Cómo reírse de uno mismo

 

Cuando nos caemos delante de los demás, lo más probable es que nos avergoncemos. No es tan probable que nos riamos del suceso, pensando en la parte cómica de la situación. Sin embargo, la dificultad para reírnos de nosotros mismos cuando cometemos un error hace que lo pasemos mal en este tipo de situaciones cuando, realmente, son situaciones cotidianas que nos podrían pasar a cualquier persona y que no son tan graves como las sentimos en ese momento específico.

Es normal sentir vergüenza, pero somos conscientes de que pasamos un mal rato cuando nos sonrojamos y, en cambio, esta sensación de “hacer el ridículo” y de pensar que los demás se reirán de nosotros, se puede borrar si aprendemos a reírnos de nosotros mismos (sin pensar en el qué dirán).

Si crees que tu vida sería más sencilla al aprender a tomarte menos en serio, entonces puede que te sean de utilidad los consejos que recomendamos a continuación.

Aprende a reírte de ti mismo con unos sencillos pasos:

1. Entiende los beneficios de reírte de ti mismo

Si no sabes por qué es bueno reírse cuando se te presenta una situación embarazosa, ¿por qué ibas a querer cambiar? Cuando nos equivocamos, en vez de sentirnos mal por nuestro error podemos aprender a aceptar que no somos perfectos y que la parte positiva de equivocarnos es que aprenderemos de todos nuestros errores para convertirnos en mejores personas y para seguir creciendo como amigos, estudiantes, profesionales, padres o hijos. ¿Qué tipo de beneficios tiene esta forma de ver la vida? Aprender a reírte de ti mismo significa que has aprendido a aceptarte tal cual eres, con tus virtudes y tus defectos. Reírte de tus errores y de las situaciones vergonzosas o negativas que suceden en tu vida es una de las maneras más acertadas para mejorar tu autoestima y, por lo tanto, para ser feliz.

2. Aprende a perdonarte

Muchas veces, nuestro enemigo número uno es el que vemos reflejado cada mañana en el espejo. Es habitual que los demás sepan perdonarnos mucho antes de que nosotros mismos lo hayamos conseguido. Para reírte de ti mismo necesitarás aceptar que, además de tener muchas virtudes, también tienes muchos defectos y que no pasa nada por tenerlos porque, al fin y al cabo, eres una persona como todos los demás, que aprende de sus errores y que intenta cada día ser un poco mejor.

3. Analiza a las personas que te rodean

Piensa en tus mejores amigos, en los compañeros de clase o del trabajo con los que más quedas los fines de semana o al salir de clase o de la oficina. ¿Quiénes son? ¿Sacan lo mejor de ti? ¿Te critican o te aceptan tal cual eres? ¿Te sientes seguro cuando estás con ellos, o muchas veces te das cuenta de que intentas aparentar ser otra persona cuando estás con ellos, con el simple deseo de agradarles? Es importante rodearnos de las personas que nos aceptan tal y como somos, y pasar tiempo con las personas que sentimos que nos aceptarán sin tener que aparentar ser otra persona.

4. Aprende a aceptar tus errores... siempre

No podrás aprender a reírte de ti mismo si no consigues aceptar todos tus defectos. Esto no significa que debamos aceptar nuestros errores sin reconocer que deberemos solucionarlos. Si siempre llegamos tarde a todas nuestras citas, es importante saber reírnos de nuestra escasa puntualidad y no cometer el error de sentirnos muy culpables cuando la otra persona probablemente no se lo haya tomado tan en serio. Debemos reconocer nuestras virtudes y también nuestros defectos, y procurar solucionar estos últimos para ser mejores personas, pues todos los días podemos tomar un paso hacia la persona en la que queremos convertirnos. Pero, aunque sepamos que debemos solucionar esos defectos, también necesitamos reírnos de nosotros mismos y de nuestros propios defectos mientras intentemos solucionarlos.

5. Reconoce que los demás te lo agradecerán

Las personas queremos rodearnos de quienes nunca necesitan una razón para reírse y sonreír a la vida. Cuando pasamos tiempo con personas felices, optimistas, que ven el lado bueno de cada situación (por negativa que sea) y que no se toman demasiado en serio, nos sentimos mucho mejor porque la alegría se contagia. Aprende a aceptarte tal cual eres, a reírte cuando pierdas las llaves o el móvil (en vez de pasar toda la tarde lamentándote sobre este suceso cuando podrías encontrar la solución más sencilla a este problema, reírte, olvidarte de lo sucedido y poder pasártelo bien con tus seres queridos) y a encontrar una razón para reír. El problema nunca es tan grave como pensamos. Puede que hayas olvidado contestar a un mensaje urgente, o que no hayas sabido responder bien a una pregunta en tu última entrevista de trabajo. Pero, ¿y qué? La situación será exactamente la misma si te ríes o si lloras, pero aceptar el error y solucionarlo, reírte y seguir adelante será la fórmula ideal para ser feliz.