Esta guía está elaborada por los profesionales de la Unidad de Psicología Clínica y de la Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.
Ha sido elaborada con el objetivo de ayudar a todas las personas por los atentados terroristas del 11 de marzo. Le agradecemos que colabore en su difusión para que pueda llegar y ayudar a más personas.
Es de libre disposición y gratuita para todas las personas.
2. Reacción normal ante un atentado terrorista.
4. ¿Qué puedo hacer? Pautas de actuación.
5. Apoyarte en los demás es importante.
El atentado del 11 de marzo en Madrid supone una quiebra de lo que pensamos que es el mundo: un lugar más o menos agradable donde vivir. Es posible que a TÚ o a alguien cercano está pasando malos momentos desde entonces. En esta página puede encontrar información y ayuda sobre un montón de preguntas y dudas que TÚ tendrás:
¿Qué me pasa? Mis problemas son normales. Qué es normal que se sienta, piense y haga en estas situaciones.
¿Qué es normal que piense?
Es normal que piense que la vida se acaba, no tiene sentido, no vale la pena, que todo es cuestión de suerte. A) Es la forma normal de expresarse y ver las cosas en estas situaciones B) las personas solemos tener la idea de que el mundo, pese a las dificultades, es un lugar que merece la pena.
Es normal que se me vengan a la cabeza imágenes y pensamientos del desastre que he vivido, aunque yo no quiera y aunque me esfuerce por evitarlo. Es normal porque ha sido una situación de peligro muy grande que me ha impactado de forma muy intensa y es difícil encajarla en mi forma de ver el mundo. También son bastante comunes las pesadillas.
Es normal que tenga problemas de atención y de memoria, incluso que me encuentre raro, como si no fuera yo mismo, porque se me imponen esas imágenes, y todavía no he tenido tiempo para aprender a manejarlas.
Una reacción muy habitual es sentir rabia e ira hacia aquellos que causaron el atentado. Es normal tener estos sentimientos pero es importante que no ocupen demasiado tiempo en tu vida o se volverán en contra tuya.
Me siento indefenso, me siento culpable porque seguro que podía haber hecho algo por evitarlo, porque les ha ocurrido a otros y no a mi. Este tipo de pensamientos que pretenden explicar de forma lógica lo inexplicable fluyen en mi cabeza sin que realmente existan datos que lo justifiquen. Son normales, pero lo más sensato es no darles importancia ni credibilidad. Sin embargo, puedes aprender a controlarlo utilizando técnicas como: a) STOP A TUS PENSAMIENTOS o b) TÉCNICA DE DESAHOGO PSICOLÓGICO
¿Qué síntomas físicos es normal que tenga?
Tensión, nerviosismo, agitación taquicardia, vértigos o mareos o fatiga intensa, dolores corporales difusos e inespecíficos, pérdida de apetito, hipersensibilidad a estímulos del medio. También es frecuente sobresaltarse con facilidad, estar irritable, la impaciencia y los problemas de sueño, de concentración e incluso agresividad hacia las personas más cercanas.
Todos estos síntomas son normales ante una situación de amenaza intensa. Reflejan que nuestro organismo activa al máximo nuestros recursos físicos para actuar en una situación de emergencia. Mientras sigamos valorando la situación como amenazante es muy posible que la activación y, por lo tanto, los síntomas, continúen. La ansiedad puede dispararse por indicios que recuerdan la situación, tales como olores, ruidos, horas del día. Sin embargo, puedes aprender a controlarlos utilizando TÉCNICAS DE AUTOAYUDA PARA CONTROLAR EL MALESTAR
¿Qué es normal que haga?
Comienzo a evitar todo aquello que me recuerda de una u otra manera lo que ha pasado (lugares, personas, situaciones, etc.) Es normal que sea así pues estas situaciones me generan ansiedad y no enfrentarme a ellas me alivia y me hace sentirme mejor. Sin embargo, aunque de manera inmediata me ayude, a largo plazo puede limitar mi vida y a cronificar mi malestar.
Es normal sentir un “embotamiento emocional”, incapaz de sentir nada, como falto de sentimientos, incluso incapaz de llorar o de contar lo que me pasa. A veces, los sentimientos y pensamientos dolorosos pueden ser tan intensos que tu mente los bloquea y puedes incluso llegar a olvidar algunos aspectos del acontecimiento.
Es normal que en el intento de sentirse mejor recurra al alcohol o algún fármaco. No hay nada malo en el consumo moderado. Pero si sus hábitos de bebida cambian a raíz de la experiencia, pueden enlentecer el proceso de recuperación y causar problemas en sí mismos.
Cuando se pasa por un suceso traumático, como puede ser una atentado terrorista, las personas pueden reaccionar de diferentes formas. La mayoría tienen sensaciones y emociones que le generen malestar y que van a cambiar a lo largo del tiempo, aunque no todos presentamos las mismas respuestas.
EL IMPACTO:
La mayoría de las personas respondemos adecuadamente durante el suceso traumático. Reaccionamos para proteger nuestra propia vida y la de los demás. ESTO ES UNA RESPUESTA DE SUPERVIVENCIA.
Sin embargo, a veces juzgamos que nuestra actuación durante el desastre no ha satisfecho nuestras expectativas y las de los demás.
EL SHOCK:
La primera reacción una vez pasado el peligro puede ser el desorden. Nuestras reacciones en esta fase pueden ser:
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DESPUÉS DEL SHOCK:
A partir de aquí, algunas personas preferimos no pensar en lo que ha ocurrido y planeamos actividades como si no hubiese pasado nada.
Otras personas podemos sentir un gran malestar que puede manifestarse de diferentes formas:
Si todo sigue el curso previsto esto es el final de la crisis. Es cuando integramos la experiencia traumática dentro de nuestra historia de vida. Los pensamientos y sentimientos se han identificado y expresado. Y podemos tener recuerdos y sentirnos tristes, pero ya hemos recuperado el equilibrio y las riendas de nuestra vida.
Algunas personas necesitan ayuda para superar un suceso traumático. Las personas que han vivido directamente la tragedia, jóvenes, personas que han pasado por otras desgracias o personas sensibles suelen necesitar ayuda profesional.
Ese puede ser su caso si después de unos días:
En el caso en que muestre alguno de los síntomas anteriores, sería aconsejable que completara el test de estrés que le ofrecemos.
Después de un suceso traumático pueden aparecer algunos de los siguientes síntomas. En cada uno de ellos coloque una cruz en el casillero que mejor describa su estado actual.
Nada |
Un poco |
Bastante |
Mucho |
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1. Siento que la horrible experiencia que tuve está ocurriendo otra vez |
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2. Esta sensación me viene a menudo sin que me de cuenta |
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3. Tengo pesadillas y recuerdos horribles de lo que sucedió (imágenes, pensamientos,...) |
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4. Me comporto como si el suceso estuviera ocurriendo otra vez. |
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5. Me mantengo lejos de los lugares, actividades o personas que me recuerdan lo que pasó. |
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6. Me esfuerzo para ahuyentar pensamientos, sentimientos o conversaciones asociadas al suceso. |
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7. A veces siento que lo que ha pasado es irreal |
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8. Me siento confuso y aturdido. |
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9. Me siento como si estuviera separado de mi cuerpo |
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10. Soy incapaz de recordar detalles importantes o específicos del acontecimiento |
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11. Soy incapaz de expresar lo que siento |
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12. No siento nada. |
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13. Me sobresalto y me siento muy mal cuando algo me sucede sin previo aviso. |
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14. Me cuesta trabajo dormir o me despierto con facilidad |
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15. Me enfado con facilidad |
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16. Me cuesta concentrarme o prestar atención |
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17. Estoy pendiente de cualquier cosa que pueda ocurrir |
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18. La mayor parte del tiempo estoy nervioso y tenso |
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19. Me siento culpable porque no me ha pasado nada |
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20. Me siento culpable por lo que he hecho o he dejado de hacer |
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21. Me siento impotente |
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22. Siento rabia o rencor por lo que ha pasado |
Este test le va a ayudar a conocer qué síntomas sufre asociados al suceso traumático y a decidir si necesita ayuda. Es importante que sepa que estos síntomas son normales durante los primeros días.
En esta misma guía Ud. puede encontrar pautas de actuación para reducir estos síntomas y encontrarse mejor.
Si después de una semana Ud. sigue marcando “Bastante” o “Mucho” en 5 o más síntomas, es probable que necesite consultar con un profesional.
Aunque es lógico que en estas situaciones lleguemos a pensar que da igual lo que hagamos, con nuestra manera de actuar podemos facilitar la aceptación de lo que ha pasado y prevenir problemas futuros.
Lo primordial en este momento es que cuentes lo que estás sintiendo. Seguro que tienes cerca personas que pueden ayudarte a expresar tus emociones: tus padres, hermanos, pareja, tus hijos, tu vecino, compañeros de trabajo.
Es importante que te apoyes en personas con quien puedas contar cuando lo necesites, que te muestren su cariño y con quien puedas hablar de ti mismo, de tus preocupaciones y tus temores.
En tu entorno puedes tener a personas que estén experimentando sensaciones similares a las tuyas. Es bueno que os ayudéis entre todos y expreséis vuestras emociones. En definitiva sois los que mejor os entendéis y el mejor apoyo en este momento.
Más tarde necesitaras relajarte, olvidar tu problema y distraerte. Busca a alguien con quien compartir esos momentos. Pueden ser personas que no han vivido tan de cerca como tú el suceso. Probablemente son las que mejor te pueden ayudar a desconectar de lo que ha sucedido.
Ansiedad y miedo son respuestas normales que activan síntomas mentales desagradables, tales como una sensación de indefensión, confusión, aprensión, inquietud y pensamientos negativos que se repiten. Ambos también activan síntomas físicos que van desde la simple tensión muscular hasta la taquicardia, pasando por dificultades para respirar, sensación de ahogo, sensación de inestabilidad o debilidad, acaloramiento o escalofríos, sudor, náuseas y molestias abdominales.
OBJETIVOS: Cuándo sientas algunos de estos síntomas u otros similares puedes utilizar la respiración como método sencillo, rápido y fácil para reducir estos niveles de malestar.
Las reacciones psicológicas que estás experimentando (como encontrarte desconcertado o desorientado, revivir imágenes de la lo que ocurrió, sentir ansiedad, irritabilidad, no poder dormir, no poder parar, etc.) son reacciones normales ante una situación anormal.
Has vivido una amenaza para tu vida, tu integridad física y psicológica o para la de otras personas, e incluso has podido vivir la pérdida de alguien cercano. El recuerdo de lo que has vivido, del atentado, no lo vas a olvidar nunca; eso no quiere decir que sea siempre tan doloroso.
Es importante que sepas también, que los síntomas psicológicos que experimen-tas pueden ser tratados. Para ello es necesario aprender a verlo de otro modo. El objetivo de esta técnica es el cambio de los pensamientos asociados con la situación traumática, que implican emociones negativas tales como ira, rabia, odio, deseo de venganza, miedo o temor; así como culpa o atribución de responsabilidad (¿por qué se me ocurrió cambiar de planes?, ¿por qué cogí o dejé de coger ese tren?, ¿podría haberlo evitado?, ...).
Además, es conveniente saber que abordar cuanto antes estos síntomas puede ayudar a que no se produzcan más reacciones de ansiedad en otras situaciones y a que no se mantengan de forma prolongada en el tiempo.
Nadie nos ha enseñado cómo tenemos que reaccionar o enfrentarnos a estos sucesos. Por eso, puede parecer que reaccionemos de forma extraña. Por ejemplo, que intentes no pensar en lo ocurrido y rechaces hablar del tema, aunque no lo consigas. Es una reacción habitual con la que intentas librarte del desasosiego.
Evitar pensar, evitar hablar de lo ocurrido no son modos eficaces de olvidar, al contrario, eso hace que el recuerdo vuelva a nosotros con más fuerza.
Pensar y recordar para poder asimilarlo y darle un sentido, es muy importante. Contar lo que has vivido, la historia que describe tu experiencia personal, ayuda a integrarla, de forma adecuada, en tu vida.
Para contar esta experiencia de forma que realmente te ayude a superar tu angustia debes tener en cuenta algunos aspectos:
Dentro del proceso de recuperación:
Recuerda que estas pautas te van a ayudar a comprender y asumir lo que ha sucedido y lo que puede sucederte. También, qué hacer respecto a ello.
Debes saber que es normal también:
A partir de esta fecha te asaltan ideas y pensamientos sobre lo ocurrido que no te puedes quitar de la cabeza, no sabes qué hacer porque siguen apareciendo constantemente y cada vez te agobian más.
Realmente los pensamientos pueden pararse y tu puedes hacerlo. Hay cosas que los interrumpen, el timbre de la puerta o el sonido del teléfono, es decir, prácticamente cualquier cosa lo suficientemente intensa como para llamar nuestra atención puede hacer que dejes de pensar en lo que tu cabeza estaba ocupada en ese momento.
OBJETIVOS: Este ejercicio te va a ayudar a parar los pensamientos que aparecen muchas veces, que no te puedes quitar de la cabeza y que te ponen triste, disgustan o aumentan tu nerviosismo, pero que no te ayudan a solucionar ningún problema.
TEN CLARO QUE:
Los niños son una víctima muy especial de los atentados. Algunos los sufren directamente: la muerte de un familiar, padres, hermanos, tíos, etc., o de compañeros de colegio, supone en su vida una ruptura difícil de asimilar. Pero todos los niños de España se están enfrentando a una situación y a unas imágenes enormemente duras e incomprensibles. Vamos a plantear algunos consejos dirigidos a padres y familiares para ayudarles a afrontar esta situación.
Todas estas reacciones son respuestas normales a este tipo de situación, siempre que no sean excesivas o duren demasiado (más de un mes), en ese caso observe a su hijo y consulte con un profesional.