¿Cómo nos afecta estar desempleados?

 

Perder el trabajo que nos ha garantizado estabilidad económica y laboral durante años, o finalizar nuestros estudios y no encontrar empleo, tienen consecuencias que van más allá de no poder pagar las facturas. El desempleo nos afecta psicológicamente.

El desempleo y los problemas psicológicos

Patricia Benito Castro, psicóloga clínica en Help Psicología y especialista en terapia cognitivo-conductual, dice que “los problemas psicológicos dependen del periodo que la persona lleve desempleada. Es decir, si es un corto periodo de tiempo las personas en situación de desempleo pueden utilizar ese tiempo para reciclarse, aprender idiomas, hacer deporte y otra serie de cosas que tal vez cuando trabajaban no les era posible”.

El problema surge cuando el tiempo en el que nos encontramos sin trabajo es demasiado largo. “Es cierto que, si la situación de desempleo se prolonga más de seis meses, estas personas pueden empezar a sentirse con síntomas de desesperanza y ansiedad por el futuro”, añade.

Es importante diferenciar los efectos del desempleo en una persona joven y en una persona adulta. El joven se dará cuenta de que la falta de trabajo prolongará el ser dependiente de sus padres y vivir bajo el mismo techo, y puede sentir vergüenza sobre esta situación.

El desempleo y nuestra identidad personal

La falta de trabajo puede afectar nuestra identidad personal. Tal y como nos explica Benito, el empleo no solamente nos da estabilidad personal y económica sino que también nos ayuda a tener una buena imagen de nosotros mismos.

“Por supuesto, si es un trabajo que nosotros valoramos y que nos gusta”, aclara. “Al final, el estar en un trabajo a disgusto a largo plazo puede producir los mismo síntomas que estar desempleado”.

El desempleo y nuestra familia

¿Cómo afecta en el ámbito familiar la falta de trabajo? “Tristemente [depende] del nivel económico de la familia”, dice Benito. “Es decir, si mi falta de trabajo no desestabiliza el estatus de la familia seguramente no haya una notable diferencia, ya que a la persona desempleada se le puede reubicar en el rol familiar. Puede pasar de la persona que trabajaba a la que ahora recoge a los niños, arregla el jardín o cuida de algún mayor”.

La situación es diferente si la familia depende económicamente de la persona desempleada. “Si por el contrario la familia depende en buena parte o totalmente de esos ingresos, los problemas pueden ser diversos. Hablando en términos emocionales, que ya no materiales, habría apatía sexual en la pareja, ansiedad respecto al futuro de los hijos, y posiblemente irascibilidad y cambios de humor”. 

El desempleo y nuestra salud

¿Qué problemas de salud están relacionados con el desempleo? ¿Las personas sin trabajo enferman más? “En general, una persona que está en un constante estado emocional negativo tiene más probabilidades de enfermar ya que los niveles de serotonina suelen disminuir ante una depresión o ansiedad”, dice Benito.

La serotonina regula la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito. Un estado emocional negativo que se prolonga “puede aumentar la probabilidad de sufrir trastornos de la conducta alimentaria o trastornos del sueño”, añade.

“Al igual que en un estado de ánimo deprimido, el nivel de plaquetas puede disminuir, [lo que aumenta] la probabilidad de que contraigamos una gripe. Incluso hay estudios que relacionan el cáncer con los estados emocionales negativos”.

Consejos para afrontar el desempleo

Las personas que no tienen trabajo deberán mantener la misma rutina que tenían cuando trabajaban. Seguirán teniendo que madrugar y comer pronto, y podrán dedicarse a la búsqueda de empleo en el horario en el que solían trabajar.

“Es muy importante que sigan una rutina y unos horarios con periodos de descanso y de ocio”, recomienda Benito. “La búsqueda de empleo tiene que consistir en un trabajo en sí mismo. Incluso [es recomendable] vestirse y ducharse por la mañana y empezar la jornada como otra persona cualquiera”.

Esto implica prepararnos cada mañana como si fuésemos a coger el metro o el autobús para llegar al trabajo. “Nada de quedarse en pijama todo el día, ya que el verte así no ayuda demasiado a la autoestima y a la seguridad en uno mismo”.

Otro consejo que ofrece la psicóloga clínica es fortalecer nuestras relaciones sociales y hacer networking. “[La persona desempleada] puede sentirse un poco aislada, por lo que tiene que obligarse a relacionarse, a salir y a quedar con amigos y compañeros de trabajos antiguos”.

También es esencial llevar nuestras ideas a la acción. El desempleo es una oportunidad para reflexionar sobre cuál es nuestro trabajo ideal y sobre qué medidas podemos llevar a cabo para conseguir este puesto de trabajo. ¿Cómo podemos ganar experiencia en el sector laboral que hemos elegido?

No te quedes sentado ni te quedes en casa: sal a la calle. Muchas personas en paro crean su propia empresa, siguen formándose, se llenan de ideas que les podrán servir para el futuro, aprovechan las entrevistas de trabajo para mejorar su habilidad para presentarse ante una empresa, organizan la casa, hacen ejercicio y aprovechan cualquier contrato temporal o parcial que puedan encontrar.

El desempleo solamente significa el final de un trabajo y el comienzo de otro. La búsqueda de empleo es solamente un estado, y no define quiénes somos ni quiénes queremos ser. No hay que perder la ilusión por encontrar el empleo que mejorará nuestra situación.