No a las drogas

 

Autor: Marina Ortega Otero

Whitney Houston

Nos están dejando genios contínuamente por culpas de las drogas, reaccionemos!.

Recuerdo cuando en la infancia observábamos atónitos a un adicto a la heroína y escuchábamos a nuestros padres decir: "pobre...no sabía dónde se metía".

Hoy por suerte sí que conocemos a las drogas, aunque de la teoría a la práctica por desgracia hay un amplio camino.

Las drogas nos engañan en las primeras tomas: Primero soy el rey, no tengo miedos y mi autoestimas es más alta que la de nadie, puedo ser deportista de élite y ligar a Brad Pitt. Pero eso es sólo unos instantes, por los cuales hipotecaremos nuestra vida para siempre, para transformarnos en todo lo contrario.

Lo que "engancha" de las drogas es que, al principio se vuelve a buscar esa sensación de euforia y placer que poco a poco irá desapareciendo y nunca más aparecerá, llegando con todo ello al otro extremo. Aparición de templores, sudores, miedo, baja autoestima, dolor, cansancio, apatía, etc y así contínuamente hasta que se llega a consumir sólo y exclusivamente para que desaparezcan estos efectos.

Contrario que al principio, buscamos alivio que cada vez se vuelve menor y por ello se incrementa la dosis.

Whitney Houston probó una de las peores: El crack.

Esta droga es fulminante y adictiva DESDE LA PRIMERA DOSIS.

Es una de las que más se delata en el rostro: envejece y transforma las caras en demacradas.

Además aproxima al consumidor a un estado de lo más similar a la esquizofrenia (efectos psicológicos altamente incapacitentes) y obliga a consumir contínuamente al adicto ya que su efecto es más intenso que la cocaína pero mucho más corto (entre 5-10 minutos), llegando el síndrome de abstinencia a los 20 minutos. Bipolaridad: euforia (manía)-depresión.

Prestemos especial atención al denominado "pulmón de crack" (similar a la neumonía crónica), un efecto más de esta potente droga.

Vamos desde una de las drogas más duras, a las llamadas drogas blandas:

Cuidado con las drogas blandas porque tienen un gran peligro: la falta de estigma social y normalización.

El cannabis tiene efectos sutiles a nivel cognitivo a largo plazo comprobados en diversos estudios. Pero si nos dejamos llevar por el sentido común veremos ciertas consecuencias que pasan grandes facturas a nivel psicológico:

-Insomnio: ¿qué consumidor habitual de cannabis puede ir a dormir sin fumarse normalmente, dos porros para “descansar mejor”?

-Ansiedad: ciertas situaciones antes normales ahora son incómodas y producen ansiedad.

-Social: la extroversión, ahora brilla por su ausencia en la mayoría de las situaciones.

Muchas de estas consecuencias son comunes a otro enemigo más: EL ALCOHOL.

Lo escribo con mayúsculas porque es muy peligroso porque está más normalizado que cualquier otra sustancia nociva y tiene un componente social incluso superior al del tabaco.

Quién acude a una celebración de cualquier tipo en la que no haya alcohol?

¿Pueden imaginarse lo que supone esta sociedad para un alcohólico que intente dejar su adicción?

MORALEJA

Lo mejor es no empezar a consumir ninguna de estas sustancias.

Con un poco de suerte las futuras generaciones quizás nos muestren que pueden ser extrovertidos, atractivos, atrevidos, tener una gran autoestima, ser felices, bailar, relacionarse, ser simpáticos, inteligentes y un larguísimo etcétera SIN DROGAS.

Porque todas estas virtudes se esfumarán con el primer humo de droga.