Por su imprevisibilidad y su violencia indiscriminada, los actos terroristas pueden provocar respuestas inesperadas y desconocidas en quienes los sufren directa o indirectamente.
Cada persona busca, consciente o inconscientemente, un modo de enfrentar el trauma y la tensión que le sobreviene.
Hablar de la experiencia vivida con gente allegada o profesionales de la salud es el comienzo de la mejoría.
Estos incidentes tan impresionantes producen, mínimamente, terror y ante estas emociones cada persona tiene diferentes modos de enfrentarlas.
Estos modos dependen de cómo han vivido el ataque:
Pero también depende de las características de su propia personalidad y, aún, de la situación personal por la que estaba atravesando antes del hecho traumático.
Una persona que estaba viviendo una realidad penosa, dolorosa, antes de vivir esta experiencia violenta, tendrá menos fuerza y aún más consecuencias al enfrentarla que alguien cuya vida era, al menos, armónica.
Las reacciones posteriores a esta violencia recibida abarca todo un espectro de respuestas que, como dice el Licenciado en Sociología Ricardo Moragas, catedrático de la Universidad de Barcelona
“…también se sabe que el organismo puede reaccionar físicamente con la aparición de erupciones dermatológicas, alteraciones cardiológicas o gástricas y, psíquicamente, el riesgo de reacciones depresivas es enorme puesto que el individuo no tiene marcos de referencia para enfrentarse a estas catástrofes”
Los individuos que sobreviven a estos dramáticos hechos que además generan miedo, rabia e inseguridad, tienen, posteriormente, gran cantidad de síntomas posibles:
Estos síntomas pueden, en términos de normalidad, tener una duración de 1 o 2 meses como mínimo, tiempo durante el cual dificultarán la realización de las tareas que fueran cotidianas antes de esta experiencia traumática: amar y trabajar.
Suelen necesitar ayuda profesional; y no sólo quienes han sido damnificados en forma directa y personal, sino toda aquella persona que haya estado cerca del sitio, allegados de la víctima, policías, bomberos y espontáneos.
Es decir toda persona que haya vivido intensamente el hecho en si, es susceptible de padecer estos síntomas que constituyen un cuadro conocido como Estrés Post Traumático.
Algunas recomendaciones |
Básicamente hable, exprese esa rabia, ese dolor, esa incertidumbre que le ha quedado atragantada.
Cuando pueda hablar de sus experiencias usted comenzará ese período psicológico que conduce al alivio.
No al olvido.
Hablamos de continuar hacia delante, de seguir; pero no de olvidar ni de ignorar la existencia de situaciones inhumanas e indignas como esta que usted: Todos. Hemos vivido