Tratamiento psicológico para pacientes con cáncer

Resumen:

Las enfermedades crónicas no transmisibles se han convertido en todo el mundo en un gran problema de salud, al ocupar las primeras causas de muerte; sin embargo, de ellas la más difícil de controlar es el cáncer, en primer lugar por haber incorporado arraigados prejuicios en relación con su diagnóstico, evolución y pronóstico, por estar relacionada con diversos factores de riesgo que involucran la conducta humana; todo ello ha condicionado social y culturalmente esta enfermedad sobre la base de mitos y creencias; lo que ha dificultado el éxito de las acciones de salud.

Palabras claves: cáncer, tratamiento psicológico, calidad de vida

Introducción

Muchas son las preguntas para responder cuando de cáncer se habla; por ejemplo: ¿Qué es el cáncer?, ¿Qué lo provoca?, ¿Cómo se diagnostica?, ¿Tiene cura efectiva?, ¿En qué momento?, entre otras. Aunque la Medicina avanza y gracias especialmente a una mejoría en los tratamientos y a una actitud de prevención cada vez más extendida, la curación del cáncer ha dejado de ser algo infrecuente. A pesar de poder mirar esta enfermedad con un mayor optimismo, suele tratarse de una enfermedad crónica que afecta a toda la persona, por sus implicaciones médicas y psicosociales, y que además sólo nombrarla produce una gran inquietud. Por todo ello es fundamental no sólo abordar esta enfermedad desde una perspectiva estrictamente médica sino también valorando los aspectos psicológicos, no sólo del propio paciente sino también del entorno familiar.

Centremos entonces nuestra mirada en la importancia y necesidad del tratamiento psicológico tras el diagnóstico de cáncer; para aumentar la concientización sobre el estudio de los factores psicosociales a los que se enfrentan las personas con cáncer y para proporcionar recursos psicológicos a los pacientes con cáncer y sus familiares.

De modo que, desde una perspectiva psicológica se tiene cada vez más en cuenta la atención a pacientes con cáncer, debido a la presencia de enfermos que se deprimen tras el diagnóstico de la enfermedad, y ante esta circunstancia es importante que el tratamiento psicológico apunte a educar al enfermo respecto a cambios de hábitos, reincorporarse a la vida social de forma que sienta que recupera la capacidad de control sobre su vida y combate la depresión y la ansiedad.

El cáncer es una de las enfermedades con mayor impacto psicológico, y con frecuencia tras el diagnóstico de esta enfermedad se generan en el paciente síntomas de ansiedad y depresión en un primer momento. La mayor parte de los pacientes son capaces de enfrentarse de forma adaptativa a la enfermedad, sus efectos y los cambios de vida que supone, solos o con la ayuda del personal sanitario y sus familiares, sin que lleguen a padecer ningún trastorno mental.

No obstante, un cierto porcentaje de pacientes con cáncer desarrollan trastornos psicopatológicos debido a una vulnerabilidad previa, la presencia de otros acontecimientos estresantes, la ausencia de estrategias de afrontamiento adecuadas o un déficit en apoyo social, así como a las condiciones asociadas a la enfermedad pueden afectar negativamente no sólo a la calidad de vida de dicho paciente sino a la correcta adherencia a los tratamientos.

De manera que, el interés creciente en el estudio y aplicación de la Psicología al cáncer está estrechamente vinculado al tratamiento psicológico a pacientes con esta enfermedad para: reducir la ansiedad o depresión, facilitar la adaptación al cáncer, promover a los pacientes a una participación activa en su tratamiento del cáncer, desarrollar estrategias de resolución de problemas, facilitar la comunicación del paciente con su pareja y otros miembros familiares, así como mejorar sus relaciones sociales; lo que permitirá la evaluación de los efectos del cáncer y los tratamientos en la calidad de vida del paciente oncológico.
La evaluación de la calidad de vida de los enfermos de cáncer nos posibilita: identificar a aquellos pacientes que requieren intervención psicológica y valorar los efectos de los tratamientos aplicados en oncología, dado lo agresivos que pueden llegar a ser estos tratamientos.

En tanto, hacer frente al cáncer no es una cosa fácil. Los efectos físicos de la enfermedad y del tratamiento pueden ser bastante duros, y el impacto emocional y psicológico de tener cáncer puede ser igualmente desafiante. Sin embargo, lo bueno es que hay muchos tipos de ayuda disponible a través de los diferentes miembros del equipo de atención médica, incluyendo el papel de los psicólogos para ayudar al paciente con cáncer a mantener la mejor calidad de vida durante el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad; así como dotar al paciente de estrategias de afrontamiento para superar mejor su adaptación ante acontecimientos estresantes.

Este apoyo psicológico resulta esencial aunque será siempre el paciente quien tenga la última palabra, de acuerdo a un proceso de toma de decisiones asumido a lo largo de la enfermedad.    

Pero, sin dudas, es preciso un apoyo psicológico continuo que ayude a mantener una actitud  positiva de lucha y aceptación. Conviene en todo momento ayudar a que el paciente exteriorice todos sus temores y angustias. Exteriorizar esos sentimientos ayuda a enfrentarse a ellos con tranquilidad. Se plantea la vida entonces como una sucesión de días donde los objetivos vitales se plantean a corto plazo. No se plantean objetivos irreales sino que se ayuda al paciente a tomar control sobre su vida mediante pequeñas “luchas”. Esa lucha puede ir encaminada a conseguir adaptarse a las limitaciones que van surgiendo.

En esta lucha, el entorno cercano resulta fundamental aportando una mayor estabilidad emocional. La importancia de potenciar una actitud positiva,
aunque puede resultar difícil, supone una gran ayuda. Para ello conviene centrarse en las posibilidades de enriquecimiento personal y no en los cambios sobre un futuro que más o menos todas las personas se concretan. Esa actitud positiva es compatible con cambios temporales en el estado de ánimo. Exteriorizar los sentimientos ayuda, así como buscar el apoyo de los familiares más cercanos.

Las personas con cáncer y sus familias a veces necesitan asistencia psicológica  para superar los aspectos emocionales y prácticos de la enfermedad. El propósito fundamental del psicólogo, en este caso, es potenciar los recursos personólogicos del paciente y su familia para enfrentar los problemas comunes que surgen durante y después del tratamiento; como dolor, fatiga y el miedo, entre otros.

Los familiares deben planear cómo usar sus recursos emocionales y materiales de la mejor manera posible para enfrentarse al tratamiento y la posterior evolución de la enfermedad. Esto incluye convertir los miedos y vulnerabilidades (como la ansiedad, el miedo a lo desconocido, la culpa, la desconfianza, la desinformación, las finanzas y el trabajo) en visiones positivas que ayuden a mantener un estilo de vida lo más normal posible frente a estas nuevas demandas extraordinarias.

Al mismo tiempo, los familiares deben estar preparados para los cambios que se sucederán en los roles y  las relaciones como resultado de un extensivo tratamiento y hospitalización, así como las nuevas demandas sociales y emocionales.

Consideremos importante también que el paciente oncológico no sólo acepte la enfermedad sino que también la comprenda. Para ello, debe estar informado de los síntomas que vayan surgiendo y en que medida se explican por la enfermedad y el tratamiento.  La compresión de la enfermedad puede ayudar a disipar miedos o temores.

En  principio el miedo a lo desconocido genera una gran inquietud y temor ante esta enfermedad; pero esta angustia puede ser minimizada con una información correcta y adaptada siempre al paciente y al momento de la enfermedad que está viviendo.

Luego, gran motivo de preocupación le provoca al paciente su apariencia física y con frecuencia ese deterioro progresivo físico genera una gran inquietud en el propio paciente y la familia. No se puede negar la evidencia pero hay que ayudar a que el paciente asuma ese progresivo desgaste. Además de poner los medios necesarios para controlar todos aquellos factores que influyen en este desgaste, conviene adaptar los objetivos vitales a esa progresiva limitación. El ritmo de vida se debe ir adecuando con realismo, pero manteniendo un afán de superación en lo cotidiano y fácilmente accesible. 

Conclusiones:

Reflexionemos atendiendo a las siguientes ideas; el paciente oncológico que frecuentemente tiende a perder el ansia de vivir es, como todos los seres humanos, un ser que ha vivido en gran medida en función de valores externos, de opiniones ajenas, de deseos y de sacrificios. Su meta ha sido el "éxito", entendido como la consecución de esos valores y de esas opiniones.

Como cualquier ser humano, ha entrado a veces en contradicción con su propio yo, sufriendo ansiedad, frustración, desesperanza y depresión. Más aún cuando está enfermo, hay que transmitirle la necesidad de ocuparse de su propio desarrollo, de seguir su propia vereda, de cultivar su propio jardín interior, de tocar su propia melodía...

También es nuestra tarea que el paciente vuelva a escuchar las voces de su propio Yo, esas voces que le dicen: "Esto me gusta... esto no... como quisiera hacer esto otro..." Fue ese el mensaje que Sócrates clavó en la puerta de su casa: "Hombre, conócete a ti mismo". Aunque el cáncer sea un evento importante para quienes lo padecen, trae consigo una oportunidad de crecimiento.

Hay que recordarle al enfermo que la vida no es estática, sino que es un proceso dinámico de continua búsqueda y crecimiento. Se trata de que, si bien hay que escoger una vereda determinada, importa vivir y disfrutar cada paso de ésta.

Bibliografía:

  1. Bernstein, D. (1989) Introducción a la Psicología Clínica. Edit. Mc Graw Hill, México, D.F
  2. Knapp, E. (2005), Psicología y Salud
  3. Knapp Rodríguez, Elisa. Mediatizadores fisiológicos y psicológicos de la Salud Humana.
  4. Roca Perara, M. A., (1998), Apoyo Social: Su significación para la salud humana.
  5. Roca, M. A. (2000) Psicología Clínica; una visión general. Editorial “Félix Varela”