Complejos Fisicos y Trastorno Dismórfico Corporal

 

Autora: Cristina Roda Rivera

Cuando hablamos de complejos físicos nos damos cuenta están presentes de una forma muy habitual en la vida de otras personas y de nosotros mismos.

En algunas ocasiones estos complejos se dan de forma más acentuada por ciertas características personales relacionadas con su propia experiencia vital y también por el contexto social y económico en el que se desenvuelve la persona.

Así, una persona puede presentar  un complejo físico en función de dos factores fundamentales: su experiencia vital (burlas, humillaciones, rechazo por parte de los demás) y del contexto socio-histórico en el que se encuentre (modelos de belleza, presión publicitaria, importancia desmedida a la apariencia física, etc).

Además, siempre existen otros factores precipitantes o acentuadores que influyen en el padecimiento de un complejo físico (edad, ambiente familiar, factores genéticos, hormonales, etc.)

Aún así, tener uno o más complejos físicos puede entenderse como un hecho normal y lógico dentro de las culturas, si bien este complejo puede resultar determinante o no en el desarrollo de la personalidad de los individuos y en la consecución de sus metas tanto personales como profesionales.

Es en este punto nos podemos encontrar con determinados gradientes de sufrimiento y malestar, y es dónde se debe de determinar en base a unos determinados criterios dentro de la psicopatología el grado de anormalidad en las conductas que presenta el sujeto. Estos criterios dentro de la psicopatología son el estadístico, el social e interpersonal, el criterio subjetivo o intrapsíquico y el criterio biológico.

Una variante del criterio subjetivo o intrapsíquico es el criterio alguedónico, y que hace referencia al sufrimiento personal como elemento definitorio de la psicopatología y que en este tipo de temas se hace aún más relevante.

Teniendo en cuenta estos criterios y si se cumplieran, podemos considerar que algunas personas ya no están experimentando la simple perturbación de un complejo físico si no la presencia de lo que se conoce como Trastorno Dismórfico Corporal.

El Trastorno Dismórfico Corporal es un trastorno psicopatológico que se caracteriza por la incapacidad de la persona de llevar a cabo ciertas actividades e intereses personales o profesionales por un profundo malestar provocado por un defecto físico percibido ya sea éste real o imaginario.

La persona percibe determinados defectos físicos como insoportables y horribles en su vida, centrando toda su atención en ellos y en la posible reacción que estos defectos causan a su alrededor.

Este malestar crea grandes sentimientos de inferioridad respecto los demás y en algunos casos puede causar cierto aislamiento o una total retirada de la vida social y laboral del sujeto, ya que no puede soportar que los demás contemplen sus supuestos defectos físicos.

La preocupación puede limitarse a uno o varios complejos a la vez, y pueden fluctuar su curso a lo largo de la vida, si bien su presencia puede darse de forma crónica.

El tratamiento exitoso pasa por saber diferenciar en un primer momento el hecho que aquí hemos señalado: saber  qué es un complejo físico y qué es  el padecimiento del Trastorno Dismórfico Corporal.

Se trata de buscar la ayuda adecuada para prevenir o disminuir en la medida de lo posible ciertos repertorios conductuales obsesivos respecto al físico o que pueden conducir al padecimiento de este trastorno que es uno de los más incapacitantes dentro de la psicopatología.