Síndrome de Pica. Un trastorno de la conducta alimentaria

 

Autora: Inma Ortega López

El Síndrome de Pica o Alotriofagia es un trastorno poco común de la conducta alimentaria caracterizado por el deseo irresistible de ingerir o lamer sustancias poco usuales y no destinadas al consumo humano, como tiza, pegamento, moho, hojas, pasta dental, colillas, tierra e incluso heces, entre otros.


En los niños de corta edad esta conducta es habitual debido a su afán por explorar el entorno y su costumbre de llevarlo todo a la boca, dejando de considerarse normal a partir de los 18-24 meses de edad.

No se conocen exactamente cuales son las causas que provocan esta alteración, aunque se apunta a varios motivos concretos y sin relación entre ellos, existiendo por tanto grupos de riesgo diferentes que padecen esta patología  por razones distintas también.

Las causas que se barajan son:

  • Físicas, por deficiencias nutricionales. Suele darse en mujeres embarazadas, sospechándose que este desorden puede tener sus raíces en el instinto animal que nos obligaría a la ingesta de yeso para suplir carencias de calcio durante el embarazo.
  • Culturales, en este caso unidas también a la falta de alimento, ya que se sabe que este trastorno tiene mayor incidencia en regiones pobres como Centro y Sudamérica, y en la India.
  • Psicológicas y mentales. Aquí el abanico es amplio, pudiendo desencadenarse en personas que sufren estrés,  baja autoestima, o que padecen o han padecido miedos, abusos, u otros traumas psicológicos.

Otro grupo de riesgo sería el de aquellos que sufren daño cerebral, epilepsia, demencias o psicosis, siendo además muy habitual en niños con problemas de autismo.

Además de los problemas psicológicos, este desorden puede traer aparejadas serias complicaciones de salud como envenenamiento por plomo u otras sustancias tóxicas, obstrucción intestinal, infecciones por parásitos y lesiones dentales.

Esta alteración necesita tratamiento médico, utilizándose diversos métodos según cual sea la raíz del problema, desde la administración de suplementos nutricionales, hasta medicación para el estrés, la depresión o para controlar los antojos, pasando por el asesoramiento psicológico y terapia conductual o de comportamiento.