Los Celos en la Relación de Pareja

 

La palabra celos viene de “celar”, cuidar, esmerarse e interesarse por una persona que para nosotros es la más importante, con la finalidad de no perderla y/o que no nos la arrebaten. A priori, esta definición puede resultar hasta romántica, pero en muchas ocasiones los celos provocan una sensación de malestar, tanto para quien los padece como para la persona que es objeto de ellos.

Todos nosotros hemos comprobado los celos en algún momento de nuestra vida. El que una persona con la que tenemos una relación valiosa y especial, ya sea una amiga, nuestro jefe, compañera de trabajo, vecino…, se distancie de nosotros y comience a dirigir la atención hacia otra persona, nos da la sensación de que la estamos perdiendo y esto nos genera miedo. En este artículo me centraré en los celos que se producen en la relación de pareja.

Pero… ¿por qué algunas personas son celosas?

Parece ser que existen unas características en la personalidad de las personas celosas que las hacen más vulnerables a padecerlos:

  1. Inseguridad y dependencia emocional.
  2. Falta de confianza hacia los demás.
  3. Baja autoestima.
  4. Falta de habilidades sociales.

En cuanto a la prevalencia de celos en hombres y mujeres, las estadísticas muestran que se producen en ambos sexos por igual, lo único que cambia es la forma de manifestarlos. Los hombres suelen recurrir a conductas agresivas y con ira, mientras que las mujeres, son más tendentes a la depresión, tristeza y autorreproches.

Según Enrique Echeburúa y Javier Fernández-Montalvo, en los celos siempre existen cuatro componentes: el amor a una persona en concreto, la exclusividad en su posesión, el acuerdo de ser fiel mutuamente y el desprestigio social que se deriva si la infidelidad se llevase a la práctica.

Estos autores explican el mecanismo de los celos: una persona tiene unos pensamientos y sentimientos que se ajustan a la posibilidad de que su pareja le sea infiel. Este dolor que siente por esos celos, puede manifestarse entre rabia y tristeza. Como resultado de esto, comienza a realizar actos para comprobar si lo que piensa es verdad: llama a la pareja, le revisa el móvil, le pide la contraseña del facebook… con la finalidad de reducir esa duda y ese dolor emocional. Tras la realización de las comprobaciones y al no encontrar ninguna prueba, siente una relajación pasajera, pero al cabo de un tiempo, otra vez surgen los celos y como consecuencia, querrá realizar las conductas de comprobación para alcanzar ese estado de tranquilidad, por lo que se crea un círculo vicioso.

Los celos tienen unas consecuencias devastadoras en la relación de pareja y en la vida afectivo-sexual de cada uno de sus componentes. El mantener una relación con una persona celosa se vuelve complicada, aumentan las disputas y poco a poco, la pareja se va distanciando. A su vez, las relaciones sociales también se van viendo afectadas, junto con el entorno laboral, ya que las preocupaciones y la falta de concentración hace que el rendimiento en el trabajo llegue a resentirse.

Pero en ciertas ocasiones, estos celos pueden tener una base justificada, el sospechar que nuestra pareja podría sernos infiel es una sensación real que podemos tener, entonces… ¿cuándo los celos se convierten en una enfermedad?

Según los autores antes mencionados, los celos son patológicos cuando ocurren tres características:

  1. No haya indicios reales de que exista una infidelidad por parte de la pareja.
  2. La persona tenga una falta de autocontrol y sus conductas sean desproporcionadas.
  3. Los celos provocan un sufrimiento emocional elevado en la persona.

¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE LOS CELOS?

Ante esta problemática, el acudir a terapia psicológica se presenta como la opción más recomendable. Los aspectos a trabajar serían la reestructuración de los pensamientos distorsionados y automáticos, junto con la modificación por otros más ajustados a la realidad. Cambiar y disminuir las conductas de comprobación, así como aprender a relajarse y aumentar la autoestima. Probablemente, quizás se deba de trabajar la relación de pareja, ya que el área de la comunicación y la sexualidad son las que se ven más afectadas en estas situaciones.

Si estáis inmersos en una relación celosa, ya sea porque padecéis los celos o sois la persona a la que acusan de ser infiel, os sugiero asistir a una terapia. Con ella podrás aprender a gestionar esta emoción, que no suele desaparecer, pero sí que ayuda y se te enseña a limitarla para que no produzca deterioro en la relación. También se detectan las posibles situaciones en las que se puede volver a recaer en conductas celosas, como estados de ánimo bajos (estrés, ansiedad, depresión…), la soledad impuesta, el aburrimiento, la falta de objetivos… a su vez, te permitirá alcanzar una vida de pareja basada en el respeto, la confianza y el amor, así como una mejora en tu calidad emocional. Vivirás más relajado y disfrutando de la persona a la que amas.

Comentarios: