Primeras Dos Semanas

Practicaremos los ejercicios, en cada uno de los grupos musculares, todos los días. Primero tensamos y posteriormente relajamos (si podemos tres veces al día mejor que dos, siendo los mejores momentos del día: al levantarnos por las mañanas, a mediodía y lo último que hagamos por la noche). Esto, lo realizaremos combinándolo con las DOS TÉCNICAS DE RESPIRACIÓN, lo que nos ocupará aproximadamente unos 30-45 minutos. Una respiración profunda y voluntaria mantiene a la persona físicamente activa, intelectualmente lúdica y ayuda a equilibrar y a controlar las emociones.

Puede parecer extraño que si se queremos conseguir RELAJACIÓN, EMPECEMOS PRIMERO TENSANDO pero hay que recordar algo muy importante, es mucho más fácil aprender a diferenciar algo cuando lo provocamos intencionadamente que cuando se produce inconscientemente. Además siempre después de una gran tensión muscular se produce automáticamente y como mecanismo de auto-recuperación una relajación. Por ello aprendamos a detectar las primeras señales, a controlarlas y a poner los medios necesarios para discriminar qué hacer, cuándo y cómo hacerlo hasta conseguir algo tan importante como aprender a estar lo más relajadamente posible ante cualquier evento, tanto a nivel interno como externo.

Dos razones a tener en cuenta:

  1. La fase de tensión hará que aprendamos a percibir claramente las sensaciones asociadas con la aparición de la tensión, de la ansiedad o de una activación neuronal excesiva y desproporcionada, y esas sensaciones físicas serán justamente la señal de que es necesario relajarnos.
  2. La descarga súbita de la tensión muscular que se produce permite a los músculos relajarse mucho más profundamente que si desde un principio hubiéramos intentado relajarnos directamente sin pasar por la fase previa de tensión.

Después aprenderemos no sólo a detectar la mínima tensión en sus primeras fases de activación sino también a relajar los músculos directamente sin pasar por la fase de tensión previa.

La relajación muscular conseguida va normalmente acompañada de una reducción de las otras respuestas somáticas (ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, tensión arterial, consumo de oxígeno, molestias estomacales, conductividad de la piel, etc...) incrementando considerablemente la sensación de bienestar general. La relajación nos permite relajarnos tanto física como mentalmente lo que contribuye no sólo a dar unas respuestas adecuadas sino también a mejorar considerablemente nuestra salud psicofisiológica.