La comunicación en la pareja: ¿Qué te pasa? A mí nada.

 

Autora: Vanessa Gómez Fernández
Psicóloga-Sexóloga

El Amor es el proyecto en el que el ser humano invierte más energía y motivación para que sea exitoso, pero… ¿por qué en ocasiones falla? ¿por qué a veces tenemos la sensación de que nuestra pareja se está volviendo una desconocida y  que cada vez tenemos menos en común con ella?

La falta de comunicación es uno de los motivos más frecuentes por el que se solicita ayuda psicológica. Alrededor del 80% de las personas que acuden a terapia de pareja explican que tienen una comunicación deficitaria, que han dejado de entenderse y que las peleas se han vuelto más frecuentes. “Casi no hablamos, no sé qué decirle”, “cada vez tenemos más silencios”, “ya no le hablo de mi trabajo porque creo que no me va a entender”… ¿Quién no, en algún momento, se ha sentido así?

Ruth Bebermeyer escribió un poema que, en mi opinión, refleja muy bien la falta de comunicación:

“Siento que tus palabras me sentencian, que me juzgan y que me apartan de ti,
pero antes de irme, tengo que saber si eso es lo que quieres decirme.
Antes de erigirme en mi defensa, antes de hablar herida o asustada,
antes de levantar esa pared de palabras, quiero saber si verdaderamente he oído.
Las palabras son ventanas o paredes, nos condenan o nos liberan.”

Si nos encontramos en una relación en la que la comunicación está deteriorada, lo primero que tendríamos que hacer es preguntarnos el cómo hemos llegado a ese punto. Robert J. Sternberg propone algunas causas que explican el por qué la comunicación disminuye:

  • Puede ser porque tanto nuestra pareja como nosotros hayamos adquirido la costumbre de no hablar mucho o de sólo compartir y dialogar sobre asuntos que consideramos importantes.
  • Quizás no queramos expresar a nuestra pareja emociones y sentimientos por miedo a la reacción de ésta, ya que son cuestiones delicadas, como dudas sobre la relación, alguna crítica sobre su forma de actuar, algo que no nos gusta de ella… por lo que callarnos, a corto plazo es más beneficioso, ya que conseguiremos evitar una pelea.
  • Otra causa sería pensar que lo que le vamos a contar a nuestra pareja no le va a parecer importante o bien, que directamente no nos va a entender, por lo optamos por no decírselo.

Otros factores que pueden deteriorar la comunicación en la pareja pueden ser: los años de relación, la presencia de hijos e hijas (por lo que dejamos de hablar de nosotros mismos para prestarles toda la atención a nuestra descendencia), el estrés por el trabajo, el ritmo de vida y la falta de tiempo de ocio para compartirlo exclusivamente con nuestra pareja.

¿CÓMO ES UNA COMUNICACIÓN DETERIORADA EN UNA PAREJA?

Diversos autores  como Juan Capafons, Mª Dolores Sosa o Jacques Salomé y Sylvie Galland, proponen una serie de procesos que las parejas con una comunicación disfuncional llevan a cabo:

  1. Somos más sensibles a la información negativa, es decir, prestamos más atención a una crítica que a diez halagos que nos dedique nuestra pareja.
  2. Practicamos inferencias: “yo supuse que querías decir…”, “yo creía que no te importaba”, “yo pensaba que ya no me querías”… sacamos conclusiones sin que nuestra pareja nos dé información.
  3. Proyectamos nuestros propios deseos y gustos hacia la pareja: “yo pensaba que te gustaría ir al campo el domingo”
  4. Interpretamos erróneamente el lenguaje no verbal. Significa que deducimos información por un gesto, una mirada, una cara… que hace nuestra pareja.
  5. Practicamos un número más elevado de conductas verbales negativas, como burlas, quejas, faltas de respeto, uso de un tono elevado de voz, críticas excesivas…
  6. Dedicamos muy poco tiempo (o casi ninguno) a escuchar a la pareja. Preferimos convencerla de nuestra opinión o idea más que a escuchar lo que nos quiere decir.
  7. Muy relacionada con la anterior se encuentra el que estamos más pendientes de lo que vamos a decir que de lo que nuestra pareja nos quiere contar.
  8. Orgullo y resentimiento. El no haber solucionado problemas anteriores, sentimientos de venganza o enfado y los deseos de quedar por encima de nuestra pareja, hace que la comunicación se debilite. 

Estos procesos provocan que nuestra relación se vaya deteriorando, convirtiéndose en un foco de infelicidad que manifiestan muchas parejas en consulta.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN?

Recuperar una comunicación sana es posible y volver a disfrutar de una conversación con la pareja es algo que se podrá practicar de nuevo. Existen una serie de “facilitadores de la comunicación” que si los ponemos en práctica, veremos como poco a poco mejorará nuestro diálogo y nuestra relación de pareja. Son los siguientes:

  • Buscar un momento y lugar adecuado, no hablar de nuestros problemas cuando estamos en el supermercado haciendo la compra, o cuando vamos conduciendo o cinco minutos antes de salir para el trabajo. Tenemos que buscar un tiempo para nosotros, en el que no estemos enfadados y poder expresar lo que pensamos y sentimos intentando que haya las menos interrupciones posibles.
  • Emitir mensajes que sean específicos, si pedimos a nuestra pareja que cambie algún aspecto, no podemos formularlo de forma abstracta, vaga e imprecisa, por ejemplo: “nunca tienes tiempo para mí”. Igual si emitimos un mensaje tal como: “me gustaría que compartiésemos más tiempo juntos, podríamos cenar de 10 a 11 cuando los niños duermen y así podemos charlar relajados”. Este último objetivo es concreto y específico, por lo que su consecución será mucho más fácil y alcanzable.
  • Ser breve. Utilizar frases cortas y claras. Las personas que dan rodeos, se regodean en la charla y la alargan, provocan que disminuya el tiempo de la capacidad de escucha de la otra persona, por lo que nuestra pareja no podrá mantener la atención y desconectará de nuestro discurso en algún momento.
  • Eliminar palabras de las cuales solemos abusar, como “Siempre”, “Nunca”, “Nada”, “Todo”… Es más recomendable utilizar expresiones del tipo: “En ciertas ocasiones…” “Habitualmente…”.
  • Ser flexibles y aceptar una crítica constructiva, ya sea parcial o total. Es recomendable recoger una crítica para mejorar, interpretarla como un camino para que nuestra relación sea de mayor calidad.
  • Usar un lenguaje positivo, para expresar nuestros deseos, sentimientos… por ejemplo:”a mí me gustaría…”, “estaría genial si…”
  • Llegar a acuerdos, intentar entre los dos buscar un equilibrio: “¿qué te parece sí…?”, “¿y si probamos a hacer…?”, conseguiremos aumentar la unión con la pareja y la complicidad, así como la sensación de pertenencia al mismo equipo (no somos enemigos).
  • Y por último, expresar lo que SÍ NOS GUSTA de nuestra pareja. Lo que no nos gusta lo dejamos muy claro, así como las exigencias y deberes, pero lo que nos enamoró de esa persona, lo que la hace especial… lo damos por sentado y ni se lo hacemos ver a nuestra pareja, ni nos lo recordamos a nosotros mismos. Es muy positivo transmitir lo que nos encandila de nuestra pareja: “me gusta cómo me miras”, “me encanta como me besas”, “me gustan tus manos”…

Con el amor sólo no es suficiente, la relación hay que construirla día y a día, y uno de los medios que tenemos los seres humanos para expresar y recibir Amor es la palabra. Nuestra pareja no es “adivina” y muchas personas tienen esta idea distorsionada del Amor, piensan que si sus parejas las aman, deben de conocer sus deseos y anticiparse a ellos, e interpretan que si no es así, es porque no las quieren. Esto es un grave error, ya que si no expresamos lo que queremos y lo que no, nuestra pareja no lo sabrá.

La comunicación puede convertirse en un espacio en el que podamos expresar, entender y compartir nuestra vida y emociones, así como las de nuestra pareja. Nos permite avanzar, crecer y conocer a la persona de la que nos enamoramos y un día nos hizo especiales.

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