscular.
  • Disminución del agua corporal.
  • Aumento de la grasa corporal.
  • Disminución de la estatura.
  • Aumento de la curvatura de la espalda (cifosis).
  • Pelo cano.
  • Piel laxa.
  • Arrugas.
  • Pecas.
  • Disminución de la velocidad de la marcha.

Su desarrollo cognitivo esta caracterizado por la presencia de diversos cambios tales como:

La percepción se afecta por la alteración de los órganos de los sentidos. Esto provoca dificultades para procesar estímulos e informaciones que reciben del entorno, pérdida de la velocidad de reacción, disminución en la capacidad de coordinación.

En la memoria el proceso de evocación es el más afectado, muestran cansancio y agotamiento.

El recuerdo de hechos remotos conserva mayor agudeza y facilidad que el de hechos recientes.

Conservación y en ocasiones incremento de las habilidades verbales.

Las habilidades de ejecución declinan.

La capacidad para resolver problemas nuevos disminuye.

La actividad rectora en esta etapa y los sistemas de actividad y comunicación van a depender del marco en el que esté  insertado el anciano; la necesidad fundamental  es la de trascendencia.

La senectud es la edad de la jubilación, lo que lleva a la inactividad profesional aunque existe un grupo de adultos mayores que se mantienen activos laboralmente.

La adaptación a la jubilación depende de numerosos factores, algunos especialmente relacionados con el significado de este momento para la persona mayor. Para algunos representa el momento tan esperado para descansar y poder realizar actividades que antes no pudo. Para otros constituye una frustración, el tener que dedicarse a actividades domésticas o no placenteras.

De cualquier manera provoca una merma de sus recursos financieros, una readaptación a la nueva forma de convivencia y un reajuste de los roles familiares, por lo que debe ser una decisión muy personal del adulto mayor, aún cuando sea por padecer alguna enfermedad, que debe ser comprendida y respetada por la familia.

El adulto mayor desempeña un rol importante en apoyo a toda la actividad doméstica y el cuidado del hogar y de los nietos.

Puede mantenerse activo una vez jubilado, insertándose en múltiples actividades de la comunidad, existiendo diferentes alternativas como los círculos de abuelo, las casas de abuelo, la Universidad del Adulto Mayor y la participación en organizaciones de masas y/o religiosas que el anciano seleccione de acuerdo a su preferencia.

Es frecuente en estas etapas los sentimientos de soledad producto de que los hijos se casaron y abandonaron el hogar, el sentimiento del “nido vacío”,  desinterés por la vida debido a la muerte  del cónyuge o cualquier familiar cercano.

La pérdida del cónyuge puede tener una connotación diferente para cada persona mayor. Generalmente ha sido la compañía durante muchos años y se evidencia como una pérdida muy importante. Pero lo que más afecta en ocasiones a la persona mayor son las actitudes muchas veces inadecuadas de los familiares que le rodean. Es frecuente que estos quieran que el anciano “esté como si nada”, “que no llore”, y es muy frecuente la frase: “pon de tu parte”. Otras veces se trae al anciano para la casa de los hijos e incluso “lo rotan” por diferentes lugares, sin darse cuenta que esto lo afecta tanto emocionalmente como en su capacidad de adaptarse.

Las relaciones familiares se complejizan por las diferencias intergeneracionales y adquieren una importancia vital para el adulto mayor influyendo marcadamente en su estado emocional. Surgen nuevos roles como el de abuelo, el cual participa activamente en la crianza de los nietos siempre que su estado de salud se lo permita.

En ocasiones surge en la familia el llamado “pase de cuentas” que consiste en actitudes negativas por parte de los familiares dados por una historia de relaciones afectivas no favorables desde etapas anteriores del ciclo vital.

Se produce el reencuentro de la pareja al existir el nido vacío, siendo la pareja un importante eslabón en la red de apoyo del adulto mayor fundamentalmente cuando uno de ellos enferma o se discapacita convirtiéndose en cuidador.

El deseo sexual disminuye, así como las características de la respuesta sexual, que se hace menos intensa pero sobre todo inciden factores como prejuicios, actitudes negativas de la familia, presencia de enfermedades, falta de privacidad y baja autoestima.

Sin embargo la sexualidad está presente siempre y puede ser fuente de placer y bienestar, a pesar de que muchos lo ven como algo vergonzoso y tratan de esconderlo. A veces los hijos y nietos minimizan la capacidad de amar en esta etapa.

Los ancianos tienen derecho a disfrutar de la sexualidad. Es necesario hacerles ver que ya la sexualidad  en estas edades no puede ser igual que en etapas anteriores, pero pueden ejercerla en la medida de sus posibilidades y lograr el acercamiento afectivo con su pareja.

Los amigos  constituyen una importante fuente de apoyo fundamentalmente de tipo afectivo. Los adultos mayores usualmente se reúnen con personas de su edad para realizar diferentes actividades culturales, recreativas y deportivas, en su tiempo libre, siempre que su salud se los permita.

La pérdida de seres allegados provoca en las personas mayores sentimientos de tristeza y soledad, así como una disminución significativa de las relaciones sociales. A esto se añade una reducción de las posibilidades de obtener cuidados, llegado el momento de necesitarlos.

Los problemas de salud mas frecuentes en estas personas son

  • Enfermedades crónicas invalidantes.
  • Accidentes.
  • Trastornos mentales: depresión, ansiedad, demencia.

Como ayudarle a vivir una vida plena

  • Trasmitir una actitud positiva ante la vida.
  • Mantenimiento de la actividad física y mental.
  • Control de dieta.
  • Rehabilitación de funciones perdidas.
  • Mantener un adecuado estilo de vida.
  • Control médico periódico.
  • Lograr la participación del anciano en el desarrollo de la comunidad.
  • Respeto a su individualidad, a su espacio.
  • Utilizar el tiempo libre productivamente.
  • Es necesario lograr que la vejez se desarrolle de forma activa  y motivadora de manera  que el anciano se sienta útil a la sociedad y a sí mismo, querido y respetado por todos en su familia y en su comunidad.
  • Es necesario desarrollar toda una serie de acciones encaminadas a utilizar las capacidades de los ancianos en su función activa en la sociedad.

Se plantea la necesidad de diseñar programas de salud para que los ancianos puedan continuar integrados a la sociedad y a su comunidad.