La personalidad virtual y su seductor enmascaramiento psicológico

Un ensayo sobre las redes sociales y el comportamiento humano

 

No cabe duda, que como paradigma actual, las redes sociales han invadido la psique humana, a través de sugerentes mensajes visuales y auditivos, los cuales, vienen pre digeridos, a partir de una falsa ideación mental de la realidad.

Dicho de otro modo, creo que hemos dejado de ser, valga la redundancia, seres naturales, en el pensar y sentir, para convertirnos en seres autómatas devoradores de kilobytes, que transmutamos, nuestras ideas en fantasías, elaboradas de nuestro auto concepto real, el cual a través del tubo virtual, se trastoca en un auto concepto ficticio e idealizado.

Utilizamos las redes sociales, en la mayoría de los casos, como un espejo virtual, en el cual, recreamos una percepción de aquellas ideaciones que creemos ser esenciales en nosotros mismos, pero que en realidad son tan solo, proyecciones de lo que el efímero medio social en sus conceptos de consumo, nos promueve.

Estamos cayendo en una parodia del retrato de Dorian Gray, en el cual nuestro alter ego, lo mostramos a los demás, según convenga hacia la aceptación y necesidad de afirmación, proveniente de un mundo virtual, con amistades, que se muestran con un enjuto y maquillado perfil social,  con personas que camufladas detrás de fotos e historias sin fin, quizás jamás tengamos la posibilidad de conocer en la realidad objetiva.

El problema subyace cuando virtualizamos  nuestra personalidad, a tal punto de escondernos de nosotros mismos y quedarnos abstraídos y absortos en la vacuidad del, ya  no pensar en quienes somos en realidad, sino quien deseamos demostrar a los demás que somos.

Así irremediablemente concebimos la idea de que nuestros perfiles sociales, somos nosotros mismos, y que nuestra realidad física pasa a ser un segundo plano supeditado al de aquella realidad virtual, lleno de caleidoscopios y distorsiones mediáticas.

Enmascaramos continuamente nuestra propia realidad, haciendo que nuestros deseos reemplacen a nuestras verdaderas ideas, y así en el continuum vitae, ya no tenemos tiempo para estar a solas con nosotros mismos, y detenernos tan solo, a pensar, quién realmente se encuentra en nuestro abandonado ser interior, quizás, aquel ser humano olvidado que subyace, aun trascendente, el cual,  debiera comunicarse en una conexión real, con sus verdaderos sueños, metas, aspiraciones, deseos, sentimientos y emociones, sin restricciones ni argumentos falaces, romper el retrato y aceptar ser Dorian.

Es que estamos permitiendo que nuestras reacciones, vayan quedando delimitadas,  a simples gesticulaciones que se manifiestan en un continuo e infinito, input tecnológico, en el cual nuestros sentidos solo necesitan de un ratón, monitor y teclado, como medios de expresión.

Es por ello, que debemos recuperar el tiempo y espacio que nos hemos empezado abusivamente, a negar a nosotros mismos y a nuestra vital trascendencia.

Se hace necesario volver a nuestros inicios dialécticos, y dejar espacio para que la lectura, y el autoconocimiento, ocupen nuevamente un lugar preponderante en nuestras vidas. Reencontrarnos a nosotros mismos en aquella virtuosa soledad, en aquel compartir en nuestro interior con nuestras ubicuas vivencias y sensaciones del ser intrínseco que llevamos dormido en nuestro laberinto interior.

Volver a preguntarnos cada dia, el porqué de nuestra existencia, y como aprender a comprender mejor nuestra realidad; y por ende, mejorar así, nuestra calidad de vida en función a la calidad de nuestras relaciones interpersonales.

Esta es una pequeña reflexión que va dirigida al subconsciente colectivo, esperando ser un mensaje que pueda ser decodificado, con la finalidad que sirva de aporte hacia la entelequia social, y  que pudiéramos lograr, reeditar nuestra esencia real, destronando aquella omnipresencia virtual, que negativamente hemos dado lugar en nuestro interior.

Dejemos de consumir tanta tecnología y personalicemos nuestras ideas, pensamientos y emociones a nuestro gusto, sin importar lo que las tendencias sociales supuestamente dicten y deparen ante los medios masivos.

Nuestra realidad la creamos en la interacción social del día a día, sin restricciones de tiempo ni espacio, no permitamos que las redes sociales, sean nuestra principal vitrina al mundo, sino, que sólo, ocupen el espacio de ocio y esparcimiento que en esencia merecen.

 

Saludos desde Santa Cruz, Bolivia.