DETERIORO FAMILIAR

Como se ha podido comprobar se ha hecho hincapié en los daños físicos que produce el consumo incontrolado de alcohol, ahora bien, no es el único deterioro que conquista, pues las consecuencias que sufre y tolera una familia en donde hay una persona enferma alcohólica, son bastante graves y conflictivas.

Los hijos, si están en edades donde se dan cuenta del problema, uno de los primeros pasos que dan es de alejarse del enfermo; bien porque pueda existir agresividad tanto física como verbal o bien por la falta de afectividad y diálogo entre la persona con problemas de bebida y sus hijos.

En la mayoría de los casos incluso suelen sentir vergüenza, sobre todo cuando se encuentran en sociedad (con sus amigos). También en muchos casos sienten miedo a los acontecimientos que puedan ocurrir en la propia casa cuando el padre llega en mal estado.

El cónyuge, tiene que convivir con el problema del alcoholismo, sufriendo en muchos casos tratarnos psicológicos importantes.

El familiar, al igual que los hijos, lo primero que suelen sentir ante el enfermo es el rechazo, creándose un estado de desamor y un ambiente conflictivo, donde cada miembro de la familia actúa por su cuenta sin tener en consideración a los demás, sobre todo el alcohólico, que sólo se preocupa de poder continuar bebiendo.

Se producen innumerables problemas, afectivos, económicos, sociales, etc.

Pero existiendo todos estos problemas que hemos comentado, los cónyuges de los enfermos alcohólicos, suelen empujarlos y apoyarlos para acudir a los servicios médicos, así como a otras asociaciones en un 80% de los casos.

La persona con problemas de bebida deben empezar a tomar conciencia de la disgregación familiar que se produce, de la impotencia familiar por querer recuperar al enfermo alcohólico y no ser capaces, de la incertidumbre diaria, del vivir en un estado ansiógeno que llega a volverse patológico. Todo ello, con el único propósito de sobrevivir a un problema que con voluntad se puede corregir.