El desarrollo de la autonomía de los estudiantes de la carrera lenguas extranjeras desde los postulados de Vygotsky

Resumen.

El presente artículo aborda por la trascendencia que tiene para la concepción de una didáctica desarrolladora de lenguas extranjeras algunos de los postulados de Vygotsky y como estos constituyen una fuerte base epistemológica para desarrollar la autonomía de los estudiantes de la carrera lenguas extranjeras. Para ello se hace un estudio de su esencia como vía para la formación del estudiante.

Palabras claves: autonomía, postulados.

Abstract.

This article is about the transcendence that has by the conception of the foreing language development some of the Vygotskys´ postulates and how they constitutes an epistemological base to develop the students´ autonomy of the foreign language majoring. For that is necessary to do a study of it essence as way to the students´ formation.

Key wordsautonomy, postulates.

Introducción.

Los postulados de Vigotsky en  la enseñanza de lenguas extranjeras son de gran trascendencia para el modelo educativo cubano actual estos permiten dar a la didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras una sólida y armónica base conceptual. Desde sus aportaciones se concibe el dominio del idioma extranjero como una actividad, que le permite al sujeto gozar de una vida más plena, al ampliarle su universo cultural, contribuyendo a una personalidad amplio espectro de conocimientos. Desprendiéndose de ello que la comunicación es un tipo de actividad humana donde se establecen las relaciones de socialización e individualización entre los diferentes protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje. Evidenciando así la relación existente entre sociedad-educación-cultura desde el aprendizaje de las lenguas extranjeras. De igual manera  el proceso de enseñaza-aprendizaje de las lenguas extranjeras debe estar sobre la base de lo afectivo y lo cognitivo en armoniosa unidad para desarrollar  potencialidades comunicativas en los estudiantes. De ahí que se debe  orientar al estudiante hacia la búsqueda activa del conocimiento, mediante un sistema de actividades que propicien la búsqueda y exploración del conocimiento desde posiciones reflexivas, que estimulen el desarrollo de su pensamiento y su autonomía.

De ahí que  en el  proceso de enseñaza-aprendizaje de las lenguas extranjeras es esencial el desarrollo de la autonomía de los estudiantes a partir de la capacidad del estudiante de actuar sobre la base de objetivos y propósitos propios, a partir del proceso de autoevaluación la cual implica  la selección y la elaboración de estrategias de aprendizaje que le permitan al estudiante avanzar hacia estadios superiores del conocimiento, que traerá como resultado la aceleración en el ritmo del aprendizaje de la lengua lenguas extranjeras. De igual modo la autovaloración y autoconocimiento, lo que presupone un aprendizaje activo, consciente, intencionado, autorregulado y la implicación del estudiante en el logro de un mayor o menor éxito en el desarrollo de éste aprendizaje.

Se puede aseverar entonces que el proceso de enseñaza-aprendizaje de las lenguas extranjeras el desarrollo de la autonomía de los estudiantes tiene en las aportaciones de los postulados de Vigotsky una sólida base. La que contribuye a la concepción de un aprendizaje desarrollador donde el estudiante tenga un papel protagónico que rompa con la tendencia a la ejecución. Del mismo modo que los estudiantes sean capaces de actuar  con un alto grado de  autonomía, creatividad, motivación, autodeterminación y reflexión, en función de la adquisición de los nuevos conocimientos propios de la lengua y de la cultura, a partir del cuestionamiento de algunas interrogantes como: sobre qué, cómo, para qué, por qué aprende y cómo le es útil ese aprendizaje en su formación.

Desarrollo.

En la actualidad la capacidad autónoma de creación y aplicación de nuevos conocimientos es cada vez requisito indispensable en la educación y formación del hombre. En el proceso de enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras  se dirigen los esfuerzos hacia la consolidación de una cultura que se corresponda con las exigencias y demandas de la sociedad cubana actual. La cual se viene estableciendo desde las concepciones de los planes de estudio. De manera que concebir un proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador en lenguas extranjeras requiere del estudio de bases teóricas que contribuyan con este fin.

Para ello tomamos  el enfoque histórico cultural pues el estudiante de la carrera lenguas extranjeras en la comunicación como actividad del conocimiento se desarrolla y forma su acervo cultural. Al mismo tiempo que constituye ente activo en la sociedad pero sólo en su relación e intercambio con los demás podrá alcanzar un amplio nivel de desarrollo.

De ahí que consideramos que en los postulados enunciados por L.S. Vigotski se sustenta el desarrollo de la autonomía de los estudiantes de lenguas extranjeras estos son:

  1. Determinismo social.
  2. Ley genética del desarrollo psíquico.
  3. Zona de desarrollo próximo.

Así al estudiar la esencia de cada uno de ello quedará evidenciado como constituyen sustento a fin de desarrollar la autonomía de los estudiantes de la carrera lenguas extranjeras.

Según R. Bell(p.9) retomando la obra de Vigotsky  La adquisición y desarrollo… depende en gran medida del medio social en el que vive el sujeto. Por tanto, el sujeto humano al nacer hereda toda la evolución filogénica, pero el producto final de su desarrollo estará en función de las  características del medio social en el que viva. Sublime profesión de amor. (1997)

Este planteamiento nos demuestra como desde el proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras se establece una estrecha relación entre enseñanza, educación y sociedad. Esto se evidencia a partir de un sistema de influencias educativas que lo ayudan a comprender el valor de cada acto de aprendizaje más allá de una situación comunicativa. Es decir, la posible contribución a su formación como profesional que deberá cumplir determinadas funciones como parte de su encargo social.

Asimismo lo planteado por Egea. M cuando señala que “la educación de la personalidad del estudiante implica fundamentar la dirección del sistema de influencias educativas en su formación sobre la base de: El reconocimiento del carácter activo del estudiante como sujeto de su formación” (Egea. M, 2007. p. 85.)

En el caso del proceso de enseñanza aprendizaje de las lenguas extranjeras el desarrollo de la autonomía de los estudiantes está condicionado por algunos elementos que la caracterizan y que revelan su esencia. Así al hablar de un estudiante con un alto nivel de autonomía nos referimos no solo a como el estudiante se responsabilice por su propio proceso de aprendizaje sino que sepa establecer metas a partir de identificar potencialidades y limitaciones en ese proceso. El estudiante de igual manera debe ser capaz de transferir conocimientos y habilidades a nuevos contextos. Además de tener y sostener criterios valorativos y reflexivos sobre los demás y sobre sí.

De igual forma tiene implicación el reconocimiento del carácter activo del estudiante como sujeto de su formación, lo cuál implica que tanto la educación como la enseñanza deberán conducir el desarrollo y formación del estudiante a partir de lo que el sea capaz de hacer de manera autónoma y autorregulada. Lo que pueda hacer bajo su propia dirección, en la actividad que realiza. En la capacidad de planificación y anticipación de la realidad social para transformarla según sus necesidades cognitivas, afectivas y profesionales. De manera que al terminar su formación sea capaz de tomar decisiones y de alcanzar plena autorrealización.

Sobre esta base se erige el principio del desarrollo que demanda de los profesores de lenguas extranjeras un alto nivel de creatividad y flexibilidad para estar a tono con el contexto histórico concreto.

La Ley Genética del Desarrollo, como parte del enfoque de L. S. Vigotsky (1982), en el aprendizaje de la autonomía es un hecho, considerando que esta se desarrolla teniendo en cuenta las motivaciones intrínsecas y extrínsecas de los docentes en formación inicial de Lenguas Extranjeras. El aprendizaje de estas va del plano social al individual y se evidencia que en la apropiación de un sistema de conocimientos, hábitos y habilidades que van desde el plano interpsicológico al intrapsicológico. Es decir, lo que se aborda desde los componentes académico e investigativo, se integra y se dinamiza en el componente laboral y así cobra sentido para su formación como profesional de lenguas extranjeras.

Es entonces preciso, para la enseñanza de las lenguas extranjeras, determinar cuáles son las necesidades reales que tienen los estudiantes de aprender a expresarse en dicha lengua y en qué contextos y situaciones las emplea y/o las empleará.

 J. C. Richards (1995:3) afirma que “el hombre, tanto desde el punto de vista de su desarrollo histórico como de su desarrollo individual, no puede vivir y satisfacer sus necesidades sin comunicarse con sus semejantes (…) Esto quiere decir que desde su origen la necesidad de comunicación ha estado asociada a la actividad del hombre, se forma y desarrolla sobre la base de la actividad conjunta.”

Queda claro con esta afirmación que en las tareas de aprendizaje de la clase de lenguas extranjeras debe primar el trabajo en grupos y el contenido de estas ha de reflejar las actividades que los estudiantes enfrentan, entre las que no ha de faltar la de la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En este sentido, la clase de lenguas extranjeras tiene el encargo de preparar a los estudiantes para que devengan personalidades aptas para una participación activa y transformadora de la sociedad. Por tanto, la actividad del estudio de las lenguas extranjeras debe contextualizarse de modo que no entre en contradicción con la realidad del sujeto.

Así, la clase influye sobre la formación de la personalidad del estudiante, a la vez que lo hace sobre la sociedad y le permite al estudiante influir sobre la propia clase y la sociedad en que se desarrolla. Desprendiéndose de ello que desde el desarrollo de la autonomía rotamente dicho el estudiante debe realizar conocimiento de si al mismo tiempo que de los demás en un proceso de socialización  desde la comunicación como actividad que realiza. Esta constituye el fin de la enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras y su desarrollo depende del grado de autonomía con que los estudiantes logren la desempeñarse en la actividad la cual requiere de la asimilación y adquisición consciente y activa. Siempre sobre la base de la identificación de la finalidad de la actividad que realiza.

Esta finalidad no la identifica de manera aislada y espontánea sino a partir de un sistema de influencias que contribuyan a su formación. Al mismo tiempo que lo ayudan a comprender el valor de cada acto de aprendizaje más allá de una situación comunicativa. Es decir, la posible contribución a su formación como profesional que deberá cumplir determinadas funciones como parte de su encargo social.

Se puede aseverar que desde el desarrollo de la autonomía se contribuye a la formación y desarrollo del estudiante, a partir de que éste llegue a tener conocimiento de sus  propias cogniciones y sea capaz de regular su propia actividad mental durante el proceso de aprendizaje. Evidenciando así otro de los postulados la Zona de Desarrollo Próximo (Vygostky 1988), hace referencia al estadio cognitivo del alumno que puede transformarse a partir de la interacción con otros. Según los presupuestos vygotskianos, durante el aprendizaje se constatan dos niveles de desarrollo: uno actual que representa aquello que el alumno sabe y sabe hacer por sí mismo y otro potencial, que representa lo que el alumno puede ser capaz de hacer a partir de la ayuda que recibe de otros individuos.

Interpretar correctamente este concepto es básico para una mejor comprensión de la autonomía. Si tenemos en cuenta que en el desarrollo de ésta los estudiantes pueden alcanzar un caudal de conocimientos sin ayuda del profesor para resolver las tareas de aprendizaje a partir del uso de sus propias estrategias de aprendizajes. Donde tendrá un papel protagónico y deberá decidir qué recursos tiene, la implicación y la responsabilidad en función de su propio aprendizaje. Así de como la finalidad de este para el ejercicio de la profesión. De manera que no es solo lo que sea capaz de aprender sino después de como trasmitirlo.

En el proceso de enseñaza aprendizaje de las lenguas extranjeras el desarrollo de la autonomía desde este postulado esta condicionada además por la utilización de las estrategias de aprendizaje como mediadoras en el proceso de aprendizaje y, que más que mediadoras ofrecidas por el medio como andamiaje sobre el cual el estudiante se apropia, una vez interiorizadas, se convierten en  recursos para la autodeterminación al mismo tiempo lo hace ser ente activo de su propio desarrollo, y capaz de aprender a aprender.

Es entonces preciso, para la enseñanza de las lenguas extranjeras, determinar cuáles son las necesidades reales que tienen los estudiantes de aprender a expresarse en dicha lengua y en qué contextos y situaciones las emplea y/o las empleará.

El aprendizaje es un proceso que se encuentra siempre sujeto a cambios, donde intervienen el nivel de desarrollo que haya alcanzado la enseñanza en el momento que está sucediendo y las necesidades objetivas y subjetivas que presentan las personas involucradas en este proceso. De ahí que para que se produzca este cambio es impostergable atender al desarrollo de la autonomía de los estudiantes.

Autores como H. Holec (1981), D. Larsen-Freeman (2001), R. C. Allwright (1988), P. Benson y P. Voller (1997), L. Karlsson, F. Kjisik y J. Nordlund (1997), A. Wenden. (1998), A. Hoffman (1996), C. Hufeisen y Jessner. (2001), A. Chik. y. Y. H. Lim (2003) y D. Little (2007) han abordado el tema de la autonomía en el aprendizaje de las lenguas extranjeras. Ellos coinciden que implica la responsabilidad del estudiante por su propio aprendizaje, autoevaluación y autoreforzamiento de igual forma insisten en la necesidad de desarrollar en los estudiantes los conocimientos sobre sus propios procesos de aprendizaje.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras presupone un aprendizaje activo, consciente, intencionado, autorregulado así como la implicación del estudiante en el logro de un mayor o menor éxito en el desarrollo de éste aprendizaje. De igual forma la individualización de estilos y estrategias de aprendizajes. Así como la capacidad de movilizar los recursos a nuevos contextos de actuación.

El problema es que la manera o el cómo aprendemos depende de un sistema complejo que funciona en diferentes niveles, que son todos necesarios para aprender. Es decir, el aprendizaje transcurre a través de diferentes procesos internos de la persona, en dependencia de los contenidos que se aprenden y de las condiciones en que se realiza el aprendizaje.

Todo aprendizaje constituye un reflejo de la realidad por el estudiante, y como tal se produce en la actividad que éste desarrolla, por lo cual se aprende conscientemente, con la participación activa así como en la apropiación del contenido de la cultura que lo hace reflexionar, hacer un esfuerzo intelectual y una búsqueda creadora del conocimiento. Como resultado se producen cambios en los propios procesos cognoscitivos,  afectivos y profesionales.

Resulta por tanto importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras los postulados de Vigotsky, los que contribuyen a interpretar fenómenos como el desarrollo de la autonomía de los estudiantes. Al mismo tiempo se resignifica con estos la concesión de un aprendizaje desarrollador desde una concepción activa-reguladora a fin de desarrollar la autonomía de los estudiantes. Esto se  logra cuando el profesor moviliza las fuerzas intelectuales de los estudiantes con el fin de alcanzar los objetivos concretos de la enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras. La activación tiene como objetivo designar la naturaleza activa, consciente e intencional de los procesos y mecanismos intelectuales en los que se sustenta y de los resultados que produce. Lo cual permitirá una aceleración en la adquisición de las lenguas extranjeras de manera que se producirá un cambio en  el aprendizaje.

La regulación se logra a través de la proposición al estudiante de una tarea de aprendizaje que propicie la reflexión y la madurez metacognitiva, la que comprende saber qué se desea lograr, cómo se consigue, cuándo y en qué condiciones concretas se deben aplicar los recursos que se poseen para lograrlo. Lo que traerá como resultado la autorrealización lingüística y profesional y la autorreflexión de su desempeño.

A modo de resumen se puede aseverar que:

En la actualidad es impostergable contar con elementos que contribuyan a enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje de las lenguas extranjeras, de ahí que el desarrollo de la autonomía de los estudiantes es esencial en este proceso como una vía para promover el papel activo y consciente del estudiante como protagonista de su propio proceso de formación y autotransformación.

La concepción de un proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador de las lenguas extranjeras requiere estar sustentada en los postulados de la teoría aportada por Vigotsky a fin de que se produzcan cambios sustanciales en este proceso.

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