CONSIDERACIONES PARA EL CAMBIO

El paciente alcohólico debe reconocer que necesita ayuda por un problema de alcohol, aunque sabemos que no es fácil. Sin embargo, hay que tener presente que cuanto antes se obtenga ayuda, mejores y mayores son las probabilidades de que él (ella) se recupere exitosamente.

Si le incomoda el discutir sus hábitos de consumo de bebidas alcohólicos con su doctor/a o con su cónyuge, familiar o cualquier otra persona, puede que esta sensación se origine en las creencias erróneas acerca del alcoholismo y las personas alcohólicas. En nuestra sociedad, prevalece el mito de que los problemas de alcohol son de alguna manera una señal de debilidad moral. Como resultado, puede pensar que el buscar ayuda significa el admitir algún tipo de defecto vergonzoso. La realidad es, sin embargo, que el alcoholismo es una enfermedad que muestra una señal de debilidad tan fuerte como la que produce el asma o la diabetes. Por otra parte, el tomar los pasos necesarios para identificar un posible problema de bebida tiene una enorme recompensa –la oportunidad de una vida saludable y llena de satisfacción-

Algo que se debe considerar muy importante es que, cuando se decide cambiar la conducta de bebida, no consiste únicamente en dejar de beber, si no que el cambio deberá integrar otros aspectos de relevancia para el progreso en el cambio, es decir, se debe mejorar en las relaciones familiares, personales, sociales, laborales, etc., pues si por insatisfacción con estos aspectos, se intentaban resolver con el consumo de alcohol, es evidente que debemos reaprender a desenvolvernos en estos ámbitos con el fin de que no sean los que vuelvan a despertar los deseos de bebida, por lo que, debemos tomar conciencia de un cambio más global que será lo que nos permita mantener la abstinencia.

Es cierto que se necesitarán aprender una serie de habilidades y adquirir unas destrezas para poder hacer frente a esos desencadenantes que impulsaban al consumo incontrolado de alcohol, por ello es aconsejable dejarse ayudar por los profesionales de la salud y asociaciones dedicadas a este trabajo.

De lo que no podemos tener ninguna duda es que, en una persona ebria, se dificulta el juicio, la capacidad de observación, hay euforia progresiva, aparece incoordinación, náuseas y vómitos, perturbación progresiva de la conciencia, pudiéndose presentar el coma cuando menos se espera.

Me gustaría comentar unas reflexiones sobre el Tratamiento de la adicción al Alcohol de Bernardo Ruiz, (Psicólogo Clínico, Directo del Instituto Detox):

“El objetivo terapéutico del tratamiento de la dependencia del alcohol es promover un cambio de conducta en el sujeto que le permita afrontar de una forma diferente las situaciones en las que beber alcohol se ha convertido en su respuesta predominante.
Así pues, a lo que nos enfrentamos es a un problema de conducta, a un hábito que se ha convertido en la respuesta predominante del sujeto ante determinadas situaciones de su vida y de la que ha perdido buena parte de su capacidad de control voluntario.
La dependencia o adicción se caracteriza porque el paciente ha perdido, en más o menos grado, el autocontrol de la conducta de beber alcohol, y es esa capacidad de autocontrol lo que hay que restablecer para considerar que se ha mejorado el problema.
Por autocontrol entendemos la capacidad de desarrollar una conducta diferente de beber alcohol en las situaciones, tanto de tipo social como de tipo emocional, en las que la persona solía beber, y en las que ha desarrollado el problema. Y hablando de beber alcohol, autocontrol significa, en la práctica, la supresión total de la conducta problema, es decir, aprender a no beber en absoluto.
Se debe rebatir el modelo fatalista de la enfermedad incurable. El modelo conceptual predominante en el tratamiento del alcoholismo en el que lo presenta como una enfermedad “progresiva” e “incurable”, en la que las recaída son poco menos que inevitables y en las que el enfermo ha perdido para siempre su capacidad de autocontrol.
Esto no es así por eso se ha de indicar a la persona con problemas de bebida que el proceso de la adicción es como un hábito aprendido que se puede controlar.
Hemos de enseñarle que su conducta de beber alcohol se ha convertido en una conducta adictiva, en parte por el propio efecto químico del alcohol en su cerebro, pero también en muy buena medida porque ha sido una conducta reforzada muy fuertemente y con mucha consistencia durante mucho tiempo. Para ello es necesario conocer los mecanismos básicos del aprendizaje, la influencia de los desencadenantes de los deseos de beber, sobre las consecuencias y el mantenimiento, así como la forma de extinguir la conducta.
Con todo ello, se conseguirá eliminar los sentimientos de culpabilidad y aumentar la capacidad de autocontrol. El sujeto se ve a sí mismo como víctima de la adicción, no culpable de la misma. Y a partir de este convencimiento se convierte en el principal responsable de su propia recuperación”

Concluir que:

De todo esto, al enfermo alcohólico, le debe quedar algo muy claro y es que este problema que, no es otro que el del alcoholismo, tiene solución. Podrá ser un trabajo lento y pesado, pues cambiar una forma de vida mantenida durante tantos años, podrá resultar dificultoso. Ahora bien, se deberá en todos los casos, proceder a valorar y comparar las ventajas y desventajas que se obtienen con la abstinencia, así como las ventajas y desventajas que se alcanzan con el continuado consumo de alcohol.

Si somos sinceros con nosotros mismos, comprobaremos que la balanza se inclinará hacia el lado de la abstinencia, por lo que se deberá empezar a trabajar cuanto antes para poder conseguir esa estabilidad personal, familiar, social y laboral que tanto se ha deseado y, por qué no, aún se desea.

El deseo de cambio es un deseo de libertad personal.

Bien es cierto que la decisión última y el compromiso para el cambio es de la persona con problemas de bebida, quien a la vez, deberá tomar conciencia de su alcoholismo para perpetuar su abstinencia y todo lo que conlleva la misma.