La comunicación en la pareja - Una revisión del enfoque terapéutico

Resumen: Muchos de los problemas centrales de las parejas se refieren a la comunicación. Así, el objetivo de este escrito pretende definir la comunicación de una manera funcional y proporcionar al terapeuta inexperto una aproximación de diferentes técnicas para abordar el tema de la comunicación inadaptada en la pareja.

Para ello se hace una revisión de los principales enfoques de los tratamientos aplicables a través de los autores que los defienden.

Palabras clave: problemas de comunicación, terapia de pareja, multidiciplinariedad.

Abstract: In a couple, a lot of the problems come from the communication. This work pretends to define the communication in a functional way and gives the inexpert therapist some rapprochement to the different techniques to deal with the problem of the maladjusted communication in the couple.

For this, this work reviews the main approaches of the applicable treatments through the different authors.

Keywords: communication problems, marital therapy, multidiciplinarity.

INTRODUCCIÓN

El conflicto marital es una problemática que se ha incrementado en las últimas décadas, afectando a los miembros del vínculo, a sus hijos y por ende a la sociedad. Existen diferentes tipos de definiciones, no existiendo un consenso. Sin embargo, las fuentes parecen estar relacionadas con la interacción, cognición, historia del individuo y su motivación, las cuales convergen a la satisfacción marital.

Stuart (1980) identificó las fuentes del conflicto en la terapia de pareja, las cuales son, en primer lugar, la que se deriva de la suposición general acerca de lo que “debe” ocurrir dentro de la vida matrimonial. Igualmente plantea que durante los primeros años de matrimonio, por lo general, los tópicos que aparecen con mayor frecuencia en modo de conflicto entre parejas jóvenes son el sexo, el dinero y, generalmente, la comunicación.

En terapia de pareja, los problemas de comunicación van a referirse a una parte fundamental de todos los programas de tratamiento orientados a la pareja. Y, además, señala que la evidencia experimental es abrumadora, ya que las habilidades de comunicación constituyen un área que ningún terapeuta de pareja puede ignorar. Bornstein (1988).

DESARROLLO DE LAS PRINCIPALES IDEAS

En un primer momento considero esencial definir el concepto de comunicación o, cuanto menos, delimitar el término para conocer el marco en el que nos movemos y así poder trabajarlo adecuadamente.

CONCEPTO

La comunicación humana es intencional. Consiste en hacer inferencias sobre las intenciones del hablante. (Teoría de la estrategia intencional de Dennett, 1987).

Para expresarnos utilizamos el lenguaje entre otros medios. Veamos qué dicen autores trascendentes en este campo:

Aristóteles definió el lenguaje como un “órganon” o instrumento de transmisión de estados afectivos, cognitivos y sociales.

Ya Aristóteles en la antigüedad señalaba que el lenguaje no es únicamente la expresión de la palabra, sino que existen matices que acompañan a la palabra y que todo ello tiene la labor de transmitir información.

Nietzsche proclamó la inexistencia de hechos, afirmando que no existen como tal, sino que todos son interpretaciones. “No hay hechos, sólo interpretaciones”.

Como figura trascendente en la comunicación se destaca a Saussure.

Saussure en 1916 planteaba que el lenguaje es “multiforme en su conjunto y heteróclito”, dado que está a caballo entre diferentes dominios físicos, fisiológicos y psíquicos (sociales e individuales). Lo que impide “desembrollar su unidad”.

Los términos que Saussure utiliza, indican que el lenguaje es complicado de descomponer, y en realidad es un todo lo que se expresa para ser captado por otra persona. Revisando a estos autores podemos concluir que el lenguaje no sólo es expresión hablada, sino todo lo que podamos expresar utilizando todos los medios disponibles.

Lo cierto es que en la comunicación importa el intercambio de información, pero por la propia configuración del lenguaje no se pueden expresar los pensamientos tal como suceden, lo que implica numerosos problemas.

Una vez señalada la importancia de la comunicación en el ámbito de las parejas (foco importante de problemas), podemos empezar a analizar las soluciones que se podrían tomar. Con el afán introductorio de esta obra, expongo perspectivas de diferentes autores con el fin de que el terapeuta inexperto obtenga algunas nociones sobre su actuación en este ámbito.

INDAGACIONES REFERENTES A LA COMUNICACIÓN COMO PROBLEMA

El enfoque conductual-sistémico de Bornstein y Bornstein

Para poder entender las soluciones que proponen a la comunicación problemática, es necesario conocer la perspectiva que adoptan en cuanto a la comunicación.

Bornstein y Bornstein tienen un concepto de comunicación que resumo a continuación. Se centran en aspectos de la comunicación en los que habría que hacer hincapié, y manejando y teniendo presente la utilización de cada diferencia, se podría llegar a una comunicación calmada, coherente y cercana.

Así B&B diferencian dos formas principales de comunicación con la pareja y sus complicaciones:

  • Las íntimas, las formas de expresar cariño como los abrazos y sonrisas, que pueden ser malinterpretadas, ya que las parejas mal avenidas experimentan con frecuencia una discrepancia entre la intención y el impacto. Por ejemplo, tirar al suelo a una persona para jugar con ella puede ser incómodo para la persona que está en el suelo, aunque no sea ése el objetivo.
  • Las económicas se refieren fundamentalmente al hecho de regalar cosas materiales. Por ejemplo, regalarle un peluche a tu novia puede ser interpretado como una señal de amor o como un modo de subsanar un error.

También señalan como aspectos básicos de la comunicación:

  • El respeto o tener una consideración mutua. Una forma de expresarlo es estar dispuesto a colaborar en la solución de los problemas de pareja, como por ejemplo, estar dispuesto a escuchar y atender al otro.
  • La comprensión sería la habilidad para comprender empáticamente y percatarse de lo que el otro cónyuge está experimentando.
  • La delicadeza entendida como conocimiento de las necesidades del otro.

Y diferencian cuatro categorías de problemas fundamentales en la comunicación:

  • Oportunidad. Las personas deben aprender a comunicarse en el seno de la relación de una manera oportuna. Y en general lo oportuno es la prontitud ya que en el marco de la psicología conductual en el estímulo y la respuesta, cuanto menor sea el tiempo entre ambos, la relación de contingencia generalmente se marca mejor (véase la importancia de la inmediatez que señala Michael Kahn en la página 8 del presente trabajo).
  • Tipo de trato. Aspecto importante por la diferencia que puede suponer hablar con amigos o el cónyuge, ya que se ha estudiado que en las parejas mal avenidas, cuando se interactúa con un desconocido se hace de manera suave y favorecedora, mientras que con la pareja se hace con comportamientos groseros y poco delicados.
  • Especificación de conductas. Que implica indicar con precisión qué se está sintiendo, cómo influye la conducta con el estado de ánimo de la pareja y diferenciar las situaciones en las que tiene lugar la conducta del cónyuge. De esta manera pueden concretarse las conductas, lo que favorece la solución de problemas que se hayan podido plantear.
  • Adivinación del pensamiento. Se refiere a la idea de que los sentimientos, actitudes, creencias y demás son conocidas por la pareja. Es decir, puede darse por hecho que ya conocen los sentimientos de sus cónyuges sobre algo en concreto, cuando la realidad es que estos sentimientos pueden ser ignorados por completo. Para desmitificar esta creencia se utiliza el procedimiento de la comprobación, que implica el planteamiento de una serie de preguntas formuladas para comprobar una información.

B&B también contemplan las conductas no verbales como aspectos centrales en la comunicación y así lo señalan con estos estudios:

Un estudio trascendental en el tema de comunicación fue realizado por Stuart, quien en 1980 investigó sobre la comunicación, concluyendo que cuando una persona emite mensajes verbales y no verbales contradictorios entre sí, el sujeto receptor tiende a dar mayor credibilidad a las conductas no verbales de la interacción.

Los mensajes no verbales suponen más del 75% del conjunto de la información que las personas reciben de otras personas (Merhabian, 1972).

Por esta razón es fundamental prestar atención a los aspectos no verbales de las interacciones de las parejas.

Entre los aspectos más comunicativo de la conducta humana es la expresión facial, por el que a través de él se pueden comunicar muchas emociones humanas. Además, está el tono de voz, que sin lugar a dudas aporta un significado adicional al contenido del mensaje de una persona. El lenguaje del cuerpo, el uso de las manos y otros cientos de conductas no verbales son las que se pueden utilizar para comunicarse.

Por último B&B destacan las conductas verbales moleculares:

Hay algunas conductas concretas, muy específicas que las personas tienden a emitir y que facilitan o empeoran el proceso de comunicación. Las conductas que facilitan la comunicación deben ser alentadas y reforzadas, mientras que las que la entorpecen se deben marcar objetivos para su cambio.

Una vez contemplados los aspectos básicos y los principios que rigen la comunicación bajo esta perspectiva, podemos concluir que un método para solucionar problemas relacionados con la comunicación sería el prestar atención a estos conceptos y reglas para así utilizarlos con el objetivo de la mejora y en consecuencia la mejora de la relación de la pareja. Así, si una persona se da cuenta de que actúa de forma que la comunicación no se da adecuadamente y existe la oportunidad de cambiarlo, podría llegar a producirse ese cambio si se presta atención a cuál es la dificultad y qué hacer para mejorarla. Lo bueno es que a ambas preguntas responden B&B al hacer este análisis de la comunicación. Y a través de definir bien la comunicación se permiten ofrecer pautas para un entrenamiento en habilidades de comunicación.

La adquisición y el mantenimiento de habilidades conductuales específicas están relacionados, de forma significativa, con el bienestar psicológico de una persona (Phillips, 1978).

Según lo propuesto por Phillips, los programas de entrenamiento en habilidades centran su objetivo en potenciar la ejecución de tareas específicas, para que así pueda generalizarse al resto de capacidades de su vida diaria, especialmente en las relacionadas con la pareja. Además, el entrenamiento adecuado para la adquisición de las respuestas eficaces constituye siempre una ayuda para el desarrollo en la pareja de un estilo de comunicación más efectivo.

No se puede hacer una definición absoluta de respuesta competente, ya que la definición de competencia está sujeta a juicios de valor relativos (Mc Fall y Dodge, 1982).

Por esta misma razón las propuestas que siguen han de ser valoradas pormenorizadamente en función de multitud de variables, para así adecuar el entrenamiento a las demandas de quien así lo necesite.

Después de la concreción de la comunicación, del recorrido por el que se pasa para dar respuesta a los detalles para conocer la comunicación, estamos en disposición de conocer las estrategias clínicas del entrenamiento en habilidades de comunicación que proponen B&B.

El tratamiento que proponen B&B es de aplicación por un especialista. Es flexible, pero se aplica de forma sistemática y en el marco teórico del modelo de tratamiento conductual-sistémico, siendo su objetivo enseñar habilidades de comunicación más efectivas y facilitar la resolución de los conflictos de pareja. De ahí que este programa pueda considerarse psicoprofiláctico (que preserva de la enfermedad de una manera psicológica).

Los componentes de este programa de tratamiento son de carácter orientativo, pero pueden distinguirse: a) las instrucciones; b) el modelado; c) el ensayo de conducta; d) el reforzamiento; e) la retroalimentación/adiestramiento; f) el ensayo de conducta y g) las tareas para casa.

Las instrucciones. Se refieren a los detalles sobre qué es exactamente lo que tienen que hacer los clientes. Éstas se han de hacer atendiendo a las competencias específicas y a más generales, de tal forma que incluso pueden darse instrucciones genéricas. Esto es debido a que es posible que el cliente se tome a mal cualquier dirección formal por parte del terapeuta y de ahí que el objetivo no sea dar ideas, sino desarrollar vías alternativas de relación más efectivas.

Modelado. El modelado es un procedimiento psicológico muy conocido y que ha demostrado un nivel alto de efectividad. Bandura (1969).

En el modo de aplicación más sencillo, el terapeuta desempeña el papel de un miembro de la pareja en interacción con el otro cónyuge. Así quedaría un cónyuge observador que pudiera atender a los diferentes estilos de comunicación que interpreta el terapeuta (ver página 7 de esta lectura: la clasificación de Ríos de sus tres niveles de comunicación). En las primeras fases del tratamiento, el terapeuta puede llevar a cabo la interacción completa, pero a medida que avanza el tratamiento, tiende a hacer más comentarios iniciales sobre el modelado y a ponerse en el lugar de uno de los cónyuges. De esta forma los clientes se vuelven más habilidosos para desarrollar métodos más efectivos de relación y se vuelve menos necesaria la figura del terapeuta para dirigir las interacciones.

Con varios terapeutas la efectividad del modelado aumenta. Jacobson y Margolin (1979).

Ensayos de conducta. El ensayo de conducta es un procedimiento consistente en practicar, bajo la supervisión del terapeuta, respuestas más deseables a las situaciones de conflictos interpersonales (Eisler y Hersen, 1973).

En la terapia de pareja, los ensayos de conducta forman el núcleo de entrenamiento en habilidades de comunicación, ya que se les da a los clientes la oportunidad de poner en práctica las instrucciones que han recibido o los comportamientos que han observado. Después de esa práctica, se pueden dar algunos comentarios retroalimentadores y de guía por parte del terapeuta.

Reforzamiento. Se refiere a la retroalimentación por parte del terapeuta especialmente a través del reforzamiento social. Se debe ser equitativo con ambos cónyuges para no formar alianzas coterapéuticas.

En el caso de que el tratamiento hay sido un fracaso total, se presentan las siguientes alternativas:

  • Puede reforzarse lo reforzable (siempre habrá algún punto, por pequeño que sea, susceptible de ser reforzado).
  • El terapeuta puede, sencillamente pasar de este reforzamiento al siguiente punto.
  • Puede elegirse la técnica del diálogo interno para intentar comprender lo que está sucediendo en la terapia ahora mismo.
  • Se puede pedir a los clientes que hagan un nuevo ensayo.

Retroalimentación/adiestramiento. Después de haber reforzado socialmente a la pareja por las mejoras experimentadas en las conductas de comunicación, el terapeuta debe también hacer algunos comentarios descriptivos sobre el ensayo de conducta, siendo éstos informativos y no críticos. Así se tiende a fomentar un diálogo en la pareja en relación con lo que cada uno de los cónyuges ha estado pensando durante el ensayo de la conducta. Y este mismo diálogo puede utilizarse como una parte de sus sugerencias para el adiestramiento.

La retroalimentación en relación con las conductas verbales y no verbales es beneficiosa y un punto a destacar para no centrarnos solamente en aspectos comunicativos del habla, sino intentar englobar la comunicación como un todo, en el que hasta el más mínimo detalle puede ser interpretado.

Ensayos de conducta. Una vez proporcionado retroalimentación y adiestramiento a la pareja, se solicita que hagan de nuevo ejercicios de comunicación. En el transcurso de la realización de los mismos, el terapeuta debe escudriñar a la pareja en busca de cambios de conducta. De esta forma se pone en marcha un proceso de moldeamiento, en el que el terapeuta pedirá a la pareja que realice tantos ensayos como sean necesarios hasta que los cónyuges manifiesten unas habilidades de comunicación más efectivas en el transcurso de la representación.

Tareas para casa. Hasta ahora la figura del terapeuta ha sido esencial en el plano de guía y dirección, pero como el objetivo es que se generalicen conductas a la vida cotidiana, se hace necesario el realizar las conductas aprendidas fuera del ámbito de consulta. Así que cuando la terapia ha adquirido cierto grado de aprovechamiento en cada una de las habilidades ensayadas, el terapeuta puede asignar tareas graduadas para casa. Ésta es una tarea delicada, ya que se han de tener en cuenta las capacidades para poder marcar tareas adecuadas y que puedan ser alcanzadas por la pareja en el tiempo planteado, además de que las tareas deben ser relevantes y suficientemente difíciles para que sean, al mismo tiempo, estimulantes y recompensantes. Aunque bien es cierto que, aunque sea una tarea delicada, existen aspectos comunes que pueden compendiarse en tareas genéricas, pero siempre formuladas de manera individual y en su caso, adaptadas coherentemente. Estas tareas deben estar relacionadas con los ámbitos más frecuentes de diferencias en la pareja y según el caso.

La clasificación de Ríos de sus tres niveles de comunicación.

Ríos establece unos niveles de comunicación sobre los que moverse, una aportación que ayuda a diferenciar los hechos de la vida cotidiana y los hitos de las relaciones en función del tipo de comunicación que tengan las parejas. Así, distingue entre comunicación informativa, manipulativa y profunda.

Comunicación informativa

Los miembros de la pareja se cuentan lo que han hecho, visto u oído. Solo se transfieren información sin incluir sentimientos con intenciones secundarias. Es un tipo de comunicación muy fría donde predomina lo rutinario y solo lo externo a la persona.

Comunicación manipulativa

También se llama racional o formativo. Incluye la comunicación informativa y el mero hecho de transmitir información encierra la pretensión de actuar sobre el otro de alguna forma, incluyendo consideraciones de tipo especulativo, reflexivo o intelectual.

Comunicación profunda

Se llama también comunicación emocional porque a la vez que incluye la comunicación informativa se transmiten sentimientos, afectos, emociones y estados de ánimo de la persona que la utiliza. Es la comunicación óptima en el seno de las parejas y familias porque manifiesta la intimidad del que habla, llegando a la perfección si además transmite lo que el otro nos hace sentir en un momento determinado, gratificándole en lo intelectual, afectivo y en sus valores personales.

El aporte de Ríos en este sentido engloba mucho más a la comunicación. Le da un contexto y un sentido intencional.

Características de la comunicación efectiva.

Michael Kahn propone dos grandes pilares sobre los que apoyarse una comunicación efectiva, en que las intenciones de la comunicación se compartan por el emisor y el receptor.

La importancia de la inmediatez. La escuela conductivista lo llama retroalimentación y a través de estudios demuestra su importancia en el condicionamiento instrumental, pudiéndose aplicar a este campo de forma más que oportuna. Utilizando una retroalimentación contingente, se sabrá en todo momento cómo se siente la otra persona. Además, se puede explorar una acción diferente capaz de satisfacer tanto las necesidades personales como las de la pareja. 

Sentimientos frente a juicios. La comunicación efectiva requiere franqueza, pero el ser francos puede herir a las personas, por eso se adopta una perspectiva en la que se pueda ser francos sin herir: expresar directamente sentimientos y no juicios. Mostrar algo de uno mismo en la comunicación.

Pongamos un ejemplo: en un taller de comunicación, se les piden a las personas que se expresen abiertamente. Así Andrés le dice a Pablo: “creo que eres un farsante”. Andrés no ha hablado con sentimiento, sino que ha hecho un juicio de valor. En un segundo momento se le pide de nuevo a Andrés que exprese algún tipo de sentimiento hacia Pablo, así que le dice: “siento que Pablo es un farsante”. Eso sigue siendo un juicio u opinión. Pero Andrés tiene un sentimiento y si consigue reconocerlo, podrá expresarlo. Al final Andrés reconoció que se sentía molesto cada vez que Pablo mostraba afecto y comprensión por los demás miembros del grupo, y hurgando un poco, se comprobó que Andrés veía a Pablo como un hombre de mucho éxito profesional, de modo que al final resultó que Andrés tenía un sentimiento de envidia.

Según las obras revisadas, podría estar tratando el tema de la comunicación desde muchos prismas diferentes, centrándome en muchos aspectos diferentes de la comunicación. En un intento de concretar un poco más, en la siguiente parte abordaré a la comunicación como un problema planteado desde la vertiente conductual con el enfoque práctico de Cáceres, para después pasar a Costa y Serrat.

El enfoque conductual de Cáceres Carrasco.

Cáceres aclara aspectos fundamentales de la comunicación en la pareja:

Escucha activa. Lo define como un genuino sentimiento de preocuparse por los sentimientos del otro. Señala que si una persona desea expresar sus propios sentimientos, es muy reforzante escucharle, pues ¿a quién no le gusta sentirse escuchado?

Para implementar este recurso, Cáceres sigue estos pasos:

1.- Presentar role playing con una pareja que comete los errores clásicos. Esto es que el terapeuta, quizás ayudado por otro terapeuta o quizás solo, realice una teatralización sobre los errores clásicos respecto a la comunicación: increpar, no ponerse en el lugar del otro, no atender a sus necesidades, no escuchar, transmitir los mensajes de manera inadecuada…

2.- Exhibir un modelo eficaz de cómo abordar la comunicación utilizando herramientas adecuadas y exhibiéndolas de forma en que puedan ser percibidas por la pareja. Centrándose en:

  • El contacto visual, los gestos y las actitudes.
  • El contexto adecuado, la retroalimentación emitida y la demostración de comprender lo que se dice.
  • La comprensión del mensaje, la diferenciación de los sentimientos que expresa, el momento que se desea que se intervenga.

3.- Presentarles un guión resumido de una buena habilidad de escucha. Este guión puede ser de una conversación que haya tenido la pareja a la que previamente se les ha pedido. De este modo, pueden darse cuenta de su propia forma de comunicación y los posibles errores o formas menos adaptativas de comunicar lo que se pretende.

4.- Práctica guiada. Con una persona diferente a la pareja, se hace una interpretación atendiendo al guión y siendo delicados en su contenido. Este paso se ha de efectuar poco a poco, poniendo énfasis en que las personas puedan identificar las conductas que pueden sustituir a las inadaptativas.

5.- Entrenamiento en casa. Para perfeccionar la capacidad de escucha y las conductas reforzantes que puedan darse en una conversación. Hay que llevarse con delicadeza, con instrucciones detalladas y posteriormente pueden tratarse los temas que han resultado más difíciles en terapia para ir perfilando una conducta adecuada de comunicación.

Expresión de sentimientos negativos de manera directa.

Utiliza la fórmula “X-Y-Z” de Liberman et al. (1980).

  1. X: Especificar qué acciones u omisiones son los que nos provocan sentimientos negativos.
  2. Y: Adueñarse del sentimiento negativo. “Soy yo quien me siento triste o enfadado. No eres tú quien me irritas, sacas de quicio, cabreas, etc”.
  3. Z: Hacer una petición que podría mejorar la situación y tus propios sentimientos, pidiendo que tu pareja:
  1. Cambie alguna palabra-acción en el presente o en el futuro.
  2. Ayude a resolver algún problema.
  3. Se preste a comentar sobre tal problema en otro momento.

Expresión de sentimientos positivos.

  1. Distinción entre expresión de sentimientos positivos con palabras y con gestos. El contenido de nuestra verbalización puede ser muy positivo, pero si no se ve acompañado por un tono, gesto o mirada positiva, habrá perdido todo su valor y todo su sentido.
  2. Práctica guiada. El enfoque conductual puede abordar diferentes aspectos de la comunicación o simplemente enfrentarse al problema desde diferentes puntos de vista conservando el enfoque. A continuación presento a Costa y Serrat, que complementarán a Cáceres.

Costa y Serrat (1982) desde un enfoque conductual defienden que para que se dé una comunicación efectiva en una pareja que no tiene las habilidades necesarias para ello, se han de plantear los objetivos siguientes: asegurar que ambos aprendan un nuevo vocabulario interpersonal para que el mensaje sea entendido y que incluyan una serie de habilidades que les capaciten para emitir y recibir los mensajes adecuadamente.

Para ello da pautas con el fin de aprender un vocabulario interpersonal, que ha de cumplir una serie de pautas:

  • Debe ser basado en descripciones observables y cuantificables para que cada miembro de la pareja sepa con facilidad qué es lo que ocurre y qué es lo que se debe cambiar.
  • Debe ser congruente, es decir, conveniente y oportuno según la situación y el contexto en que tiene lugar.
  • Debe hacer énfasis en la información positiva. Así hay más posibilidad de que la pareja colabore mejor, se refuerzan conductas positivas y se evitan señales acusativas del mensaje.
  • Debe estar basado en la comunicación verbal y no verbal. Ya que el modo en que expresamos nuestros sentimientos y peticiones contribuye a transmitir más información y significado que lo que se dice. Recuérdese a Merhabian (1972).

De la misma manera, ofrece pautas para el aprendizaje de habilidades conversacionales.

La conversación es un recurso muy accesible y económico que la pareja tiene para intercambiar entre sí conductas mutuamente gratificantes, pero este mismo recurso puede propiciar también intercambios aversivos y originar conflictos si no se ha aprendido la habilidad de conversar. Para estos casos estaría indicado un tratamiento específico en habilidades conversacionales. Este entrenamiento suele comenzar informando a la pareja de los elementos básicos de la conversación y de las funciones que unos y otros tienen. Los elementos son:

  • Hacer preguntas.
  • Dar información gratuita o adicional.
  • Escuchar.
  • “Llevar” una conversación: cambiar de tema, tomar la palabra, pasar la palabra.
  • Cerrar la conversación.

Mediante ensayos conductuales, modelado y refuerzos discriminatorios, el terapeuta enseña cómo utilizar estos elementos de un modo adecuado según los objetivos de un conversador ameno e interesante. Se indica en los componentes verbales y no verbales y se analiza qué elementos facilitan y hacer fluida una conversación.

Y por último se centra en el aprendizaje de habilidades de expresión.   

El entrenamiento en este tipo de habilidades tiene por objetivo lograr que cada uno de los miembros de la pareja exprese, de modo honesto y directo: por una parte, sentimientos, peticiones y/o elogios positivos que faciliten el que ambos se sientan a gusto y disfruten de la relación; y por otra, sentimientos negativos o críticas que sean efectivos para producir cambios constructivos en sus relaciones o en la conducta del otro.

Expresión de sentimientos positivos.

Como habilidades específicas para aprender se proponen:

  • Expresar emociones que sean del agrado del otro.
  • Reconocer aspectos positivos y gratificantes en la conducta del otro.
  • Expresar y pedir intercambio físico gratificante.

Expresión de sentimientos negativos.

La expresión de estos sentimientos puede hacerse de un modo en que se fomente las discusiones y peleas en el seno de la pareja y aprender a expresarlos de un modo más adecuado puede contribuir a obtener ciertos cambios adaptativos y, por tanto, debe ser un objetivo importante de la intervención.

Los pasos que propone Liberman (1980) son:

  1. Especificar la conducta del otro que ha “motivado” los sentimientos negativos.
  2. Expresar y “confesar” como propios los sentimientos negativos.
  3. Hacer una petición al otro que contribuya a mejorar la situación y los sentimientos:
  • Para cambiar palabras o acciones en el presente o futuro.
  • Para ayudar en la solución de un problema o dilema.
  • Para encontrar un consenso, compromiso o clarificación.
  1. Reforzar al otro por haber escuchado nuestra petición y comprometerse a realizarla o plantear un compromiso alternativo.

Estos pasos se verían complementados con la labor del terapeuta enfocando sus esfuerzos en la expresión asertiva de emociones, por ejemplo a través del comentario de las diferencias entre el comportamiento asertivo, inhibido y agresivo.

A las intervenciones de los terapeutas conductuales se han añadido últimamente las intervenciones cognitivas a la terapia cognitiva marital (TCM), dirigidas sobre todo a trabajar sobre las atribuciones negativas de la conducta y a examinar las expectativas acerca de la relación. Hasta el momento no se ha demostrado que la suma de las intervenciones cognitivas añada mayor eficacia a la TCM aunque, por ejemplo, Baucom et al. (1998) encontraron que las parejas que recibieron la combinación de terapia conductual y cognitiva se encontraban más mejoradas al final del tratamiento.

Así pues, por último, expongo el enfoque cognitivo-conductual que ofrece Nezu.

MEJORAR LA COMUNICACIÓN EFECTIVA Y LA SOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Nezu, en su libro habla de las relaciones de pareja y, entre otras, las formas ineficaces o destructivas de comunicarse entre sí. En especial, cuando se intenta trabajar en temas importantes, la señala como otra característica de la angustia de pareja. Y afirma que más que tratar de participar en una resolución de problemas en la que ambos cooperen, es más probable que manifiesten varios tipos de coerción, como llantos, amenazas y negación de afecto. Mientras que la coerción inicial quizá permita que un miembro de la pareja esté feliz porque obtiene lo que quiere, es probable que esto genere mayor polarización. Se ha descubierto que las habilidades deficientes de comunicación y de manejo de conflictos son predictores significativos del descontento marital y de divorcio (Gottman, Coan, Carrere, Swanson, 1998). El entrenamiento de comunicación y resolución de problemas enseña a las parejas a discutir y resolver problemas de forma más eficaz, sin tácticas destructivas. Para ello, se presentan herramientas para su evaluación y posibles intervenciones específicas.

Herramientas de evaluación específicas en cuanto a la comunicación de pareja:

Cuestionario de patrones de comunicación de Sullaway y Christensen de 1983. El cual evalúa las interacciones conductuales entre la pareja.

Escala de manejo de afecto y diferencias de Arellano y Markman en 1995, que estima las habilidades de comunicación de las parejas, en particular durante los conflictos.

Role-playing semiestructurado: Mide las dificultades de comunicación y resolución de problemas durante una interpretación de roles simulada respecto de un área problemática particular.

Intervenciones potenciales específicas respecto a la comunicación de pareja.

Entrenamiento de habilidades de comunicación. Especialmente indicado para parejas que experimentan angustia. Una de las técnicas es la de la “técnica del hablante-escucha”, implica reglas específicas para ambos (p. ej.: se instruye para que el hablante use “yo” en lugar de “tú”, a que no focalice la culpa en el otro, a que emplee etiquetas emocionales suaves y a que sus enunciados sean breves; mientras que quien escucha no ha de refutar lo que el otro dice).

Otra técnica es la del entrenamiento de asertividad.  Se instruye a las parejas a diferenciar entre agresión y asertividad, también a identificar formas eficaces de ser asertivo, a que elaboren peticiones que les son importantes, a decir “no” a solicitudes que no les gustaría cumplir y a expresar sus reacciones de una manera no agresiva.

Debido a la inevitabilidad en el surgimiento de algunos conflictos, es posible utilizar el “tiempo fuera” (ideal para evitar los efectos adversos de una elevada intensidad emocional).

Expresión emocional. Como las emociones a veces no se expresan con eficacia se les puede enseñar a las parejas formas más adaptativas de comunicar afecto. Así la terapia de emoción dirigida (Jhonson, 1996) es una intervención que pretende identificar, normalizar y expresar emociones. El entrenamiento de expresividad emocional (Baucom, Epstein, 1990) facilita la expresión de emociones con un enfoque sin amenazas ni culpas.

Por último, Nezo cree oportuno que, para poder tratar la comunicación en la pareja de manera directa, es positivo abordar una terapia de resolución de problemas, ya que así pueden encontrarse soluciones alternativas, tomar opciones más eficaces y ponerlas en práctica, ya que en ocasiones un problema no se resuelve al modificar una situación, pero promover la aceptación es hallar formas más adaptativas para la convivencia.

CONCLUSIÓN Y RESUMEN

Atendiendo a las perspectivas que los autores adoptan, a las clasificaciones que sugieren y a los conceptos en los que se centran, queda claro que la comunicación es un tema central del que existe una preocupación activa por los terapeutas y parejas con o sin problemas.

Bornstein & B. hablan de hay varias formas de comunicarse y con lo que se queda el receptor es con lo que llega, no con la intención. También dan una pauta sobre los pilares sobre los que se asienta una comunicación adecuada y estudian de cerca los problemas de la comunicación.

Ríos se centra en niveles de comunicación entendiendo tales como que en un nivel puede coexistir otro, haciendo la función comunicativa más completa y cargada de objetivos.

Kahn, entendido como un divulgador más que como un estudioso, presenta la comunicación con ideas generales sin profundizar mucho en las técnicas y análisis. De todas formas su enfoque es acertado en la medida de coincidencia con los conceptos que ofrecen otros autores.

Cáceres se centra en los aspectos fundamentales que son la escucha activa y la expresión de sentimientos. Para entrenar a las parejas en comunicación, opta por desgranar la comunicación en tareas nucleares, las cuales puede manejar y así ofrecer pasos concretos como material para la terapia.

De la misma manera, Costa y Serrat dan pautas específicas de actuación en terapia, pero pudieran centrarse en otros aspectos, hacen más hincapié en la expresión y captación del mensaje, pero coinciden en el problema y su solución.

Por último Nezu también da pautas en la misma línea que Cáceres, Costa y Serrat pudiendo complementar sus conceptos con modos más profesionalizados de enfrentarse al problema, al señalar herramientas específicas de medición.

DISCUSIÓN DE LOS CONCEPTOS

El compendio de autores que se han seleccionado para este trabajo pertenecen a diferentes escuelas y cada modelo tiene su propia coherencia y cada autor da un significado personal que no coincide con otros autores.

Sugiero no centrarse en una sola perspectiva, sino que siendo multimodal pueden captarse conceptos y preocuparse por términos que no se pudieran hacerse de otra manera. Por eso, aunque en un primer momento pudiera resultar más atractiva una postura, no hay que menospreciarla porque sus aportaciones pueden ser grandes.

B&B hablan de los problemas fundamentales de la comunicación y, en este punto, destacan que el papel de la oportunidad es esencial. De esta manera, conceptualmente podemos encontrar un análogo en Kahn cuando habla del feedback inmediato que debemos hacer a una persona cuando nos expresa sus sentimientos.

El mensaje y mensaje yo,  técnica del hablante-escucha, sentimientos frente a juicios de Kahn, son esencialmente lo mismo: comunicación desde una perspectiva no hiriente, cuidando el contexto y centrándose en los verdaderos sentimientos personales. Esto podría ser un resumen muy vasto de las uniones de los tres conceptos, que adoptando una perspectiva crítica vienen a decir lo mismo, conceptualmente hablando.

Después de encontrar ideas que han evolucionado desde perspectivas diferentes, el hecho de que confluyan, poniéndose de acuerdo, denotan la importancia de esas ideas.

COMENTARIO PERSONAL

Los aportes de los diferentes autores sugieren una pluralidad de vías sobre las que abordar la comunicación. Una solución para la mejora de ésta es atender a un paradigma y cuidar los factores que resalta como nucleares, ya que eso es una buena herramienta para enfrentarse a las dificultades en comunicación y, por extensión, a la vida cotidiana en pareja. Pero si se quiere ser más pragmático, pueden escogerse propuestas válidas que recogen lo nuclear para desenvolverse ante un problema de comunicación.

REFERENCIAS

  • Bornstein & Borstein (1988) Terapia familiar y de pareja. Enfoque conductual-sistémico.
  • Cáceres, J. (1993) Problemas de pareja Diagnóstico, prevención y tratamiento.
  • Costa y Serrat (1982) Terapia de parejas.
  • Jaén y Garrido (2005) Psicoterapia de parejas.
  • Kahn, M. (1995) El Tao de la conversación.
  • Nezu et al. (2006) Formulación de casos y diseño de tratamientos cognitivo-conductuales. Un enfoque basado en sistemas.
  • Ríos, J. A. (2005) Los ciclos vitales de la familia y la pareja: ¿crisis u oportunidades?
  • Saussure, F. (1916) Curso de lingüística general.