Cómo volver al trabajo con una sonrisa después de las vacaciones

 

No te levantabas a las siete de la mañana. No llevabas a los niños al colegio antes de ir a la oficina. Y no llegabas a casa más tarde de lo esperado debido al tráfico. El único inconveniente de las vacaciones es que terminan y, después de disfrutar de las olas, el descanso, las películas y las fiestas, madrugar para ir al trabajo se convierte en una tarea más difícil que de costumbre.

¿Tengo el síndrome postvacacional?

Patricia Benito Castro, psicóloga clínica en Help Psicología y especialista en terapia cognitivo-conductual, nos comenta qué es el síndrome postvacacional.

“El síndrome postvacacional está caracterizado por un cuadro de ansiedad y tristeza a la hora de reincorporarnos al trabajo después de haber disfrutado de un periodo vacacional”. Esta ansiedad y tristeza dependen de nuestro nivel de satisfacción laboral, de los pensamientos negativos e irracionales que podemos tener respecto a cómo debería ser nuestra vida, y de los factores externos que nos pueden producir estrés tales como los atascos, nuestro uso del medio de transporte, las condiciones de nuestro trabajo, un horario laboral inadecuado y la baja remuneración. 

Cuando retomar la rutina nos produce ansiedad, podemos poner en práctica los siguientes consejos.

Consejos que facilitan la vuelta al trabajo

  1. Aceptar nuestras emociones. Todos sentimos emociones positivas y negativas, y en esta situación las negativas son habituales para todos. Benito nos recuerda que todos sentimos emociones negativas respecto a los atascos, los jefes y las reuniones, y después de haberlos olvidado durante nuestras vacaciones es normal que estas emociones vuelvan.
  2. Aceptar que, para algunas personas, volver al trabajo es más difícil. La manera en la que aceptamos la vuelta al trabajo depende de nuestra tolerancia a la frustración que sintamos, de la manera en la que pensamos sobre nuestra vida y de nuestra facilidad para adaptarnos a los cambios. “Como en todo trastorno emocional, el cómo nos tomamos las cosas depende exclusivamente de nosotros”, nos recuerda Benito. “Por eso es tan importante no generalizar, ver en qué aspecto personal me afecta a mí y [decidir] qué soluciones aunque sean pequeñas puedo tomar para mejorar mi vida”.
  3. Preguntarnos si realmente tenemos el síndrome postvacacional, o si son simplemente emociones negativas comunes. El síndrome postvacacional demuestra “que no nos gusta la rutina que tenemos, el trabajo al que nos dedicamos, los compañeros, el medio de transporte, la ciudad...”. Benito recomienda identificar a qué tenemos miedo y qué no nos gusta de nuestro trabajo. Sólo así podremos solucionar el síndrome postvacacional, ya sea cambiando de empresa, trabajando en otra ciudad o eliminando nuestros pensamientos negativos respecto a nuestro trabajo. Para Benito, después del “bajón” que la mayoría sentimos al volver al trabajo deberemos encontrar el lado bueno y sentirnos felices gracias a nuestra estabilidad. De lo contrario, existe un problema que requerirá una solución.
  4. Solucionar un problema grave, si es que existe. Sabemos que tenemos el síndrome postvacacional si sentimos desmotivación, apatía, insomnio, irritabilidad y, a veces, un estado de hipervigilancia. Este síndrome no debería durar más de dos semanas debido a que “se prevee que en ese tiempo la persona haya integrado la rutina, horarios y responsabilidades,” tal y como nos indica Benito. “Si el estado de ánimo negativo continúa, habría que acudir a un profesional porque posiblemente estemos hablando de otro tipo de trastorno”.
  5. Modificar nuestra manera de pensar. Nuestra felicidad depende no tanto de los factores objetivos (ganar dinero a cambio de hacer lo que nos gusta, tener un buen sueldo o trabajar cerca de casa), sino de la manera subjetiva de ver nuestra vida. Es importante encontrar el lado positivo de nuestra situación y no comparar nuestra vida con la de los demás. Benito nos recuerda que “para disfrutar de unas vacaciones y valorarlas también tenemos que saber lo que es el esfuerzo, la responsabilidad y la rutina. Si estuviésemos siempre de vacaciones llegaría un momento en que no disfrutaríamos de ellas y nos acostumbraríamos a ese estado. Echaríamos de menos el trabajar y crecer como personas laboralmente”. La terapeuta cognitivo-conductual añade que “la rutina y los horarios son buenos para nuestra estabilidad emocional ya que nos dan capacidad de control sobre nuestra vida”.
  6. Solucionar los pequeños problemas específicos que tenemos en nuestro trabajo. Benito afirma que “aunque no lo creamos siempre hay cosas que podemos cambiar, aunque sean pequeñas, [como] intentar ser más asertivos con nuestros superiores, salir a la hora que nos corresponde del trabajo, parar los pies a ese compañero que siempre se aprovecha de nosotros...”
  7. Hacer planes divertidos. Has vuelto a la oficina pero todavía es verano, todavía hace buen tiempo y todavía puedes escaparte a la playa el próximo fin de semana. Intenta que tu primer día de trabajo después de las vacaciones caiga en jueves o viernes pues, a pesar de que las vacaciones hayan llegado a su fin, tendrás más cerca que nunca dos días adicionales de descanso y de diversión.