Resiliencia Familiar: afrontamientos y posibilidades en el marco familiar

El concepto de resiliencia comprende la capacidad del individuo para recobrarse  en momentos de adversidad. Siendo éste un proceso dinámico que depende de la interacción persona – entorno y de sus variables evolutivas. Promoverla es reconocer la fortaleza más allá de la vulnerabilidad. Apunta a mejorar la calidad de vida de las personas a partir de sus propios significados, según como ellas perciben y enfrentan al mundo.

Dicho concepto se ha convertido en un elemento muy estudiado en el ámbito de la teoría e investigación sobre la salud mental en las últimas dos décadas. Refiere a un conjunto de  procesos sociales e intra psíquicos en favor de una sana adaptación en momentos de grandes dificultades.

El fortalecimiento ante una situación de crisis y la posibilidad de generar recursos propios permite que los individuos dentro de la familia, y la familia en su conjunto (entendida como sistema),  respondan de manera positiva a los persistentes desafíos, de manera que se recuperen y crezcan a partir de estas experiencias.

Algunas de las situaciones agobiantes que pueden poner en crisis una familia entera y a cada uno de los miembros que la integran pueden ser: el divorcio de los padres, la pérdida de algún integrante, un accidente, abuso sexual, enfermedad crónica, entre muchos otros.  

Cualquier situación de esta puede resultar agobiante y hacer desarrollar el funcionamiento de un sistema familiar, trayendo efectos de onda expansiva (efecto dominó) hacia todos los miembros y a sus relaciones.

Cada integrante actuará a su manera, poniéndose en juego las características individuales y tomando posiciones diferentes frente a la crisis. La experiencia de crisis de cada familia tendrá modalidades comunes.

Sistema de creencias familiares

Los sistemas de creencias son construcciones compartidas de la realidad que emergen de transacciones sociales y familiares. Estas influyen de manera significativa en la forma de como consideramos una crisis, nuestro sufrimiento y nuestras opciones.

La adversidad genera una crisis de significado y un quiebre potencial de la integración de los miembros. La resiliencia se vale de creencias compartidas que aumentan las opciones para resolver los problemas, para conseguir salud y crecimiento.

Los valores dentro de la familia permiten visualizar, compartir y exhibir una posición particular frente al sentido y la mirada en medio de las dificultades. Las familias de buen funcionamiento tienen valores de fuerte pertenencia y así enfrentan los conflictos como un desafío compartido, exhibiendo una posición relacional de fortaleza.

La interacción y comunicación de los sentimientos entre cada uno de los miembros permite, desde el punto de vista terapéutico, preservar a la familia, ya que la puesta en común y los posibles enfrentamientos refuerzan el sentido de pertenencia, si la terapia se encuentra orientada a lograr un sentido de coherencia. Esto implica esfuerzos en contextualizar el conflicto, clarificar la naturaleza de los problemas y cuáles son los recursos con los que se cuenta.

El significado de la adversidad y de las creencias sobre qué puede hacerse varía según las distintas normas culturales. Los miembros tratan de entender y darle sentido al cómo, cuándo y porqué ocurrieron las cosas, recurriendo a atributos causales y explicativos.

Los esfuerzos para entender perdidas ambiguas, para saber por qué y cómo murió un ser querido y para recuperar los restos de una memoria y un cuerpo pueden ayudar al proceso de curación (Boss, 1999). Muchas veces las creencias y prácticas que se apoyan en el concepto de trascendencia ofrecen sentido y objetivos más allá de nosotros, de nuestras familias y nuestros problemas concretos.

Un modelo flexible

La organización familiar resiliente se sostiene con una estructura flexible, con la conexión de los miembros, recursos sociales y económicos. La flexibilidad permite el aprovechamiento del cambio, el aprendizaje de una situación difícil, la transformación y el crecimiento en direcciones imprevistas.

Refiere que ante situaciones de crisis (un divorcio, la pérdida de un trabajo, el sufrimiento de un familiar), las familias se ven obligadas a elaborar otras y diversas condiciones de normalidad a medida que calibran las nuevas relaciones y reorganizan modelos de interacción para adaptarse a la nueva situación.

Desarrollar la resiliencia supone de manera directa, incrementar la flexibilidad y la capacidad para adaptarse a los cambios, ya que en general luego de acontecimientos críticos y situaciones difíciles, las familias no suelen volver a su vida “normal” tal como vivían antes. Hay una revisión, reorganización y adaptación a la nueva situación presente.

Es Evan Imber–Black, directora del Centro para la Familia y la Salud en el Instituto Ackerman en Nueva York, quien sostiene la importancia de la claridad y congruencia en los mensajes para facilitar el funcionamiento eficaz de las familias. Afirma que compartir información crucial sobre las situaciones de crisis y las expectativas a futuro – como en el caso de un diagnóstico médico – pueden ayudar a crear sentido, a fabricar relaciones auténticas y a tomar decisiones a partir de una buena información, mientras que la ambigüedad o el secreteo pueden obturar el entendimiento, la cercanía entre los miembros y el buen criterio.

La resiliencia se basa en el apoyo mutuo, en la colaboración y el compromiso de enfrentar de manera conjunta épocas difíciles. Respetar las diferencias entre los miembros, las distancias y los límites resulta esencial.

Bibliografía:

  • Beavers, W.R.  y Hampson, R.B. (1990), Successful Families : Assesment and Intervention. Nueva York: Norton.
  • Imber-Black, E. (1995), Secrets in Families and Family Therapy. Nueva York: Norton.
  • Walsh, F. (1998), Strengthening Family Resilience. Nueva York: Guilford.
  • Boss, P. (1999), Family Stress Management: A Contextual Approach. Newbury Park, CA: Sage.
  • Luthar, S.S ; Cicchetti, D. y Becker, B. (2000), The construct of resilience: A critical evaluation and guidelines for future work. Child Development, 71, 543-562.
  • Fernández D’Adam, G. (2004), Resiliencia, ética y prevención. Buenos Aires: Gabas.