Cómo decir lo que quieres

 

En este periódico he escrito antes que decir lo que quieras es la mejor manera de obtener lo que quieres. Pero con esta manera todavía no tienes una garantía que recibas lo que quieras. La otra persona a la que pides algo tiene su propia voluntad y con esta ella siempre puede negarte lo que quieres. Claro que prefieres que no lo haga.

Obtener lo que quieres es un asunto de posibilidades. Para ti lo más importante es pedir algo con la probabilidad más grande de éxito. Esta posibilidad entre otras cosas depende de la forma en que dices lo que quieres. "c'est la ton qui fait la musique", dicen los franceses. O sea es importante como suena tu petición.

Hay varias maneras de hacer sonar lo que pides. Puedes sonar amable o algo enojado. Suplicando o decidido, contundente o débil, etcétera. Estas diferencias son difíciles de manejar. Normalmente son las consecuencias de cómo te sientes. Debes de ser un buen actor para sonar amable si estás enfadado. Tu tono se adaptará espontáneamente a tu sentido. 

No obstante , lo que puedes mandar mejor son las palabras que usas. A veces no es fácil pero tu voluntad hace posible decir lo que quieres independientemente de lo que sientes. Así siempre puedes elegir palabras que creas que sean justas cuando pides algo a alguien. Eso es importante por que normalmente la gente es muy sensitiva a las palabras que oye.

Las palabras pueden irritar, herir, acariciar o dar placer. Por eso con palabras puedes influenciar la tendencia de la otra persona de hacer lo que quieres. La manera de verbalizar tu petición cuando pides algo es un factor de gran alcance para determinar el éxito. Además con palabras que casi son unívocas puedes ser muy distinto en lo que quieres.

En general tienes que formular tu petición de una forma que deje libertad al otro. La otra persona no debe de ser forzado de ninguna manera. Ella debe sentirse totalmente libre de dar lo que le has pedido. En tal caso la posibilidad de que haga lo que quieres es grande. Cualquier presión empeorará la probabilidad de éxito.

La libertad no es importante únicamente para los humanos. Sino para los animales también. Si quieres que un animal retroceda no tires el rabo ni empujes la cabeza. Quizás eso va bien con un caballo entrenado pero con casi todos los otros animales sentirás resistencia. A los seres vivientes no les gusta ser forzados, ellos quieren moverse solos por sí mismos.

La fórmula para pedir algo que yo aconcejo es: "quisiera ….", "querría ……" o "me gustaría …..". Con esas oraciones expresas un deseo. Los humanos son seres sociales y tienen la tendencia de hacer un favor al otro. Por lo menos si tienen la libertad de hacerlo. Ellos deben estar en control de la situación. Por eso debes de mostrar claramente que tú eres la persona que quiere algo.

Así es importante que expreses tu frase en primera persona. Pedir algo en segunda persona en una frase interrogativa es posible también pero peor porque es algo evasiva y con eso estás forzando un poco. La otra persona puede sentirse manipulada si tiene que adivinar lo que tú quieres y lo haga por sí mismo. Este efecto aún es más fuerte con el uso de la segunda persona plural. En tal caso dices que la otra persona debe querer lo que tú quieres.

Con excepción de relaciones en que puedes exigir obediencia incondicional como con los niños, no uses nunca palabras como "debes" o "tienes que hacer". Es evidente que con estas palabras estás forzando a la otra persona. Eso no le gusta a nadie. Cada persona prefiere decidir por sí misma lo que tiene que hacer y siempre puedes esperar resistencias si no le das aquella libertad.

Una forma más sutil de forzar es dar razones por lo que quieres. Con razones conviertes tus deseos en algo lógico como si fueran leyes de naturaleza que se deben respetar. Las razones siempre tienen algo imperativo. Independientemente de cómo das tu argumentos, forzar es un efecto inevitable de argumentar y puedes esperar que la otra persona defienda su libertad. Normalmente lo hace con una razón en contra que siempre hay.

Así obtienes una discusión que no era lo que querías. A lo mejor diste tus explicaciones para ayudar a la otra persona a entender lo que quieres. Quizá por que te sentirías algo inseguro o tuvieras dudas que la otra persona estuviera dispuesta de darte lo que quieres. Puede ser un estilo personal dar razones en casi todas las situaciones. Varios pacientes me lo han dicho sobre sí mismos.

Para personas que carecen de autoconfianza es difícil de pedir algo sin dar explicaciones. Ellas temen un rechazo y es irónico que las consecuencias son lo contrario de lo que quieren lograr. Con sus argumentos están limitando la libertad del otro y esto no ayuda para obtener lo que quieren sino que lo están deteriorando. Así la posibilidad será más grande que ocurra lo que temen.

Los mismos acontecimientos son comunes si lo que quieres es muy importante para tí. En tal caso también estarás tendido a dar razones con el objetivo de mandar la opinión del otro y recibir comprensión. Sin embargo con eso hay gran riesgo que el otro se sienta esforzado y reaccione con un rechazo. Afortunadamente hay otra manera de hacer el ruego más fuerte.  

Si quieres algo mucho, puedes decir que lo quieres mucho. Con eso solo estas reforzando tu deseo y tu pedido no. Así la libertad de la otra persona queda intacta. Pero cuídate que no exageres. Si dices que lo que quieres es algo que necesitas, estás exigiendo otra vez. Sobre todo si lo haces con explicaciones de padecimientos si no recibes lo que quieres.

Solo cuando la otra persona te pregunte para dar explicaciones o decir por qué pides lo que quieres hay otra situación. Entonces con una respuesta no estás perjudicando la libertad del otro sino que le estás sirviendo. No obstante en tal caso aconsejo de ser parsimonioso con tu argumentación porque este pronto cambiará en algo imperativo.

No le aconsejo nunca mentir a nadie pero creo que a menudo es mejor de no decir todo lo que pudieras decir y lo que consideras como la verdad. Por lo menos si tu objetivo es obtener lo que quieres obtener y no de decir lo que querías decir. Cuidar lo que digas es importante en cualquier situación y eso puede implicar que te calles.

Estar pesando tus palabras así no es fácil y normalmente no es tan agradable. Quizá hablar sin estar cuidando siempre y reaccionar siguiendo tus sentimientos te parece mejor. A menudo sería más atractivo decir a bocajarro todo lo que piensas. Pero estos placeres duran corto y en el termino más largo será más satisfactorio de obtener lo que quieres.

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