¿Estudias Psicología? Elige tu especialidad

Posiblemente ya hayas finalizado tus estudios de Psicología, o estés estudiando la carrera y desees conocer las salidas laborales de cada una de las especialidades para saber en qué dirección dirigir tus estudios. Existen muchas especialidades diferentes, y en Psicología online hemos querido entrevistar a psicólogos especializados en Psicología Laboral, Psicología Forense y Psicología Clínica para que nos cuenten su experiencia en primera persona.

Psicología Laboral

Javier Ortega Álvarez, Consultor y Community Manager de MOA BPI Group, eligió la Universidad Complutense de Madrid como centro donde especializarse en Psicología Laboral. “Quería un centro público, con años de experiencia y que además tuviera investigación, pero lo que realmente marcó la decisión fue que la Complutense era de los poco centros donde podías salir con especialización y una ruta de estudios marcada según tus objetivos laborales de futuro”, nos comenta.

“A lo largo de la carrera fui "enamorándome" de las distintas ramas según las fui conociendo. Entré queriendo ser psicólogo educativo, que era lo único que conocía, [y] luego quise ser clínico, pero la realidad existente a la hora de ejercer me echó mucho para atrás. Así llegué a Laboral, y en concreto me encantaba la selección de personal y la orientación laboral”.

La crisis económica fue una de las razones que le llevaron a elegir esta especialización. “La recesión estaba en sus inicios en mis últimos años de carrera. En este contexto de crisis y de falta de empleo pude ver lo importante que era para las personas ser un buen profesional en este campo, y decidí que quería que aquella fuera mi profesión”.

Como salidas laborales de esta especialización existen la formación, la orientación laboral y la intermediación, aunque el psicólogo laboral suele tener más posibilidades de encontrar un trabajo en la selección de personal. “Si en estas funciones dispones de conocimientos de nóminas y contrataciones, e incluso de idiomas, tus posibilidades de encontrar empleo se multiplican”, nos comenta. “De todas formas el psicólogo laboral puede ejercer en multitud de campos: ergonomía, investigación, prevención de riesgos laborales, coaching profesional, evaluación...”

Ortega reconoce que los psicólogos tienen muchas salidas profesionales diferentes, como Responsabilidad Social, Marketing, Comunicación Interna, Publicidad y Diseño.

Cuando elegimos una especialización, todos nos preocupamos por las posibilidades que nos brindará a la hora de encontrar un empleo. “Si eres buen profesional, si te apasiona lo que haces y si eres capaz de innovar y estar en permanente reciclaje, ten por seguro que, tengas la especialidad que tengas, encontrarás trabajo, ya que son este tipo de profesionales los que necesitan las organizaciones”, nos asegura Ortega.

“Mis primeras prácticas, que posteriormente fueron mi primer trabajo, fueron en el campo de la investigación de mercados. Tuve que buscármelas yo, ya que desde el departamento encargado de ello en mi facultad las prácticas eran "sota, caballo y rey" y yo quería ver cosas diferentes a las que había estudiado. Tenía ganas de ver nuevas posibilidades, y poco a poco he ido tocando multitud de campos: selección, formación, intermediación laboral, outplacement, orientacional laboral, comunicación interna, marketing...”

Estudiar Psicología Laboral ha ayudado a Ortega a abrir la mente y a descubrir todas las salidas profesionales que pueden tener los psicólogos sobre todo en empresas. “Por ello, en ningún momento me he cerrado a afrontar nuevos retos”.

Psicología Forense

“Hace cinco años, cuando inicié la especialidad en forense, había pocos centros de prestigio que ofrecieran formación en este ámbito”, recuerda Natàlia Mas, licenciada en Psicología por la UB y postgraduada en Psicología Forense (en las especialidades civil, familiar, laboral y penal) por la UAB.

“Estuve valorando los postgrados de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Barcelona, donde me licencié en Psicología y [donde] estoy terminando el Doctorado en Psicología Clínica. Ambos centros impartían la formación de forma presencial, con prácticas y con profesores de mucho prestigio, pero me decanté por la UAB porque separaba la vertiente penal de la civil, familiar y laboral, y eso me permitía adentrarme en la psicología forense de una forma más gradual y ordenada”.

Mas, que trabaja como miembro del Turno de Intervención Profesional en Familia, en los Juzgados de Barcelona, y que también trabaja en en PsicoForenseBcn como Psicóloga Forense especializada en el ámbito de familia, disfrutó mucho de sus estudios en Psicología Forense. “La verdad es que descubrí un mundo nuevo dentro de la psicología”, recuerda. “Siempre me había dedicado a la psicología de la salud y la psicología clínica, áreas que también me gustan, pero como psicólogo forense trabajas con múltiples profesionales del mundo del derecho [e] incluso con otros colegas psicólogos, y tienes la sensación [de] que aportas un granito de arena a la vida de esa persona que se encuentra en pleno proceso judicial relacionado con temas importantes en su vida”.

A pesar de su lado positivo, el trabajo como psicólogo forense también es difícil. “También comporta una gran responsabilidad. Hay que estar seguro de que sabes lo que haces porque, si el Juez decide hacer caso de tu informe pericial psicológico, estarás condicionando el futuro de una o más personas”.

La decisión de elegir esta especialidad no fue premeditada. “Sinceramente, la psicología forense y yo nos encontramos por casualidad, pero creo que estábamos destinadas a hacerlo. Yo trabajaba en una mutua, y tuve que empezar a hacer informes periciales psicológicos a trabajadores que estaban en situación de incapacidad laboral temporal por asuntos relacionados con patología psiquiátrica, (“bajas” por ansiedad y depresión, la mayoría). Puesto que mi formación era esencialmente clínica, decidí formarme en el ámbito forense para poder llevar a cabo mi trabajo con conocimiento de causa. Curiosamente inicié la especialización encaminada al ámbito laboral y terminé especializándome en el ámbito de familia”.

No se arrepiente de esta decisión. “Ahora estoy encantada. Me apasiona mi trabajo”.

La Psicología Forense tiene muchas salidas profesionales. “Puedes trabajar en un centro de adopciones, en un punto de encuentro para menores, en un despacho de abogados –si tienes mucha suerte-, en una mutua de trabajo o accidentes, incluso como docente en la universidad... pero lo más común es que trabajes como autónomo haciendo informes periciales”.

Ahora se dedica a la psicología forense como trabajadora autónoma freelance. Debido a que no es fácil trabajar por tu cuenta en esta profesión, decidió montar PsicoForenseBcn, donde hace informes periciales psicológicos relacionados sobre todo con el ámbito de familia. “Además, trato de mantener al día las redes sociales [como] Facebook, Twitter, LinkedIn [y] Google+, compartiendo los contenidos que cuelgo en la web www.psicologiaforensebarcelona.com relacionados con la psicología forense. La mayoría de los artículos tienen que ver con el tema de las custodias pero desde un enfoque práctico y ameno, colgando incluso noticias de famosos relacionadas con la custodia de sus hijos. De esta forma estoy presente en Internet para que cuando alguien busque un psicólogo forense en Barcelona me encuentre y pueda contactar [conmigo]”.

A todos los psicólogos interesados en dedicarse al ámbito forense recomienda especializarse, pues considera que es arriesgado y poco profesional redactar informes periciales y defenderlos en un juicio si no cuentas con esta formación específica.

Psicología Clínica

“Me especialicé en Psicología Clínica en Center for Special Problems, Department of Public Health, San Francisco, California”, recuerda Victoria Noguerol. “He de decir que yo no elegí el Centro, fue el Centro quien me eligió a mí. Llegué a San Francisco con la idea de ampliar mi formación en la Universidad de Berkeley. Mientras comenzaba el curso presenté mi C.V. en diferentes clínicas y centros públicos de psicología. Center for Special Problems se interesó porque necesitaban psicólogos que hablaran español, [pues] la población hispana es muy numerosa en California y no son tantos los psicólogos que hablan el idioma. Estuve cerca de dos meses en prueba antes de admitirme como colaboradora voluntaria en el equipo clínico”.

Este centro en el que se especializó en Psicología Clínica le facilitó la oportunidad de especializarse específicamente en maltrato familiar y abuso sexual infantil con víctimas y agresores.

Trabajó en la intervención familiar, y también ayudó a víctimas y a maltratadores. “Lo que más me gustó de esta especialización fue que el trabajo clínico se completaba con un trabajo en equipo con otros clínicos y supervisores. También se realizaba una coordinación semanal con otros profesionales implicados en el caso: los representantes del ministerio de justicia, en el caso de los clientes que estaban bajo vigilancia judicial, o con los trabajadores sociales que nos informaban del proceso de los familiares que debían, también, realizar terapia. Este modelo de trabajo interdisciplinar y de equipo estaba lejos del panorama de la época en España”.

“Además de este interesantísimo trabajo clínico, pude abordar la formación en charlas y talleres para familiares, profesores y profesionales de justicia. El trabajo en el Centro requería una actualización continua”.

Desde que empezó a estudiar Psicología en la universidad se sintió especialmente atraída por la clínica. “Me cautivó la psicopatología y quería sentir que con mi trabajo colaboraba para que hubiera menos dolor o menos insatisfacción. Me gustaba el reto de la terapia, de escuchar la demanda de un cliente y diseñar el protocolo de la intervención hasta conseguir el éxito, el traje a medida para cada necesidad. Esto hacía que la clínica se convirtiera en la opción más atractiva”.

Lo curioso fue que no comenzó su trayectoria laboral como psicóloga clínica, sino como psicóloga ambiental. “Comencé mi labor profesional, según encargó el ministerio en el que trabajaba como educadora en su escuela infantil, con el estudio de mapas cognitivos de niños en entornos urbanos, es decir, psicología ambiental. A pesar de ser muy interesante seguía atraída por la clínica. Por eso pedí un año de excedencia y me fui a San Francisco en búsqueda de especialización. Sabía que esa experiencia me iba a aportar muchos beneficios”.

Noguerol recomienda la Psicología Clínica porque tiene muchas salidas laborales. Los profesionales pueden encargarse del diagnóstico, la intervención, la prevención, el tratamiento y el seguimiento de los pacientes con terapia individual o grupal. Esta intervención clínica puede ayudar a víctimas, maltratadores y familias que sufren maltrato físico, emocional, sexual, abandono, sobreprotección o sobreexigencia. Los psicólogos clínicos pueden intervenir en diferentes contextos donde existe la violencia, como por ejemplo el bullying en el ámbito académico y el mobbing en el ámbito laboral.

El psicólogo clínico puede realizar un trabajo terapéutico, o bien formar a padres, profesores y sanitarios en la detección del maltrato infantil y en la intervención en estos casos. “Se puede realizar la labor de supervisar a otros colegas que les ocupa esta área y asesorar a empresas y centros educativos. Por tanto, todas ellas son salidas independientes para psicólogos que deciden especializarse en este campo”, añade.

“Esta especialización fue definitiva para mí. Yo estaba instalada ya en San Francisco pero tenía familia  y amigos en España y curiosidad por ver si podía trabajar aquí. Desde mi experiencia entendí que se abría un campo muy novedoso y que, desde luego, era el momento de darle visibilidad y construir soluciones para este problema silenciado”. 

“En efecto, llegué y tras presentar una colaboración científica en un congreso internacional sobre infancia, descubrí que era muy necesaria esta especialización en nuestro país. En esos años (1990) prácticamente no se abordaba el tema del maltrato intrafamiliar e incluso existía la creencia de que los abusos sexuales a menores eran infrecuentes en España”, recuerda.

“Es mucho lo que le tengo que agradecer a esta especialización porque me ha permitido colaborar en la apertura y hacer que el problema se haga más visible en nuestra cultura, ayudar a que cada vez haya más profesionales y centros especializados y, por tanto, más víctimas y agresores recuperados así como una sociedad con mayores dotes de prevención y autoprotección”, añade. “Esto me ha reportado grandes alegrías”.

“Especializarse en clínica es un acierto. Desde la sociedad cada día hay más demanda y más conciencia de que es una inversión intervenir en nuestra salud integral. Por otra parte, los profesionales cada día contamos con más protocolos y herramientas para hacer que nuestro trabajo sea efectivo y en el campo de la investigación los avances son muy notables. Además, cada vez de una manera más organizada y consolidada, se apuesta por el trabajo en equipo, coordinado y multidisciplinar por lo que el enriquecimiento es continuo”.

Esta especialización también le ha motivado a ser emprendedora, pues ha creado una clínica especializada en maltrato y abuso sexual. “[Es] un trabajo gratificante. Ofrece múltiples opciones de desempeño profesional”.