¿Cómo lo Haces, Elegir?

 

Como humanos queremos muchas cosas y a menudo tenemos que elegir porque no es posible de obtener todas. No solamente hay deseos sino además hay otras cosas en la vida entre las que se puede elegir. Aunque no siempre necesitamos elegir, en casi todos los casos es preferible de hacerlo. Pero muchas personas tienen problemas con hacer elecciones.

Estos problemas son comprensibles porque el proceso de elegir no puede ser sencillo. Para hacer la elección que prefieres tienes que hacer una comparación de varias cosas. Eso no sería tan difícil si las cosas fuesen comparables pero normalmente ellas no lo son. La mayoría de las opciones están constituidas de factores incomparables y ellos provocan problemas para elegir.

Si se ofrece el mismo producto a varias precios, elegir no es difícil. Tampoco es difícil elegir entre unos productos de varias cualidades que se ofrece al mismo precio. Pero elegir entre varias productos de diferentes precios es difícil porque para eso debes pesar cosas incomparables como precios y cualidades. De esa modalidad hay muchos ejemplos en la vida tanto personal como profesional.

Además de las cosas que quieres comprar, hay otras como por ejemplo decidir qué oficio o qué carrera vas a escoger, en que varios factores incomparables cuentan. Entre otras el sueldo, las perspectivas de futuro, la distancia del domicilio y las relaciones con compañeros. Si tienes que decidir qué vas a hacer para ayudar a un pariente también desempeñan un papel cosas incomparables como tu afecto, disponibilidad y tiempo libre.

Siempre son esos factores incomparables que dificultan la elección. Lo hacen tan difícil que ningún programador de ordenador podría manejarlos. Ningún razonamiento basta para decidir que es el mejor de las alternativas. Así que elegir parece imposible. Sin embargo no es necesario desesperarse porque la mente puede hacerlo y lo hace con contar con todos los factores de cualquier clase.

Se puede imaginar que dentro de la mente hay una máquina con que se puede hacer elecciones. Una máquina genial que puede tomar en cuenta el montón de factores que hay en casi todas las elecciones. Un aparato que no tiene ningún problema con factores incomparables. Gracias a esa máquina en la mente podemos hacer una elección que no pudiéramos  hacer nunca al razonar.

Además de elegir, uno quiere elegir bien. Para eso se debe hacer funcionar bien la máquina de elegir en la mente. La manera de hacer eso es alimentar esa máquina con información. Le informa de todo lo que puedes saber de las opciones entre que tienes que elegir. Todo conocimiento de cualquier cosa que te parece relevante contribuye a calidad de la elección. De modo que elegir bien es acopiar datos.

Se dice que para elegir debes pensar bien pero yo creo que no es así. Pensar normalmente significa dudar y repetir los mismos pensamientos. Elegir bien es dar atención nítida a las alternativas que es otra actividad que pensar. Hasta pensar puede dañar el proceso de observar. Pero queda usando tu juicio. No aconsejo elegir con tus sentimientos. Lo que sientes es importante pero no es nada más que uno de los varios aspectos de las opciones.

Hay cosas más concretas que los sentimientos incluso cosas materialistas y esas no son de menor importancia. Aconsejo usar toda la información de las cosas entre las que vas a elegir. Eso incluye las consecuencias que puedes saber de cada opción. Pero no necesitas considerarlas y reconsiderarlas. Resumir esas cosas es todo lo que tienes que hacer. La mente las dará un papel en el resultado.

Después de coleccionar la información virtualmente estás listo. Tu mente puede hacer lo siguiente. Pero aunque lo hace por sí misma, eso no va totalmente autonómico. Diferente de funciones como el latido del corazón y el sudar, para lo que no necesitas hacer nada, elegir no se puede hacer sin ningún esfuerzo. Elegir es un proceso autonómico parcial como la función de crear cosas o actividades sexuales.

Para hacer una elección tienes que usar tu voluntad. Con esperar o no hacer nada no ocurre nada. Si quieres elegir algo, lo que tienes que hacer es dar te a ti mismo la orden de elegir. Con eso vas a arrancar la máquina que está en tu mente. Entonces el aparato para elegir va a funcionar como un autómata. Solo necesitas notar las resultados que aparecen en tu mente. Eso es todo.

Quizá eso te parece sencillo. Demasiado sencillo. De modo que elegir fuese muy fácil. Pero eso lo es de verdad. Aunque el mecanismo de elegir es de una complejidad infinita, usarlo es sencillo igual que el uso de muchas otras funciones de los seres vivientes. Sin embargo ponerlo en práctica para muchos no es tan fácil. Un problema común es empezar el proceso de elección.

Muchas personas tienen una tendencia muy fuerte de evadir a hacer la elección. Ellas lo posponen y siguen pensando y dudando o buscando continuamente más información. Eso puedes experimentar si tienes demasiado miedo de hacer faltas debido a carencia de autoconfianza. Entonces no osas elegir, sobre todo si se trata de cosas que significan mucho para ti.

Este problema puedes resolver con exigirte a ti mismo a dar una respuesta a la pregunta que elegirías si tu vida dependería de eso y no te permites de ninguna manera el no responder. Yo sé que esta solución es actuar como si no tuvieras problemas con elegir. Sin embargo hacer elecciones a pesar de las dificultades es la única manera de vencer los problemas.

Quizá la respuesta de la pregunta a ti mismo que obtienes de manera tan forzada te parece insatisfactoria. Creerías que habrías obtenido de igual modo otra respuesta. Sin embargo eso no es tan probable porque lo elegido no es algo aleatorio sino un producto de tu mente. Eso es una buena razón de respetarlo, o sea puedes considerarlo como la elección que estuviste buscando.

Algo que quiero enfatizar es que debes resistir la seducción de desechar la elección que has hecho y pensar otra vez en las mismas cosas. Con eso te estás moviendo en círculos. La única buena razón de elegir otra vez que tienes si has obtenido nueva información. Información que debe ser algo objetivo como por ejemplo cambios de salud o circunstancias económicas. En tal caso hay una nueva situación a tener en cuenta.

Sin semejante razón para elegir otra vez es mejor de no abandonar tu primera elección. Aunque es verdad que esa podría haber sido otra cosa y que otra elección podría haber sido mejor, eso no significa que tu elección fue mala. Elecciones verdaderas no son cosas que se puede calcular con exactitud y siempre hay más que una buena opción.

Sin embargo siempre queda la posibilidad que posteriormente tu conclusión será que hubiera sido mejor que habrías elegido otra cosa. En tal caso todavía es más favorable que has elegido algo que no elegir del todo. Con elegir puedes ir adelante que es un ventaja muy importante. Pero hay muchas más razones para elegir. ¿Cuáles son ellas? Eso es otro asunto.