¿Qué es un trastorno límite de personalidad?

Tienen miedo al abandono aunque este riesgo no exista. Sus relaciones con amigos y familiares cambian intensamente, pues pasarán de quererles mucho a no quererles. Tienen conductas impulsivas. Su estado de ánimo cambia intensamente. Sienten un vacío y tienen problemas para controlar la ira. Son algunos de los síntomas característicos del trastorno límite de personalidad.

“TLP es un trastorno caracterizado por la inestabilidad emocional y la impulsividad”, nos comenta Manuel Morillas Urda, psicólogo especialista en psicología clínica de Cinteco en el área de adultos.

“Las personas que presentan estos rasgos presentan estados de ánimo muy intensos y cambiantes, con largos periodos depresivos que son interrumpidos por accesos de ira, conductas autolesivas y cólera impulsiva. Todas estas dificultades emocionales y conductuales parecen imprevisibles y, generalmente, en relación con factores externos”, añade.

¿Tengo TLP?

El trastorno tiene síntomas con los que posiblemente muchas personas podrían sentirse identificadas, pese a no tener TLP. Todos tenemos estados de ánimo cambiantes, todos queremos más a algunas personas en unos momentos que en otros y todos sentimos ira de vez en cuando. “No podemos establecer puntos definidos que separen lo normal y lo patológico”, recuerda Morillas.

“Generalmente hablaremos de trastorno cuando la calidad de vida del paciente y la de los que le rodean se ve afectada de forma significativa. Una marcada inestabilidad en las relaciones interpersonales, así como una intensa impulsividad son los rasgos esenciales del TLP”, informa a Psicología online.

Las personas con TLP tienen miedo al abandono, y se esfuerzan por evitar el abandono. No suelen tolerar bien el hecho de estar solos, pues desean estar acompañados.

Sus relaciones con los demás son intensas porque pasan de la idealización a la devaluación. La persona será fantástica, o será una influencia negativa para ellos. No existen puntos intermedios, pues suelen verlo todo en blanco o en negro.

También tienen una relación cambiante consigo mismos, pues su percepción de ellos mismos no es estable y suelen abandonar con frecuencia un trabajo o unos estudios para empezar otros.

Son impulsivos y muchos podrían abusar de sustancias, ser un peligro en la carretera, tener atracones de comida o gastar dinero que no tienen en objetos que no necesitan.

Además, tienen dificultades para controlar la ira y se enfadarán intensamente, incluso llegando a mostrarse violentos. Después se sentirán culpables y pensarán que son malas personas.

¿Cómo se ve a sí misma una persona que tiene el trastorno?

“La ansiedad de separación y la baja autoestima son factores centrales del trastorno que hacen que la persona considere imposible que los demás le quieran”, nos comenta Morillas. “Los sentimientos de abandono le producen una gran tristeza alternada con episodios de ira y de impulsividad autodestructiva”. Después de actuar de esta manera se siente culpable.

¿Cómo afecta este trastorno en el ámbito laboral y familiar?

“Ya que son muy sensibles a las circunstancias ambientales y a las actitudes de los demás, las relaciones interpersonales son muy complicadas. Las explosiones de ira les lleva a sentirse culpables y al temor de ser abandonados, por lo que se autocastigan y castigan a los demás con conductas autolesivas y actos impulsivos. Las relaciones son, por definición, inestables y muy difíciles para los que les rodean pues pasan de la idealización extrema de los demás al rechazo y la devaluación”, nos indica. Pueden querer intensamente a su pareja, y al día siguiente odiarle.

¿El tratamiento es indispensable para todas las personas con TLP? ¿En qué consiste el tratamiento?

“La psicoterapia con los pacientes que presentan TLP es fundamental”, advierte Morillas. “Debido a las características del trastorno, la relación terapéutica es muy difícil y son pacientes que abandonan con frecuencia la terapia. El reconocimiento de las dificultades por parte del paciente y el establecimiento de una relación terapéutica de colaboración son las bases para poder trabajar la baja autoestima y el temor al abandono de estos pacientes”. Muchos de los pacientes con este trastorno necesitan un tratamiento psicológico y también farmacológico.

Si sospechas que una persona cercana a ti tiene TLP, el psicólogo clínico recomienda motivarle para que busque ayuda profesional. “Es lo mejor que pueden hacer las personas cercanas ya que, al estar inmersas en la relación patológica, no podrán ayudarle de otra forma”, añade.