Amigos con derecho: ¿nueva variante de relación de pareja?

 

Existe en las redes sociales la propuesta de instaurar el 19 de julio, como el día del amigo con privilegios, como una forma de celebrar aquel tipo de relación que trasciende la amistad sin un interés sexual pero sin llegar al noviazgo. Muchas personas hoy día prefieren ser amigos con privilegios o derecho a roce, a intimidad o relaciones sexuales. Esta denominación se usa cada vez más convirtiéndose en moda.

Amistad y sexo, dos palabras que se vinculan a este término de reciente uso, para denominar un tipo de relaciones esporádicas, donde predomina el buen trato y  cuyo fin es mantener relaciones sexuales, sin promesas futuras.

¿Cuáles son las reglas?

  • no enamorarse
  • no celarse
  • no hacer pública la relación
  • no exigirle nada a la otra persona
  • no verse con demasiada frecuencia
  • cierta disponibilidad
  • tener un sexo lo más desprejuiciado posible

De manera que el único sentimiento que se admite es el de simpatía. Si llegara a surgir algo más, la relación deja de tener sentido. Las tres cuartas partes de los amigos con privilegios nunca han sobrepasado más de un año de encuentros esporádicos. La mayoría de los amigos con derecho lo consideran como algo positivo en sus vidas y muchas veces continúan siendo amigos, después que el sexo acaba.

Este tipo de relación tiene menos connotación afectiva que un noviazgo y por lo tanto menos obligaciones, responsabilidades y expectativas. Los participantes están conscientes del tipo de relación que llevan, lo cual no garantiza que quede excluida la posibilidad de enamorarse o de esperar algo más.

¿Solo los jóvenes?

Aunque comenzó a verse comúnmente este tipo de relación entre adolescentes y jóvenes menores de 25 años, hoy día son cada vez más los adultos, incluso de la tercera edad, que ven en la amistad con derecho una manera de evadir el compromiso afectivo con una pareja estable. Estas personas han estado casados o con una pareja estable al menos una vez.

Están convencidos de que es mejor vivir solos y de que nada es más importante que la independencia y la libertad, pues se consideran autosuficientes. Generalmente esta manera de pensar en los adultos es fruto del fracaso amoroso con una o varias parejas anteriores.

No importa el nivel de instrucción ni el estatus social o procedencia geográfica de quien prefiere mantener este tipo de relación, aunque existen algunas diferencias entre las personas de la ciudad y las zonas rurales. Por ejemplo, las mujeres de la ciudad valoran más positivamente esta relación, aludiendo la necesidad de libertad para desarrollarse profesional y personalmente. Los varones del medio rural lo ven como un medio de reafirmar su masculinidad, al tener la libertad de tener varias relaciones simultáneamente, a diferencia del hombre de la ciudad que no excluye la posibilidad de llegar a algo serio con una persona en específico. En el caso de los adolescentes, los varones valoran positivamente esta variante, mientras que las chicas prefieren una relación de noviazgo, pues su entorno las puede valorar como “mujer fácil”.

Este tipo de relación se puede dar por igual entre personas con orientación heterosexual u homosexual.

Los lugares que son propicios para encontrar estos amigos pueden ser el trabajo, la escuela, actividades comunes, como el gimnasio o una fiesta, el Facebook y los foros de internet principalmente.

Juego de adultos

Como hemos visto, este tipo de relación es considerada como un juego, donde ambos respetan reglas y se divierten.

Algo común entre las personas que juegan a la “pareja a medias” es  el  temor a que la otra persona los perciba como una relación estable o formal, por el compromiso o la responsabilidad que implica tener que compartir propósitos, convivencia o gastos. También el temor a ser controlado, dominado y celado. Otros sienten el temor a ser víctimas de traiciones e infidelidades. Algunos se van por la tangente de vivir el momento presente y no pensar en el mañana.

¿Noviazgo y matrimonio en crisis?

Nos llama la atención el hecho de que el matrimonio del siglo XXI está atravesando una crisis como institución, donde existe una alta tasa de divorcios, produciéndose la crianza de los hijos sin la presencia de ambos padres.

Desde niños se exponen a la creencia que el matrimonio genera infelicidad, que impide la autorrealización y la libre expresión. La falta de tolerancia y de comprensión en los roles de cada género, afecta hoy día seriamente la convivencia. Lamentablemente este discurso de libertad e independencia se proclama ampliamente por las instituciones, medios de difusión y hasta la propia familia.

Si los adultos se llevan tan mal, mejor permanecer siendo “niños”, lo cual refleja estados de carencia afectiva: “es mejor no pedir, antes que se me vaya a negar”. Temor a crecer, porque el mundo adulto con tantas responsabilidades y obligaciones se ve muy hostil. Temor a tener hijos que puedan resultar tan infelices y desprotegidos como ellos se sintieron.  Temor a la frustración y al fracaso.

¿Es preferible tener amigos con derecho?

Este nuevo modelo de relación nos remonta a los orígenes de la humanidad, donde no prevalecían códigos morales o religiosos a la hora de buscar tener relaciones sexuales, aunque con la diferencia de que hoy día no se busca el apareamiento con fines reproductivos, sino solo del placer erótico.

Esta forma de asepsia emocional es una manera de racionalizar los temores relacionados con la necesidad de aceptación y seguridad, lo cual a la larga puede generar desconfianza y falta de autenticidad. Es otra de las maneras de vivir en un mundo virtual, tan socorrido en nuestros días.

¿Puede el amor resultar vencedor?

No pretendemos juzgar la amistad con derecho a sexo como algo malo. Si alguien hace uso de esto es porque lo necesita. Lo importante es saber qué hay detrás de esta necesidad. Queremos que se detenga un momento a meditar.  Probablemente su inconsciente albergue ciertas heridas que aún no ha logrado curar. Recuerde que aquello que rechazamos siempre oculta un miedo a aceptarlo y que los miedos tienden a limitar nuestra vida.

Esas limitaciones pueden hacer que usted se pierda el gusto por compartir metas, objetivos, intereses. Esto requiere un proceso de preparación, de autoconocimiento, aceptación y perfeccionamiento.  El respeto y la aceptación por el otro es un signo de madurez emocional.

Quien ha hecho el sexo con amor, ha sentido brotar de sí una energía desconocida que le permite crear y compartir lo creado.  Buscar el apoyo de otro cuando no podemos hacer algo solos demuestra sensatez y humildad. Querer ayudar a alguien es muestra de compasión. Eso solo es posible lograrlo albergando ese sentimiento llamado amor, que trasciende el efímero enamoramiento.

Trabajemos en nuestro crecimiento espiritual y no necesitaremos de mecanismos de defensa que nos alejan de nuestra esencia. La verdadera libertad es no tener miedo a compartir. Solo quien esté preparado, podrá tomar lo mejor de nosotros. La selección de la persona indicada se producirá de manera consciente.

REFERENCIAS:

  1. “Día del amigo con derechos”: http://blog.diadelamigoconderechos.com/
  2. “Amistades con derecho?”: http://19dejulio.viajesdepareja.com/