Los mayores en nuestra sociedad

Con motivo del envejecimiento acelerado de la población, se ha puesto en el punto de mira a este segmento ultimo pero no por ello menos importante de la población: "los mayores".

Lo que representa, la senescencia o como dirían otros la decadencia, que vemos en esta etapa de la vida nos produce consciente o inconscientemente (depende del grado de empatia que poseamos) una actitud de rechazo, de escapismo, de huida de la realidad evidente que se nos muestra y por la que todos irreversiblemente pasaremos y experimentaremos en nuestro cuerpo como tal.

Por mi experiencia profesional y personal con los "mayores" he podido constatar algunos puntos que me gustaría señalar y compartir.

En primer lugar, llegar a esta etapa de la vida y a la vez la ultima crea en la persona, el mayor cambio físico y emocional (y en muchos casos también cognitivo) por el que pasa el ser humano y del que existen infinidad de caminos para abordarlo.

No hace mucho estuve en una conferencia de un colega que trataba el tema de la "resiliencia" como la capacidad de adaptación y superación del sujeto ante periodos de adversidad a lo largo de la vida. El buen uso de esta habilidad cognitiva es en este periodo una herramienta muy eficaz para vivirla positivamente, ya que por su idiosincrasia se presentan infinidad de situaciones adversas por las que hay que pasar, ya sea enfermedades, fallecimientos, duelos etc. y en el modo que sepamos mostrarles nuestro apoyo ayudara a que sea una etapa placentera y no así de menoscabo.

Todos tenemos a alguien cercano: padres, abuelos..., alguien con los que los identificamos y por ello, y por ese afán de categorizarlo todo los etiquetamos como algo ajeno a nuestra vida de confort, los tenemos aparcados, en segunda fila por el mero hecho de no sernos útiles.

Esos padres, esos abuelos representaron lo que somos nosotros ahora y representan lo que seremos, mas allá de todos los avances de la ciencia que día a día aparecen y nos venden como la eterna juventud, pero que no podrán evitar lo inevitable.

¿Como nos gustaría llegar? quizás deberíamos parar la vorágine en la que vivimos en algún momento y pensar en ello porque, aunque nos queden muchos o pocos años, seguro que en nuestra familia, en nuestro entorno cercano hay quien ya lo esta y necesita que le facilitemos y le hagamos esa realidad mas llevadera con todas sus peculiaridades y sus perdidas. Pongo como ejemplo a uno de mis pacientes, el cual me relataba que antes los bolsillos los ocupaba llevando el tabaco, ahora los llena con los pastilleros a los que cada tres o cuatro meses le suma una pastilla mas, imaginemos el surtido, las tiene de muchos colores y tamaños.

Seamos mas comprensivos, mas empaticos y sepamos reconocer el papel tan importante que tienen las personas mayores para nuestra sociedad y para nuestras vidas en particular, y saber además transmitirlo a las generaciones futuras.

De ellos he aprendido dos cosas esenciales y que es común denominador a la mayoría:

  • vivir la vida intensamente, porque contra el tiempo y la muerte no se puede luchar, y aquel pasa rápido y esta es insalvable.
  • vivir con la convicción de ser querido y querer, eso es lo que te acompaña hasta el final de la vida, tal vez lo demás apenas importe

Valoremos esta experiencia real que es común a todos e intentemos devolvérsela mediante el afecto, la atención y la compañía. Muchos de ellos pierden mas o menos capacidades pero conservan lo que se llama "memoria emocional", la percepción de la comunicación afectiva que dan los gestos como las caricias, una sonrisa, y que tanto les ayudan y les reconfortan.

Y sobre todo y lo mas importante que jamás les hagamos perder la DIGNIDAD, esencial en toda persona.