CREATIVIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS

 

Autor: Gemma Ruiz Purcet (Psicóloga y Orientadora Humanista Integradora)

Las crisis son siempre una oportunidad para el crecimiento, tanto en el plano individual, familiar, como en el social. La palabra crisis deriva del griego “krisys” y significa separación o elección. Hablamos de situaciones que demandan cambios en el sistema, suponen riesgos y renuncias e impulsan nuevas formas de sentir, pensar y actuar. Generan un malestar que, con los recursos necesarios, puede transformarse en desarrollo y evolución.

En una situación de crisis como la que estamos viviendo en la actualidad, pensar de forma creativa puede marcar la diferencia en los resultados como individuo y como sociedad.

Lo esencial de la creatividad no se basa en realizar productos originales de manera efectiva. Cualquier quehacer diario, importante o no, puede ser una buena oportunidad para desarrollar nuestra capacidad creativa: relaciones interpersonales, la política, el ocio, decisiones éticas, vivencias religiosas, trabajo, etc.  Actividades y situaciones todas ellas que pueden ser experimentadas o no de forma consciente y creativa.

La actitud creadora da lugar a un estilo peculiar en el modo de percibir, pensar, emocionarse, motivarse, decidir. Un estilo más auténtico, personal, flexible y adaptado a las nuevas circunstancias, que genera soluciones más efectivas.

Desde una perspectiva sistémica, entendemos que somos un ser integrado por diferentes subsistemas relacionados entre sí (cognitivo, corporal, afectivo, ético, social…) que se relaciona con otros sistemas formados a la vez por sus propios subsistemas. Haciendo cambios en una parte, los efectos se manifiestan en todas ellas. Todo el mundo conoce el “efecto dominó”.

Experimenta contigo mismo, tu entorno y tu prójimo. Puedes empezar por pequeños cambios, en tus hábitos, pensamientos, actos, formas de relacionarte, un cambio te llevará a otro. Seguir actuando como hasta ahora te llevará a los mismos resultados de siempre, si quieres nuevos resultados tienes que actuar de forma diferente.

Se trata de utilizar una serie de herramientas que nos faciliten la conexión con el presente, con nosotros mismos y con el otro: practicar la meditación, estar presente y consciente en cada acción que ejecutas, leer sobre temas que te interesan, escuchar al otro de forma activa, ocupar parte de tu tiempo en alguna actividad en solitario que te gusta y otra parte en compartir, esta u otras, con las personas que desees, etc.

Los Grupos Terapéuticos son una buena oportunidad para practicar todo tipo de situaciones cotidianas, ver que no estamos solos, que compartimos muchas de nuestras inquietudes y sufrimientos con el otro. Trabajando en grupo, aprovechamos la experiencia del encuentro interpersonal también para conocernos mejor a nosotros mismos.

Es importante tener en cuenta que la existencia del ser humano está siempre ligada a la interacción con el otro. Des de esta esfera social, pensar en lo que nos une, más que en lo que nos diferencia, permite que nos sintamos más arropados y que de la unión puedan surgir soluciones creativas.

Esta puede ser una vía, para alcanzar el bienestar y el desarrollo personal creativo, que se ajuste más a la situación económica de muchas personas que en la actualidad no pueden pagar una sesión individual con un psicoterapeuta que les guie y acompañe en su proceso y lo necesitan para hacer frente a su situación y encontrar nuevas soluciones.

En el desarrollo de la autorrealización es característico, en la práctica de las terapias humanistas, poner mucha atención en la parte sana de la persona, en aquellos potenciales de los que puede disponer, para utilizarlos en los ejercicios que se proponen en las sesiones terapéuticas, individuales o grupales.

Este proceso de desarrollo personal creativo, se puede extrapolar al sector laboral de la persona. En el momento actual hay una serie de colectivos que funcionaban dentro de un sistema movido por la construcción y los servicios y  ahora no encajan. Hombres que han trabajado toda una vida en el sector de la construcción, jóvenes sin estudios reglados mínimos que decidieron hacer dinero antes que formarse, mujeres dedicadas a los servicios domésticos y a la industria que no tienen ninguna formación reconocida ni otra experiencia. Un número imponente de personas que sufren la inadaptación a la nueva realidad.

Estas personas necesitan  reinventarse, cualificarse y crecer a todos los niveles. Necesitan ser acompañadas, durante el período de transición en el que estamos, para que finalmente encajen y dispongan de los recursos necesarios para funcionar efectivamente. Es tarea de estas personas poner medidas hacia el cambio, y es tarea de los políticos y de la sociedad en general ayudarles en su proceso.

Esta necesidad de reinventarse, cualificarse y crecer a todos los niveles, la tenemos todos los seres humanos. Si salimos de este movimiento, nos estancamos y entramos en el “sin sentido”. La persona necesita una motivación, un objetivo, un proyecto de vida, y muchas veces no es fácil encontrarlo, otras es difícil llevarlo a cabo, en otras ocasiones necesitamos descontaminarnos de un guión de vida que nos arrastra hacia la desesperación, la destrucción y el desánimo. En ocasiones podremos y/o tendremos que caminar solos y en otras necesitaremos que nos acompañen.

Tú sabes qué herramientas te faltan y dónde buscarlas para hacer los cambios necesarios en tu propia construcción o reconstrucción, solo tienes que escuchar en tu interior a tu pequeño profesor, la intuición, ir a por ellas y ponerte en marcha.