Casos Excepcionales en que no se Negocie

 

En el último artículo sobre obtener lo que quieres he escrito en favor de hacer negocios. Una de las ventajas de negociar es que con esto no hay uno que se comporta como lo sepa mejor que la otra persona. Se respeta cualquier deseo del otro y hay igualdad de ambas personas. No obstante esa igualdad también puede ser la razón de no negociar.

No en todas las relaciones existe igualdad entre las personas. Hay relaciones en que uno de ellos tiene una posición superior al otro. Eso a veces no solo es un hecho inevitable sino también que hay relaciones en que la desigualdad es deseable. Por ejemplo en relaciones entre los niños y los adultos que los crían o los educan. En tal caso el adulto debe ser el amo.

Eso no aplicará en todos las situaciones pero normalmente los niños deben aceptar la autoridad de los adultos. En tal caso los niños deben hacer lo que les dice sin discusiones o negociones. Eso es de mucha ayuda para los niños porque les da tranquilidad y seguridad dentro de la relación. También es bueno para su desarrollo de aprender quien es el amo porque entre los adultos también hay relaciones sin igualdad.

No está únicamente en el ejercito que el jefe no pueda negociar cada vez con sus subordinados. Aunque entonces a menudo todavía será mejor pedir que exigir, a veces es necesario que uno más bajo en la jerarquía obedezca sin más. En tal caso se aplica la antigua frase "porque yo lo digo"  y "porque yo lo quiero" que es una manera de decir al otro que el debe hacer lo que se le ha dicho y así enfatizando la desigualdad.

Desigualdad se aplica  también entre hombres y mujeres si se trata de las actividades sexuales. En esas relaciones no se negocia. Ni siquiera se dice lo que quiere. Para los hombres pedir sexo sería perentorio y es una señal de debilidad. Él debe ser capaz de dominarse. Si un hombre quiere a una mujer, él debe comportarse así que él sea deseado por ella.

Las mujeres tampoco no deben decir lo que quieren. Para ellas es suficiente de reaccionar de una manera positive si a ella le gusta lo que hace el hombre. Parece pasividad pero eso es sólo en apariencia. La mujer puede animar al hombre que le gusta y engendrar acciones en él que quiera. De todas formas son las mujeres quienes deben determinar lo que ocurre.

Coitar contra los propios deseos de una mujer es algo morboso, perverso o criminal, dependiente de la concesión suya. No lo sabremos nunca a causa de carencia de idioma, pero parece que con los animales sucede. Son las hembras que tienen el liderazgo aunque eso es algo relativo porque las hembras a su turno dependen de su ciclo de fertilidad.

Los machos se adaptan a las hembras. Ellos solo reaccionan a una hembra que está receptiva. Si no está presente ellos ni siquiera se interesan en actividades sexuales. Aunque hay unos especies como los monos y también los humanos que son activas durante todo el ciclo. En tal caso esos actos no solo funcionan para la reproducción sino para fortalecer la relación también.

Ya en la formación de una relación se puede ver desigualdades de ambos sexos. Son los hombres que deben solicitar a las mujeres. Cada chica sabe que no es bueno pedir a un chico si quiera una relación. Las mujeres deben estar en la posición más decisiva de decir si o no. Hasta con las matrimonios que son arreglados por la familia, normalmente la chica tiene la última palabra.

Creo que aquella diferencia entre ambos sexos es causada por la diferencias en su significación para la procreación. En cuanto este asunto cada hembra cuenta y los machos no. Solo necesitan pocos machos y en la mayoría de las especies hay muchos machos que no se procrean. Para la naturaleza, que únicamente se interesa en la perpetuidad de la especie, el individuo masculino tiene un papel de menor importancia.

Parece que los humanos saben que el sexo femenino es el más importante. Tal vez por esta razón a menudo resulta en el maltrato a las mujeres. Esos son las influencias de la cultura que pueden ser muy fuerte. No obstante las estructuras biológicas quedan. Todavía en los países modernos las mujeres tratan de ser atractivas y muchas empresas de cualquier producto muestran bellezas en sus anuncios para vender más.

Reglas de la etiqueta casi siempre dan la prioridad a las mujeres y la mayoría de ellas lo consideran como una normalidad. En casi cada coche con una pareja dentro es la mujer que tiene su propio chofer masculino. A las mujeres se da los sitios más confortables y son los hombres que las sirven o las protegen pero desgraciadamente a veces eso se convierte en un terror.

Diferencias en su papel de la procreación además puede explicar que hay menos competencia entre las mujeres que entre los hombres. Las féminas solo necesitan competir con las otras de su propio sexo para obtener una descendencia con los mejores genes pero para los machos es un asunto de reproducirse si o no. Así resumiendo, las mujeres tienen buenos derechos biológicos de comportarse como si fueran reinas.

Pero esta ventaja se cambia pronto en un desventaja cuando las mujeres esperan al otro y solo reaccionan a lo que los hombros hacen si se trata de cosas que no tienen una relación directa con sexualidad. Con aquel comportamiento se meten en una situación dependiente y la consecuencia será que siempre los hombres tienen más influencia en lo que ocurre. Las mujeres pueden prevenir eso si tomen la iniciativa, digan lo que quieren y estén dispuestas a negociar.