Cómo elegir y cumplir nuestros propósitos de año nuevo

 

Se acerca el uno de enero y probablemente estés pensando en tus propósitos para el año nuevo. Es posible que seas una de las muchas personas que este próximo año pretenden respetar una dieta, hacer deporte a diario o dejar de fumar. Tal vez estas metas hayan formado parte de tus propósitos de año nuevo desde hace mucho tiempo, pero nunca las hayas cumplido de verdad.

Muchas personas se olvidan de estos propósitos en las semanas o días posteriores a las doce uvas. No cumplen estos objetivos porque no conocen qué tipo de propósitos deben marcarse.

¿Cómo deben ser mis propósitos de año nuevo?

  1. Deben ser realistas. De nada sirve proponerte adelgazar veinte kilos si sabes que conseguirlo será muy complicado. Antes de añadir un objetivo a tu lista de propósitos deberás preguntarte si podrás cumplirlo realmente. Pregúntate, además, si tienes suficiente motivación y tiempo para alcanzar estos propósitos pues, si estás empezando un nuevo trabajo, compaginando trabajo y estudios o colaborando en una ONG por las tardes, posiblemente no encuentres suficientes ganas o tiempo para cumplir todos tus propósitos. 
  2. Deben respetar un límite. Tener quince propósitos para este nuevo año puede llevarte a no cumplir ni uno de ellos. Sé sincero contigo mismo al preguntarte cuántos propósitos serás capaz de cumplir en doce meses, pues no tiene nada de malo reducir tu lista de propósitos a un único objetivo. De hecho, es preferible tener como mucho dos o tres metas.
  3. Deben ser cuantificables y específicos. Tendrás más motivación por cumplir tus propósitos si sabes en qué momento los has conseguido. Propósitos tales como ser una persona más amable, adelgazar o gastar menos dinero en caprichos son metas mucho más difíciles de alcanzar porque no especifican una fecha en la que cumplir estas metas, ni cifras que te informen de que las vas alcanzando. Uno de los propósitos más típicos de año nuevo es adelgazar, y podrás cumplirlo con mucha más facilidad si limitas el número de veces que sales a comer fuera cada mes (por ejemplo, una o dos), determinas el número de veces que harás deporte cada semana (por ejemplo, cuatro o cinco) y eliges cuánto peso perder cada mes, siendo siempre realista con tus expectativas.
  4. Deben motivarte al máximo. Si trabajas por las tardes y todo el mundo te dice que eres vago porque no madrugas, pero tú te sientes más productivo por las tardes y noches y no deseas cambiar, ¿por qué deberías convertir el objetivo de madrugar en tu propósito de año nuevo? Es mucho más fácil mejorar nuestro estilo de vida cuando nuestros propósitos corresponden con nuestros deseos personales, y no con los objetivos que otras personas nos recomiendan.
  5. Deben tener recompensas. Si realmente deseas tener un estilo de vida más sano y te propones ir al gimnasio y alimentarte mejor, adelgazar será no sólo tu propósito sino también tu recompensa. Además de la recompensa principal también puedes elegir refuerzos positivos adicionales como quedar con tu mejor amiga en vuestra tetería favorita o comprarte esos guantes que tanto te gustan. Puedes celebrar tus logros, pero sin que esta celebración te lleve a perderlos (estar una semana sin pisar el gimnasio como recompensa por tu dedicación al deporte, o desayunar, comer y cenar comida chatarra como recompensa por tu alimentación sana). 
  6. Deben estar escritos. Elige un tipo de letra que te encante, tu color favorito y, si lo deseas, un papel especial que sabes que te motivará. Imprime tus propósitos o anótalos en la hoja y colócala en la nevera, dentro de tu agenda o en tu escritorio. No olvides tachar el propósito cuando lo hayas alcanzado.
  7. Deben depender solamente de ti. El propósito de encontrar trabajo no funciona porque, aunque dediques una hora diaria a tu búsqueda de empleo, a veces encontrar trabajo no solamente depende de tu dedicación sino también de la suerte.
  8. Deben ser tus propósitos más importantes. Como es mucho más difícil cumplir diez objetivos que cinco, y por lo tanto sabes que deberás limitar el número de propósitos, reduce tu lista para incluir solamente tus metas más importantes. Si tu falta de organización te está creando problemas en tu puesto de trabajo y te hace llegar tarde a todos los sitios porque nunca encuentras las llaves o el monedero, posiblemente tengas suficiente motivación para cumplir el propósito de ser más organizado. Si, en cambio, no tienes suficiente motivación para adelgazar porque no te molestan los pocos kilos que tienes de más, ¿para qué incluirlo en tu lista? Incluye solamente los defectos que realmente desees corregir.
  9. Deben incluir segundas oportunidades. Y terceras, si hacen falta. Comer pizza dos días seguidos no es recomendable, pero tu salud y peso sufrirán muchísimo más si abandonas por completo tu propósito de comer más sano. Si tu meta es dejar de fumar pero te sientes decepcionado contigo mismo después de 13 días sin comprar cigarrillos, no te preocupes e inténtalo otra vez. 
  10. Deben seguir un plan dividido en etapas. El propósito de estudiar más este año necesitará un plan que podrás desarrollar planificando el número de temas que necesites aprender cada mes.
  11. Podrían ser compartidos con los demás. Si quieres comer más sano, es bueno que tu familia y amigos lo sepan porque de esta manera no te tentarán invitándote a una pizza o un helado. Los demás deberán conocer tus propósitos y, si sabes de otra persona que desee cumplir tu misma meta, posiblemente será más fácil para los dos porque os apoyaréis mutuamente.
  12. No deben ser extremos. Si lo que quieres es adelgazar, no deberías proponerte no comer chocolate nunca más porque es posible que solamente cumplas este propósito durante tres o cinco días. Tampoco deberías prometer que no gritarás a tus hijos nunca más, pues a todos los padres les sucede de vez en cuando.