Superar Una Ruptura: Empezar De Nuevo

 

Autor: Vanessa Gómez Fernández

Según estadísticas del Instituto de Política Familiar, en Septiembre y Octubre se producen más rupturas de pareja, de hecho y más concretamente según estos datos, una de cada tres parejas finalizará su relación en esta época del año. 

Una ruptura es sinónimo de pérdida. Sea una decisión tomada por nosotros mismos o porque nuestra pareja nos la haya comunicado, cuando el ser amado no está a nuestro lado, el dolor y la desesperanza se quedan con nosotros, y a priori, parece que no van a irse.

La ruptura (para la persona que tiene el rol de dejada en la relación) también se interpreta como un rechazo, el que ya no somos los elegidos, lo que genera una sensación de vacío y melancolía. Toda persona que está superando una ruptura, pasa por una fase de duelo, que se caracteriza por pensamientos negativos sobre el futuro (el pensar que ya no somos importantes ni imprescindibles para nuestra pareja, que ya no estaremos en los momentos significativos de su vida, que no encontraremos el amor, el plantearnos cómo podremos seguir adelante sin nuestra pareja…). Falta de interés por los temas que antes ocupaban nuestro tiempo (no querer salir, desidia al ir a trabajar, quedar con los amigos…) y sentimientos de tristeza, apatía, disminución o aumento del apetito, somnolencia o insomnio… Existe diversidad de reacciones ante la pérdida del ser amado, lo único que todas las manifestaciones tienen en común es el dolor ante la marcha de nuestra vida de la persona que tanto amamos y que nuestro corazón ha quedado dañado.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA SUPERAR UNA RUPTURA?

Cuando se finaliza una relación es necesario hacer una reflexión sobre lo que ha ocurrido y darle una explicación, lo que nos permitirá cerrar ese capítulo y poder pasar página. Por muy extraño que pueda parecer, el finalizar una relación no sólo conlleva ausencias y recuerdos, también tiene aspectos positivos.

Según Walter Riso, con la ruptura aprendemos qué es lo que no queremos o no vamos a tolerar en futuras relaciones. Tener claro lo que no se va a negociar ni soportar ni sacrificar en el futuro es un gran avance para que la posterior relación de pareja sea exitosa.

¿Cómo podemos aprender de esta relación para evitar errores futuros? Este autor nos indica una serie de reflexiones con las que obtendremos lo positivo de nuestra ruptura y así, evitar decepciones en cuanto al Amor.

Atendiendo a este autor, una de las reflexiones sería la de conocer el por qué se acabó la relación. Muchas personas no saben qué paso, e incluso manifiestan que la noticia les fue toda una sorpresa, o bien no consideraban de tanta magnitud las discusiones y desavenencias que se iban produciendo en la relación, como para que fuesen motivos suficientes para ponerle fin. Para conseguir esto, examinaremos con perspectiva la relación y ver qué ocurrió, saber en qué nos hemos podido equivocar, hacernos responsables de posibles errores y ver qué podemos hacer para no cometerlos en la siguiente relación.

También es importante el tomar conciencia de lo que se cedió en esa relación. Analizaremos las situaciones en las que queríamos decir no y dijimos sí. Esto suele ocurrir porque no hemos puesto límites en nuestra relación. Pero… ¿qué impidió que los pusiéramos? ¿Por qué dejamos de ser nosotros mismos y cedimos ante lo que nuestra pareja nos requería? Podría ser el miedo a la soledad, la dependencia hacia esa persona, la presión familiar… Por éstas u otras razones muchas veces no expresamos nuestras necesidades. Aprender a comunicar asertivamente los sentimientos y emociones hace que la relación de pareja sea más auténtica, se eviten malos entendidos y se den respuestas y cuestiones por sentadas.

En cuanto a las heridas que provoca una separación, con el tiempo y el trabajo personal, se curarán y podrás empezar de nuevo. Tómate tiempo para conocerte, estar contigo mismo e ir reconstruyendo tu autoestima, ya que en estos casos suele verse dañada, y trabajar el sentido de independencia.

Será necesario que poco a poco vayas rehaciendo tu vida, reajustándote a la nueva situación: estar sin pareja. Esta soledad también tiene su parte agradable, es importante poder hacerse cargo de uno mismo, el poder tomar decisiones libremente,  retomar antiguas amistades, realizar actividades de ocio que antes no practicabas, el ser consciente y responsable de tu estado de humor y sentimientos…

Rosa Montero, en su artículo “El desamor escuece”, dice: Primero, que uno no puede pasar por la vida sin mancharse y sin herirse, y que todo lo importante tiene un precio: y así, el dolor del desamor (y atreverse a afrontarlo) es el precio de tu capacidad de amar y de esa intensidad gloriosa, vida pura, que la pasión te ofrece. Segundo, que en todas las rupturas se aprende algo. Y tercero, que el amor no está en el otro, sino en ti mismo: si una vez amaste, lo volverás a hacer. Y siendo más sabio.”

Tras una ruptura, también tenemos la posibilidad de conocer a otras personas, otras personas que nos quieran (y bien), nos mimen, nos hagan sentir especiales. El Amor es una emoción que se produce al azar, es decir, en cualquier momento puede aparecer esa persona con la que compartir una nueva relación de pareja y vivir una historia de amor fascinante.

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