Intimidad Emocional y Calidad de Vida

 

Autor: MsC. María Elena Real Becerra

Los seres humanos sienten el deseo natural de ser tocados, abrazados, acariciados y amados. Ya sea que esto se logre a través de la pareja o de amigos cercanos, la mayoría de las personas desean relaciones cercanas que impliquen cierto nivel de intimidad. La sexualidad y la intimidad no son cuestiones de vida o muerte, pero son cuestiones muy reales de calidad de vida.

Una posible inquietud en cualquier persona es cómo afectarán una enfermedad y su tratamiento a sus relaciones actuales o futuras, incluidos los efectos sobre la sexualidad.

La sexualidad implica factores físicos, psicológicos, sociales, emocionales y espirituales. Incluye la imagen que uno tiene de sí mismo, la imagen corporal, la capacidad reproductora, la intimidad emocional, los sentimientos de sensualidad y el desempeño sexual. El hablar de sus inquietudes relacionadas con la sexualidad tal vez sea importante para su calidad de vida en áreas que no se limiten al desempeño sexual, tales como sentirse cómodamente consigo mismo y disfrutar de la comunicación cercana con los seres amados.

Las enfermedades y la sexualidad

Las inquietudes relacionadas con la sexualidad tal vez surjan de los aspectos físicos de la enfermedad diagnosticada y/ o de su tratamiento,  así como también de los aspectos emocionales. El enojo, la culpa o la preocupación (sobre la enfermedad y la supervivencia, el tratamiento o las cuestiones económicas relacionadas con ella) quizás afecten la sexualidad.

Algunos efectos físicos o emocionales se resuelven con el tiempo o cuando termina el tratamiento. Otros efectos tal vez duren más.

Veamos algunas formas en las que una enfermedad o su tratamiento afectan la sexualidad y la intimidad.

  • Quizás sienta que su autoestima y su confianza en sí mismo no sean iguales a las que tenía antes del diagnóstico.
  • Puede que experimente ansiedad y/o depresión y que las relaciones íntimas no le interesen para nada. 
  • Puede sentir vergüenza o preocupación de que los demás le vean de manera diferente debido a cambios físicos, como el aumento o la pérdida de peso, los malestares, las quejas.
  • Puede que tenga pocas ocasiones para momentos de intimidad con su pareja debido a hospitalización o al programa de tratamiento.
  • Puede que hasta le resulte necesario más la intimidad para sí, que con su pareja.

La atención médica y la sexualidad

La sexualidad y la intimidad suelen ser temas de conversación que se pasan por alto en los entornos de atención médica. Los médicos no siempre ofrecen información sobre sexualidad a sus pacientes, cuando esto sucede no es porque la sexualidad y la intimidad no sean importantes. Tal vez sea preciso hablar del tema y hacer preguntas.

Algunas preguntas para los profesionales de la salud.

  • ¿Mi tratamiento afectará mi capacidad de tener relaciones sexuales? Si es así, ¿cuánto durará este efecto?
  • ¿Es seguro para mí tener relaciones sexuales durante el período en el que esté en tratamiento?
  • ¿Mi enfermedad o tratamiento afectarán mi capacidad de quedar embarazada o engendrar un hijo?
  • ¿Dónde puedo obtener información sobre fertilidad y opciones de planificación familiar?
  • ¿Dónde puedo obtener información sobre nutrición, ejercicios y/o cuidados? ¿Con quién más puedo hablar sobre este tema? ¿Hay algún consejero, terapeuta sexual, grupo de apoyo u otros servicios de apoyo en mi área de salud?

Los miembros de su equipo médico pueden recomendarle otros profesionales de la salud. Puede que resulte útil, dependiendo de su situación, consultar con un ginecólogo, un urólogo, un trabajador social o un terapeuta sexual. Quizás desee obtener información de organizaciones de apoyo, incluyendo información sobre cómo mantener la intimidad en sus relaciones. Puede que le resulte valioso hablar con otras personas que padezcan lo mismo, para enterarse de cómo están manejando las cuestiones de autoimagen y demás aspectos de su sexualidad. Puede que también le resulte útil hablar con un buen amigo, un familiar o un asesor espiritual acerca de cómo se siente.

Luego a fin de ayudarle a hablar con los profesionales de la salud, usted tal vez quiera:

  • Traer a su pareja a la próxima consulta con su médico, dándole a su pareja la oportunidad de hacer las preguntas que pueda tener.
  • Pedir a su médico que utilice modelos o dibujos que les ayuden a transmitir la información.
  • Preguntar si se pueden grabar las preguntas y las respuestas, de forma que  pueda volver a escuchar la información tantas veces como lo necesite posteriormente.
  • Llevar un diario o cuaderno de preguntas para hacer a su médico en su próxima consulta, dejando espacio para las respuestas, de modo que pueda consultarlas después.

La intimidad con su pareja.

Hablar sobre las experiencias, sentimientos e inquietudes con su pareja, permitiendo que ambos puedan hablar y escuchar, quizás sea una parte importante del mantenimiento o la mejora de su calidad de vida. Es posible que su pareja tenga sus propias inquietudes, como el temor de lastimarle su autoestima ó sentirse culpable o egoísta por querer tener relaciones íntimas con usted o no saber cómo hablar sobre sus sentimientos. Tal vez desee hablar sobre buscar la ayuda de un profesional, como un orientador ó terapeuta de parejas, a lo cual pudiera remitirle su médico. La intimidad consiste en una emoción de conexión y familiaridad entre dos seres. La base de la intimidad emocional requiere tiempo, paciencia y compromiso. Es posible que una relación que contenga intimidad emocional pueda acabar en una relación sexual. Sin embargo, esto no siempre ocurre.

Existen creencias sobre la demostración de intimidad emocional entre dos personas,  como caminar con las manos entrelazadas o abrazadas colocando un brazo en el hombro del otro, estando  limitadas exclusivamente para las relaciones sexo-eróticas. Ahora si no puedes quererte a ti mismo y estar confortable y disfrutar de tu soledad, ¿cómo puedes querer y disfrutar verdaderamente la compañía de tu pareja? 

La intimidad emocional y la intimidad sexual han estado siempre tan asociadas que muchas personas creen que son la misma cosa, por lo cual ante un diagnóstico de salud,  piensan primeramente en las posibles limitaciones en este sentido y no en realidad en el mantener la intimidad emocional que les haría superar esas posibles limitaciones y les seguiría otorgando calidad de vida no sólo a la relación de pareja sino además a su propia salud. Un ejemplo de ello es precisamente el tacto en la intimidad emocional, pues tiene el poder para curar físicamente y emocionalmente,  mientras su falta,  tiene los efectos contrarios. El tacto íntimo emocional representa muchas cosas. Es reconfortante, tranquilizador y sanativo. Po eso, cuando queremos mantener la calidad de vida tanto en la relación como en la salud propia, es necesario y de hecho posible, dedicar más tiempo a estar juntos, comunicarse abiertamente y disfrutar otras formas de experimentar la cercanía física: tocarse, besarse, mimarse, tomarse de la mano, darse masajes o simplemente “salir a caminar juntos”.

REFERENCIAS

  1. Benavente, M. C. y Vergara, C. “Sexualidad en hombres y mujeres. Diversidad de miradas”. FLACSO, Santiago de Chile, 2006.
  2. Bianco C. Dr. Fernando. “Manual de Técnicas Sexuales”. Editorial C.I.P.V. Caracas, 2010.
  3. García Caridad T; Fraga Ramiro; Alfonso Ada C. “Salud sexual y práctica sexológica” Editorial CENESEX, Cuba, 2008.
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  5. Laboy  Dra. Carmita. “Acto sexual, una experiencia cognitiva-cíclica”. Publicaciones Gaviota, Colombia, 2009.
  6. Ortega Bravo Alina Julia. “Estrés, salud y sexualidad”. Editorial Capitán San Luis, 2009.
  7. Patty Paul. “Intimidad espiritual: pasos para el crecimiento personal”. Editorial Pax México 2007.
  8. River Pino R. “Familia, género y salud”. Editorial fijoo, Villa Clara, 2005.
  9. Torres, B. “La pareja de hoy y su sexualidad”. Editorial Liber, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 2007.
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