La Psiconeuroendocrinoinmunología

La Psiconeuroendocrinoinmunología o PNI comprende el estudio de la relación e interconexión existente entre los mecanismos de control y regulación del organismo de cara al mantenimiento de la homeostasis.  Esta interrelación de los distintos subsistemas neurológico, inmunológico, endocrinológico tiene su plasmación a nivel de conducta,  en las acciones que llevamos a cabo y a nivel psicológico,  representa el estado de bienestar o malestar con el que vivimos en cada momento.

Los tres grandes sistemas junto con el psicológico, componen cuatro ejes neuroendocrinos con sus respectivos mensajeros químicos (neurotransmisores, hormonas y citoquinas).

Los cuatro ejes son:

  • Eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HPA).
  • Eje hipotálamo-hipofisario-gonadal (HPG).
  • Eje hipotálamo-hipofisario-tiroides (HPT).
  • Eje locus Coeruleus-simpático-suprarrenal (SAM).

Las acciones excesivas de cada uno de estos sistemas de forma individual o dentro del conjunto de las relaciones, condicionan el funcionamiento normal y cuando hay excesos, el mismo mecanismo autorregulador trata de conseguir el equilibrio básico u homeostasis biológica.

Cuando el sistema está alterado, por una causa interna o externa, se producen emociones, pensamientos y conductas inadecuadas que terminan estresando al organismo, produciendo dolor, depresión, falta de desarrollo, alteraciones fisiológicas viscerales etc. y en última instancia un cuadro clínico concreto dentro del cual se establece la enfermedad.

En el caso del subsistema psiconeurológico sus componentes son los neurotransmisores, neuromediadores y neuromoduladores (estos últimos en mayor número - péptidos hipotalámicos, enterohormonas y citoquinas -).  En el subsistema inmunológico las interleuquinas e inmunomoduladores;  en el endocrino las hormonas y péptidos y por último en el subsistema psicológico los circuitos límbico, paralímbico y pineal con sus correspondientes hormonas y neurotransmisores.

Estos subsistemas son capaces de interactuar entre ellos o de manera unitaria e individual por si mismos al margen del resto.

La relación entre los cuatro sistemas se objetiva en la expresión de receptores y sustancias comunes en células de cada uno; es así que citoquinas, hormonas, neurotransmisores y  neuropéptidos encuentran receptores específicos distribuidos por todo los tejidos del organismo.

De este modo, la desregularización del sistema PNI produce una enfermedad (somática o psíquica) y cualquier patología que se de en el plano físico o psicológico repercutirá indefectiblemente en una alteración en otros estratos del sistema orgánico del individuo.

La repercusión psicológica excede a la orgánica debido a que cada sujeto responde de forma diferente e individualizada al mismo nivel de estrés.     Así, dependiendo de la evolución cognitivo-afectiva a  partir de la experiencia social,  educacional y cultural propia del individuo, determinará la respuesta más o menos adaptativa del sujeto al ambiente concreto.

La salud en sí misma, es el conjunto de subsistemas, interacciones e interrelaciones de los mecanismos internos del organismo con el objetivo de encontrar el equilibrio para conseguir un medio interno que facilite el funcionamiento adecuado del propio organismo que dé lugar a una vida sin enfermedad.

CONCLUSIÓN: La PNI recupera la visión holística de las antiguas medicinas hipocrática y avicénica; así como los requerimientos de individualizar el tratamiento a cada paciente, en vistas a la consecución y mantenimiento de la salud.