Rehabilitación Neuropsicológica de la Memoria Después del ACV y Técnicas

La rehabilitación cognitiva, también llamada rehabilitación de las funciones cerebrales superiores, es un método terapéutico destinado a mejorar o compensar los déficits neurocognitivos producidos por procesos que afectan el normal funcionamiento cerebral. Es el conjunto de intervenciones diseñadas para incrementar la capacidad funcional del individuo en su vida cotidiana. Para eso se utilizan básicamente tres enfoques, con frecuencia complementarios:

  • Intentar reducir las alteraciones cognitivas y conductuales.
  • Enseñar a manejar esas alteraciones.
  • Modificar el entorno de modo que sea menos exigente.

Diversas enfermedades neurológicas o afecciones psicológicas, pueden acarrear dificultades en las capacidades de atención, memoria, lenguaje, razonamiento, organización, etc. A través de la terapia de rehabilitación cognitiva se procura ya sea restaurar esas funciones o compensarlas a través del aprendizaje de otras habilidades

Modalidades de rehabilitación cognitiva.

- Restauración.

Se trata de estimular las funciones cognitivas afectadas actuando directamente sobre ellas, de modo que se facilite la neuroplasticidad cerebral.

- Sustitución.

Se potencia el empleo de habilidades alternativas propiciando una reorganización funcional a partir de los sistemas y estructuras cerebrales intactas. Es decir, se realizan ejercicios dirigidos a fortalecer las conexiones cerebrales sanas para que suplan la función que realizaban las conexiones que se han visto dañadas. Esto se fundamenta en que la organización cerebral de las funciones es en cierta manera redundante (sistemas neurales en paralelo). Por ejemplo, existen varios sistemas motores que son complementarios de modo que si falla uno, otros pueden sustituir al menos en parte su función.

- Compensación.

Minimización del impacto de las alteraciones cognitivas para lograr una mayor autonomía funcional. Es el uso de estrategias alternativas o ayudas externas que sustituyan a las funciones cognitivas alteradas.

Rehabilitación neuropsicológica de la memoria. Técnicas.

Entre las estrategias generales para intervenir las dificultades de memoria se encuentran las estrategias compensatorias o ayudas de memoria externas (AME), a partir de las cuales se busca reducir el impacto de los déficits cognitivos del paciente en la vida diaria. El uso de estas herramientas en la rehabilitación de memoria ha sido considerada como el más importante acercamiento a la rehabilitación funcional de esta función cognitiva, ya que realmente ayuda a compensar el déficit tras alteraciones de memoria. Los diferentes procedimientos que se pueden utilizar para trabajar los problemas de la memoria hacen referencia a:

  • Ayudas externas: (agendas, alarmas, calendarios, planos, diarios, etiquetas…) en muchas ocasiones evitan los problemas que afectan al funcionamiento diario. Existen aquellas ayudas encaminadas a la adaptación del entorno, las que facilitan al paciente un acceso a la información almacenada previamente y aquellas ayudas que facilitan el almacenamiento o consulta de la información (agendas).
  • Estrategias mnemotécnicas: que favorezcan la asociación y organización de los elementos, y el procesamiento más profundo de la información. Pueden ser:
  • Verbales o visuales. Es importante estudiar bien la zona lesionada, sobre todo es aquellos ACV localizados, ya que el hemisferio derecho tiene más implicación en el procesamiento de imágenes visuales y el izquierdo predomina en el procesamiento verbal; de tal manera que se utilizarán aquellas estrategias que activen el hemisferio no dañado por el ACV.
  • Procesamiento superficial o profundo: existiendo amplia evidencia que indica que las estrategias más eficaces son las que favorecen la organización del material.
  • Utilización de los sistemas de memoria preservados: para tratar de compensar, en parte, las consecuencias de los déficits de memoria de los pacientes.

La técnica de recuperación (RE) espaciada forma parte de un conjunto de técnicas diseñadas para el aprendizaje de conocimientos específicos a partir de la memoria implícita preservada, con el fin de favorecer la autonomía del paciente en las actividades de la vida diaria.

Otra técnica que ayuda a los pacientes a recordar su pasado (memoria retrógrada) es la Terapia de Reminiscencia: La Terapia de Reminiscencia ayuda a recordar, de manera natural, experiencias pasadas para estimular la capacidad de autorreconocimiento y mantenimiento de la identidad.

La estructura general de esta técnica de estimulación cognitiva requiere, generalmente dos pasos:

  • Primero, se enseña al paciente un material (fotografía o relato de un suceso) vinculado con su propia experiencia o con los acontecimientos de su generación.
  • A partir de dicho material, el paciente evocará una serie de recuerdos asociados y hará comentarios personales.

Se pretende potenciar la memoria episódica autobiográfica (los recuerdos personales) y la memoria semántica (que contiene los conocimientos sobre datos históricos relevantes), así como que se rememoren los sucesos personales y hechos históricos con toda la claridad que sea posible, experimentando las emociones vinculadas a esos recuerdos.

Esta terapia puede realizarse en sesiones individuales pero, frecuentemente, incluye reuniones de grupo, por lo menos una vez a la semana, con pacientes que tienen aproximadamente la misma edad (por las vivencias generacionales similares). Entre los materiales que habitualmente se utilizan en las sesiones de reminiscencia, podemos encontrar los siguientes:

  • Caja de recuerdos. En ella se recopilan objetos personales de un paciente o bien materiales que resulten comunes a un grupo de pacientes de la misma generación. Pueden incluirse fotografías, música, ropas, documentación, etc.
  • Libro autobiográfico o Libro de la Memoria. Se suele utilizar con la ayuda del terapeuta y, habitualmente, también de un familiar que conozca muy de cerca la vida del paciente.
  • Datos sociohistóricos y/o culturales. Consiste en recopilar información sobre los sucesos históricos, sociales y culturales más importantes de la generación de los pacientes para, tras ello, leer uno a uno en distintas sesiones estas informaciones y que ocasione comentarios sobre sus vivencias de tal acontecimiento.

Debe producir los siguientes aspectos positivos:

  • Ayudar a mantener y reforzar la autoestima, poniendo de manifiesto elementos y aspectos positivos de los recuerdos.
  • Poner de relieve la experiencia y sabiduría acumuladas, ofreciendo oportunidades para su expresión y para compartirlas con otros.
  • Evitar el estereotipo de que el paciente es un viejo o un enfermo más, facilitando el mantenimiento del sentido de identidad personal.
  • El tiempo dedicado a la reminiscencia se debe convertir en una experiencia positiva y estimulante.