Autoayuda para Victimas del Terrorismo

Por: Mariana Beatriz Fiksler
Licenciada en Psicología


Por su imprevisibilidad y su violencia indiscriminada, los actos terroristas pueden provocar respuestas inesperadas y desconocidas en quienes los sufren directa o indirectamente.

Cada persona busca, consciente o inconscientemente, un modo de enfrentar el trauma y la tensión que le sobreviene.

Hablar de la experiencia vivida con gente allegada o profesionales de la salud es el comienzo de la mejoría.

 Estos incidentes tan impresionantes producen, mínimamente, terror y ante estas emociones cada persona tiene diferentes modos de enfrentarlas.

Estos modos dependen de cómo han vivido el ataque:

  • si han resultado físicamente heridos.
  • si han perdido un ser querido
  • si han estado solos ante el peligro

Pero también depende de las características de su propia personalidad y, aún, de la situación personal por la que estaba atravesando antes del hecho traumático.

Una persona que estaba viviendo una realidad penosa, dolorosa, antes de vivir esta experiencia violenta, tendrá menos fuerza y aún más consecuencias al enfrentarla que alguien cuya vida era, al menos, armónica.

Las reacciones posteriores a esta violencia recibida abarca todo un espectro de respuestas que, como dice el Licenciado en Sociología Ricardo Moragas, catedrático de la Universidad de Barcelona

“…también se sabe que el organismo puede reaccionar físicamente con la aparición de erupciones dermatológicas, alteraciones cardiológicas o gástricas y, psíquicamente, el riesgo de reacciones depresivas es enorme puesto que el individuo no tiene marcos de referencia para enfrentarse a estas catástrofes”

Los individuos que sobreviven a estos dramáticos hechos que además generan miedo, rabia e inseguridad, tienen, posteriormente, gran cantidad de síntomas posibles:

  • palpitaciones
  • dificultades para respirar
  • ansiedad
  • pérdida de interés por todo aquello que anteriormente resultaba placentero
  • depresión
  • estrés
  • insomnio
  • consumo de alcohol o drogas
  • pérdida del deseo sexual
  • pérdida de atención y concentración
  • irritabilidad
  • afluencia de sueños angustiantes

Estos síntomas pueden, en términos de normalidad, tener una duración de 1 o 2 meses como mínimo, tiempo durante el cual dificultarán la realización de las tareas que fueran cotidianas antes de esta experiencia traumática: amar y trabajar.

Suelen necesitar ayuda profesional; y no sólo quienes han sido damnificados en forma directa y personal, sino toda aquella persona que haya estado cerca del sitio, allegados de la víctima, policías, bomberos y espontáneos.
Es decir toda persona que haya vivido intensamente el hecho en si, es susceptible de padecer estos síntomas que constituyen un cuadro conocido como Estrés Post Traumático.

Algunas recomendaciones
-Solicite ayuda profesional
-Intente hablar con su gente más querida
-si se siente ansioso, deprimido o, aún, enfadado evite quedarse solo
-si siente miedo, expréselo
-escuche a los niños, acepte y respete sus emociones
-si no puede hablar de lo que siente; dibújelo o escríbalo
-compartir sus sentimientos y su experiencia es útil para superar esta experiencia
-cuantas más veces relate su vivencia más posibilidad tiene de elaborarlo y continuar adelante
-Busque información sobre lo que a usted le ocurre, lea sobre este tema…saber es una ayuda excelente.
-Si padece de insomnio coma en forma adecuada, sana, ritualice su vida: coma siempre a la misma hora, dúchese a la misma hora, realice sus actividades todos los días a la misma hora, al menos temporalmente.
-No vaya a la cama hasta que no esté excesivamente cansado.
-Si aún así no puede dormirse, no se quede en la cama. Levántese y haga algo aburrido, que no le despierte ningún interés.
-Practique algún deporte- en especial de desgaste importante como aeróbic o ciclismo-
-Aprenda técnicas de relajación
-Provéase de buena música: cuerdas, new age, chill out o cantos gregorianos
-No tome ninguna decisión importante hasta que no se sienta emocionalmente fuerte

 

Básicamente hable, exprese esa rabia, ese dolor, esa incertidumbre que le ha quedado atragantada.
Cuando pueda hablar de sus experiencias usted comenzará ese período psicológico que conduce al alivio.
No al olvido.

Hablamos de continuar hacia delante, de seguir; pero no de olvidar ni de ignorar la existencia de situaciones inhumanas e indignas como esta que usted: Todos. Hemos vivido