Reflexión en tiempos de crisis…

 

Autora: Cristina Roda Rivera


¿Se está dando el fenómeno de la Indefensión aprendida en la sociedad española?

El fenómeno de la indefensión aprendida se ha utilizado para explicar muchos fenómenos psicológicos, comportamientos sociales o ciertos mecanismos de influencia.

La indefensión aprendida fue postulada por el psicólogo Martin Seligman. Seligman exponía a dos perros, encerrados en grandes jaulas, a descargas eléctricas ocasionales. Uno de los animales tenía la posibilidad de accionar una palanca con el hocico para detener esa descarga, mientras el otro animal no tenía medios para evitar esta descarga.

Cuando, posteriormente, a este segundo grupo de perros sí se les dio la oportunidad de escapar de las descargas, los animales permanecieron quietos, sin mostrar ningún tipo de respuesta. Este estado de inactividad se explicó porel fenómeno de la indefensión aprendida. 

La indefensión aprendida (learned helplessnes) consiste precisamente en un estado en el que el sujeto no intenta escapar ni evitar los estímulos aversivos (en este caso, las descargas, pero podría tratarse de cualquier cosa) aunque tenga la oportunidad de hacerlo. La experiencia previa les ha enseñado que hagan lo que hagan, no pueden evitar lo que les está sucediendo.

Parece ser que el estado de indefensión aprendida produce un déficit en el aprendizaje posterior, es decir, hace que sea más difícil aprender que alguna respuesta puede detener o evitar la estimulación aversiva.

De forma muy resumida, podríamos decir que el sujeto siente que nada de lo que hace producirá un efecto en el ambiente, una falta de control total sobre su medio, y termina considerando su conducta algo irrelevante, por lo que termina por no emitir ningún tipo de respuesta.

Para ilustrar este fenómeno os pondremos un vídeo en el que se puede ver como una profesora induce el fenómeno de la indefensión aprendida en un grupo de alumnos, en los que su frustrante experiencia previa con una tarea los bloquea a la hora de desempeñar otras con posterioridad:

Descrito de esta forma, parece que el fenómeno de la indefensión aprendida poco o nada tiene que ver con determinados sucesos sociales, aunque lo cierto que ha estado presente, o al menos ha sido analizado en muchos de ellos.

Lo podemos observar en numerosos ambientes y sociedades represivas, con poblaciones sumamente empobrecidas en contraste con el derroche y despilfarro económico ejercido por su clase dirigente.

De hecho, podemos apreciarlo claramente en el genocidio más atroz cometido en la historia de la humanidad como fue el holocausto judío

Muchos de nosotros nos hemos preguntado en muchas ocasiones como es posible que millones de personas fuesen reclutadas en campos de concentración para después ser torturadas, humilladas, asesinadas en cámaras de gas sin que nadie pudiese evitarlo.

Una de las claves podría estar en aquella célebre frase de Edmund Burke que decía:

“La única cosa necesaria para el triunfo del mal es que las personas buenas no hagan nada”.

Realmente podemos resolver parte de la cuestión pensando que esto sin duda sucedió, pero la pregunta más significativa e inquietante quedaría sin resolver, que no es otra que la siguiente: ¿Por qué no fueron los propios judíos los que se rebelaron contra sus opresores?

Es algo obvio que los judíos superaban en número a sus torturadores en los campos de concentración.
Hubo algunos actos de levantamiento y resistencia judía en campos de concentración, que algunas veces concluyeron con la fuga de reclusos o el asesinato de algunos dirigentes nazis, por ejemplo, el levantamiento judío en el campo de exterminio de Sobibor en octubre de 1943 o el intento de fuga de los Sonderkommandos del campo de concentración deAuschwitz-Birkenau el 7 de octubre de 1944. 

Aunque los soldados nazis estuviesen armados, la crueldad con la que perpetraban sus actos y de la que eran testigos y destinararios diarios los presos; era condición más que suficiente para que la revolución hubiera sido reiterada hasta que fuese exitosa en alguna medida.

Esta revolución, levantamiento o mera reacción lógica judía debía haber sido también apreciable fuera de los campos, mas teniendo en cuenta que la sociedad judía de la época era fuerte económica y socialmente hablando. Hubieron movimientos diplomáticos, pero no lo suficiente y proporcionalmente fuertes a la barbarie que estaban padeciendo.

A algunos de nosotros nos impactará esa exasperante falta de reacción de determinados pueblos en determinados momentos, que acaban desembocando en situaciones injustas o trágicas, y es en este punto donde cabe preguntarse qué mecanismos psicológicos y sociales actúan para que esto ocurra, y uno de ellos es sin lugar a dudas la indefensión aprendida que describíamos con anterioridad.

Los judíos pensaron que la situación era terrible y espantosa, pero aguardaban la esperanza de que la maldad de sus torturadores tuviera un límite y que todo cambiaría con el tiempo. Pensaban que toda respuesta era inútil, y que toda reacción contraria a lo que estaban viviendo no hacía sino agravar más el problema, ya que intentos de fuga infructuosos terminaban con una mayor represión para ellos. Que la inactividad y el pasar desapercibidos era la mejor opción. Que el mantenerse callados y obedecer les sería más útil y menos problemático. Nunca pensaron que el actuar con mayor contundencia les hubiera servido de más, o al menos intentarlo.

Pero ya lo habían intentado y fue en vano. Sus revueltas no tenían respuesta y repercusión en el medio, por lo que pensaron que no actuar era lo más adecuado.

No buscaron otra estrategia o técnicas, la desesperanza e indefensión se había apoderado de ellos, dándole por tanto más poder a los que les oprimían. Estaban reprimidos, se sentían perdidos, confusos y con un acusado sentimiento de indefensión.

Analizando este hecho histórico, y aprendiendo de nuestra historia, no parece descabellado establecer una analogía entre esta reacción del pueblo judío y la de los ciudadanos españoles, inmersos en esta crisis. Hablamos de establecer una comparativa entre ambas reacciones, no entre ambas situaciones que distan mucho entre sí.

En España las cifras del paro oficiales alcanzan ya cotas dramáticas, los servicios sociales son cada vez más deficitarios, los impuestos suben, los sueldos se rebajan, los jóvenes con formación e idiomas emigran, los jóvenes con formación y con no muy buen nivel de idiomas quedan atrapados en el país. La justicia juzga y condena a jueces que investigan casos de corrupción y crímenes y deja asesinos y corruptos en libertad.La monarquía tiene a uno de sus miembros imputado por estafar y hacer negocios “sospechosos”. La ley electoral no refleja la realidad de los votos, es una fórmula matemática magistral que siempre favorece a los mismos. Se desahucia a la gente porque no pueden pagar la hipoteca. Se quedan sin casa aunque no pierden la hipoteca. Un anciano cobra una pensión de 400 euros, debe medicarse, le suben los medicamentos, y no hay cita para el especialista, porque hay recortes….y hay menos personal…espere un poco más, aguante ese dolor un poco más. No hay otra. Es lo que hay. 

El dinero no da la felicidad, pero en estos tiempos de crisis muchas personas de clase media están al borde de la exclusión social. El dinero, que no el derroche, da oportunidades. Para conseguirlo, muchos trabajaron, estudiaron y se formaron sin estafar a nadie, y hoy no tienen nada. Dicen que el futuro puede ser peor, y ahí llega el sentimiento de desesperanza, de frustración, de fracaso. 

No estamos tan mal como los judíos, pero al menos ellos sentían pena de su situación. Algunos de nosotros la tenemos asumida, como si la mereciésemos.

Pero este solo es la descripción de una parte de la sociedad. Se debe hacer el análisis de la otra parte, que dice representar a la anteriormente expuesta para entender el por qué de esta comparación.

Ellos trabajaron, algunos estudiaron y se formaron, y la mayoría mintieron y estafaron, pero  tienen un buen puesto. Si se arruinan, a ellos no se les baja el sueldo, se les sube. Ellos piden nuestros esfuerzos para pagar sus lujos. No les falta el trabajo, tienen tres o cuatro puestos. Si quiebran, no se preocupan, porque nosotros se lo pagamos ya sea su cargo, banco o puesto político.  No tienen problemas para llegar a final de mes. Ellos no tienen desesperanza, porque tienen futuro, creado a base de  nuestro esfuerzo. 

De nuestras vidas cutres, ellos construyen su  poder.  Lo que vivieron los judíos es lo más atroz que ha pasado en la historia de la humanidad. Pero ellos no votaron a sus opresores.

Nosotros hemos votado a una y otra vez a los que nos han llevado a esta situación, sean de un signo político u otro. Creemos que hagamos lo que hagamos esto va a seguir así. Tenemos asumido que si nos quejamos puede ser peor, como los judíos pensaron que alguna vez la maldad de los soldados en los campos se acabaría.

Los nazis tenían la estrategia del terror instaurada y los judíos la indefensión aprendida. Pero finalmente alguien se apiadó de ellos.

Los dirigentes políticos en España tienen la estrategia de hemos vivido demasiado bien tenemos que sacrificarnos todos, y los españoles la indefensión aprendida. Para salir de esta situación nadie se apiadara de nosotros, si no lo hacemos nosotros mismos.

Por tanto, hay que cambiar de estrategia, más dura, más reiterativa y más contundente. Ese es el mensaje positivo, aún tenemos tiempo para cambiar de estrategia. La mala es que ya está en tiempo de descuento, y aún estamos indefensos, esperando a ver qué pasa.

Pero ¿A qué se está esperando? ¿No ha sido suficiente ya?


Como véis, un mero concepto de psicología puede explicar muchas situaciones distintas. Por eso decimos que la psicología está en tu vida, en el arte, en tus relaciones y también, en la crisis.